Música

La vida interior: entre las cajas del Teatro Real

Fotografía: Lupe de la Vallina

color Teatro Real para Jot Down Lupe de la Vallina 1

Los teatros son lugares fascinantes. Piénselo: un edificio cuidadosamente diseñado para que dentro de él, durante un rato, un mundo ficticio sustituya al mundo. La representación, este mecanismo sofisticadísimo de suplantación, requiere de un número variable de elementos. Wagner dijo, por lo visto, que la ópera es la obra de arte total. Esto, claro, complica mucho las cosas.

El Teatro Real de Madrid tiene veintidós plantas separadas en dos alas, cuatro salas de ensayo (orquesta, coro, puesta en escena y ballet), siete salas de estudio, una ristra de camerinos (con su piano, su aseo y esos espejos llenos de bombillas), varias plantas de escenario que se mueven con un mastodóntico sistema hidráulico y que se apilan debajo del patio de butacas, novecientos sesenta metros cuadrados de escenario y butacas para mil setecientos espectadores. Pongo los números para apabullar. La mayoría de estas dependencias no las conoce el público, ni falta que le hace. Los teatros tienen una entrada principal y suntuosa, que desemboca a un vestíbulo, desde donde el respetable se desperdiga buscando su localidad. Todo lo demás ocurre por detrás. La entrada que da acceso a esta zona es, como corresponde, mucho más discreta. Y es que el éxito de una representación depende de que no se note el artificio: si, de repente, se ve la mano de un tramoyista, el palacio de Tito Flavio y el Senado de Roma vuelven a ser un decorado.

Cuando comencé a preparar este texto, acababan de empezar las funciones de La clemenza di Tito, y ya habían comenzado los ensayos de El holandés errante. En sastrería estaban preparando las ropas de Billy Budd. En la trastienda, todo sucede simultáneamente. La eficacia del teatro depende de esta capacidad para los encabalgamientos. Los departamentos son de lo más variados: sastrería, utilería, maquillaje, pero también prensa, producción, regiduría, audiovisuales, etc. Antes de hacer este reportaje, yo sabía de los teatros de la ópera lo justito. Soy, por decirlo con exactitud, un melómano con pocos papeles.

color Teatro Real para Jot Down Lupe de la Vallina 2

«El director artístico es un poco el culpable de todo. Es una manera un poco irónica de decirlo. Si el teatro es una fábrica que crea un producto, el director artístico es el responsable de la confección del producto. El producto artístico se construye con cuatro patas: producción, técnica, musical (orquesta y coro) y casting». Joan Matabosch me atiende en su despacho. El espacio es menos pomposo de lo que se esperaría: una oficina más bien normal, a la que se llega cruzando una enorme sala, llena de mesas, donde trabaja el personal de producción. Le pregunto por la estructura interna del teatro. «El caso del Teatro Real es un poco particular. Tiene externalizado todo lo posible: salvo el equipo técnico y el equipo administrativo. Incluso la  orquesta y el coro. Los cantantes están contratados estrictamente para cada producción. Y los talleres de construcción de escenografía tampoco pertenecen al núcleo permanente del teatro». No es como otros teatros centroeuropeos, teatros de repertorio, que tienen una compañía de cantantes propia, orquesta propia, etc. «Ventajas: es una estructura mucho más ligera. La ópera es lo más pesante que te puedes encontrar, pero dentro de lo pesante que es, lo más liviano es el Teatro Real. Desde el punto de vista económico y de gestión, funciona solo con un 30% de recursos públicos. La desventaja es que tienes que programar con mucho tiempo. Las decisiones se tienen que tomar tres o cuatro años antes, incluso cinco. Porque si no, todo lo que tiene de ágil y de estupendo el modelo se te vuelve en contra».

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6 comentarios

  1. Pingback: La vida interior: entre las cajas del Teatro Real – Jot Down Cultural Magazine | METAMORFASE

  2. La última foto tiene alma; tiene gancho. No me gusta el verbo charlotear.

  3. Mepreguntoyo

    Que linda crónica de las tripas del Real. Con un estilo que parece escrito por alguien ajeno no sólo al asunto sino también al periodismo, lo que transmite el «descubrimiento» del autor. Gracias, es un texto muy honesto sobre la tan cacareada «magia del teatro». Ni más ni menos que un trabajo enorme que no debe notarse

    • Estoy de acuerdo, un texto algo breve, epidérmico, pero que que sirve como buena piedra de toque para conocer los entresijos del funcionamiento de algo tan complejo y apasionante como la producción operística. Solo he tenido la oportunidad de asistir al Teatro Real en una ocasión y fue una experiencia absolutamente recomendable: muy interesante conocer todo el trabajo necesario para sacar un proyecto de esta envergadura adelante.
      Saludos,

  4. Precisamente ayer escuché en Radio 3 una entrevista al responsable de las máquinas en el Teatro Real. Muy interesante, al igual que este artículo. Aquí dejo el enlace, creo que es un buen complemento al artículo.

    http://www.rtve.es/alacarta/audios/dramedias/trascenica-caja-escenica-2017-02-23t11-41-25740/3924778/

  5. ¡Gracias!

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