Entrevistas Sociedad

June Fernández: «Se habla del feminismo como si fuésemos la censura»

June Fernández para JD 0

June Fernández (Bilbao, 1984) se despide con un reproche: «Al final hemos hablado más de feminismo que de periodismo», lamenta. No es una queja menor. Toda su trayectoria está marcada por la tensión entre ambos términos, por la imposible solución de esa fricción: o dicotomía, o dualidad.

Quienes la conocen poco se aproximan a ella con un interrogante en cada mano: «¿Esto es machista o no?», le inquieren. Para ellos June es la «feminista reguetonera», la cara detrás de la revista Pikara Magazine, o la «feminazi» censora. Ante ciertas miradas su faceta activista eclipsa y diluye todo lo demás. Por fuera, June viste la piel dura de quien acostumbra a ser diana de furias ajenas.

Quienes la conocen más sustituyen el interrogante por la exclamación: «¡Qué ganas de complicarse la vida!», le espetan. Conocen sus reportajes desde Cuba, Managua o El Salvador. Celebran los galardones que ha recibido como periodista y su militancia en diversas causas, pero continúan preguntándose si hace falta escoger siempre el camino más complicado. Más incómodo. Por dentro, June alimenta el mismo recelo que suele repetirle su madre: «A ver si los premios que te han dado tienen más que ver con el feminismo que con el periodismo».

«Soy lo que me dijeron que no fuera», dice, citando a la poetisa libanesa Joumana Haddad. Con 10 ingobernables. Historias de transgresión y rebeldía (Libros del K. O.), su primera obra, June renuncia a hablar de June. Recopila las historias de otros que decidieron complicarse la vida: gente anónima, imperfecta, rebelde. De Orense y de Nicaragua. Gente que también hizo lo que le dijeron que no hiciera. A ella nadie le pidió que fuera incómoda.

Cuando te presentan el proyecto de escribir un libro, dices que no tienes ganas de hacer un libro de «pedagogía feminista». Además, aseguras que es difícil que te reconozcan como periodista al mismo nivel cuando haces periodismo con perspectiva de género. ¿Eso motivó que huyeras del término «feminismo» en el libro?

Sí, tiene que ver con ambas cosas. Por un lado, cuando yo terminé la carrera me abrí un blog, en el momento que estaban de moda, y me hice conocidilla en algunos ámbitos haciendo opinión. Un tipo de opinión en el que me expongo mucho, porque hablo en primera persona, y como lo personal es político, desde ahí es más fácil hablar de cómo vivo yo la sexualidad que hablar en términos generales. Fue una etapa de mi vida que no es que la dé por cerrada, sino que ya no me apetece tanto. Pero es cierto que es mucho más fácil que te reconozcan por lo que haces en opinión que por el reportaje que te has currado. Mi artículo del reguetón («Si no puedo perrear, no es mi revolución») debe tener más de cien mil visitas, por ejemplo. Esa cantidad la he conseguido solo con un reportaje en toda mi trayectoria. La crónica o el periodismo narrativo me parecía un género bastante nuevo, porque yo venía del periodismo diario, así que me pareció un reto estimulante. Luego sí que es cierto que ser «la feminista que explica que esto es machismo y por qué lo es» realmente supone un desgaste porque es lo que hago todo el día. Cuando eres feminista quedas con tus colegas no feministas a tomar una cerveza y el tema de conversación siempre es a ver qué opino de lo de Maluma, o de lo que esté de actualidad. Además, me llaman de un medio de comunicación para consultarme, etc. Así que la decisión de escoger este formato para el libro se basa en ambas cosas: en no querer encasillarme ahí ni hacer algo evidente que iban a leer probablemente los que ya están convencidos o ya leen a un tipo de autoras similares. Quería hacer algo más transformador, por eso está muy buscada la ambigüedad de no poner en el título nada de feminismo ni LGTBI. También fue una decisión en sintonía con la ilustradora, Susanna Martín, que quiso huir de la iconografía clásica de una tía emulando a Rosie la Remachadora, o yo qué sé.

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20 comentarios

  1. «Vale, pero tú decides a qué le das importancia y a qué no en la serie. Por ejemplo, el personaje de la esposa de Pablo Escobar es una mierda, no se indaga en su conflicto interior, parece que es la esposa abnegada, no se piensa que pueda tener conflictos o rupturas. »

    Se me ocurren pocos temas menos interesantes para ser narrados, la verdad

    • Yo creía que la serie Narcos iba sobre narcotraficantes. Ahora tras la entrevista me entero de que va sobre sus mujeres o sobre el personal de servicio (¿?).

    • En Breaking Bad (serie de narcos), Skyler (esposa del narco protagonista) es un personaje imprescindible, con su profundidad, sus conflictos, sus contradicciones y sus movidas. No creo que nadie ose decir que es un personaje «poco interesante».

      A esto se refiere June.

      • Bastante osado eso de que nadie osa a pensar que el personaje de Skyler es poco interesante. Por supuesto será que no lo entendemos, que intelectualmente somos gente limitada o vaya usted a saber que patochadas maás, pero no son pocos los que pensamos que Skyler es de lo menos interesante de Breaking Bad.

        Pero bueno, independientemente de las valoraciones y gustos personales, Breaking Bad es ficción. Ficción basada en la historia de un enfermo de a pie y su transformación moral para dar un futuro a su familia. Por lo tanto, la historia de Skyler, los niños y hasta los primos del pueblo tienen todo el sentido del mundo.

        Pero en Narcos no. Narcos trata de la violencia en Colombia, del ascenso y caída de Pablo Escobar, la intervención estadounidense y mil otras cosas que sinceramente, tienen bastante más interés que el arco sentimental de la esposa, la madre y las chicas de servicio. ¿Que a usted le parece que tiene más interés el conflicto interior de la esposa? Fantástico, pero no nos venga con machismos a los que no nos interesa.

        Además, resulta que en Narcos hay dos personajes femeninos potentes, uno es la jefa de estación de la DEA y el otro es la traficante que, oh sorpresa, es un personaje ficticio, pero claro, eso desmonta el argumento del machismo.

        Como bien dice otro comentario, queda mucho camino por recorrer pero si el camino a recorrer son detalles tan absurdos como este se le está haciendo un flaco favor a la verdadera lucha por la igualdad.

    • ¿A ti Los Sopranos no te dicen nada, no? El personaje de Carmela o Adriana o…

      Pereza de gente, por favor…

  2. Pero si el feminismo actual es de lo más censor que existe en occidente:

    «Despedido el trabajador de Google, autor del manifiesto machista y sexista»
    http://cadenaser.com/ser/2017/08/08/ciencia/1502173462_112714.html
    «Despacito se queda fuera del ritmo de las fiestas vascas marcado por el Instituto Vasco de la Mujer»
    http://www.elmundo.es/pais-vasco/2017/08/08/59899c5322601de5638b4610.html
    «Polémica por el bikini de las socorristas de Gijón»
    http://www.diariodesevilla.es/sociedad/Polemica-bikini-socorristas-Gijon_0_1161484453.html
    «El Ayuntamiento de Puertollano obliga a suspender un espectáculo de «chicas lavacamiones»»
    http://www.diariosur.es/sociedad/ayuntamiento-puertollano-obliga-20170808145906-ntrc.html

    • El trabajador de Google ha sido despedido por la repercusión negativa que ha tenido su manifiesto para la imagen de la empresa. Algo que es bastante habitual en Estados Unidos y por motivos mucho más nimios. Por ejemplo, hace no mucho una Universidad despidió a una profesora por tener la osadía de escribir en Twitter que los musulmanes le rezan al mismo dios que los cristianos. Curiosamente no he visto ese afán de denunciar ese ataque a la libertad de expresión de la profesora como se está haciendo con el trabajador de Google.

      Otro ejemplo curioso, un compañero de trabajo se cruzó con la comitiva del entonces presidente Bush mientras iba con la furgoneta de la empresa y tuvo la (seguramente desafortunada) idea de hacer un corte de mangas a su paso. A las pocas horas el jefe recibió una llamada del Servicio Secreto haciéndole saber que la manera en la que mi compañero expresaba sus ideas políticas haciendo uso de la imagen de empresa. Vamos, que hay mil ejemplos como ese que nada tienen que ver con una conspiración feminazi.

      Volviendo al googler, no deja de llamar la atención que sólo ha concedido dos entrevistas, ambas a «famosos» youtubers de extrema derecha, en las cuales se ha quejado de que en Silicon Valley el hombre blanco está discriminado. Trabajando en una empresa en la que el 80% son hombres y solo el 1% es negro, es una afirmación como mínimo curiosa.

      Desde un punto de vista personal, estoy harto de unos y otros viendo feminazis y machirulos a la mínima de cambio.

  3. UnTioCualquiera

    Solamente leyendo los 4 comentarios que se dan por aludidos, queda claro el camino que queda por recorrer.

  4. Al final me haré facha, ya verás.

    Es decir, esta señora te está diciendo que el activismo lo puedes llevar como si fuese una camiseta. Que si éstas por el comercio local no pasa nada, a comprar cocacola.

    Sinceramente me deja muy mal sabor de boca. Para qué luchamos si no estamos comprometidos?

    En fin, mucha verborrea para dejarme con mala lechem

    • No, lo que te está diciendo June es que todos tenemos contradicciones en nuestro día a día pero lo importante es ser consciente de ellas y de la repercusión que esos actos tiene.

      Ser coherente al 100% del tiempo en cada aspecto es complicadísimo y sino te incito a que:
      – Mires tu armario a ver si todas tus prendas se han fabricado en España de manera sostenible (condiciones laborales, medioambientales…)
      – Mira en tu frigo para comprobar que tus alimentos han sido cultivados/producidos/fabricados de forma respetuosa
      – Revisa que el ordenador o móvil desde el que escribes no contenga coltán extraído por niños de 10 años en el Congo…

      Opciones hay, todas las del mundo para ser activista a tiempo completo pero creo que es más importante que en tu huella diaria lo llegues a ser con tu entorno cercano.

  5. A día de hoy, una de las pocas feministas que no da vergüenza ajena al escuchar. Se puede estar o no de acuerdo con lo que dice, yo personalmente no lo estoy en mucho de lo que dice, pero no lo hace desde ese resquemor y odio africano de otras popes como Barbijaputa y similares.

  6. Vivimos de prestado.

    Es decir de la deuda pública, de ahí el torbellino que nos arrastra cada vez que sube la prima de riesgo. pero sin embargo fascina la determinación con que nos lanzamos a gastar un dinero que no tenemos en estupideces que no sirven más que para dar trabajo público a gente incapaz de preparar una oposición en igualdad frente a otros candidatos.

    La inutilidad en este país se premia

  7. Se habla de las feministas como si fuéseis la censura porque es lo que sois. Sois el nuevo nacional-catolicismo de la época de Franco, 24/7/ 365 dando lecciones a la gente de cómo tiene que vivir su vida privada, cómo tiene que pensar, y hasta qué música debe escuchar. Sois totalitarias y liberticidas hasta niveles nunca vistos. Pero no, tranquilas, seguid igual, que los malos somos los demás. Más dura será la caída, guapis.

  8. Mujeres como June Fernández son imprescindibles. Que crezcan los ejemplos.

  9. Womensplaining en estado puro. Gracias a tu discurso subvencionado por el estado no se trabaja ni por la igualdad efectiva ni se visibilizan los problemas que tenemos las mujeres trabajadoras ni las madres. Feminismo de salón de mujeres blancas.

  10. O sea que en base a nada (no hay una base filosófica, humanista o una corriente de pensamiento que apoye su teoría) está señora se permite decirnos qué es bueno, qué es malo y cómo comportarnos en nuestra esfera privada. Pues da bastante miedo porque esto no pasa de ser un discurso propagandístico.

  11. El día 8 de marzo, día mundial de la mujer, debería ser fiesta, como lo es el 1 de mayo.
    Pero, no parece que interese nada, que sea fiesta.

  12. El feminismo, es muy variado, depende del país, la cultura, el nivel económico, cultural. Por ejemplo, en Occidente, los países desarrollados, es normal encontrar productos de higiene para la menstruación, la incontinencia urinaria. Hay menos hombres afectados por este problema, pero, existen. Son invisibles para los medios de comunicación, anuncios, no hay un solo anuncio de un hombre haciendo propaganda de pañales, o, como se llame para prevenir la incontinencia.
    Incluso existen productos ecológicos.
    Pero, para otras culturas, la menstruación es un tabú, pero, tabú paralizante para las vidas de niñas, mujeres.
    Un hombre, ha sido el responsable de fabricar compresas, a precios baratos, para las mujeres en la India.

  13. Pingback: Slavenka Drakulić: «En el nacionalismo la emoción más importante es el odio» – El Sol Revista de Prensa

  14. «Se habla de feminismo como si fuera censura»… es que lo sois, hija. Actitudes fascistas, agresivas, humillantes, no son propias ssolo de los hombres por culpa de ese supuesto machismo que se adjudica a priori a la sociedad sino que son actitudes personales y que se ejercen tanto por hombres como por mujeres… y bonita, créeme que como lesbiana que soy que me han «maltratado» en más de una ocasión personas de mi mismo sexo (si yo te contara…), y jamás se me ocurrió pensar que la culpa fue del machismo, porque no, no lo era. Personalmente, considero el feminismo del que hablas meros discursos intelectualizadores con ideas y principios a priori tan falsos como desconectados de cada contexto, y mira que me considero feminista y leía a la Beauvoir con 13 años, pero la experiencia de la vida me abrió los ojos, por supuesto me considero feminista porque creo en la igualdad de derechos sore todo, y en lo dañino y peligroso que resulta considerarel género algo «natural» e inamovible, pero ya nada me parece tan falto de interés y sumamente cansino como los discursitos paranoicos de gente como tú o la Beatriz Gimeno.

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