
Ha sido una de las profesionales más importantes de la historia de la televisión de España. En los cerca de cuarenta años que estuvo en antena demostró que se puede informar con rigor y compromiso —sin desprenderse de su propia personalidad— en los servicios informativos de Televisión Española y Antena 3 Televisión. Sin embargo, en 2003 desapareció de forma repentina de la pequeña pantalla.
Su popularidad fue inabarcable desde que empezó a presentar Informe semanal en 1974, «el único programa informativo que ha ganado dinero en la televisión, porque los programas informativos pierden dinero siempre», cuenta la propia Rosa María Mateo. Ahora vive en paz, en Boadilla del Monte, junto al actor Miguel Rellán. Modera coloquios, debates, participa en conferencias, rueda cortos como actriz y cuida del jardín de su casa. Es común verla en los llamados Encuentros con el Público del Teatro Español. «El otro día pusieron Las troyanas, de Eurípides. Lo estuve leyendo y me di cuenta de que seguimos siendo igual. Creo que los seres humanos, desde que nos bajamos de árbol, hemos cambiado muy poquito», apunta reflexiva.
Los años universitarios del teatro
Su vida fue un cambio constante desde el principio: a los quince días de vida (nació en Burgos, en 1942) su familia se la llevó a Madrid siguiendo el destino que le correspondía a su padre, militar de profesión, que también hizo que fuese a Valencia tres años después. Allí empezaría a estudiar Derecho.
Cuando entró en la facultad tuvo claro que quería hacer teatro, así que preguntó quién era el director del TEU (Teatro Español Universitario). Resultó ser Pepe Sanchís, estudiante de Filosofía. Se acercó a él y le contó lo mucho que le apasionaba subirse a las tablas. Un día, Pepe montó Antígona. «A mí me dijo que si quería hacer de Ismene, la hermana de Antígona, pero me parecía una imbécil absoluta y una cobarde. Antígona respondía al tipo de joven que lo quiere todo ya». Allí coincidió con el cantautor Raimon, que hizo de Heón, el novio de Antígona. «En los ensayos cantaba «Al vent» con la guitarra. Todavía estaba en la facultad estudiando Filosofía», detalla.
Estudiando Derecho solo había diez mujeres. Corrían los años sesenta. Rosa María Mateo, con una clara postura feminista, recuerda que la cifra no varió en todo el tiempo que estuvo en la facultad: «En general, las mujeres estudiaban Magisterio o Periodismo. Y la Iglesia tenía una carrera de Periodismo que duraba tres años, pero yo creo que la establecieron para tener controlada a la gente que iba a escribir en los periódicos». De entre todas, Filosofía era la carrera en la que más mujeres había: «Creo que eso es porque era una carrera más femenina y Derecho una más masculina. Además, en Filosofía se podía ser profesora y tener otro tipo de salidas. Se suponía que la cultura era menos productiva económicamente, por eso los chicos no querían estudiar Filosofía, porque no era una carrera con grandes salidas, entonces iban a ganar menos dinero. Las mujeres siempre se han dedicado a las profesiones peor pagadas».
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«En los cerca de cuarenta años que estuvo en antena demostró que se puede informar con rigor y compromiso…»
Permítame que me ria caballero, con una sonora carcajada:
Cuarenta años en antena requieren de todo lo contrario: ser buena chica, oir, callar y obedecer. Saber cual es su sitio: un peón reemplazable en cualquier momento.
Vaya, veo que no ha pasado de la segunda frase. Qué pena y qué manía de comentar sin leer los artículos, guiados permanentemente por nuestros prejuicios. Entre otras cosas te están contando la historia de cómo hubo otro tiempo y de cómo se ha llegado a la situación de ser un peón reemplazable como usted dice.
… atención: comentario machista rijoso heteropatriarcal:
Es que esta mujer es muy atractiva. Lo siento, es asín.
Fueraparte de esto transmitía profesionalidad y rigor a chorros. Muchas gracias por el artículo, sr. H.
Gran e histórica profesional, a la que vi durante años justamente en Informe Semanal.
Una pena que ni ella ni el entrevistador entren a fondo en todo el merdé que ha sido durante años el grupo Antena 3, porque en torno a ese grupo se han dado de tortas a base de bien tanto PP como PSOE. Lo de Antena 3 Radio fue una ilegalidad como un burro a mayor gloria de Polanco y el Grupo PRISA: no es opinión, hay sentencia firme al respecto, sentencia que ni se ha ejecutado ni se ejecutará… por suerte para la SER, que vería seriamente mermada su cadena de emisoras.
Y de Antena 3 Televisión también ha salido un buen chorro de profesionales de todos los colores a lo largo de estos años.
Entiendo que es materia compleja y que daría no ya para varios artículos extensos sino, directamente, para un tocho de 800 páginas, pero sería bueno que se abordara porque es esclarecedor de cómo se las gasta el poder político en España con los medios de comunicación, da igual y quién gobierne. Y en ese tipo de guerras, tan damnificada ha salido Rosa María Mateo como gente que acabó al cabo de los años en, no sé, Onda Cero o la COPE.
En cualquier caso, salud para la Sra. Mateo
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