Requisitos para ser un buen DJ

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David Guetta. Fotografía: Cordon.

Recuerdo la noticia como si fuese el 9 de enero de 2014. David Guetta se encontraba en Recife, la capital del estado de Pernambuco, en Brasil, ofreciendo un concierto para más de veinte mil personas, cuando de repente se le estropeó el pendrive y la música dejó de sonar en todo el estadio.

Resulta emocionante pensar que Guetta se dedica a viajar por el mundo con un pendrive medio averiado que va conectando en diferentes equipos de música. Cada fin de semana aterriza en un aeropuerto distinto, que siempre es el mismo, alguien de la organización lo recoge en un coche con las lunas tintadas, llega al recinto, saluda con la barbilla a los técnicos de sonido, sube al escenario, se palpa los bolsillos del pantalón vaquero, luego los de la camisa hawaiana, encuentra por fin su pendrive y, dándole un beso, susurra: «No me falles, viejo amigo».

Esa es la primera muestra de superioridad de los DJ con respecto a los músicos. Estos necesitan cargar continuamente sus instrumentos y amplificadores de un sitio a otro. Bajan de su furgoneta portando los pesados estuches de sus guitarras y las fundas de sus baterías, herrajes incluidos. Incluso en el caso de la música electrónica hay que desplazar ordenadores, teclados MIDI y sampling pads. La trayectoria de un grupo de música se puede medir por el número de hernias discales de sus componentes. Para hacer su trabajo, sin embargo, un DJ solamente necesita un pendrive.

El juego de luces del escenario en Recife continuaba activado, pero no se escuchaba nada. Al principio el público pensaba que se trataba de un recurso del DJ, de una pausa deliberada, el silencio previo a la explosión de sonido, pero poco a poco los aplausos y el entusiasmo fueron dando paso a los silbidos y los abucheos. Iban transcurriendo los minutos y David Guetta observaba estupefacto a la muchedumbre sintiéndose desnudo, sufriendo una profunda crisis existencial, preguntándose quién era él sin su pendrive.

Pero entonces se le ocurrió una idea. Una idea que tenía que funcionar porque él, maldita sea, era el puto David Guetta. Toda aquella gente no estaba allí para descubrir qué canciones se almacenaban en su pendrive. Esas veinte mil personas querían verlo a él. Formar parte de su vida por una noche. Así que renunció a sus playlists, se subió a la mesa donde estaba el equipo de música y comenzó a dar palmas. Sin más. Comenzó a dar palmas delante del público, que a través de las pantallas gigantes veía cómo su ídolo hacía lo posible por evitar que la noche decayese.

Y surtió efecto. En apenas unos segundos, todo el estadio daba palmas con él. El pendrive continuaba sin funcionar, los técnicos no encontraban una solución, seguía sin haber música en el recinto, pero habían regresado la ilusión y el entusiasmo. Los asistentes reían, gritaban, coreaban el nombre del astro francés. David Guetta había salvado la noche.

Y la había salvado porque es DJ. Ninguna otra persona habría sido capaz de realizar una hazaña semejante. Si un guitarrista se hubiese puesto a dar palmas, habría conseguido, como mucho, levantar un poco el ánimo. Tal vez medio minuto. De haberlo intentado un batería, la gente no solo habría sentido pena, sino que muchos incluso se habrían puesto a llorar. Si aquel día en Recife la cosa salió bien fue porque David Guetta es DJ y los DJ son gente especial. Brillan de otra manera. Los rodea un halo de éxito. Son los elegidos. Carisma en estado puro. Cualquiera es capaz de poner un disco y pulsar el botón de reproducción, pero ellos lo hacen mejor. No tiene nada que ver con la técnica o el buen gusto. Una canción suena de otra forma cuando la pincha un DJ por la sencilla razón de haberla pinchado un DJ. Y lo mismo sucedería si, en lugar de poner música, se tratase de conducir, elegir un restaurante o decorar una casa. Un auténtico DJ siempre hará todo mejor que los demás.

Y el motivo es que pertenecen a una especie distinta. Superior. Como los chefs o los instagramers, son mejores que tú y que yo. Basta con cruzarte con un DJ por la calle para saber que lo es. No hace falta que esté pinchando. Esa forma de andar, como flotando. Esa sensación de invulnerabilidad que los acompaña. Ese espíritu indómito. Es imposible no querer ser como ellos. No soñar con convertirse en DJ algún día y controlar el estado de ánimo de las masas, ya sea desde el escenario de un festival o desde la cabina de una discoteca. ¿Que la gente está poco animada? La activas tú con tu sesión. ¿Que la gente está demasiado exaltada? Tú rebajas su excitación con tu siguiente canción. Está en tu mano. Eres el master of puppets. Quién no querría gozar de un poder semejante.

Sin embargo, para ser DJ es necesario cumplir una serie de requisitos. No basta con salir ahí y poner música. Si fuese tan fácil, hasta el más torpe podría dedicarse a ello. Existe un conjunto de normas, un decálogo del buen DJ que conviene tener siempre presente si uno quiere estar a la altura. El éxito de los DJs no es fortuito. No se les considera lo más selecto de la sociedad por casualidad. Basta con incumplir alguna de estas reglas para que de pronto alguien comience a llamarte «disyóquei» o «pinchadiscos». Y a partir de ahí todo va cuesta abajo. Si uno quiere ser un DJ de verdad, no tiene más remedio que respetar sin reservas el siguiente código:

Requisitos para ser un buen DJ

David Guetta. Fotografía: TNS Sofres (CC).

1. No aprendas jamás a tocar un instrumento. Si lo haces, correrás el riesgo de creer que los músicos molan más que los DJ. Empezarás a pensar que en los festivales salen antes al escenario y el tamaño de sus nombres en el cartel es más grande porque la gente prefiere verlos a ellos tocar antes que a un DJ pinchar. Y eso no es así. El DJ es el rey de la noche. Los grupos de música son sus teloneros. La gente se dispersa cuando comienza la sesión del DJ y deja de mirar al escenario porque sabe que un DJ siempre lo tiene todo controlado. Porque sabe que la música, cuando el DJ toma las riendas, está en las mejores manos.

Reniega, por tanto, de los instrumentos musicales. Rechaza las lecciones de música, especialmente si son gratis. No veas tutoriales en YouTube. Si estás manteniendo una conversación con un músico y este intenta aportar algún conocimiento teórico sobre su instrumento, golpéalo. Golpéalo hasta que se calle. Un DJ es alguien que no tiene ni idea de música ni sabe tocar ni le interesa. Si conoces el significado de la palabra «sostenido», entonces no eres DJ.

2. Sé muy preciso en la ejecución. No importa que tengas que ajustar los potenciómetros una y otra vez, cada segundo, a veces para modificar su posición una fracción de milímetro o incluso menos. El público percibe esos pequeños ajustes en la calidad del sonido. No parece que estés tocando botones al tuntún porque no sabes qué hacer con las manos mientras no termina la canción y te toca poner otra. Nadie piensa eso. Todos somos conscientes de que esos pequeños pellizcos a la mesa de mezclas son fundamentales. Que sin ellos, las noches de fiesta serían insoportables. Para nuestros adentros, exclamamos: «¡Qué maravilla, menudo giro inesperado, nunca habría imaginado que iba a subir los graves medio decibelio! ¡Genio! ¡Artista!». Si no estás continuamente toqueteando los controles, aunque a veces apenas los roces, entonces no eres DJ.

3. No admitas peticiones. El público no debe creer que está a tu altura porque eso es imposible. Concediéndoles caprichos sobre las canciones que van a sonar generas en ellos la falsa esperanza de que algún día podrán alcanzar tu nivel, y tú eres demasiado misericordioso como para consentirlo. Si eres DJ, tu criterio es mejor que el del público. Comparados contigo, no tienen ni idea. Un buen DJ escucha con atención la petición, eleva las cejas para mostrar lo mucho que le sorprende la canción elegida, asiente con la cabeza, levanta el pulgar en señal de aprobación y se olvida para siempre de la petición realizada. Parece cruel, pero es un gesto de amor. Lo haces por el bien del público. Si cedes y pinchas la canción que te han pedido, entonces no eres DJ.

4. Escucha las canciones por uno solo de los auriculares. Lleva siempre los cascos al cuello y, cuando necesites escuchar qué está sonando a través de ellos, levanta un hombro hasta acercar uno de los auriculares a tu oreja como si sujetases un teléfono. Puede que los cascos estén pensados para ser escuchados con ambos oídos. Puede que la industria los fabrique así porque resultan más cómodos y se escucha mejor. Puede que el público piense que tienes aspecto de gilipollas retorciendo el cuello para escuchar por un solo auricular. Pero qué sabrá la industria y qué sabrá el público. Los únicos que saben cómo ponerse los cascos son los DJ. Si eres de los que los llevan colocados sobre la cabeza como una persona normal, sin problemas psicomotrices, entonces no eres DJ.

Chimo Bayo. Fotografía: Elena Cabrera (CC).

5. Hay dos clases de DJ: los que no llevan micro y los que sí llevan micro. Sé siempre de los segundos. A la gente la gente le encantará escuchar tu voz durante las canciones. Puedes utilizar arengas de corte clásico, como «¡venga todos, arriba esas palmas!». O bien soflamas agresivas pero muy estimulantes, como «¡esta noche aquí no duerme ni dios!». Mucho más recomendable, sin embargo, es elegir un eslogan propio. Un grito de guerra por el que todo el mundo te reconozca. Que te identifique frente a los demás DJ, como el «¡Hu-ha!» identificaba a Chimo Bayo a principios de los años noventa. Yo te propongo elegir una palabra contundente pero imprevisible, que no deje a nadie indiferente. Tal vez gritar «¡sobrasada!» o «¡Valladolid!». Detalles de calidad que solamente podrás incluir en tu show si eres un DJ con micro. Si eres de los que se limitan a poner música y no quieren hacerse escuchar, entonces no eres DJ.

6. Ten buen gusto. Viste siempre en camiseta y, a ser posible, pantalones piratas. Elige colores chillones que incorporen elementos llamativos, como por ejemplo algún remiendo reflectante o parches fosforescentes. Incorpora a tu estilismo las mechas rubio platino, siempre tan elegantes, y cubre tu piel de tatuajes tribales. Las perforaciones y las dilataciones serán también un distintivo de tu categoría. Si eres hombre, es muy importante que no seas calvo. Si te pareces más a Andrés Iniesta que a Khal Drogo, entonces no eres DJ.

7. Quiérete como profesional. Si ya ha quedado patente que el público no tiene ni idea, el resto de DJ tampoco. Con la diferencia de que con ellos no tienes por qué ser clemente y bondadoso. Habla siempre mal de tus competidores a sus espaldas. Hazles la zancadilla si puedes. Aprovéchate de su trabajo. Que tu reconocida generosidad e infinita humildad no supongan un lastre. Tú eres DJ, hostia. No hay nadie mejor que tú en nada. Si eres de los que crees que en el podio hay espacio para todos, entonces no eres DJ.

8. Envejece con clase. Rodéate siempre de hombres y mujeres mucho más jóvenes que tú. Pacta con la prensa algún robado-posado manteniendo relaciones sexuales en algún aparcamiento. Que se note que todavía te funciona la «sala de máquinas». Utiliza siempre la expresión «sala de máquinas» para referirte a tus órganos sexuales. Demuestra que tu juventud sigue intacta gritando mucho, sentándote mal, olvidando tus modales. Si crees que la elegancia tiene algo que ver con la compostura, entonces no eres DJ.

9. Elige un nombre artístico que denote profesionalidad, pero sobre todo, seriedad. Que nadie te tome por un mequetrefe. Que al escuchar tu nombre artístico todo el mundo sepa al instante que eres solvente, respetable y resolutivo. No inventes términos carentes de sentido como Steve Aoki ni elijas sobrenombres obscenos como David Guetta. Es síntoma de infantilismo. Escoge un nombre que imponga respeto, como «DJ Serpiente», «El Marciano» o «Supah Trupah». Si tu nombre se parece al de alguien a quien encargarías la custodia de tus hijos, entonces no eres DJ.

10. Hazte famoso. Sé hijo de una conocida tonadillera o hija de un célebre domador de animales. Lábrate una carrera en el automovilismo. Enróllate con otro famoso. Cualquier forma que tengas de aparecer en las portadas de la prensa rosa te conducirá directamente a tu sueño de ser DJ. Acceder a algún título nobiliario, ganar algún premio nacional o internacional como director de cine o montar algún conglomerado empresarial de renombre son pequeños atajos que te permitirán ser DJ con solo proponértelo, sin necesidad de cumplir los nueve requisitos anteriores. Podrás ponerte los cascos como te dé la gana, aprender a tocar un instrumento y hasta perder todo el pelo. No habrá nada que te impida ser DJ, porque serás famoso. ¡Y quién no quiere a un famoso poniendo canciones en su local de moda!

Ser DJ, como ves, está al alcance de tu mano. Solo necesitas ser constante y trabajar con tesón. Pero si algún día lo consigues, procura llevar contigo un pendrive de repuesto. David Guetta estuvo más de media hora sin poder pinchar ni una sola canción en Recife hasta que, finalmente, tuvo que abandonar el escenario. No creo que fuese una experiencia precisamente agradable. Sin embargo, tampoco hay que preocuparse. Al fin y al cabo, ¿qué es lo peor que podría haber pasado? ¿Que decepcionase a su público? Qué tontería… A quién le importa el público si eres DJ.

18 comentarios

  1. Ni puta gracia

  2. Pianola

    Jajajaja, muy bueno, has acertado con todos y cada uno de los requisitos. Una última recomendación, no pongas “DJ” en tu nombre artístico… ahora mola mucho más “selector” o mejor aún “selektah” si ya quieres ir a por todas :D

  3. Number One

    Ha sido estupendo bajar los pantalones y la ropa interior a esa panda de aprovechados que se alimentan de la infinita estupidez de ese público poligonero.

  4. Mi gozo en un pozo. Pensaba que por fin había un artículo sobre música electrónica y me encuentro con esto. Habrá que seguir esperando.

    Pianola, el hecho de que ahora no se ponen Dj tal o Dj pascual, es que en realidad no son djs. Un dj pincha música de otros. Lo que hay ahora son productores. Además, los shows más buscados no son un dj set cualquiera, son los directos donde ponen sus temas.

    Que pena tanto desconocimiento y falta de respeto a la música de HOY.

    • Pianola

      Perdona Burro, pero por lo que dices, el desconocimiento es tuyo. He asistido últimamente a sesiones de DJ – no de productor pinchando temas propios, si no de un pinchadiscos ajenos de toda la vida – que se hacen llamar “selector”. Es más común en el mundillo del Hip hop, Jungle, Reggaeton y demás hierbas caribeñas.

      Hay mucha música pinchable más allá de la EDM y muchos DJs buscados y cotizados que no son productores como Guetta, Afrojack, Aoki… lo lamentable es que para gran parte del público, DJs como los mencionados son los que configuran el arquetipo del DJ, cuando en realidad sus sesiones son planas y previsibles, siguiendo el patrón: intro – subidón – bajón – subidón – bajón… etc. Tienen las entradas vendidas de antemano y no arriesgan nada en las sesiones. Además están equipados con una tecnología con la que se pueden incluso programar las transiciones entre temas, con ajuste automático del tempo e incluso de la tonalidad del tema entrante. En esto te doy la razón: no son DJs. O por lo menos, no les veo demasiado mérito.

      Te recuerdo que la electrónica y el DJing asociado a ella no es de hoy, lleva ya sus buenos 40 años. Y que pinchar temas secuencialmente con más o menos gracia se lleva haciendo desde que existen los discos. Yo he pinchado mucho, hudo temporadas en las que incluso me pagaron por ello, y siempre tuve claro que los artistas eran los músicos que habían grabado los discos. Nosotros, los que pinchábamos, éramos “facilitadores del baile” como mucho, y a mi con ello me bastaba, lo pasaba genial poniendo temas, cuadrando los cambios o intentando transiciones más originales, y sobre todo, viendo a la gente bailar.

      El viernes 15/6 iré al Sónar. Showcase de Diplo, quien sí es productor. Presenta a 4 DJs africanos de nueva hornada, creo que puede ser interesante. ¿Nos vemos allí? : )

  5. Si tuviera que escoger las 3 “profesiones” más sobrevaloradas de la actualidad serían rey, eclesiástico y DJ.
    Buen artículo para desmontar a estos estafadores vendedores de crecepelos.

  6. No tengo palabras para expresar mi agradecimiento!! Pensaba que estaba solo y veo que no! Aun recuerdo ver a David Jeta hacer una extraña demostracion en el hormiguero, con la esperanza de comprender algo, y quedarme igual opeor q antes.

  7. bullshit

    David getta es un DJ de mierda, lo cual no quiere decir que todos lo sean.
    Para producir música electrónica de calidad (bien sea electro, acid, house, techno..) hay que tener conocimientos concretos y lleva muchísimas horas producir un tema. Lo mismo para los DJ que pinchan en vinilo o en formato digital, para lo cual hay que tener un gusto y conocimiento musical muy amplio.
    Me parece periodismo BASURA realizar un articulo en el cual se engloba a un genero musical entero y amplísimo, sin obviamente, tener ningún conocimiento sobre el genero ni ningún respeto por la cultura underground.
    Se está juzgando por la actitud y la música de estos “Djs” para las masas como es Getta (música comercial) a un colectivo entero.
    Por favor, informense un poco antes de escribir sobre algo que desconocen.
    Decepción tener que leer un artículo tan malo en un revista como es la Jot Down

    • ¿Ahora “DJ” es un género musical amplísimo? No eres el primero que suelta en los comentarios lo de el ataque a la música de ahora, pero léete bien el artículo y verás que en ningún momento se ataca a la música electrónica. Ni house, ni tecno, ni nada. Lo que se critica es el estatus de superestrellas de unos tipos que lo único que hacen es coger la música que otros han compuesto y darle al play.

  8. Pues alguna ha acertado, yo añadiría, reiivindicando la vieja escuela y al pinchadiscos, aunque NO este de moda, sorry

    1. Ten excelente cultura musical ecleptica
    2. Levanta la cabeza de los platos , siente al publico, pincha para el pueblo. Sin bajarte los pantalones . Buena energia
    3. No toques demasiado los botoncicos y haz mezclas cortas , pero efectivas
    4. Recuerda que el publico es el protagonista , hazle bailar sorprendiendole
    5. Pon MUSICA , con pasion, eso se nota y transmite
    6. Baila, y haz bailar
    7. Pon MUSICA ostias! Evita a toda consta el regaeton o la bachata o la ultima m… de moda ( puede haber excepciones raras)
    8. Sonrie y ten ritmo.
    9. Volumen, calidad y variedad.
    10. Mira la pista copon! ?✌️
    Its all about love
    Dj love ?

    Ahora pinchan mucha peña centro pista mientras el publico se arincona o bailan tipo zombie

    • Pianola

      Me parece que tus puntos 1 y 7 se contradicen. Si tienes una excelente y ecléctica cultura musical, sabrás apreciar temas de bachata y reggaeton. Como en todos los estilos, hay de todo.

      Más que discriminar por estiloo así a lo salvaje, no pondría según que temas en según que sesiones. Por ejemplo, después del “Why I can’t be you” de The Cure, no sé si pondría “Gasolina” de Daddy Yankee… aunque, ¿por qué no? : )

      • Djlove

        … Se puede tener una cultura excelente ecleptica y evitar algunos palos por ordinarios y de mal gusto… Asi el regaeton o la bachata… Sin excepciones. Son subgeneros musicales y punto. Teniendo afrobeat, funk, soul, disco, house, tecno, hip hop, … Poner regaeton es de no tener ni puta idea de musica ( habra excepciones…..?) da pena el personal intentando bailar esa m…. Alguien tiene que decirlo claro! Ya esta bien de perreo, letras repugnates, y musicas sincopadas… El regaeton ha hecho bueno cualquier otro genero musical, que antes nos soportabamos… Un poquito de nivel maribel … And make it funky?

        • Pianola

          Salió el fundamentalista !! El que nos dice qué es música y qué no lo es, nos habla de subgéneros ordinarios y de mal gusto, y no concede excepciones… uaah!! Me hace pensar que la palabra “ecleptica” – que no “ecléctica” – debe significar algo como “pobre” o “corta de miras” incluso “intolerante”, por eso no me cuadra que “ecleptica” pueda calificar a excelente cultura.

  9. Que poco sentido del humor tenéis algunos, de verdad, se nota que sois DJs (o al menos pretendéis serlo), jajaja.

    • Pianola

      Jajaja, totalmente de acuerdo, es un artículo escrito con gracia y mala baba a partes iguales, pero da en el clavo en la descripción de estos súper DJs de ahora.

  10. Soulwax

    Y para acompañar este artículo…

    https://www.youtube.com/watch?v=C6xHYuuYdoM

    By Soulwax (aka Too Many DJs)

  11. “La ignorancia es…”

    Vaya porquería de artículo. Como dice alguno más arriba, pensaba que por fin habría un artículo serio sobre música electrónica actual. Por supuesto la base lectora gafapastas y progre de escaparate de Jot Down debe estar meneándosela después del mierdartículo.

    Que haya DJs que viven del pendrive como Guetta o Aoki no quita que haya otros buenísimos como Armin u Oakenfold, cada uno con su estilo. A mí ver a Armin en directo me ha gustado tanto como cuando vi a The Cure hace años, o a Michael Nyman poniendo música de piano a una película soviética muda. Diferentes estilos, pero los tres poniendo cariño por lo que hacen.

    Agradezco leer algún otro comentario de lectores en este sentido. Me hace recuperar la confianza de que en este país aún hay gente con cerebro y no todo el mundo se mueve por el postureo y el que dirá de mi la gente guay. Un abrazo a aquellos.

  12. “Puede que los cascos estén pensados para ser escuchados con ambos oídos. Puede que la industria los fabrique así porque resultan más cómodos y se escucha mejor. Puede que el público piense que tienes aspecto de gilipollas retorciendo el cuello para escuchar por un solo auricular”.

    Se nota que no sabes de qué va el tema: Un oido escucha la canción que está sonando para el público y con el auricular escuchas la canción que vas a poner. Cada oido oye una y la tarea del dj es cuadrar los golpes de bombo y es en ese momento cuando metes la canción nueva. Es por ello que sólo hay que usar un auricular.

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