Tecnología

Tus amigos quieren que vuelvas, Tom Anderson

Tom Anderson, 2007. Fotografía: Chris Weeks / Getty.
Tom Anderson, 2007. Fotografía: Chris Weeks / Getty.

El 30 de agosto de 2016, Tom Anderson posteó una fotografía en su cuenta de Instagram en la que se ve al DJ superestrella Steve Aoki posando de noche en una playa, justo en la zona en que las olas terminan de apagarse y son apenas un murmullo líquido en los pies. Detrás de él, por encima de la espuma del mar, aparece un círculo de luz, un efecto de exposición larga que le da al encuadre un aura de energía, como si Aoki estuviera despidiendo rayos de poder al igual que un villano de anime o un personaje de Street Fighter.

«Acabo de ver el nuevo documental de Netflix sobre Steve Aoki. ¡Lo recomiendo definitivamente! Esta es una foto que tomé de Steve en Hawái, cuando él no estaba ocupado pasando música, arrojando pasteles o volando… que es el 1 % de su tiempo, de acuerdo al documental», escribió Anderson para acompañar la imagen. Quien no sepa quién es Tom Anderson y deba guiarse únicamente por esa publicación de Instagram, podría arriesgar que se trata de un fotógrafo profesional o, tal vez, alguien vinculado lo suficiente con la industria musical como para relacionarse con figuras de ese nivel. La respuesta sería cierta en ambos casos, pero a la vez insuficiente: ese fotógrafo que publica en su Instagram retratos de famosos, imágenes de paisajes paradisíacos, tomas aéreas de ciudades o templos incrustados en montañas es también un personaje fundamental en la historia de las redes sociales modernas. En su foto de perfil y su nombre de usuario hay una pista que revela buena parte de la historia: @myspacetom.

Antes de Facebook y Twitter, mucho antes de los videos frenéticos de TikTok, existió un sitio que le permitía a cualquier usuario crearse un perfil, contactar con gente, hacer amigos y descubrir artistas. Lanzado en 2003, a partir de una idea difusa, pero prometedora, MySpace.com se convirtió en un éxito que moldearía las bases de la Web 2.0, un tipo de Internet en el que las personas no solo podrían navegar, como era hasta entonces, sino también producir sus contenidos e interactuar con otros. El desarrollo de sitios ya no iba a ser patrimonio exclusivo de los ingenieros y programadores: nacía una nueva Internet, una en la que la creatividad se situaba en el centro de la experiencia.

Los orígenes de Tom Anderson no se parecen demasiado a los de otros emprendedores del mundo de la tecnología. Figuras como Mark Zuckerberg, Elon Musk o Bill Gates comparten un tipo de patrón que incluye una inteligencia precoz, formación en carreras de grado de gran complejidad y una ambición que, en algunos casos, parece incompatible con las relaciones humanas sanas.

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