Librerías con encanto: Librería Izquierdo

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Fotografía: Concha Llopis Bayarri

En el número 12 de la Gran Vía Fernando el Católico de Valencia, a diez minutos de la plaza de España, hace treinta y nueve años que abre sus puertas la Librería Izquierdo. Los anteriores cuarenta y dos años de su existencia, desde que se fundó en 1937, el local en que se ubicaba era otro, más modesto. Es la historia que nos cuentan Juan Izquierdo (Valencia, 1959) y Pilar Izquierdo (Valencia, 1977), los dos hermanos que hoy se ocupan de llevar el negocio. «Es una librería familiar», «nos piden recomendaciones», «te tiene que gustar estar entre libros porque si solo vas a hacer negocio, esto no va». Es una mañana de sábado y el sol se extiende por varios espacios del local mientras conversamos sobre el oficio del librero, el mercado editorial, tendencias, éxitos… de todo un poco.

¿Cuándo abrió la Librería Izquierdo? Contadme cómo surge la idea de abrir este negocio.

Juan: El negocio se fundó a raíz de un kiosco de prensa que tenía mi abuelo. En marzo del año pasado hicimos ochenta años. Del kiosco pasó a una pequeña planta baja y en el año 1979 nos vinimos al local que tenemos ahora.

Desde el abuelo, ¿habéis trabajado todos en la librería?

Pilar: Sí, todos.

Juan: Mi abuelo tenía dos hijos, pero uno falleció. Mi padre fue el que dio el paso de kiosco a librería.

Respecto a la organización de la librería, ¿qué criterio seguís?

Juan: Tenemos literatura, historia… un poco de todo y organizado por editoriales. En la entrada tenemos principalmente las novedades y los libros más vendidos. Es más una librería familiar.

¿Sois especialistas en algo en concreto? ¿Tenéis gustos diferentes?

Juan: No, la verdad es que tocamos de todo. Yo me decanto más por los libros y las revistas de historia, los de viajes y los de deportes.

Pilar: Si, por ejemplo, entra uno preguntando por la Segunda Guerra Mundial, puedo orientarle, y Juan más. De infantil estoy a tope ahora, y hay editoriales que me gustan más que otras, como Acantilado.

¿Cómo decidís cuáles son los libros que van en el escaparate?

Pilar: Tenemos dos escaparates. En uno hay mucho best seller, libros de autoayuda, que se venden mucho, y en el otro, editoriales más selectas y los libros de economía, sociología.

Juan: En el escaparate también tenemos las novedades, que, aunque se venden directamente por la publicidad que hay, las ponemos para que la gente vea que las tenemos. Si tienen que entrar a preguntar, la gente duda, si las ven en el escaparate, entran seguro.

¿Hay distribuidores o editoriales que se ofrecen a pagar para que los coloquéis bien?

Juan: A pagar, no. A decírtelo, sí. Te dicen, por ejemplo: «Va a venir el editor», entonces, por hacerle el favor al comercial, colocas sus libros. A veces aumentas algo las ventas y a veces no.

Con la relevancia del movimiento feminista, ¿os planteáis hacer discriminación positiva? ¿Tenéis más autores que sean hombres o mujeres?

Pilar: En el día de la mujer hacemos descuento. Tenemos casi todo lo que ha salido publicado a raíz de este último movimiento feminista, desde Chimamanda Ngozi Adichie, Rosa Montero, Virginie Despentes, Leticia Dolera y muchas más.

Juan: En realidad, tenemos más autores hombres, pero eso ya no es culpa nuestra. Hay ahora un movimiento feminista y en el escaparate ponemos los libros que comentaba mi hermana, sí, se puede considerar discriminación positiva.

Una librería se define más por lo que no tiene que por lo que tiene. ¿Estáis de acuerdo?

Juan: No. Nosotros procuramos tener de todo.

¿Qué criterios tenéis para seleccionar los libros?

Pilar: Normalmente el editor te manda un listado con las novedades y por experiencia sabemos lo que vendemos y lo que no en nuestra librería, ese es el criterio principal. Los comerciales de las grandes editoriales presentan las novedades a dos o tres meses vista. Por ejemplo, te presentan un libro de Pérez Reverte y, según lo que los libreros les piden, hacen la previsión de tirada para no pillarse las manos. Las distribuidoras y editoriales pequeñas, cada semana nos mandan un boletín de novedades por internet y Juan las selecciona. Algunas directamente te mandan el libro.

¿Qué formación necesita tener alguien que quiera trabajar o montar una librería?

Pilar: Te tiene que gustar estar entre libros, porque, si solo vas a hacer negocio, esto no va. Hay muchos clientes que te dicen: «Recomiéndame un libro», y para eso hay que saber, tener ganas, experiencia y conocimientos en el sector. Pero no hay ninguna formación especial.

¿Qué tipos de lectores tenéis? ¿Os piden recomendaciones o actúan como en las grandes superficies?

Pilar: Nos piden recomendaciones. Mi hermano puede recomendarte un libro y acertar al cien por cien, por su experiencia.

En los centros de educación secundaria obligatoria y bachillerato hay programas de fomento de la lectura. ¿Están teniendo éxito en vuestra opinión? ¿Veis lectores jóvenes?

Juan: No, a los jóvenes les cuesta muchísimo leer. Los planes no tienen éxito, pero si los obligan a leer, leen. El problema es que hay muchos hobbies entre los que elegir y con tanta diversidad se diluye la lectura.

Pilar: Les obligan a leer lo que me obligaban a mí. La Celestina, el Quijote, a veces adaptados. Aunque está claro que tienen que leer literatura clásica, tendrían que abrir los ojos a la literatura más actual mandándoles que lean algo de Saramago, Sampedro, Vargas Llosa, cambiar un poco el chip.

Si entra un estudiante de secundaria diciendo que tiene que hacer un trabajo sobre biología o historia, ¿le podéis ayudar? ¿Cuál es el papel del librero en la sociedad?

Juan: Sí, le podemos orientar en qué libro le puede ir perfectamente. Lo que pasa es que cada vez buscan menos el libro para hacer el trabajo, lo tienen todo por internet. Antes había una biblioteca didáctica pequeñita, eran monográficos y estaba muy bien. De eso ya no hay, no se vende y no se publica.

¿Se lee más o menos que antes?

Pilar: La gente con el móvil se entretiene y lee mucho: artículos, entrevistas, cosas puntuales de ocio, pero no libros.  

Juan: Cada vez vivimos más deprisa y la gente tiene menos tiempo. La gente también quiere todo rápido. Para lo que sí creo que valen las tablet o el libro electrónico es para seleccionar. Mucha gente se queja de los precios y lo que hacen es que se descargan el libro, lo empiezan a leer y, si les gusta, lo compran en papel.

¿Cómo clasificáis a los lectores?

Pilar: El que ha leído mucho y ha probado el digital lee mucho libro digital, pero de vez en cuando le gusta comprarse uno en papel. Y luego está el que no toca el digital para nada.

Juan: Tenemos varios clientes que antes compraban bastante, pero se han pasado a digital por la cuestión económica. Los comerciales que vienen y que trabajan el digital dicen que cada día se vende más digital, pero no es verdad, se lo descarga la gente gratis.

Y respecto a las editoriales, ¿cuáles os gustan?

Pilar: Me gustan los autores que editan Impedimenta, Acantilado, Blackie Books, Anagrama, Salamandra... Tusquets, que ahora la ha comprado Planeta, también. Cuando una gran editorial como Planeta detecta que hay un autor que empieza a vender más de lo normal, enseguida intentan quedarse con lo que escriba a partir de ahí o con el sello entero. Con Harry Potter no lo consiguieron.

Juan: Alianza también, tiene buenos libros y buenas portadas, es una editorial bastante cuidada desde hace muchísimo tiempo. Sobre lo que comenta Pilar, hace unos meses Penguin Random House compró Ediciones B. Ediciones B surgió de Bruguera, que era una editorial bastante buena con mucho libro juvenil y libro de bolsillo, pero que con el tiempo se fue un poco a pique. La compró alguien y la lanzaron como Ediciones B. Ahora el grupo Penguin Random House la ha absorbido. Hace años Plaza & Janés, que es del grupo Penguin Random House, nos invitó a varios libreros a una comida con Matilde Asensi, cuando escribió El último catón, que tuvo un éxito tremendo. Plaza & Janés levantó a esta autora, y entonces Planeta vio que esta mujer era un filón y se fue a por ella. Otra cosa que quiero decir es que llega el Premio Planeta, ¿y a quién le dan el Premio Planeta? Pues a uno de dentro del grupo que quieren hacer grande o a alguien que quieren absorber. Eso lleva años pasando. Entiendo que es su inversión, y que está mal el negocio de los libros.

Hay casos en los que una editorial publica a un autor desconocido de gran calidad que pasa totalmente desapercibido. ¿Cómo logra una editorial tener credibilidad?

Juan: Siempre pasa igual. Un ejemplo, Alicia Giménez Bartlett, muy buena escritora de género. Donde nadie te encuentre, Premio Nadal de Novela 2011, Destino, Grupo Planeta. En 2015, Premio Planeta con Hombres desnudos, y porque no hay otro premio más grande. Los libros son buenos, por supuesto, pero con los premios consiguen bastante credibilidad.

La editorial, ¿cómo se las apaña para afianzarse?

Juan: Las editoriales pequeñas intentan publicar gente nueva para ver si les sale bien. Si eso les pasa con dos o tres autores, la gente piensa: «¡Uy!, esta editorial sabe captar buenos autores», y entonces es cuando la gente empieza a buscar libros de esa editorial porque creen que pueden ser buenos autores.

Cuando una editorial os manda un libro que no queréis vender, ¿cómo se lo toman? ¿Os pasa mucho?

Pilar: Seleccionamos nosotros. Pero, claro, tienen libros puntuales que quieren que saquemos. Normalmente no nos negamos a venderlos, lo que pasa es que hay libros que en nuestra librería no tienen punto de venta. Muchas veces veo que el libro no se va a vender, pero nunca les digo que no, lo intento vender.

Murió Carmen Balcells, murió Jaume Vallcorba, Toni López Lamadrid… Y se afianzan editoriales como Blackie Books, Impedimenta y Malpaso. ¿Cómo veis estos cambios?

Juan: Son editoriales más pequeñas, pero están entrando en el mercado. Libros del Asteroide, Funambulista… Funambulista, por ejemplo, es una editorial que tiene unas portadas muy parecidas a Impedimenta, cogen autores no de primera fila o autores extranjeros y los publican con buenas portadas. Creo que las nuevas editoriales se sostienen encontrando autores menos conocidos y arriesgando, a ver los que gustan y los que no. A mí, estas nuevas editoriales me gustan. Casi todas las lleva un distribuidor de Madrid que se llama UDL.

En esta librería, ¿tenéis la novela La librería, de Penelope Fitzgerald?

Pilar: Sí, desde que salió. Ahora con la película la ha comprado todo tipo de gente.

Juan: Es un libro de goteo continuo. Eso pasa con más libros. Hay un autor, que a mi padre le ha gustado mucho y el hombre siempre lo recomienda, Stefan Zweig, que lo publica Acantilado. Cuando era menos conocido estaba en Juventud, pero luego Acantilado lo recuperó y las traducciones son buenas. El año pasado hicieron una película de Zweig y lo compró todo el mundo. Hacen una película o una serie y suele moverse bastante la venta del libro.

¿Qué opinión os merecen los premios literarios en España? ¿Entendéis las decisiones?

Juan: Tengo una opinión, pero igual no gusta. Los Premios Planeta para mí son una operación de marketing, aparte de una exageración de premio a nivel económico. Mi padre está en contra porque nunca lo han invitado [risas]. Antiguamente venía un delegado de Planeta una vez al año, y mi padre le comentó que con el dineral que se gastan en un Premio Planeta no costaba nada seleccionar un grupo de librerías, una por provincia en España, invitar cada año a una y sentarlos en una mesa de libreros. Los libreros somos también parte del engranaje. Pero nada. Dentro del grupo Planeta hay varios premios, el Premio Lara de Novela, un Premio Espasa, uno a novela y otro a ensayo. Hay premios continuamente, pero yo creo que el premio se vende dependiendo del autor. Otras veces es todavía más aleatorio, como ocurre, por ejemplo, con el Princesa de Asturias, porque lo suelen dar a un autor desconocido. Prefiero los premios a una carrera de autor, no a un libro, el Premio Cervantes, el Princesa de Asturias, el Premio Nobel.

Los premios, ¿se venden mucho más?

Pilar: No siempre. El premio se vende, pega un tironcito de ventas, el editor se frota las manos, la gente dice: «Me voy a comprar un libro del que ha ganado el Nobel», pero, si luego no gusta, la venta se para y no se vende mucho más. La autora Svetlana Aleksiévich, que es una periodista, fue Premio Nobel hace tres años, escribe de la guerra de Ucrania y los conflictos de la zona, gustó, se ha vendido muchísimo, es un ejemplo de Premio Nobel que ha descubierto el autor a unos nuevos lectores.  

¿Hay boom de poesía?

Pilar: Sí, para los jovencitos con la Editorial Frida. Esta editorial se mueve a través de YouTube. Imagino que saldrá un youtuber y pondrá sus poemitas en las redes sociales, entonces lo ven quinceañeros y vende un montón. Por lo menos leen algo. Hay un youtuber que me gusta, Defreds, que lo ha captado Planeta.

Todavía se comenta lo asombroso que es cómo ha caído la venta de libros. ¿Cuánto va a durar la crisis en el mercado del libro?

Juan: ¿Cuánto va a durar? Las crisis duran un periodo corto por definición, y esto no va a remontar nunca. Hay otros hobbies, la gente se descarga libros y los jóvenes cada día leen menos. Una crisis puede durar dos o tres años, pero cuando una cosa dura diez años ya no es crisis. Subsiste pero ya no remonta el vuelo. Es el cambio de la sociedad que está ocurriendo.

Sin embargo, han salido editoriales nuevas.

Juan: Sí, hay editoriales nuevas. Ahora hay máquinas que te pueden hacer doscientos libros y así tienen pocas devoluciones. Además, trabajan haciendo una preventa, por ejemplo, yo tengo que pedirles los libros que yo creo que pueden salir de mi librería, ¿ellos qué hacen? Imprimir los libros según lo que los libreros les han pedido. Si un libro pega, hay un momento en que se quedan sin nada, pero es un momento, porque se imprimen enseguida y además el coste no es alto.

En una entrevista que hicimos en Jot Down a Fernando Iwasaki le preguntamos si la culpa del cierre de las pequeñas librerías es de las grandes cadenas o de la educación escolar y universitaria, y contestó: «No descartemos los periódicos y los kioscos, que regalando libros dieron la puntilla a las pequeñas librerías». Vosotros siempre habéis vendido prensa.

Juan: Los periódicos nunca han regalado libros, lo que han hecho ha sido venderlos juntos. Nosotros empezamos con un kiosco y mi padre empezó a vender libros que le pedía la gente del barrio.

Pilar: Negocios que hayan derivado de kiosco a librería hay muy pocos. A nosotros no nos afecta mucho, los kioscos suelen vender Los pilares de la tierra y cuatro best sellers puntuales.

A vosotros la crisis no os ha afectado.

Juan: Aquí en Valencia los más viejos somos Soriano y yo. Soriano y mi abuelo eran amigos, los dos empezaron igual. Cuando la prensa venía en tren desde Madrid y el tren llegaba tarde, a veces se turnaban para no dejar la tienda sola: «Quédate tú, Juan», o «Quédate, tú, Isidro». Soriano fue valiente y le ha ido bien. Pero no le doy la razón a Iwasaki, nosotros nos hemos hecho libreros y no hemos chafado a nadie, chafar quiere chafar Amazon y no solo libros, sino todo.

En librerías, vuestra competencia no es Amazon, es La Casa del Libro, que es quien más vende online.

Juan: Sí, además eso lo sabes porque son los que mejor se posicionan en internet.

Pilar: Es competencia en venta por internet. Pero muchas veces la gente lo ve en internet, y luego va a la tienda y no lo tienen físicamente, hay que pedirlo.

¿Qué hacéis para vender? ¿Participáis en ferias del libro? ¿Hacéis presentaciones o alguna actividad?

Juan: No. El ideal en una feria es que tu caseta sea de Acantilado, la de al lado sea de Impedimenta… porque si tú tienes todo y el de al lado tiene lo mismo, ¿a quién le compran? Las casetas tendrían que estar organizadas por temáticas o por editoriales, que no haya cuatro casetas iguales.

En las presentaciones no se vende mucho, ¿no?

Juan: No lo sé. ¿Ocho o diez libros? La gente a las firmas suele ir con el libro comprado ya.

Pero te sirve para hacer publicidad en las redes sociales, porque las fotos se publican en Facebook

Juan: Puede ser, eso sí.

He visto que tenéis página de Facebook, pero ¿aprovecháis más redes sociales?

Pilar: Es un filón que hay que aprovechar porque o estás ahí o no eres nadie.

La prensa en digital se lee mucho más que en papel, ¿y los libros?

Juan: Totalmente, la prensa de papel está muerta. Los libros, no. Hay editores que no venden libros digitales. Un ejemplo, un estudiante necesita un libro que se ha agotado, se lo fotocopia y le cuesta más que el libro. En el digital ocurre al contrario, un libro digital vale de cuatro a ocho euros, pero cuando te lo descargas pirateado te sale gratis. Por eso las editoriales siguen vendiendo más papel, no les conviene sacar el digital.

Pilar: Hay una cultura del «todo gratis» que es muy peligrosa. Pero a partir de una edad prefieren el papel.

Bastantes editores dicen que el digital no es competencia al papel, sin embargo, las ventas del libro de bolsillo sí que han caído. ¿Hay relación?

Juan: Creo que no ha caído la venta del libro del bolsillo, lo que pasa es que el bolsillo tiene movimiento de año, cuando llega el verano la gente se compra más bolsillo porque tienen más tiempo para leer, pesa menos para llevárselo de viaje en el tren, a la playa…

Para que una librería sea rentable, ¿hace falta poner una cafetería dentro?

Juan: [Risas] No, tenemos una al lado. Entiendo que es una forma de atraer a la gente, pero muchas de esas librerías han cerrado.

¿Cómo ha cambiado el paisaje de librerías en Valencia?

Juan: Han cerrado más librerías de las que han abierto. Hay algunas que han probado a poner café-librería, librería con presentación, librería con manualidades o actividades de tipo extraescolar para juntar gente.

¿Qué margen se llevan las librerías?

Juan: Normalmente un 30%, aunque algunos te dan solo el 25%. Luego, según niveles de ventas; por ejemplo, en libros de bolsillo a veces Planeta o Penguin Random House nos dicen: «Si nos compras tantos libros te damos un 5% más», por tanto es variable también según la cantidad que les compres, por lo que, cuando llegan a las grandes superficies, estas, por su nivel de compras, pueden apretar al distribuidor y al editor. Una jugada que hacen a los editores y distribuidores es que se sacan ellos las cuentas. Yo, cuando cierra el mes, al distribuidor tengo que pagarle a mes vencido o al mes siguiente, y los grandes almacenes, si les va mal, dicen: «Te he hecho una devolución y con eso te pago el siguiente». Encima consiguen más descuentos. Me contaba el comercial de Martin Fierro que los libros Taschen, que son libros caros y que, cuando me los dan a mí, a Soriano o a París Valencia, los tratamos con mimo, en las grandes superficies los tienen en pilas y hechos polvo. Entonces, llega un momento en que le devuelven al distribuidor el libro hecho polvo y luego el editor le dice al distribuidor: «Este libro a mí no me lo devuelvas así», con lo cual el distribuidor se tiene que tragar el libro.

¿Qué eventos culturales os gustan de Valencia? ¿Cuáles echáis en falta?

Pilar: El World Press Photo, La Valencia Negra. En Valencia haría falta algo como hay en Madrid: la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de la Cuesta de Moyano, que son libros que no se encuentran y hay que ir sí o sí a segunda mano. Como la feria del libro de ocasión que ponen en Marqués del Turia en marzo y que dura un mes pero de manera permanente, aunque fuera los domingos.

Juan: Sí, una feria local todos los domingos. Antiguamente, en la plaza Nápoles y Sicilia ponían un rastro y allí había libros de todo tipo, viejos, usados, nuevos. Los locales de libros de viejo han cerrado. Y la gente cuando más tiempo tiene es los sábados y domingos, así que eso iría bien.

Roberto Bolaño nombró como algunos de los mejores escritores del siglo XX a Georges Perec, Philip K. Dick, Jorge Luis Borges, Mario Levrero. ¿Cuáles son los mejores en vuestra opinión?

Juan: Miguel Delibes, Sampedro, Philip K. Dick, Asimov.

Pilar: Saramago, Zweig.

¿Qué libros habéis vendido más en el último año? ¿Tenéis algún caso excepcional?

Pilar: Patria.

Juan: Hacía años que no se vendía un libro tanto a diario. El Código Da Vinci fue otro fenómeno. Patria lo ha comprado gente que ni siquiera está muy interesada en el tema, por curiosidad a raíz del éxito que ha tenido.

Borges decía que en la literatura hay esencialmente cinco temas: la infancia, la memoria, el exilio, la muerte y el amor. ¿Estáis de acuerdo?

Juan: Sí, y yo incluiría otro, la guerra. Se sacan muchísimos libros sobre la guerra y se venden. No por morbosidad por lo que sucede en las guerras, sino más a nivel histórico, la gente quiere enterarse y conocer. El tema de la guerra mueve mucho libro.

¿Está sobrevalorado El principito?

Juan: El principito lo hemos vendido mucho a raíz de la película de dibujos. Está adaptado y, aun así, hay gente que te dice: «¿No tienes El principito para bebés o para mi hijo que tiene cuatro años?». Hay libros que están sobrevalorados, ese es quizás uno.

Pilar: Para mí sí está sobrevalorado, totalmente. Los colegios deberían fijarse también en los niños a los que les gusta leer. Si les gusta, por ejemplo, Futbolísimos, Harry Potter o Los juegos del hambre, dentro de unos años seguirán leyendo, pero si les dan «libros lomos» desde los trece años, al final no leen.

¿Se merece Murakami el Premio Nobel? ¿Y Javier Marías?

Juan: Murakami suena continuamente. Pero ¿cómo puedes dar un premio a un libro japonés si no lees japonés? Leemos traducciones del inglés. ¿Ponen en el jurado a alguien que sepa japonés?

Pilar: A Javier Marías no lo veo como Premio Nobel, pero puede ser que se lo merezca. Este año hemos vendido muchos libros de él, sobre todo el de Berta Isla. Aparte de que lo hayan publicitado, ha sido también por el boca-oreja, porque empezó muy lento y ha ido cada vez a más, lo hemos vendido más que otros de sus últimos libros.

Un libro que haya tenido éxito y que no os haya gustado.

Pilar: El niño con el pijama de rayas no me gustó nada. Que te cuenten una fabulita de un niño judío que se hace amigo del hijo del nazi que vive al lado del campo de concentración lo que hace es banalizar.

Un libro que recomendéis a los lectores de Jot Down.

Pilar: En juvenil, Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, de la Editorial Destino, que habla de mujeres que han luchado por conseguir sus objetivos, y Momentos estelares de la humanidad,de Stefan Zweig.

Juan: Instrumentalde James Rhodes, y A través de mis pequeños ojos, de Emilio Ortiz, que es una preciosidad de libro para amantes de los animales.

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1 comentario

  1. Como lector que soy reconozco, admiro y deseo que todas las librerias, así sean a gestión familiar o de grandes grupos, continuen con sus nobles propositos de enriquecer los espiritus. La libreria, y sobre todo aquella familiar, tendría que ser una categoria exenta del darwinismo: no tendría que cambiar ni transformarse en otra cosa, es perfecta como es, para evitar el ajetreo de la calle y entrar sin apuros, vagar por los anaqueles, apreciar los dibujos y fotos de las tapas, asombrarse por los títulos, oler el papel, leer los prólogos y dedicatorias (las críticas, no), tocar esa extraña superficie compuesta por cientos, miles de bordes de hojas, leer las primeras frases de un libro… y llevarse uno que no estaba en nuestros planes. Hasta aquí es todo un idilio. El problema viene cuando pienso que las librerias forman parte de una mundial conjura maligna, haciéndonos ver la imposibilidad de leer todos los libros que muestran. Pero es un malestar pasajero, no dura tanto. Gracias por la lectura.

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