¿Cuál es la mejor miniserie de la historia?

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En una galaxia muy lejana, allá por los años setenta y ochenta, las series dramáticas que se prolongaban durante varias temporadas no eran las que se llevaban los más grandes elogios de los críticos. Antes de The Sopranos y The Wire, salvo excepciones, las series convencionales eran las hermanas pobres del formato que se consideraba realmente apropiado para la excelencia televisiva: la miniserie, que duraba una única temporada, se terminaba, y no decepcionaba a nadie. De hecho, cuando alguna miniserie de éxito era prolongada con más temporadas sobre la marcha, el resultado solía ser mediocre o malo.

Al principio, las miniseries que produjeron mayor impacto solían ser adaptaciones de obras literarias muy vendidas, con lo cual se aseguraba la anticipación del público, porque había que convencer al espectador para que se sentase ante el primer episodio en el momento en que se emitía. Las reposiciones eran raras, porque no eran rentables para las cadenas; además, el público todavía no tenía en casa grabadoras de vídeo que pudieran programarse por anticipado. Pero era fácil atraer al público porque el escaso número de episodios permitía concentrar un buen presupuesto y ofrecer un nivel de producción inédito para las series más largas.

De cara a la crítica y los elogios de la audiencia, las miniseries perdieron el protagonismo con el tiempo, sobre todo a partir de los años noventa. Ahora, sin embargo, están empezando a tomarse la revancha por los mismos motivos por los que reinaban (artísticamente) en el pasado: es más fácil mantener un nivel muy alto durante cinco o diez episodios, que mantenerlo durante cuarenta o cincuenta. Es de cajón, y las excepciones son escasas.

Así pues, aprovechando el posible retorno de la miniserie al lugar de privilegio que perdió hace décadas, citaremos unas cuantas de varias épocas, sin ningún orden en particular. Confiando, sobre todo, en que ustedes recuerden aquellas miniseries que a mí, con mi memoria de pez, se me hayan olvidado, que serán muchas. Definir lo que es una miniserie es complejo, así que usaremos el criterio antiguo: que fueran concebidas desde el principio para una sola temporada (aunque después, como digo, algunas fuesen prolongadas sin que estuviese previsto). En los Emmys, por ejemplo, usan otros criterios. Pero para esta encuesta excluiremos aquellas series que, como Fargo, True Detective o American Crime Story, «parecían» concebidas para una sola temporada, pero en realidad tenían un diseño pensado desde el principio para poder prolongarlas mediante temporadas autoconclusivas publicitadas bajo una misma franquicia.

(La caja de voto se encuentra al final del artículo)


Yo, Claudio (I, Claudius, 1976)

Livia, esposa de Augusto y madre de Tiberio, hace que Cersei Lannister parezca una inocente colegiala que vende pastitas de puerta en puerta. (Imagen: BBC)

La que durante mucho tiempo fue el espejo en el que se miraban los guionistas del drama televisivo (por entonces, el refinamiento casi literario de los dramas británicos era contrastado con la aproximación más cinematográfica y más pragmática de los estadounidenses). Esta crónica palaciega de los primeros emperadores romanos no tiene nada que envidiar en mala hostia a cualquier serie de hoy, lo cual es sorprendente; piensen que fue emitida en la pequeña pantalla mucho antes de que George R. R. Martin empezase a escribir la saga en que se basó Juego de tronos. Carecía de los medios visuales propios de las series actuales y en muchos momentos parece una obra de teatro filmada, por lo que puede parecerle aburrida a quien espere acción constante o grandes efectos.

Todas las limitaciones técnicas y presupuestarias son compensadas por la maestría de la narración, con personajes muy bien desarrollados y defendidos por un reparto realmente impresionante (Derek Jacobi, Sian Phillips, Patrick Stewart, ¡el gran John Hurt!). Con esta miniserie, además, la BBC rompió muchos tabús que las cadenas americanas de la época no hubiesen transgredido ni en sueños. No solo porque mostraba desnudos —en televisión, en 1976—, sino por el desparpajo con el que trataba asuntos como el incesto y el canibalismo. Situada en aquel contexto temporal, es posible que la secuencia de Calígula con la boca ensangrentada después de haberse comido un feto arrancado de una mujer viva no tenga parangón en cuanto al horror y estado de shock que provocó en los espectadores setenteros. Qué demonios, ni en Juego de tronos se ha contado una salvajada semejante.


Raíces (Roots, 1977)

El personaje de Kunta Kinte fue tan popular en España que su nombre se usaba como sinónimo de cojo. (Imagen: ABC)

En términos históricos, podemos decir que Raíces fue la miniserie con la que los estadounidenses respondieron a Yo, Claudio. Rememoraba los tiempos en que la esclavitud era legal en Norteamérica, un tema que, antes de esta serie, apenas estaban empezando a retratar de manera realista en la ficción estadounidense, después de muchas décadas de tabús. De hecho, una vez filmada, la brutalidad de Raíces asustó a la propia cadena que la había encargado, ABC, cuyos ejecutivos decidieron quitársela de encima cuanto antes.

En vez de emitir un episodio por semana como era habitual, emitieron los ocho episodios en días consecutivos: así no duraría dos meses y la ABC se quitaría el mal trago de encima en una semana. Para sorpresa de todos, incluida la propia ABC, Raíces no fue tanto un escándalo como un éxito apoteósico. Pese a la incómoda emisión concentrada en una semana, ninguno de sus episodio bajó del 60 % de audiencia y su desenlace sigue siendo el segundo episodio de ficción más visto en la historia de la televisión estadounidense, solo por detrás del final de M*A*S*H. En España, por cierto, esta serie también se convirtió en un fenómeno cultural y durante varios años el nombre de uno de sus protagonistas, Kunta Kinte, fue tanto o más famoso en nuestro país que el de Darth Vader o Superman. No exagero: algunos recordarán la costumbre de llamar «Kunta Kinte» a cualquiera que se hubiese lesionado un pie.


Jesús de Nazaret (1977)

El actor Robert Powell hizo un retrato tan impactante de Jesús que el personaje se merendó su imagen pública y su carrera. (Imagen: BBC, RAI)

Aunque la historia de Jesús ha sido una de las que más veces ha sido adaptada a la pantalla, esta coproducción entre la ITV británica y la RAI italiana realmente puso la carne en el asador para intentar conseguir la adaptación definitiva. Todo en esta serie estaba en su sitio: la dirección de Franco Zeffirelli, la música del infalible Maurice Jarre, el espectacular (insisto: ¡espectacular!) reparto y los valores de producción, insólitos para la televisión de la época.

Zeffirelli, más inspirado que nunca, tuvo ocurrencias extraordinarias. Por ejemplo, le pidió al actor protagonista Robert Powell que no pestañease nunca. En ninguna escena. Con esto, que parece una tontería, consiguió que los azulísimos ojos de Powell le confiriesen una aureola de iluminado ultramundano que lo convirtió en el rostro reconocible de Jesús para toda una generación, sobreponiéndose a siglos y siglos de representaciones artísticas. Eso sí, al pobre Powell lo devoró el personaje, como le pasó a Mark Hamill con Luke Skywalker.

En tiempos recientes se ha puesto de moda el rodar películas y series más «realistas» sobre Jesús, pero no entraremos en esa cuestión. Desde el punto de vista artístico, la miniserie de Zeffirelli está cerca de ser esa adaptación audiovisual definitiva que pretendían conseguir. No intenta ofrecer nada distinto al relato bíblico y es una versión perfectamente canónica, lo cual le confiere un constante tono de catecismo dominical, pero eso no hace que sea menos espectacular como serie. Al contrario, la vibración mitológica le va fantásticamente bien. Y ni que decir tiene que la pantalla aún tiene que conocer a otro Jesús que iguale la aureola mística de Powell… pero eso sí que va a ser difícil.


 Hermanos de sangre (Band of Brothers, 2001)

Band of Brothers hacía que el espectador se sintiese casi como uno más del grupo de soldados. (Imagen: HBO)

Esta serie bélica fue una de las apuestas de HBO para consolidar el impacto obtenido con The Sopranos. La crónica de las andanzas de un grupo de soldados estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial, cuya magnífica dirección por momentos consigue que el espectador se sienta formando parte de esa «hermandad de sangre». En su día, esta miniserie tuvo la mala suerte de ser estrenada dos días antes de los ataques terroristas en el World Trade Center y el Pentágono, lo cual dañó muchísimo sus cifras de audiencia. Sin embargo, dada su enorme calidad, el suceso no impidió que Hermanos de sangre recibiese el reconocimiento generalizado de la crítica (y veinte nominaciones a los Emmys). Tampoco impidió que, aún con el paso del tiempo, siga siendo recordada como una de las grandes series de la época dorada de HBO.


The Terror (2018)

Pocas cosas tan divertidas como viajar en barco de vela y que el mar se congele a tu alrededor. ¡Una fiesta! (Imagen: AMC)

Una historia de fantasía terrorífica que aprovecha el misterio de la desaparición real de una expedición ártica de mediados del siglo XIX para construir un relato sobrenatural en torno a la encarnación demoníaca de las fuerzas de la naturaleza. Cuenta con un reparto sobresaliente que eleva los diálogos en mitad de un absorbente argumento que bascula entre aventura tradicional e inquietantes arrebatos en plan H. P Lovecraft. Aunque lo que de verdad me impactó fue el aspecto visual y, más en concreto, los decorados y los elementos físicos, atrezo y demás. Me he tragado multitud de películas que suceden en esa época y entorno, y es posible que nunca se haya visto un trabajo de ambientación semejante: la recreación del interior de los barcos en los que sucede la acción es, por sí misma, un motivo más que suficiente para estar fascinado con lo que se ve en pantalla.


La gran aventura (Lonesome Dove, 1989)

Antes que Bailando con lobos y Sin perdón, la miniserie Lonesome Dove resucitó el wéstern a la vez que le daba una vuelta a los estereotipos del género. (Imagen: CBS)

Se suele citar las películas Bailando con lobos (1989) y Sin perdón (1992) como las responsables de la resurrección del wéstern, un género que en aquellos tiempos ya se consideraba prácticamente extinto. Pero lo cierto es que fueron los cuatro episodios de Lonesome Dove los que de verdad resucitaron las historias de jinetes con espuelas. Emitida por la CBS, obtuvo unas audiencias enormes, superando las de algunas series reinantes de la época, y un montón de críticas entusiastas, recibiendo siete premios Emmy de un total de diecinueve nominaciones. Su éxito fue inesperado. Se había puesto toda la carne en el asador, desde la ambientación —sencilla, pero increíblemente eficaz— hasta un reparto que incluía a Robert Duvall, Tommy Lee Jones, Danny Glover y Anjelica Huston, pero nadie había previsto que la miniserie produjese un impacto de tal magnitud y menos en un género anticuado al que ya nadie prestaba atención.


Wolf Hall (2015)

Thomas Cromwell y Ana Bolena tienen algo en común: será difícil que alguien los interprete mejor que los maravillosos Mark Rylance y Claire Foy, quienes ofrecen un recital en Wolf Hall. Ah, y que ambos estrenaron nuevo peinado por cortesía del verdugo de Enrique VIII. (Imagen: BBC)

Probablemente lo más cerca que una serie histórica puede estar de la perfección narrativa. Intriga palaciega que narra el ascenso de Thomas Cromwell, ministro del gobierno de Enrique VIII, y la secuencia de acontecimientos que llevó a la decapitación de toda una reina de Inglaterra, Ana Bolena. La retahíla de virtudes de esta miniserie es demasiado larga como para hacer un resumen aquí, porque la combinación entre intrigas, tragedias y una atmósfera de sutil crueldad alcanza grandes cotas casi en cada secuencia. Ya solo las interpretaciones quitan el aliento: Damian Lewis está inconmensurable como el aterrador Enrique VIII. Claire Foy, antes de ser mundialmente reconocida por The Crown, hace un trabajo grandioso como Ana Bolena. Y de paso descubrimos al secreto mejor guardado del teatro británico, Mark Rylance, cuyo asombroso recital de matices en esta miniserie hizo que Spielberg se lo llevase para su siguiente película, El puente de espías, por la que Rylance ganó el Óscar. Yo siempre he pensado que en la película Rylance estaba bien, pero no para el Óscar, y que aquella estatuilla fue un reconocimiento de los académicos a su descomunal, inenarrable trabajo en Wolf Hall. Y me parece bien.


John Adams (2008)

Aunque no haga un solo gesto, Tom Hollander interpretando al rey Jorge III es una de las cosas más divertidas que he visto en mi vida. (Imagen: HBO)

Aunque en España pasó bastante desapercibida, esta serie sobre los «padres fundadores» de los Estados Unidos es otra joya del género histórico. Menos siniestra y más irónica que Wolf Hall, contiene una de mis secuencias favoritas de los últimos tres lustros: la increíblemente tensa, y a la vez hilarante, entrevista entre el aterrado embajador John Adams (fantástico Paul Giamatti) y el robótico rey Jorge III de Inglaterra (un espectacular Tom Hollander que, pese a no mover una pestaña, quizá produjese aquí la secuencia más acojonante de toda su carrera). John Adams es mucho más entretenida y accesible de lo que pudieran pensar quienes no se consideran aficionados al género histórico, aunque es verdad que se disfruta más habiendo leído un poco sobre aquel periodo (mientras que en Wolf Hall no hace falta haber leído nada). Para los que sí son aficionados al género histórico, una cita obligada.


Shaka Zulu (1986)

El derroche de carisma de Henry Cele en el papel de Shaka era uno de los grandes alicientes de Shaka Zulu (Imagen: South African Broadcasting Corporation)

Diez episodios centrados en la fascinante figura de Shaka, rey de los zulúes durante un breve periodo del siglo XIX. La serie era una producción sudafricana, pero el hecho de que estuviese hablada en inglés le permitió alcanzar una gran repercusión internacional. Es quizá irregular e imperfecta, pero espectacular (sobre todo vista entonces) y muy entretenida. El actor Henry Cele, que por cierto era un antiguo portero de fútbol, obtuvo un estrellato fugaz debido a su enorme carisma; su poderoso retrato del monarca zulú es inolvidable.

La serie trataba de mostrar las cosas desde la perspectiva zulú, al contrario que películas como Amanecer zulú. De hecho, el contraste entre la mentalidad de este pueblo africano y el ideario de los colonos europeos es uno de los grandes alicientes del argumento. Imposible olvidar aquella secuencia en la que un occidental (irónicamente encarnado por Robert Powell) trata de convertir a Shaka al cristianismo, mostrándole una imagen de la crucifixión de Jesús y recordando las palabras de perdón que este tiene para sus enemigos: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Shaka, impávido y más bien poco impresionado, responde: «¿Qué líder podría gobernar bajo una premisa tan estúpida?».


Das Boot (1985)

Si termina de ver Chernobyl y quiere seguir pasándolo bien y mal a la vez, Das Boot le proporcionará unos buenos ratos de entretenida y tétrica angustia. ¡Aquí hemos venido a sufrir! (Imagen: Bavaria Film)

Un caso particular, porque Das Boot no nació como miniserie, sino como aquella película de Wolfgang Petrsen que se estrenó en 1981 y se convirtió en un clásico instantáneo, una de las mejores películas del cine alemán y de la historia del cine en general. En 1985, la BBC emitió seis episodios que contenían el metraje original más una buena cantidad de escenas que no habían sido usadas en la versión de pantalla grande. Aunque esta clase de experimentos no suelen convencerme y creo que los director’s cut acostumbran a estar de sobra, en el caso de Das Boot todas las secuencias añadidas enriquecían considerablemente el microcosmos del submarino, al permitirnos conocer mejor a los personajes. A costa del ritmo, claro, pero la miniserie, siendo distinta a la película, es igualmente fascinante.


The Corner (2000)

The Corner, crónica de la drogadicción en las calles de Baltimore, es como un ensayo general de The Wire y ya por eso merece la pena verla, feel me? (Imagen: HBO)

La miniserie de seis episodios que David Simon escribió casi como preludio para su obra maestra absoluta, la monumental The Wire. Lógicamente, The Corner es mucho más simple y se centra sobre todo en el asunto de la drogadicción en las calles de Baltimore, pero sin las intrigas policiales, políticas y periodísticas de The Wire. Con todo, algunas de las características que asociamos al trabajo de Simon ya se vislumbran en ella, y se deja entrever un enfoque narrativo muy similar, amén de presentar a varios de los mismos actores que veríamos en el futuro (aunque en papeles muy diferentes). Esta es la primera de las dos miniseries de Simon que voy a mencionar en esta lista aquí, pero qué le vamos a hacer, el puñetero Simon es así de bueno.


Show Me a Hero (2015)

Si todavía no está usted muy seguro/a de por qué la crítica tiene en un pedestal a Oscar Isaac, vea Show Me a Hero. (Imagen: HBO)

Otra miniserie de Simon, en este caso centrada en la historia real de un político neoyorquino involucrado en la planificación de bloques de vivienda social a los que se oponen los vecinos de los barrios destinatarios de esos bloques. Contado así, suena a aburrido drama burocrático, pero nada más lejos de la realidad. Show Me a Hero no es solo una crónica político-social, sino la historia de un hombre ambicioso que se ve absorbido por una espiral de fuerzas contradictorias que, casi a modo de maldición vudú, lo van llevando por unos derroteros que van en contra de todos sus planes y aspiraciones. Es una especie de tragedia griega ambientada en tiempos modernos. Como siempre sucede con Simon, cuyo bagaje como periodista de sucesos imprime ese aire tan particular a sus series, la sociedad es retratada de manera quirúrgica. El corazón lo pone Oscar Isaac en lo que es uno de los mejores papeles de su carrera, si no el mejor hasta ahora, incluso considerando lo brillante que ha sido su trayectoria en el celuloide.


Norte y sur (North and South, 1985)

Pese al impávido Swayze, pese a la psicodélica interpretación de Lesley Anne-Down, y pese a la música, North and South recuperó para la TV el novelón épico de tacitas y cañoncitos. (Imagen: ABC)

No confundir con la serie de tacitas de la BBC, titulada igual. Esta es de tacitas por momentos, pero a la americana. Es la historia de dos amigos que, con el paso del tiempo, se ven metidos en bandos opuestos de la guerra civil estadounidense. Narrada con vocación épica, la serie tiene defectos propios de los ochenta, como la infladísima música. Tampoco sus interpretaciones son siempre acertadas, y tenemos al acartonado Patrick Swayze y, sobre todo, a la hilarante Lesley-Anne Down, que parece haberse pasado todo el rodaje fumada. Ni siquiera Kirstie Alley, que en Cheers demostró tener mucha más personalidad, parecía encajar en esta serie de época. Con todo, Norte y sur conserva encantos que también son propios de aquella época; llámenme nostálgico, pero algo que nunca —nunca— sucederá en una miniserie actual es que, de repente, aparezca en pantalla nada menos que Robert Mitchum. Esta serie fue un éxito internacional (en España pegó muy fuerte) y generó secuelas que la gente recibió con menos entusiasmo.


House of Cards (1990)

La versión original de House of Cards es una extraña historia que bascula entre la política y el thriller psicológico, con una atmósfera enfermiza que el remake estadounidense nunca supo reproducir (Imagen: BBC).

El original británico, mucho menos conocido que la versión estadounidense. Es casi como una obra de teatro satírica con algunos aspectos inverosímiles propios de una rutina paródica, pero, en conjunto, también con un aire mucho más natural que la revisión americana. Aunque, para ser británica, el lado satírico es mucho menos recalcitrante que el de, por ejemplo, la sensacional comedia The Thick of It. En realidad, House of Cards combina la burla política y el retrato de la ambición con una inquietante historia de manipulación psicológica que, sobre todo hacia el final, parece propia de Alfred Hitchcock.


Happy Valley (2014)

El trabajo de Sarah Lancashire encarnando a una policía de pueblo en Happy Valley es apoteósico, algo verdaderamente digno de contemplar. (Imagen: BBC)

Aunque hoy ya se espera una tercera temporada, Happy Valley fue concebida como miniserie cerrada, que contaba una historia con principio y final, la de una agente de policía de una región rural, encargada de investigar un crimen que es bastante inusual en su tranquila localidad. En principio, era una recreación a la inglesa del nordic noir, las series de crímenes nórdicas que llevaban tiempo siendo admiradas en el Reino Unido, en las que abundan las protagonistas femeninas. Nadie esperaba que Happy Valley obtuviese semejante repercusión entre la crítica internacional; de su éxito se gestó la posibilidad de una segunda temporada que en principio no estaba prevista (de hecho, ya va por la tercera). La miniserie original —esto es, lo que hoy es la primera temporada— era sensacional desde casi todos los puntos de vista, pero, pese a todas sus virtudes, buena parte de su poder residía en el increíble, apoteósico trabajo de la actriz Sarah Lancashire, cuyo complejo retrato de una policía de pueblo, cuya afilada inteligencia empieza a despuntar a partir de encontrarse con un crimen inesperado, es algo verdaderamente digno de contemplar.


Criminal Justice (2008)

Aunque el remake americano The Night Of era sorprendente digno, nada iguala el ambiente opresivo de la kafkiana Criminal Justice. (Imagen: BBC)

Como Happy Valley, esta miniserie británica fue concebida como temporada única, pero terminó siendo prolongada después de obtener éxito de público y crítica. Narra la historia de un joven que, tras una noche de fiesta y drogas, es acusado del asesinato de una mujer, crimen que no recuerda haber cometido y del que se cree incapaz, pero del que todas las pruebas apuntan en su contra. El tránsito del protagonista por el sistema policial y judicial es angustioso, aderezado, por si el espectador no sufría lo bastante, con tensiones raciales y sociales. Esta miniserie fue adaptada por los estadounidenses bajo el título de The Night Of. La versión estadounidense también es interesante (sobre todo porque le da un giro a la cuestión racial) y mantiene el tipo con dignidad, no es como otras adaptaciones que terminan en desastre. Pero el original británico es mejor sin duda, más absorbente, y con una atmósfera kafkiana mucho mejor conseguida.


De la Tierra a la Luna (From the Earth to the Moon, 1998)

Entretenidísima crónica de la carrera espacial estadounidense. Además, no sale Ryan Gosling. (Imagen: HBO)

Hoy un tanto olvidada, pero interesantísima miniserie «docudramática» de doce episodios sobre la carrera espacial estadounidense. Procede de la factoría HBO, pero su estilo es todavía similar al de las series que se hacían en las cadenas convencionales y no es tan históricamente relevante como paso intermedio entre la TV convencional y The Sopranos como la serie carcelaria Oz. Tom Hanks, que había protagonizado la película Apolo 13, hizo aquí de productor ejecutivo (vamos, de cabeza de cartel). Como curiosidad, Bryan Cranston clava al astronauta Buzz Aldrin de tal manera que, si no fuera por Breaking Bad, se hubiese dicho que Cranston había nacido para interpretar este papel. Si consigue usted superar el trauma de la pomposérrima música —el único pero que le pongo a la miniserie—, De la Tierra a la Luna es un fantástico entretenimiento.


Chernobyl (2019)

Empleados de la central Vladimir Ilich Lenin celebrando que Chernobyl es la serie con mejor puntuación de IMDb. Y descuidando la refrigeración del reactor, eso también. (Imagen: HBO)

La miniserie, centrada en el mayor accidente nuclear registrado, está dejando a toda la crítica sin habla. Y también al público: baste decir que, aunque no suelo hacer caso de estas cosas, se ha convertido en la serie con la puntuación más alta en IMDb. Eso da buena muestra del impacto que está produciendo. No es difícil deducir que Chernobyl va a pasar a la historia, porque pocas veces se ve algo de esta calidad que tenga, además, semejante capacidad para hacer que el espectador se retuerza en su asiento. Si usted la ha estado viendo, ya sabe a qué me refiero, no hace falta que le explique más. Y si usted no la ha visto aún, bueno, sepa que el entusiasmo de la crítica, por una vez, no es nada exagerado.


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41 comentarios

  1. dgpastor

    Dos que me faltan en la lista: Penny Dreadful y The Young Pope…

    • Manuel H

      Penny Dreadful tiene varias temporadas, de modo que no se puede considerar miniserie

  2. Victor

    Lo mejor de Chernobyl es que, como Titanic, a pesar de conocer el final sigue enganchándote

  3. Alberto

    Verano azul
    Como aquellos veranos yo, personalmente, no he vuelto a vivir nada, sin internet, ni redes, ni consolas, ni ostias en vinagre.

    Yo entiendo que tengáis que fomentar el clickeo, si es así en mi opinión molan más los artículos y los de conocimientos que estos de tipo best of. Básicamente porque lo mejor de algo no existe salvo en la subjetividad de cada uno y la de cada uno es lo mejor para sí; sin olvidar que mañana se vea algo que cambie el orden y que siempre hay algo que merece la pena ver porque la cultura es inabarcable. Al final son una pérdida de tiempo. Venga…no la fomentéis

    ¿Y qué hago yo aquí?

    Saludos

  4. Kowajan

    «La mejor miniserie de la historia». Lástima que en la «historia» no entren series como «La forja de un rebelde» o series de algún país donde el inglés no sea lengua oficial.

  5. Kowajan

    Y si en la lista aparecen series como «John Adams», «Shaka Zulu», «The Corner» o «Happy Valley» en lugar de otras como «Verdi», «La joya de la corona» o «Retorno a Brideshead», apaga y vámonos.

    • dgpastor

      Las tres excelentes, en la categoría de clásicos. Tengo dudas ya de qué es miniserie, se nombran algunas de varias temporadas y se olvidan estas o Marco Polo. Granada TV, RAI y RTVE, de la época dorada. También actuales, además de las que mencionaba arriba, Muerte en León, por ejemplo.

    • Vicky

      Sin haber leído tu respuesta he hecho un comentario similar. Magnífica La joya de la corona, en un altar la tengo como quién dice

  6. Conistor

    Pues no está la mejor de todas: Fanny y Alexander. Se nos olvida que, antes de ser película, Bergman la concibió como serie.

  7. Y «When they see us»?? Un pecado excluirla, imperdonable…

    • Imperdonable lo plana, aburrida y sobrevalorada que está. Un bodrio más propio de las sobremesas de A3 o Estrenos TV. Continuamente enfatizada por la música, manipuladora. Y se ha querido ver en ella una respuesta a Chernobyl por ser la competencia y transcurrir en la misma época. Ja, ja, ja.

      • La dirección de esta serie roza la perfección y la música no enfatiza sino que es un instrumento narrativo más para acompañar momentos clave de cada personaje, utilizada con un buen gusto y elegancia pocas veces visto, por cierto. El discurso del docudrama es demagogo y de tener una cultura y conocimiento visual similar al de un asno, pero no discutiré, si no le gustó allá usted, desde mi, formada, perspectiva le diré que se pierde disfrutar de uno de los acontecimientos visuales de los últimos tiempos.

  8. Una cosilla… Creo que The Terror tendrá una segunda temporada independiente, por lo que parece que estará más cerca de Fargo.

  9. Creo que una miniserie por definición es algo cerrado de 10-15 capítulos máximo, concebida para ser emitida en una única temporada. Bajo esa premisa sobran y faltan en la lista.

  10. Aquiles

    » La linea de la belleza «, una obra de arte britanica

  11. He visto casi todas las mencionadas y creo que Yo,Claudio merece todos los votos de esta encuesta y las que estén por venir, principalmente porque es tan absolutamente moderna que deja efectivamente a las introgas de GoT en juegos de parvulario. Sin embargo he votado a Wolf Hall porque me ha dejado turulata. Una historia mas que conocida pero que engancha y de qué manera. Y lo hace porque Rylance no es de este mundo. No, señor. Me ha arrancado lágrimas de admiración ante los mil y un matices que narra su rostro. Solo Sarah Lancashire puede ponerse a su lado.
    Y Chernobyl está bien, gran reparto y grandisima ambientacion pero tempo intragable. Con ser buena me da que la gente la valora excesivamente porque se centra en lo que cuenta y no ve los fallos de cómo lo hace. En eso le ganan todas las anteriores.

    Por cierto, echo de menos Centennial y tambien Holocausto. Eran muy buenas. Y esa maravilla en tres episodios que es Mrs. Wilson.

  12. Marcospelis

    Hay muchísimas seguro…pero Ahora mismo se ve viene a la cabeza 22.11.63 escrita por Stephen King, interpretada magnificamente por James Franco y no es de terror.

  13. No aparecen en la lista ni Utopia ni True Detective (la primera temporada)? Uf.

  14. A mî me cansa tener que leer por todas partes aquello de «la mejor serie de la historia», o «el mejor churrasco que usted se comerâ en su vida», cuando se trata de opiniones subjetivas. Cada uno tendrâ su preferencia. En cualquier caso, nunca viene mal acordarse de «Show me a Hero»,una gran serie no muy conocida y que, sin dragones, sin acciôn,ni sexo, consigue enganchar desde el principio.

  15. @kond

    Entro para votar la miniserie de «El Conde de Montecristo» y… Na
    Faltan y sobran.

  16. Morlaco

    Generation kill

  17. Vicky

    Que se entiende por miniserie ? Cabe pensar que hay muchísimas que aquí no están, como por ejemplo la magnífica «La joya de la corona», que retrata los años previos a la independencia de la India y como era la convicencia y conflictos entre indios y británicos. Poner Norte y Sur que es edulcorada hasta el no va más y olvidar la que menciono no me hace pensar en un criterio de calidad al haber hecho esta lista.

  18. Carlos A.

    The Night Manager. Fin de la discusión. :-)

  19. Tergiversador de Enredos

    Está «Yo, Claudio». Luego está «Hermanos de Sangre». Ya veremos si dentro de veinte, o cuarenta años, la gente sigue viendo «Chernobyl» (puntualizo que aún no he podido verla).
    «The Corner» es también maravillosa, pero verla después de «The Wire» le hace perder mucho.
    «Shogun» podría haber ocupado el lugar de Norte y Sur, perfectamente.
    «Jesús de Nazaret» se ve viejuna, pero sigue siendo luminosa.

  20. The Lady of Shalott

    Yo creo que si Black Mirror se hubiera quedado en los 3 capítulos de la primera temporada ya hubiera quedado como la joya de la corona de las miniseries de todos los tiempos.
    Me sobran muchas de esta lista y me faltan otras que brillaron por su originalidad más que por su profundidad, tipo Dead Set.

  21. nachob

    Me llama la atención que no esté en la lista «Retorno a Brideshead». Mi voto ha ido a «Yo, Claudio» , que no necesita de secuencias de acción, efectos especiales , ni un montaje frenético para enganchar. Además, creo que es la mini-serie mejor interpretada de la historia, con actuaciones magistrales de todo el reparto. Por cierto, ninguno de esos intérpretes estuvo nominado ni a los Emmy ni a los Globos de Oro.

  22. «Yo, Claudio» me gustó mucho de niño. De adulto la volví a ver y no me defraudaba la memoria, al revés, porque descubrí cosas que antes no podía saber. Una es que los objetos que aparecen en la serie son copias de los que se exponen en los museos, y eso es gusto por el detalle. Otra es que maquillaron a Derek Jacobi de Claudio anciano y les salió tal cual aparece en «Más allá de la vida», y eso no es más allá de la vida pero cerca. Clavaron la cara que tendría Jacobi en la vejez.

  23. Inokashira

    Generation Kill; Rubicon; The Pacific; Tinker,taylor soldier, spy, …

  24. winter

    Yo extraño que no hayan incluido a Godless!

  25. Julián

    Trampa 22, que está recién salida del horno, pero es buenísima.
    También, como ya han apuntado, echo en falta generation kill.

  26. Jarapa

    ¿mejor o más importante? Yo, Claudio marcó un antes y un después en el quehacer televisivo…pasaron años para que hubiese otro sisma igual con la llegaba de Twin Peaks y la TV alcansace ya defintivamente su mayoría de edad…parafeaseando a Harold Bloom, las miniseries más modernas necesitan aún la prueba de los años para saber si entran en el canon. Yo Claudio ya tiene su puesto asegurado.

  27. Inés

    ¡«Olive Kitteridge»! Una joya que pasó por HBO sin pena ni gloria… Y «Alias Grace», adaptación de otra novela de M. Antwood.

  28. Tiwaz

    22.11.63 sin duda.

  29. Son más interesantes los comentarios que el objeto de la encuesta porque traen a mi conocimiento series que desconocía. Es difícil elegir una de las propuestas visto que dentro de lo que narraban las demás lo han hecho maravillosamente bien. Me quedo con Chernobyl porque jamás me he sentido tan mal al verla. Una protesta: Constato que la más vieja es del 76, pues entonces me pregunto si el autor del artículo, que considero de larghe vedute e informado haya tenido noticias de La dimensión desconocida. En la Rai de vez en cuando me regalan un capítulo. Una curiosidad: creo que esos cuadros de Jesús Cristo, tan abundantes en su época en los cuales te sigue con la mirada lo mires de dónde lo mires representen a Robert Powell. Un Cristo bien occidental.

  30. La mejor no está: Dekalog

  31. Rodrigo

    Me falta Jefes. Tremenda!!

  32. Gringo

    De Inglaterra, «Sí ministro» y «Sí, primer ministro» y también «Enano Rojo». En realidad los británicos conciben sus series para tener apenas seis capítulos por temporada, así que casi todas son miniseries, como «Sherlock» que en cuatro temporadas suma doce capítulos y un especial. También ocurre algo parecido con «Black Mirror».
    De Estados Unidos, «Cóndor» con sólo diez capítulos y basada en la famosa película de Robert Redford «Los tres días del Cóndor».
    Y también la finlandesa «Ártico».

  33. DonMúsica

    «John Adams» es muy recomendable por todo lo mencionado en el artículo y también por la interpretación de Laura Linney, que está inmensa. Y yo añadiría a la lista alguna serie española como «El Quijote» o «Fortunata y Jacinta».

  34. Jorge

    Aunque estoy de acuerdo en que Chernobyl es excelente, hay otra series (tres que realmente son dos) que se han olvidado: 1a) The Walking Dead y 1b) Fear the Walking Dead. 2) El Equipo A. TWD y FTWD son muy interesantes, emocionantes, terribles y evocadoras. Aunque han pasado años, El Equipo A posiblemente sea la mejor de las series de la historia: yo crecí con El Equipo A y me enseñó la importancia de un plan bien formulado, la necesidad del análisis y la creatividad para lograr tus objetivos sorprendiendo al enemigo, y además me sirvió para aceptar que a veces el único idioma que entiende el enemigo son los disparos y/o los puñetazos y así es como hay que tratarlo. El Equipo A formó mis valores éticos y morales y siempre ha sido referencia para triunfar. Hecho durante la presidencia del bueno de Ronald Reagan, El Equipo A simboliza ese maravilloso americanismo que todos deberíamos respetar y alabar.

  35. Wolf Hall? En serio?

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