Política y Economía

El mito de la Dama de Hierro

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Margaret Thatcher fotografiada por Jane Bown, 1983. Foto: Cordon.

Now is the winter of our discontent
Made glorious summer by this sun of York.

William Shakespeare, Ricardo III.

Prólogo. Crisis, What Crisis?

Los diarios británicos no suelen ser tan eruditos o tan aficionados a citar poesía como sus homólogos franceses, pero el Sun dio con el verso exacto. Era el invierno de 1979, y el Reino Unido estaba atenazado por una huelga de camioneros que había paralizado el país. Con el transporte de gasolina cortado, el Gobierno estaba preparando planes para declarar el estado de emergencia y movilizar el ejército. 

James Callaghan, entonces primer ministro británico, decidió dar una conferencia de prensa improvisada en el gélido aeropuerto de Heathrow de vuelta de una cumbre en Guadalupe, en las Antillas Francesas. Un periodista le preguntó qué iba hacer ante el caos creciente que parecía estar apoderándose del país. Callaghan respondió que no creía que «otra gente en el mundo comparta esa opinión» de que había «un caos creciente». 

Al día siguiente, el Sun tituló así su portada: «Crisis? What Crisis?». El título de su editorial era la primera frase del discurso en Ricardo III: «Now is the winter of our discontent». Ese fue el verso por el que sería conocido el último invierno del Partido Laborista en el poder. 

The winter of our discontent

Todo había empezado seis años antes, cuando la crisis del petróleo sumió al Reino Unido en una dolorosa crisis en la que se mezclaban el estancamiento económico y una inflación fuera de control. El gobierno del conservador Edward Heath, atrapado en una espiral de huelgas, parecía incapaz de solucionar el problema. Los laboristas se presentaron entonces como una alternativa de paz social, un partido con estrechas relaciones con los sindicatos que pondría fin a las huelgas y pararía la subida de los precios. 

Harold Wilson, primero, y James Callaghan, después, establecieron una política de concertación salarial. El Gobierno pactaría cada año con los sindicatos las subidas salariales máximas para toda la economía, pero mantendría los tipos de interés bajos y no recortaría el gasto público, para evitar que aumentara el desempleo. La moderación salarial se mantendría hasta que dejaran de subir los precios. 

La cosa funcionó, al menos al principio. La inflación, que había alcanzado el 27 % en agosto de 1975, cayó por debajo del 10 % a finales de 1978 sin que eso comportara un aumento apreciable de la tasa de paro. Los ingresos de los trabajadores, sin embargo, estaban cayendo en términos reales, y a finales de año los sindicatos no pudieron contener la ira de sus miembros. Cuando el Gobierno les pidió restringir las subidas salariales por debajo del 5 % anual, se levantaron de la mesa para no volver. 

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16 comentarios

  1. Facundo Panizza

    «Su política exterior fue, en general, acertada; su demolición de los sindicatos británicos fue tan épica como necesaria»… sobran los comentarios, vergonzoso

  2. los conservadores son todos tontos y mediocres, ganan porque los de la izquierda (todos listos y guapos) se dedican a machacarse entre ellos. Da igual el pais o la epoca.
    En serio, no os cansais de decir siempre la misma tonteria?

  3. Recuerdo en el Instituto como iban cayendo uno tras otro los miembros del IRA y pensaba entonces, lo mismo que pienso ahora, que por encima de todo hay que mantener unos niveles mínimos de humanidad cuando se tiene la responsabilidad de ejercer el poder.
    La venganza nunca debería ser una forma de gobernar, pues ésta solo aporta más dolor al ya sufrido y no consuela ni devuelve lo perdido. Nunca será la manera adecuada de solucionar las cosas, especialmente en temas tan delicados como puede ser el fenómeno del terrorismo.
    Que por cierto, aún no se han puesto las naciones de acuerdo ni siquiera en establecer una definición de lo que se considera «terrorismo», de cara a la cooperación internacional en temas de seguridad, detenciones y extradiciones, por ejemplo.
    Dada esta falta de definición, pudiera darse el caso de no extraditar un país a un supuesto terrorista hacia otro porque el primero no lo considera como tal y el segundo sí.
    Quizá se deba a que algunos países también lo practiquen y no les interese una definición que los pudiera dejar en evidencia.
    La única forma de derrotar al terrorismo es con las garantías que da un Estado de derecho que a su vez suscribe todo aquello recogido en la «Carta Internacional de Derechos Humanos» de la ONU, como de obligado cumplimiento.
    Otro recuerdo que tengo de esta señora, además de la famosa guerra de Las Malvinas, fue un impuesto llamado «poll tax», que también demuestra el nivel de sensibilidad hacia los menos favorecidos por las circunstancias de la vida.
    Le dedico esta dura canción en honor a su legado.
    «The Day That Margaret Thatcher Dies» – Pete Wylie.

  4. ¿La ‘primer ministro’…??? Con lo bien y correcto que suena ‘primera ministra’

  5. Hablar de la Thatcher sin mencionar ni una solo vez su -repetidamente demostrada- falta de humanidad y de empatía es dejar cojo a un artículo que podría haber sido un gran retrato de esta persona.

  6. acávaelnombreentonces?

    Alguna vez, leí por ahí que el psicólogo de F. Mitterrand había revelado que, durante la guerra de Malvinas, al tipo lo tenía muy atormentado esta “hija de su buena madre”, presionándolo para que revele las claves de los misiles Exocet que Francia le había provisto a Argentina y, frente a su negativa, lo amenazaba con lanzar un ataque nuclear sobre territorio argentino (Córdoba y Buenos Aires).

  7. Por culpa de ella y de Reagan entramos en una espiral de desregulación que ha tráido mucho de los males modernos, guerras de rapiña, pobreza de las clases bajas y resquebrajamiento de la democracia en favor de la plutocracia. Dejó un imperio en migajas, una industria ingles rota y desmantelada de lo que se beneficiaron los alemanes sobre todo. Lo de las Malvinas solo fue un espejismo, como mucho una campaña de mercadotecnia bélica que le vino muy bien para tener una imagen de estadista con la que seguir machacando a los mineros con su sociopatía asquerosa y no la tosiera nadie.
    Dejó su país y el mundo peor de que se lo encontró.
    Los pueblos deberíamos tener cuidado a la hora de elegir a nuestros líderes.

  8. Alguien me explica que agallas tuvo.en invadir las Malvinas? No me imagino que le requiera mucho valor a una potencia militar de primer orden con tradicion colonial enfrentarse belicamente con un país del tercer mundo como Argentina.

    • Argentina no es un país del tercer mundo. Otra cosa son sus políticos. La guerra de las Malvinas la tenían ganadas los argentinos hasta que la junta militar decidió convertirla en una contienda para mantener la popularidad y el poder. Porque hubiera bastado con repatriar las tropas cuando la flota británica hubiera cruzado medio Atlántico y volver a invadir una vez volvieran a casa. Las contiendas, salvo que entre los EEUU o Rusia, las pierde quien cae antes en números rojos.

  9. Excelente artículo, Roger. Con tu permiso, invito a tus lectores a leer el retrato que Tony Judt hace de Thatcher en su magistral ‘Posguerra’ https://despuesdelhipopotamo.com/2013/04/09/thatcher-judt/

  10. Lo que hundió Thatcher fue el asi llamado «poll tax», un impuesto al nivel municipal para financiar los servicios locales (bibliotecas, recogida de basura etc) que acabó con los impuestos sobre bienes inmuebles (los asi llamados rates, o house rates o local rates) que había financiado dichos servicios durantes décadas, cambiando aquel sistema por un impuesto por ciudadano o persona fisica.

    Total, el propietario de una casa de lujo pagaba el mismo que el más pobre del barrio con el poll-tax de Thatcher.

    Para más inri, lo probó primero en Escocia antes del resto de Reino Unido, donde surgió una campaña civica nacional en contra del poll-tax. Los ciudadanos de escocia se negaron a pagarlo por injusto y abusivo, hasta mi madre (lo juro por diós)… es el momento que el nacionalismo escocés empieza a dispuntar, y todavia hoy en día se acuerda de aquello…

    Fue el principio del fin de Thatcher… lo iba a imponer a Inglaterra, creo recordar que no le dio tiempo, Heseltine le abrió la puerta…aunque al final fue John Major quien la reemplazó…

    Lo que era especialmente repugnante de Thatcher para un escocés era su estilo, su arrogancia, su soberbia, su total intransigencia y rechazo al dialogo y el entendimiento, por no decir su odio a los sindicatos y la clase obrera, la gente humilde… su incomprensión total de cualquiera que no pensaba como ella.

    Cayó muy, muy mal en Escocia, era notoria alli. sigue siendolo.

    …eso, y sus amigos: Pinochet, De Clerk en Sur Africa durante el Apatheid: Nelson Mandela era «terrorista» según Thatcher… mientras en Glasgow, a Mandela le pusieron una plaza en pleno centro de la ciudad, reconociendole como preso político antes que casi todos los demás autoridades de Occidente… Neslon Mandela Square. Sigue alli dia de hoy…

  11. Bender Rodriguez

    Maggie puso las bases, pero el que mas daño hizo a cualquier concepto de Estado de Bienestar fue Tony Blair, que dinamitó las bases de la socialdemocracia desde dentro y que tiene mucha responsabilidad en el estado de cosas al que hemos llegado. La tercera via blanqueó el liberalismo salvaje, igual que los partidos conservadores estan blanqueando hoy el nuevo fascismo-populismo, y es uno de los factores que han provocado la desorientación imperante en la socialdemocracia europea.

  12. Ojo, que la Rolls Royce que nacionalizó el gobierno británico era la que construía motores de aviación y otros componentes de gran valor añadido. Durante la década de los 70 R-R se arruinó con el desarrollo del turbofan RB.211, uno de los motores de aviación comercial de nueva generación más eficientes y que ha tenido una gran carrera comercial. El gobierno británico salió al rescate permitiendo poner en producción el RB.211 y esa Rolls sigue en activo produciendo y diseñando motores de aviación punteros

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