Ciencias Ya lo veo

Las lecciones del Nobel

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Michael Ashkin, hijo de Arthur Ashkin, recibe el Premio Nobel de Física 2018 en nombre de su padre.  Foto: Pontus Lundahl / TT / kod 10050.

Ya saben ustedes que en octubre se anuncian los ganadores de los Premios Nobel. Aunque ya existen muchos otros premios, y algunos de ellos con dotaciones económicas muy superiores, en el subconsciente de todos el Nobel sigue siendo ese premio mítico que reconoce cada año a las personas que han llevado a cabo investigaciones que han dado lugar a descubrimientos o contribuciones notables para la humanidad. Los premios comenzaron a entregarse en 1901 y desde entonces los laureados constituyen el olimpo intelectual de la humanidad. Más allá del estipendio dinerario asociado, el prestigio que conlleva el premio hace que cada octubre haya varios cientos de personas en todo el mundo que tengan los teléfonos a mano esperando esa ansiada llamada desde Estocolmo para anunciarles que son ellos los elegidos.

Para los países, sus Premios Nobel son un motivo de orgullo y una demostración de su poderío. La relación de los Premios Nobel con España constituye una completa rareza. Solo don Santiago Ramón y Cajal obtuvo este galardón en 1906. Desde entonces, llevamos más de un siglo sin que ningún español trabajando en España haya conseguido el premio en las categorías científicas. Esta enorme anomalía debería sacarnos los colores como país, aunque parece pasarnos normalmente inadvertida.

No sucede lo mismo con observadores imparciales y externos. En un vídeo que circula por internet, Neil deGrasse Tyson, un conocido científico y divulgador norteamericano, aborda esta situación. ¿Cómo es posible que el país que lideró la exploración del nuevo mundo solo tenga un Premio Nobel y mi instituto de bachillerato en el Bronx tenga diez entre sus exalumnos?, se pregunta. Continúa con una llamada de atención que merecería al menos alguna reflexión: ¿dónde está el espíritu de búsqueda y aventura de esa gran nación que es España?

Yo estoy convencido que nuestro espíritu de búsqueda y exploración sigue intacto. Y que solo necesitamos crear y mantener un caldo de cultivo favorable que los haga florecer. No pierdo la esperanza.

Más allá del caso de España, muchos de los detalles que se conocen de los premiados son auténticas lecciones de vida. Es el caso del Nobel de Física de 2018 que recayó en tres científicos que realizaron importantes contribuciones utilizando la luz. Quiero hablarles de uno de ellos que quizás tampoco perdió el mismo la esperanza de ganar el Premio Nobel.

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7 comentarios

  1. Un artículo muy bonito y con varias moralejas del profesor Artal. No conocia el libro que sera seguro muy interesante.
    Uno de sus autores top que combina precision y emocion.

  2. Sin duda una terrible situación la española.
    Ha puesto el dedo en la llaga.
    Eso si, nuestros políticos esperan que otros inventen la vacuna que nos saque del atolladero

  3. Pablo Handler

    SEVERO OCHOA Nobel 1959

    • El autor tiene razón
      Severo Ochoa era ciudadano estadounidense y todo su trabajo lo hizo en ese pais
      No puede considerarse un Nobel español

    • El típico ejemplo «Dunning-Kruger» o, en castellano moderno, «comentario de cuñado»

  4. Eduardo Roberto

    No llego a entender el significado del tercer parágrafo, ese referido a Neil deGrasse Tyson. Una nación como la España, que descubrió medio mundo, no se transforma en candidata forzada, por cálculos estadísticos, a obtener premios nobel o de cualquier otra categoría. La cantidad no hace la calidad. Creo que es un parangón inapropiado. Otros son para mí los motivos. Por lo demás, es cierto que da una cierta pena no sentir en los discursos de agradecimiento una lengua ibérica. A veces, fantaseando, me imagino aquel del fallido Nobel de nuestro Borges… “El Borges que escribe y escribió, no es el mismo Borges que recibe este premio. A Usted, monarca de Suecia, noble y preclaro descendiente de los pueblos germánicos, va mi más profundo agradecimiento por este honor, a Usted, su consorte, su pueblo y a todos aquellos que disfrutaron de mis ensoñaciones, pero las cosas no están así en el reino de Uqbar de donde provengo, un reino laberíntico con tiempo Funes-to, con jardines y bibliotecas inciertas y miles de Borges que continuan a fatigar las páginas en blanco…

  5. Mi sensacion es que es muy entendible y a la vez interesante que alguien externo a España (como deGrasse) se asombre de la anomalia de que un gran pais en tantas cosas pinte tan poco en la ciencia. Y me gusta mucho que el profesor Artal nos lo hay traido aqui.

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