Cine y TV

Los alguien y los nadies del Festival Internacional de Cine de Xixón

FICX 2020 0

«¿Quién vino del New York Times a cubrir el festival?». Parecía una pregunta sensata.

Empezaba a montarse la 58º edición del Festival Internacional de Cine de Xixón (FICX), y el nuevo director de comunicación, Alberto Arce, hojeaba los informes del año anterior, tratando de hacerse una composición de lugar. Faltaban pocos meses para que arrancara el certamen y como cualquier cosa en 2020, pendía de un hilo finísimo. ¿Podría celebrarse presencialmente, como el de San Sebastián? ¿O se verían abocados al online por el cierre de salas? ¿O algo a medio camino, como en Sitges?

Fue online. Y, aunque esto entra en materia de lo subjetivo, salió bien. Pero no es esta una crónica cinematográfica, ni busca hacer balance de los más de treinta títulos que se proyectaron en las plataformas virtuales, de eso pueden dar cuenta aquí o aquí, por ejemplo. El objetivo es explicar por qué salió bien o, más concretamente, cómo. A costa de qué. De todas las cosas que la COVID-19 ha arrasado o forzado a replantear, mudar las películas de las salas a la exhibición virtual puede no parecer una de las tareas más complejas. Cierto. Tan cierto como que la operación va mucho más allá de volcar lo que tradicionalmente se exhibía con público a una web y sentarse a ver cómo los espectadores hacen clic en los enlaces. En una ciudad de tamaño medio como Gijón, un evento de la magnitud y presupuesto del FICX pone en juego muchas más variables que las cinéfilas. 

Esta pretende ser una crónica de los entresijos de esa organización, de cómo se ha desarrollado la trastienda de la edición en 2020. De lo que presenciamos y escuchamos, a hurtadillas o con la grabadora encendida. En un «ejercicio de transparencia» se nos permitió empotrarnos en la sede del FICX para constatar, sin filtros, cuál era su funcionamiento, siendo testigos de los golpes de timón, los conflictos diarios o las improvisaciones en tiempo récord. Prometemos poco cine, pero el cliffhanger es honesto: al final se sabrá quién era el misterioso periodista del New York Times

Los polvos

El festival cuenta con sesenta personas, entre trabajadores eventuales y fijos, técnicos y proveedores. No todos estuvieron cómodos con alguien merodeando por el centro de operaciones y haciendo preguntas. Una intranquilidad, a cierto punto, lógica. Porque hace años que el festival acapara titulares al margen de sus películas o directores. Es, solo queda echar mano del cliché, un campo de batalla político, un amasijo imposible de intenciones veladas. «Desde 2012 siempre ha estado envuelto en polémicas» reconoce su actual director, Alejandro Díaz Castaño. Lo ilustra con un ejemplo: «En el año 2017 cerraron los Cines Centro, donde proyectábamos algunas de las películas, así que tuvimos que trasladar a los Yelmo. La cantidad de noticias locales que generó eso fue enorme, desmesurada», asegura. Como programador en el Festival de Cine de Sevilla vivió una situación idéntica de cambio de ubicación, con cero impacto mediático. «En Gijón, cualquier aspecto que tenga que ver con el festival se magnifica», estima. 

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14 comentarios

  1. Maria R. López

    Fui asistente en este festival de cine muchos años, comenzando a finales de los 90. Los primeros años que fui estuvieron muy bien y de hecho me acuerdo en el 99 o el 2000 que no sé cómo acabamos de «fiesta» con Guillaume Depardieu (genial cuando estaba de buenas) y pillamos una buena (Gillaume montó después una bronca endemoniada en el hotel y creo que se peleó con alguien). Hasta 2004 ó 2005 (no recuerdo el año) no me perdía un festival, pero poco la cosa comenzó a ir en picado y la calidad pasó de más que aceptable a baja y en muchos casos paupérrima. A partir de 2009 dejé de asistir. Fue muy decepcionante y no era opinión mía sino compartida por muchos. No es de extrañar que los políticos de turno cambiasen al organizador, porque el festival se había convertido en la sombra de lo que fue. No sé si el reemplazo valió la pena. Tanto Cienfuegos como Carballo me parecen personas que saben lo que tienen que saber, independientemente de cómo salga el festival. Con Martínez, que era concejal, lo que han hecho ha sido un «asalto al poder» metiendo a un político en un festival cultural. De modo que me quedo con los recuerdos buenos y prefiero no volver. Considerando que la vaca ya no da leche, lo mejor es que este festival se celebrase cada 5 años y se presentase cine de calidad en vez de cutreces disfrazadas de cultura.

  2. Entro aquí esperando leer algún comentario sobre las películas proyectadas en el festival y me encuentro con párrafos y párrafos de cotilleo disfrazados de ¿periodismo?.

  3. Este festival de cine se llamaba Certamen Internacional de Cine para la Infancia y la Juventud de Gijón. Era un festival especializado y que tenia buen cartel dentro y fuera de España además de una programación estupenda, con autenticas maravillas que se estrenaron en dicho festival. Una vez que cambió su proposito para convertirse, por obra y arte del progrerio socialista de Gijón, en algo con infulas de cultura exclusiva devino en lo que es a dia de hoy: algo infumable. Para ver una pelicula pasable te tienes que tragar 20 pesimas, aburridas…………….Lamento si hiero sensibilidades pero lo que era algo bueno lo convirtieron en una mierda, y ya van años.

    • En efecto, cuando era el Festival para la Juventud se pudieron ver auténticas obras maestras, pero no se puede negar el tirón que tuvo el Festival posteriormente, en la época de Cienfuegos. Los que se lo cargaron no fueron precisamente los del «progrerio socialista» (lo que quiera ser eso).
      Un saludo

  4. Keyser Soze Jr.

    Qué pena, con lo bien que nos lo pasamos en la etapa Cienfuegos, con la espicha inicial, los generosos vales de comida, las múltiples secciones repletas de gran cine (aunque algún bodrio también cayó), el ambiente, el trato perfecto al plumilla, los invitados siempre cómplices, los conciertos, las tertulias cafeteras, las zarandajas indies… Ahora, una mierda pinchada en un palo, como todo el panorama desolador que le espera al cine en estos tiempos. Siempre la puñetera política aldeana cargándose todo. ¿Por qué no fichan a Antoñito Berrinches para que lo reflote? Por cierto, el Festival de Sevilla cada vez está mejor, que rabien los envidiosos gijoneses (algunos, claro, adoro esa ciudad y sus gentes).

  5. Elvez de la Calzada

    Todos los gijoneses debemos leer este artículo para saber en que se gastan nuestros impuestos y de que manera tan insultante se comportan los funcionarios y políticos cuando tienen poder.
    Muy bien retratados toda esta banda de sinverguenzas que se atreven a hablar sin tapujos de todas las miserias.
    ESPERAMOS que se tomen medidas y se destituyan a muchos de los implicados en esto.
    Desde Gijón, muchas gracias al peridista que ha destapado todo esto. Grandísimo artículo.

  6. Definición perfecta de chiringuito político. Cuánto cuesta todo esto a los gijoneses y asturianos?

  7. Lo que convirtió el festival en la medianía que es actualmente no fue otra cosa que una banda de paletos resentidos que entró en el gobierno municipal en el 2011. Me estoy refiriendo, claro está, al partido que se montó Cascos para seguir viviendo como un cura y pagándose sus múltiples divorcios (demandado lo tienen ahora porque le pasaba al partido hasta las facturas del super), que todos sabemos que es un vicio muy caro. Años y años de resentimiento llevaron a que no distinguieran lo que la alteranancia política con cabeza debe de ser: intenta mejorar las ocsas, pero si algo está funcionando, no lo toques. Y evidentemente, la cagaron. Y tampoco es que ahora estemos mucho mejor, porque la alcaldesa que ha sustituido a la anterior (ahora del PSOE) es igual o todavía más inútil. Que la clase política es la que es y no los escogen por ser birllantes.
    Todo esto me lleva a preguntaros por el cristo provinciano que se ha montado aquí acerca de que si pagaron por este artículo desde el ayuntamiento (y yo no he leído contenido patrocinado…) por qué los dejáis en tan mal lugar. En plata, si lo pagamos como os atrevéis a contar la verdad. No estaría de más una aclaración.Yo os tengo por un medio serio, la consideracion ue me merece Bárbara Ayuso es la misma y me gustaría leer vuestra versión.

    • Maria R. López

      Ni en sueños. Ya bien antes de 2009 este festival cayó en picado. Ya dije más arriba que dejé de ir porque hacia 2008 ó 2009 el festival era malo a rabiar. No soy amiga ni de Cascos (que ganaron sólo y exclusivamente porque la alcaldesa anterior que llegase el partido del Cascos tenía completamente abandonada la ciudad) ni de los otros (PSOE o izquierdas variopintas), pero los hechos son los hechos, porque mientras que este festival era bastante digno hacia el año 2000, enseguida cayó en picado. La caída de calidad no tuvo nada que ver con políticos ni de un bando ni de otro, aunque claro está que ninguno no han sabido devolverle la dignidad que tuvo hace 20 años. Esto es lo que pasa cuando se exprime demasiado la naranja… que no da jugo.

      • Es una cuestión de puntos de vista. Tú tienes el tuyo y yo el mío. Si según tú, Pacita tenía abandonada la ciudad, lo de su sucesora o la sucesora de la sucesora, es para pedir la declaración de zona catastófica, que además ahora está de moda. De todos modos lo que me interesa ahora es una aclaración acerca del artículo, su motivación, su encargo o no y demás.

        • Maria R. López

          No se trata de puntos de vista políticos: ni voté a Cascos y cia ni a la Pacita ni cia. Ni a nadie. Que Pacita tuviese abandonada la ciudad es un hecho. Que los sucesores de diferentes partidos (primero Cascos y cia y luego el PSOE y los suyos) la dejasen en ruinas es otro. Son la misma gente con diferentes logotipos, igual de resentidos unos que los otros (cada uno con sus historias, que no me van ni me vienen) y que al final acaban haciendo lo mismo, disfrazándose de —y repartiendo carnets de— demócratas. Y no me importa la motivación del artículo o si está encargado. Lo realmente grave es que este festival ya estaba agotado hacia 2004-2005 y era mediocre… y aùn así siguen intentando darle oxígenom, cuando realmente le están dando monóxido de carbono. Ningún partido político ha conseguido revivirlo, lo cual era de esperar (en el fondo es a eso a lo que se dedican los partidos). Este festival debería celebrarse cada 5 años (cuando haya material presentabe digno) o cerrar de una vez por todas.

  8. Pingback: C’mon C’mon | Festival de Gijón #59FICX | Cine Divergente

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