Sidonie: «Sigue siendo importante para nosotros presentarnos a un escenario como a una cita»

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Sidonie es femenino, una palabra de origen hebreo con sabor francés. Una palabra de tres silabas que conecta con la Nouvelle Vague, con Brigitte Bardot y con la poesía de Charles Cros. Sidonie también es el nombre del grupo musical «erótico festivo» originario de Barcelona en el que Axel Pi, Jes Senra y Marc Ros llevan juntos más de veinte años. Un grupo que empezó cantando en inglés, se consolidaron en castellano y que ahora acaba de sacar su primera canción en catalán.

Conversamos con ellos sobre sus aventuras y desventuras en sus inicios, de la superación de sus complejos gracias a su amistad y de cómo la música les ha dado sentido a su vida. También hablamos de literatura, del confinamiento y de moda, todo bajo la atenta batuta de su guía: el bravo, sexi y divino Marc Ros. 

Estaba eligiendo la ropa para preparar la maleta y mi mujer me dijo: «déjalo, vas a entrevistar a Sidonie». ¿Seguís sintiendo, después de veinte años, que vuestros conciertos son como una cita? 

Marc: (risas). Para empezar, decirte que has venido muy guapo, y que no dejamos que cualquier persona nos entreviste. Si a mí se me presentan con una camiseta, unas zapatillas y una gorra para detrás no sé yo si habría entrevista… (risas). Sí, sigue siendo para nosotros importante presentarse a un escenario como a una cita. A veces, medio en broma, decimos que hay artistas que no hacen parte de su trabajo, porque parte de su trabajo es la puesta en escena, la imagen; para nosotros el impacto visual que provoca David Bowie, Kiss o Queen es fundamental. Forma parte de todo el show que estamos haciendo, igual que una cita amorosa. Ese día te pones algo para seducirte y para seducir a la cámara y a los lectores. 

Jes: Desde 1997 nos llamamos entre nosotros para saber qué nos vamos a poner el día de una entrevista, un concierto o una actuación musical (risas).

Axel: Hay una anécdota que ha pasado a ser una frase de nuestra vida: «No es que me raye mucho, pero ¿qué os vais a poner?». En el primer concierto que dimos, cuando todavía no teníamos mucha confianza, porque nos estábamos conociendo, de golpe nos asaltó a cada uno la duda de si estábamos dándole vueltas a lo que nos íbamos a poner, hasta que uno lo preguntó… y nos pusimos a reír. Ya quedamos, horas antes del concierto, para no solo decir qué se va poner cada uno, sino para combinarnos. Es una preocupación que tiene que ver con una actitud que perseguimos desde el primer día.

Elegís un poema de Charles Cros, cantado por Brigitte Bardot en la película Una vida privada, de Louis Malle. ¿Incluso el nombre del grupo tenía que tener ya glamur? ¿No os podíais haber llamado «Los Pacos»?

Marc: Pensamos que tenemos un bonito nombre que ha pasado el examen del tiempo. Sidonie es femenino, una sola palabra, tres sílabas, apela a la cultura francesa que amamos, se dirige a la Nouvelle Vague, a Brigitte Bardot, a la poesía de Charles Cros. Es ideal y lo sigue siendo a día de hoy.

¿Tuvisteis problemas al principio, como los Lori Meyers, que no sabían escribirlo?

Marc: Sí, y también se hacen bromas. Por ejemplo, hay retorcimientos, como por ejemplo sin dormir, sodomí... 

Jes: Seguimos encontrando en los camerinos y en los platos «Sidonier» y otros tantos… 

Marc: A mí no me parece un nombre tan complicado. Es muy sensual.

¿Cómo se formó el grupo? Axel estaba estudiando medicina y tú trabajando en la óptica…

Marc: Vengo de familia de ópticos, todos lo son menos yo. Yo estaba en la óptica ayudando cuando puse un anuncio buscando batería. Como se hacía entonces: pegado a un corcho. Papel en cuadrícula y el clásico «Se busca batería con influencias The Beatles, The Doors, Rolling Stones, Pink Floyd, Syd Barret, Jimmy Hendrix. Como resumen, psicodelia británica de finales de los sesenta». Se hilaba tan fino que no llamó nadie, nadie cumplía los requisitos. Al cabo de un año apareció Axel, y yo ya ni me acordaba. Ya estaba en otra banda.

Axel: Yo lo vi y dije: «voy a llamar». Tuve que llegar a casa para hablar con Marc —entonces no había móviles— y tener un primer ensayo que evidentemente nos cambió.

Di la verdad. ¿Lo cogiste porque era bueno o porque no llamó nadie?

Marc: Hay que matizar. Éramos muy jóvenes… Axel hizo el cambio muy tarde. Él me llamó con voz de niño —imita voz de niño—. Cuando quedamos apareció un chavalín. Evidentemente, no pensé que aquel fuera a ser el batería de mi grupo. Pensaba que era un niño (risas).

Axel: Yo iba con una camiseta tie dye

Marc: Roger y yo estábamos tomando cervezas y ni le ofrecimos, si acaso un Cola Cao… (risas). Pero cuando él se sienta en la batería y empezamos a arrancar, vimos muy claro que éramos los tres. Fue un momento muy bonito.

Estabais ya con Roger. Después apareció Jes. 

Axel: En esa primera prueba Marc tocaba el bajo. Cuando Marc cambia y decide tocar la guitarra, entonces ya buscamos a Jes.

Encontráis a Jes, que sabotea a su colega para entrar en el grupo. ¿Sigue siendo amigo tuyo o ya no?

Jes: Sí, seguimos teniendo contacto y seguimos riéndonos con la anécdota. En aquella época me encontraba dando saltos de banda en banda por Barcelona para ir cogiendo un poco de aprendizaje musical. Cuando me pasan la demo yo alucino con este grupo. ¡Sentí en mi interior que esta era la banda! Quedamos para tocar juntos, para ver qué tal iba, y me dijeron que había otro chaval, que era colega mío y un bajista bastante bueno. Después de tocar con ellos, con lo que pasó en aquel local, con el feeling que se generó, no me quería ir. Quería que me escogiesen a mí. Los llevé a mi terreno, los engañé. Los llevé a un local donde estaban en fuera de juego. El chico este, por algún motivo, me tenía respeto, cuando era mucho mejor que yo tocando. Le puse el amplificador y el peor sonido posible, para que sonase a rayos el bajo. Me quedé mirándole seriamente durante dos o tres canciones. Luego me fui pensando: «Ojalá me escojan a mí». 

Marc: Es verdad que nos llevó a su terreno. Axel y yo nos habíamos salido de nuestros barrios, éramos upper class, y Jesús working class (risas). Nos llevó al barrio obrero de Barcelona, el Poblenou. Yo no había salido prácticamente de Sarrià. Tenía miedo a todo (risas). Ahora, ironías de la vida, vivo en ese barrio, y encantado de la vida de ser working class y de trabajar al lado de Jes… porque no tengo más remedio. Me obligó (risas).

Axel: Él no lo sabía, pero después de ese ensayo, aun sabiendo que teníamos otras pruebas, lo vimos claro. Cuando se fue al baño, nos miramos y la magia surgió. Empezamos a hablar y vimos que en el local en el que estábamos al ser un casal jove los horarios estaban muy limitados. Jes nos convenció para que nos mudáramos al local donde ensayaba él, ya que tenían un sitio libre. ¡Esa misma tarde recogimos nuestros bártulos!

Marc: ¡Al peligroso barrio de Poble Nou! (risas)

¿Qué pasa con la familia cuando les decís que lo dejáis todo por la música en aquellos tiempos?

Marc: Dudas, muchas dudas. En mi casa, a pesar de que había un bonito ambiente cultural, no lo veían nada claro. Sobre todo, el día que digo que voy a dejar el curro en la fábrica, porque estaba ganando más dinero con los bolos. Es curioso porque mis padres creen en mí. Me apoyaron en todo momento. Yo soy el ejemplo del fracaso escolar. Tuve muchos problemas en la escuela y fueron mis padres quienes me llevaron al psicólogo. Les dijo que tenía problemas de adaptación pero que era creativo. Cuando vieron que nos hacían alguna crítica o salía en la televisión, pensaron «el chaval tenía razón».

¿Eres un TDAH bien reconducido?

Marc: Perfectamente reconducido. En mi época no era habitual llevar los niños al psicólogo. Espero que esto haya cambiado ahora en las escuelas. Que ese chaval que parece un inútil quizás no lo sea y tenga otras cualidades o aptitudes.

Entonces empezasteis cuatro, os quedasteis tres y ahora estáis cinco…

Marc: Está aquí el trío sexual y hacemos quinteto sexual cuando estamos con los chicos, que nos ayudan mucho.

Lo que hay entre vosotros es más que música, ¿no? ¿Hay postureo?

Marc: Piensa en el tiempo que llevamos juntos. No se entendería si no hay entre nosotros una fuerte amistad y respeto y admiración entre los tres.

Axel: Es algo tan de verdad. No se puede fingir. El postureo a propósito del amor no tiene ningún sentido. Tenemos mucha suerte. Uno tiene mucha suerte cuando está con alguien a quien ama y es amado. Lo que tenemos es una amistad muy bonita que, además, se nutre de algo increíble que es nuestra pasión por la música y nuestra profesión.

Os definís como personas tímidas, incluso Marc afirma tener fobia social. Sin embargo, luego, cuando os juntáis, es un rollo Dr. Jekyll y Mr. Hyde, porque tú no dudas en montarte en los hombros de un técnico y darte un baño de masas. ¿Dios los cría y ellos se juntan?

Marc: Yo lo pienso mucho cuando hago un viaje. Cuando vas solo, tú eres el raro. Dejo de sentirme extraño y raro cuando me acompañan Axel y Jes. Me veo mucho más fuerte y me veo capaz de hacer más cosas en el escenario. Me dan esa fuerza.  

Jes: Yo tengo también esa sensación. El miércoles se lo dije: «Uno solo no luce, lucimos los tres juntos». O esa es la sensación que yo tengo. Cuando voy solo, me faltan Axel y Marc. Te lo digo en serio y es verdad. Voy a estar más guapo si están ellos.

Marc: Yo me veo hasta más viejo si no están ellos.

Axel: Es verdad que cuando hablas con cada uno de nosotros puede parecer que somos tímidos o que tenemos muchos complejos, pero una de las cosas increíbles que nos da el estar juntos en un escenario es justamente el poder liberarnos. Yo creo que los tres vivimos acomplejados durante toda nuestra adolescencia y postadolescencia por nuestros cuerpos, lo delgados que éramos… Nos provocaba mucha inseguridad, y al estar con Marc y Jes, no sé por qué coño pasó, pero pudimos darle la vuelta a eso y empezamos a hacernos fotos desnudos y a quedarnos en pelotas. Parecía un gesto amparado por el rock y la actitud, pero nos sirvió a los tres para reafirmarnos como personas, con nuestro cuerpo y nuestras movidas. A mí me ha servido para sentirme más atractivo y más seguro conmigo mismo. No creo que de otra forma hubiese podido conseguir la seguridad que tengo si no hubiese sido tocando y estando con ellos.

Algunos os consideran los gamberros de la escena indie, otros os llaman erótico-festivos. Incluso Buenafuente reseñó el otro día que vuestras fiestas postconcierto son…

Marc: Cuando hay un festival y muchos camerinos, cuando te vas un momento a saludar a alguien o al baño, cuando vuelves todos los grupos están en el camerino de Sidonie. Somos gente acogedora. Nuestros frigoríficos están llenos de cervezas siempre. Somos buenos anfitriones.

Entonces sois rivales en ese aspecto de los Lori Meyers, porque ellos  decían que sus camerinos estaban siempre llenos porque pedían más cerveza que los demás

Axel: En cualquier caso, siempre hemos sido muy bien acogidos en los camerinos de los Lori Meyers y ellos lo han estado en los nuestros (risas).

 Jes, ¿qué te pasó con unas gafas de soldar?

Jes: Fue en un concierto en Hospitalet de Llobregat, en la época en que salíamos con toda la parafernalia encima. Había un concurso y perdimos, como siempre. Estábamos en la parte de arriba, en los camerinos, listos para bajar al escenario, en aquella época llevaba unas gafas de soldador, gigantes. El padre de Axel me regaló una imitación de Zippo de plástico malo que, cuando lo abrías, hacía lucecitas. Yo, en plan súper espectáculo, me puse el mechero delante de las gafas, abierto para que hiciera lucecitas y la peña flipara. 

Marc: ¡Rollo Daft Punk! (risas).

Jes:  Bajé por las escaleras, muy estrechas y muy empinadas hacia abajo, con las lucecitas en los ojos. Creo que me dio un ataque de epilepsia, me resbalé y me caí rodando por las escaleras. El espectáculo que tuve que dar… (risas). El público viéndome caer por las escaleras con lucecitas en los ojos. Con este inicio ya podíamos intuir el veredicto del jurado. Pensaba que visualmente sería tremendo. Veníamos de ver conciertos con disfraces con mucha teatralidad y nos gustaba todo eso. Ahora, cuando vemos imágenes de Daft Punk y sus vídeos y entrevistas, nos acordamos mucho de ese cutre momento.

También tenéis una cara family friendly con «Giraluna». ¿Cómo surgió la idea?

Marc: Por las ganas de contar un cuento, precisamente. No tengo hijos, pero me parece que tendría cierto talento para contar cuentos. Lo hicimos sin saber que Aute tenía una canción con el mismo título. Estábamos en la misma compañía y nos invitaron a un concierto suyo. Él nos dijo que si éramos los del «Giraluna».  Yo creía que nos iba a echar una bronca, pero nos dijo que era mejor la nuestra que la suya. ¡Gran piropo! Además, hemos invitado a los niños a que pinten, a que creen. Nos mandan un montón de dibujos del «Giraluna».

¿Sidonie se encuentra en este punto gracias a «Fascinado»?

Marc: Sí, básicamente sí. «Fascinado» es la canción más importante de nuestra carrera, ya que supuso un punto de inflexión al ser la primera canción en castellano.

¿No os encontrabais a gusto cantando en inglés?

Marc: Sí, a mí me encanta. De hecho, seguimos escuchando, haciendo y cantando música en inglés. El inglés, al tener palabras más cortas, hace más fácil hacer métrica. En castellano las palabras son muy largas. El catalán es más compacto también. Vimos claro que el inglés, a la hora de escribir canciones, se quedaba limitado para poder expresar mis sentimientos en una canción, así que tenía ahí el castellano. Podría haber sido en catalán, pero nuestro público mayoritariamente estaba fuera de Cataluña. Ahora hemos sacado una canción en catalán.

Habéis tardado veinte años en sacar una canción en catalán…

Marc: Ya habíamos cantado. Hemos versionado a Joan Manuel Serrat, a Sopa de CabraPero sí, hemos tardado demasiado.

Axel: A veces, tienes que encontrar el momento o el disco para hacerlo, porque puede parecerte incongruente en un repertorio de un disco que haya una canción en otro idioma. Tienes que explicártelo a ti mismo y creértelo. Lo bonito de este disco es la naturalidad, no solo con la que se ha compuesto y está metida, justificada artísticamente, sino además lo natural también con la que ha sido recibida, también fuera de Cataluña. Es una canción muy importante para el disco. Fue el segundo single de un disco largo, con toda esta carga de mensaje e historia. Necesitamos a la heroína de la historia, y el segundo single es una declaración de intenciones por parte del grupo.

La portada de Dragonfly, ¿tan mala os pareció? Marc, llegaste a calificarla de deleznable.

Axel: Es que, para empezar, no fue la portada que deseábamos. ¿Sabes cuando llevas en la cabeza una idea y no la puedes realizar? Al final, se te está acabando el tiempo, tienes que entregar, y sale una idea alternativa. Crees en ella porque estás desesperado. Realmente, tal y como decía el título, Dragonfly era una libélula. Buscábamos una que fuera potente, que funcionara en la portada. Al final, la silueta la pusimos en la galleta, y esta es la imagen que se ha convertido en nuestro logotipo después de veintitrés años.

Jes: No pusimos una libélula, pusimos veinte mil

Axel: Buscábamos una idea que no se consiguió.

Marc: ¡Pero la portada sigue siendo muy mala! (risas)

Tuvisteis problemas con la canción «Feeling Down», que utilizaron sin vuestro consentimiento en una campaña estatal.

Axel: Nos enteramos del uso de la canción estando comiendo en Bilbao, volviendo de un concierto y por la tele vemos como emiten una campaña de propaganda electoral, que luego retiraron, sobre el Ministerio de Educación y Asuntos Sociales. De golpe aparece ahí ese anuncio con nuestra canción remezclada por el añorado DJ Sideral, ¡nos quedamos parados! No solo por la indignación que supone que usen una canción sin tu permiso, y por lo tanto rompiendo cualquier norma de derecho moral de cualquier artista para elegir dónde quiere que su canción esté, sino además su uso para una propaganda electoral, a lo que siempre nos habríamos negado.

Marc: Es curioso, y no hablo solo de «Feeling Down», sino de la utilización de ciertas canciones cantadas en inglés, usadas por los publicistas. Tienen como una playlist de veinte canciones, incluso menos, y no salen de estas. Me refiero a «Walk on the Wild Side», de Lou Reed, muy utilizada en anuncios de una familia perfecta desayunando. ¿Y de qué está hablando la canción? De chupar pollas y meterse speed. «Feeling Down» hablaba de un tío con una resaca muy potente y se estaba usando para algo que no tiene nada que ver con el Ministerio de Educación… «Don’t Stop Me Now», de Queen, otra igual de la playlist… ¡Agencias de publicidad, hay más canciones en la historia de la música popular, y atención a las letras, por favor! 

Un grupo de pop rock que utiliza un sitar digamos que no pasa desapercibido, ¿no? No hay muchos en España que lo usen para tocar.

Jes: Estaban los Smash en los setenta. Gualberto, Los Salvajes… En los sesenta había muchas bandas así. En los noventa no era habitual. Además, hay que decir que la canción «Sidonie Goes to London» era una grandísima canción. Esa fusión de música electrónica con la música hindú nos quedó muy bien. Sigo pensando que es una de las mejores, muy redonda. Estaba en Dragonfly. En esa canción llamó mucho más la atención la imagen que proyectábamos los tres. Fue una cosa muy novedosa. Recuerdo que, en los conciertos de aquellas giras, cuando sacábamos el sitar al escenario, veíamos un montón de cámaras de fotos. De repente, tenía un montón de cámaras delante de mí. Muy fuerte el momento sitar. Llamó la atención y marcó mucho el sonido. Lo fusionábamos como una chaladura.

¿Cómo aprendiste a tocarlo?

Jes: Se lo compré al bajista de Los Sírex, que tenía una tienda de segunda mano en Barcelona. Un día iba paseando y lo vi colgado allí en la tienda. Quería comprarlo y aprender a tocarlo. Cuando llegaba a casa, ponía vídeos de Ravi Shankar, porque no sabía tocarlo, no tenía ni idea, y no había maestros para que te enseñasen. Miraba los vídeos y tocaba con una moneda, hasta que vi que él llevaba una púa en el dedo y fui aprendiendo con los vídeos. Tengo que decir que ni muchísimo menos soy un sitarista, pero se me daba bien. Había algo en la música india que era como si la hubiese escuchado antes. La podía entender y llegar a tocar. Era autodidacta. Después llegó Sidonie y lo curioso es que antes de que yo entrara, Roger ya tocaba el sitar en la canción «Sidonie Goes to Varanasi». ¡Menuda casualidad!  Recuerdo leer una crítica en una revista sobre ellos en la que hablaban del sitar. ¡Yo quería tocar en ese grupo! Poco tiempo después me llaman para hacer una prueba. 

Una versión de «Duerme», de El Niño Gusano, os conduce a cantar en castellano… 

Marc: Dijimos que íbamos a atrevernos a hacer esa versión de El Niño Gusano, grupo zaragozano que nos encantaba, y salió bien. Gustaba usar tu propia voz para cantar algo en otro idioma porque sonaba muy diferente en castellano. Es excitante investigar por ahí, hasta que te atreves a hacer una primera canción, que es un bodrio y un desastre, pero vas aprendiendo. Al final, llegas a «Fascinado», una canción muy importante, con una sonoridad que funciona, aunque no tenga una gran letra. Hay algunos versos que me acomplejan cuando la canto, pero ya estábamos muy muy cómodos.

Habría algunos seguidores vuestros a quienes no les gustaría.

Marc: En España sigue habiendo mucha gente que no escucha en castellano. Muchísima. Hasta hace poco hablaba con alguien que me decía que no escuchaba nada en castellano.

¿Tenemos un poco de complejo y la música de fuera siempre nos parece que es mejor?

Marc: El nivel lírico en España, hablando de los grupos pop, es altísimo. Igual también por eso, por la presión que hemos recibido de decir que no se puede superar lo que hacen los ingleses o los estadounidenses. Al menos, haz una buena letra.  Porque quizás no te pueden criticar por tu apuesta sonora, pero te aprietan por las letras, que es lo que no pueden hacer con las canciones en inglés, francés o neerlandés. Hay un nivel espectacular, pero parece que te exigen que seas todo el rato Serrat. No hace falta contar las mejores historias. Hemos llegado a este punto. Además, tenemos una cosa muy buena los de por aquí, y es que estamos ofreciendo algo que los ingleses no saben hacer: esos aromas mediterráneos, ese idioma y esa forma de cantar utilizando una cosa que inventaron ellos. ¡A mí me encanta el pop español, me flipa!

Hay mucha historia de los Rolling Stones y sus excesos, pero enseñarle el pene a tu jefe en un concierto… ¿Mejor que firmar un contrato en una servilleta?

Axel: Además, se lo enseñó antes de firmar el contrato (risas).

Marc: Mira, vamos a estar más años en esta casa que Messi en la suya. A lo mejor Messi tendría que enseñar el pene al equipo por el que vaya a fichar.

Jes: Decidme si me equivoco, pero ese mismo día fue el día que salías con la capa, te la pisaste y te caíste. Fue esperpéntico aquel concierto.

Marc: Es ese día en que quieres darlo todo y quedar superbien, como en una cita. Te miras mil veces los orificios de la nariz para que no tengas ningún moquillo, pero es ese día en que se te queda un poco de lechuga en un diente. ¡Un desastre! Queríamos quedar tan bien que yo me tropecé con la capa que llevaba y me caí. 

Axel: Se trataba del típico concierto que íbamos a dar en Madrid en el que sabíamos que iba a estar gente de Sony porque tenían mucho interés en conocernos y nosotros en fichar con ellos. Esto supuso un plus de presión añadida sabiendo que no solo va a ir tu público, sino alguien de cuya opinión va a depender el que fichemos o no por el sello. Hicimos nuestro espectáculo, con más o menos destreza, y por tanto Jesús hizo como hacía en cada momento. No sé en qué parte del espectáculo, como hacía siempre, se baja los pantalones y enseña su divina (risas). Al terminar el concierto, Alex Gallardo, con el que teníamos mucha confianza, se acerca y nos dice: «No me puedo creer lo que he visto. Es la primera vez en mi vida que en un concierto de este tipo se le enseña el pene al presidente de la compañía». No lo sabíamos. No le poníamos cara al presidente, y Jes lo tenía delante, en primera fila (risas). Por lo visto, la cosa fue que Jes, ¡le planto su pene delante de su cara! Dicen que alucinaba y se reía. Así empezó nuestra relación.

Marc: Tenemos que dar las gracias a Jes y a su miembro por conseguir el trabajo. Si queréis conseguir trabajo, ¡enseñad vuestros órganos sexuales a vuestros jefes! (risas).

Ficháis con Sony, con la que seguís estando. ¿Os dejan moveros dentro de una multinacional?

Marc: Sí, claro. Gema, por ejemplo, lleva trabajando un montón de años con nosotros. No pienso en este edificio, en esta sala tan bonita ni en la palabra Sony, sino en Gema y en los seres humanos con los que estoy trabajando a gusto. El factor humano, aquí y en una discográfica independiente, es fundamental. Si no lo hay, no hay nada.

Axel: Detrás de este nombre, quien lo ocupa son personas. Al final, te diriges y estás hablando de personas. El trabajo no lo hacen una S, una O, una N y una Y. Son personas, además, que como están las cosas se tienen que desdoblar y dar toda su vida para hacer lo que hacen. Hoy en día, en la industria de la música, quien hace el trabajo es gente que realmente ama su profesión. En esta casa, y esto es verdad, el que está trabajando es porque les compensa toda la locura de la industria musical y todo el esfuerzo por amar la música. Es por eso que nosotros seguimos en Sony.

Marc: También porque conservamos nuestra independencia musical y artística, aunque algunas caras de susto nos ponen… Como en este proyecto, que es doble. 

Disco doble, con canción en catalán e instrumentales…

Marc: Claro, cuando vieron el título del Peor grupo del mundo pensaron que por qué no mejor otra cosa, mejor no tirar piedras… (risas)

Volviendo a «Fascinado», tuviste que romper el esquema de composición y empezar a escribir en castellano. ¿Os resultó fácil?

Marc: Nos resultó divertido y muy interesante jugar con la lengua. Además, el castellano es un idioma muy divertido, pero muy complicado por la longitud de las palabras.

Axel: Yo lo recuerdo como una época de aprendizaje en el que la presión justamente del cambio al castellano nos hizo dedicarnos mucho a eso. Y, sobre todo, estábamos preocupados por que, al cantar en castellano, no perdiéramos nuestra personalidad y evitar parecernos a alguien. Entonces nos estuvimos buscando también. O sea, nos buscamos en su día cantando en inglés y luego al cambiar al castellano tuvimos que aprender también a buscar nuestro sonido cantando castellano.

¿Un gran desafío?

Marc: Te voy a confesar que no ha sido el mayor desafío de la banda. Hemos tenido otros mucho más complejos o importantes. 

En Costa azul contáis con Ricky Falkner, dejando un poco de lado la guitarra, pasando más a los teclados. Ahí ya se muestra la madurez del grupo cantando en castellano. ¿Ya os notabais más seguros?

Marc: Sí. Porque, además, si tú ves las fotos de esa época, cómo íbamos vestidos… Ahí vamos con los pañuelos. Queríamos reivindicar a Scott Fitzgerald y Picasso y también el dandismo.

Un disco dedicado a los placeres de la vida…

Marc: Sí. Entonces queríamos compartir todo ese glamur e invitar a la gente a un cóctel en Antibes o en Cap-Ferret. Porque nos sentíamos seguros, porque estábamos cómodos cantando en castellano, llevando esa ropa y siendo producidos por uno de los productores más sexis de España, que es Ricky Falkner.

Axel: Siempre acompañados de Santos y Fluren. Es decir, nosotros llevamos desde la primera maqueta grabando los discos con la producción de Santos y Fluren, que se dice pronto. Ha habido discos, como Costa azul o como El Incendio y algunas canciones donde se ha incorporado a este equipo de producción Ricky Falkner, aportando cosas que han sido maravillosas.

Tu hermana Miri colabora en «Los olvidados», ¿no? 

Marc: Sí, «Los olvidados», canción que tiene un título «buñuelista». Después ha colaborado en otros temas. Ella tiene un timbre que me gusta mucho. Canta mejor que yo. Pero esto es una cosa que no se dice por decir, sino porque canta mejor que yo a nivel técnico. O sea, ella sabe hacer cosas que no puedo hacer y aparte tiene un timbre muy bonito.

En 2009 publicáis El incendio, y lo habéis definido como «un disco conformado por temas dedicados al amor sin ningún tipo de vergüenza». ¿Es más fácil cantar al amor o al desamor?  ¿El amor está sobre valorado?

Marc: Yo creo que es más difícil cantarle al amor porque en esos estados no te sueles sentar a componer, ¿verdad? En cambio, cuando te han dejado o cuando tienes problemas con tu pareja o problemas de desamor, es cuando lo quieres vomitar. Cuando coges la guitarra. Por eso la mayoría de canciones de la historia del pop son del desamor, porque quien está enamorado está para otras cosas.

Bueno, o tiene un día de mierda… 

Marc: La letra no da ninguna esperanza a nadie. Nadie sirve para nada. Pero la melodía si hace esa función, porque tiene esa luz y ese estribillo, que son de los que más nos molan a nosotros.

Axel: Sirve para no sentirte solo. Para sentirte identificado con quien te lo canta y saber que no eres el único. 

Marc: También hay que decir, en nuestra defensa, que el uso de la palabra mierda —obviamente tuvimos un poco de dudas— fue en 2016. La palabra mierda ya se usaba desde hace mucho, pero ahora me he dado cuenta de que es un abuso. El otro día entré en una librería en Barcelona y te puedo asegurar que había entre diez y quince portadas con la palabra mierda. Pensé: ¡chicos, para vender libros puedes usar otras palabras en un idioma tan rico como el español!

Jes se atreve con «Al viento» en El Incendio.

Jes: Sí, bueno, es mi cancioncilla en el disco, como llamando a la puerta. Este disco nos dio muchísima proyección, funcionó muy bien. Las canciones eran tan redondas, las melodías perfectas, como en cada disco de Sidonie (risas). Con este disco nos pasaron muchas cosas. Tuvimos momentos fenómeno fan al tocar en el La Farga, en Hospitalet. Era increíble ver al público con un corazón pintado en la cara, con tu nombre dentro pintado. Era muy raro, tío. Quizás por de dónde veníamos nosotros.

Marc: A mí me encanta. Yo soy de ese tipo de psicofan. Me encantaría pintarme un corazón y que ponga Ginebras. ¡Fue tremendo! Bajamos de una furgoneta y veíamos un grupo de chicas corriendo hacia nosotros. Hubo un cambio ahí de público. Llegamos a un público muy joven, impactó muchísimo. Ese disco funcionó muy bien. 

Fluido García, 2011. Aquí cambiáis. Tenéis guitarras poderosas, salida de la zona de confort y una discográfica al borde de un ataque de nervios. ¿Golpe encima de la mesa de un Sidonie empoderado?

Marc: Bueno, quiero confesar que es el disco que menos escucho de Sidonie, porque no hay melodías. Soy una persona que adora las melodías y en ese disco yo decidí de forma consciente pasar de los estribillos y centrarme en las guitarras creando sonidos más ásperos. Es el que menos escucho, para serte sincero. Gran portada, eso sí.

Axel: Tenemos la suerte de que hay quien tiene como preferidos varios discos. No hay uno. Nos pasó ayer, que nos decían que su disco favorito era El Fluido García. Es decir, al final es un disco muy querido por otros motivos, pero es un disco que considero un disco muy fluido. Es verdad que es de escucha menos amable, pero es un disco cargado de mensaje, de dónde venimos y por qué hacemos eso. Hay ahí una clara intención de demostrar que no vamos a ser continuistas y que el grupo va a estar siempre buscando y dejando claro que siempre te va a poder sorprender. Sin El Fluido García no habría llegado después lo que llegó.

Jes:  Los corazones en la cara estaban todos rotos ahora (risas).

En Sierra y Canadá, volvéis a mutar. Cambio de guitarra por sintetizadores y dos himnos festivaleros: «Un día de mierda» y «Estáis aquí». Un cambio que hace que algunos de vuestros amigos a los que les dais la maqueta para que testeen cómo está el asunto dijesen que no sabían si os habíais pasado, porque no os reconocían.

Marc: Claro, esos amigos después acabaron haciendo todos lo mismo. 

¿Y os dio miedo cuando se lo pasáis a los colegas para la escucha, y que os digan que necesitan otra escucha, o que a lo mejor os habéis pasado de vuelta?

Marc: No es agradable que un colega al que respetas y admiras te diga que a lo mejor me gustaba más el anterior o cuando tocabais las guitarras y tal. Pero es lo que decíamos. Estábamos juntos, habíamos tomado esa decisión, habíamos dado un giro, otro giro más hacia la música electrónica que escuchábamos por aquel entonces. Y lo curioso es que esta misma persona acabó al cabo de un tiempo haciendo la misma música. Es como ah, vale, interesante.

«Carreteras infinitas», incluida en El peor grupo del mundo, os lleva a sonar en Los 40 principales. ¿Qué sentisteis la primera vez que os escuchasteis por la radio?

Axel: Bueno, conocemos desde hace tanto tiempo la industria como para saber la importancia que tiene que una canción del grupo suene en la radio fórmula y llegue a una emisora como esta. Imagínate. Pues la ilusión que supone saber que estaba sonando y que iban a pasar cosas. Evidentemente, pasaron. «Carreteras infinitas» se convirtió en la canción a día de hoy más escuchada del grupo, y una canción que fue clave para que el disco saliese con el impacto con el que salió.

¿Qué fue lo que cambió? ¿La industria o vosotros?

Axel: Cambió la difusión de la canción, no el grupo de golpe. De repente pasa a ser escuchado por cantidad de gente a la que no llegas con tu círculo de alcance. Hay una gran diferencia en este país entre estar sonando o no en la radio fórmula. Por eso nosotros siempre aspiramos a hacerlo y por eso deseamos que más grupos como nosotros lo sigan haciendo. Durante aquel tiempo, la emisora apostó por más bandas de nuestro estilo musical o de nuestra escena y fue muy celebrada por nosotros. ¿Y qué pasó? Pues evidentemente recibimos los frutos de aquella apuesta y el grupo fue más conocido y el disco fue mejor recibido porque tuvo más alcance y mayor difusión. Eso fue importantísimo. La inclusión de esa canción en la radio fue muy importante para nosotros.

«Carreteras infinitas», que es un homenaje a los compañeros de profesión se convirtió en otro himno. Ahora con el covid, ¿se añoran las carreteras infinitas?

Marc: Sí, totalmente. Era el momento más especial de los conciertos que hicimos este verano. La gente también la percibía así. Y fue agridulce, muy intenso.

¿Cómo se comporta la gente en los conciertos ahora con el hecho de estar sentados, tan separados?

Marc: Les enseñamos a mover los glúteos encima de la silla (risas). El culo tiene muchas utilidades, como bien sabes, de muchos tipos (risas). Si hay que cantar la canción detrás de la mascarilla, pues se canta… y si hay que bailar en la silla, se baila.

Jes: Es increíble el poder de la música. Veías gente con los glúteos ya apretados, pero veías como el nivel de intensidad iba subiendo, subiendo, y la gente estallaba. 

¿Podemos decir entonces que gracias a la música de Sidonie tenemos los glúteos más fuertes?

Marc: Sí y más hermosos (risas).

Jes:  Bueno, el mío sigue estando plano e invisible porque estoy de pie tocando. 

Marc:  Hemos mejorado mucho los glúteos de nuestros fans. Invitamos a la gente que si quiere mejorar la estética de sus glúteos, que se vengan a un concierto de Sidonie.

«Fascinados» es una revisión hecha por amigos para conmemorar vuestro veinte aniversario encabezada por Serrat. Supongo que os daría un subidón de ego, ¿no? 

Marc: Que Serrat abra la puerta del estudio, y también Loquillo¡Uf!, pero no queremos quitarle el mérito a todos los que están. Es increíble tener a la historia del pop español ahí cantando nuestra canción, desde Serrat hasta el más joven que era Rafa, de Viva Suecia. Aún la escucho cuando vamos a algún sitio y no puedo creerlo. 

¿Le pedisteis el autógrafo a Serrat? 

Marc: Claro. Y la foto. Él es muy cercano, es muy agradable. Pero antes de acercarte a él tú ves el aura. Son cosas nuestras, a lo mejor.

Jes: Hemos crecido de pequeños con él y nuestros padres nos llevaban a veranear con la música de Joan Manuel Serrat. Ya habíamos hecho varias cosas con él. Nos conocía y había una cierta naturalidad.

Marc: Me parece maravillosa cualquier persona que se suba a un escenario, aunque no tenga la carrera de Serrat. Yo me voy poniendo nervioso cuando me acerco. Aunque sea un niño de diecisiete años, merece toda mi admiración y me sigo poniendo nervioso en varios sentidos. Es un valiente haciendo algo especial, es un héroe. 

Oye, ¿y Albert Pla? ¿Es el que cuadra menos en la colaboración?

Marc: No te creas. Hay un punto de ese surrealismo de pan en la cabeza de Dalí, Adrià Puntí, etc. Los catalanes tienen, no sé si lo sabéis, lo del seny y la rauxa, que es la cordura y la locura. Albert Pla es el claro ejemplo de ese tipo de personaje catalán surrealista de pan en la cabeza. A nosotros nos interesa ese personaje y a veces también nos hemos puesto un pan en la cabeza porque es necesario de vez en cuando.

 ¿Por qué no habéis grabado un directo todavía?

Marc: Porque al principio no nos gustaban los directos. Es una cosa que hemos corregido a lo largo del tiempo. Y te explico por qué no nos gustaban. Porque eran de mentirijilla, porque la mayoría no eran directos, eran obviamente canciones regrabadas. O sea, la mayoría de directos que escucháis están después vueltos a grabar. Hay un tío en el estudio cantando solo. Es así. Pero algún día tenemos que corregir esto, aunque sería un directo de verdad, de arte filmado. O sea, con amigos, supongo. Buscar un sitio bonito y hacer un repaso. 

Axel: Parece contradictorio en un grupo que tantos elogios recibe por nuestros conciertos.

Marc, te estrenas como escritor con El regreso de Abba.

Marc: Bueno, como novelista.

Y a la vez surgió preparar el disco de Sidonie pensando en la música que harían sus personajes. Resultado: un libro con más de trescientas páginas y un doble CD con veintitrés cortes. ¿No te bastaba con hacer magdalenas?

Marc: Es muy buena esta pregunta (risas). Es que, además, si yo hubiera tenido alguna noción de cine o de teatro, la historia hubiera seguido porque no se nos acaba. O sea, queremos más espacio para que esos personajes tengan vida y puedas estar con ellos y te puedas ir a tomar algo, un gin-tonic por ejemplo en un atardecer en Cadaqués. Si tuviéramos los medios seguiríamos contando la historia de estos tres personajes, porque mi intención era esa, que tú conocieras a Abba, Hugo y Domènech, que son los protas de la novela. Se me ha quedado corto el disco, porque quería contar más cosas de ellos.

¿Te ha quitado el sueño?

Marc: Sí, me ha quitado el sueño. Mira, hoy he dormido cinco horas espectaculares. Normalmente duermo cuatro y levantándome de una a dos veces al baño a hacer un pipí. 

Jes:  Nos estamos sincronizando. Solo faltaba Axel.

Marc: Me ha quitado el sueño y me ha quitado como unos veinteaños de vida, seguramente, porque he sufrido mucho. No me he hecho rico, porque nadie se pone a escribir una novela para hacerse rico. Pero tampoco la he hecho para ser más pobre de lo que soy. Me está dando chutes de emoción muy fuertes, que no es ni satisfacción ni tranquilidad. Recibo mensajes tan impresionantes… Esta noche misma he recibido unos que los he compartido con Axel y con Jes y me he puesto a saltar en la calle.

Eso es otra cosa, porque tanto el disco como la novela están recibiendo muy buenas críticas. ¿No os da miedo? Porque cuando todo viene tan bien…

Axel: Más miedo nos daría si estuviésemos recibiendo malas críticas. 

Marc: Sí, pero sí que es verdad, porque, por ejemplo, hoy, en mis pocas horas de sueño, he tenido una pesadilla que iba relacionada con eso. Estábamos los tres en Cap de Creus y pasaban cosas con el recibir comentarios. La gente que nos mandaba comentarios era como unos bichos muy bonitos que se te pegaban, que estaban en el mar, se te pegaban en los brazos. Entonces querías seguir tu camino, te los intentabas sacar, pero cuando intentabas sacarlo se morían, o sea, tenían que estar pegados a ti todo el rato. Qué sensación más angustiosa.

Jes: Hostia, qué sueños más raros estamos teniendo.

Marc: Es que no quiero ni pensarlo, pero yo creo que va a llegar el día de estar satisfechos de lo que hemos hecho, y celébralo tranquilamente con una buena cenita y unos vinos. Ahora mismo estamos demasiado excitados como para valorar las cosas.

¿Cómo os lo tomasteis el resto del grupo cuando dijo Marc que iba a empezar una novela?

Axel: Pues imagínate. Ese momento vuelve a definir al grupo y vuelve a definir a Marc como artista. No solo nos comunicó que estaba ya escribiendo una novela, lo cual puedes imaginar la ilusión que nos hizo teniendo en cuenta todo lo que admiramos y todo lo seguros que estábamos de que esta novela iba a gustar, sino que además comparte con nosotros la idea de que, de la mano de esta novela, salga un disco que sería el próximo disco de Sidonie.

O sea, es compartir una idea artística acerca de un proyecto del cual no tienes referentes, que te excita y te ilusiona, y te motiva una vez más después de tantos años… Estar en una conversación y salir de ahí pensando que es muy guay. Jes decía que cómo mola estar visualizando en esa conversación cuál es nuestro futuro más próximo. Una novela con un disco. Qué guay, ¿no? Y la incertidumbre que a veces tienes acerca de qué vamos a hacer, cómo lo vas a hacer y salir de la cabeza creativa de Marc.

¿Y cómo habéis colaborado con Marc?

Marc: Fueron mis primeros lectores y me dieron unos consejos muy interesantes que he acabado usando la novela. Igual que en las canciones me han ayudado mucho a ver lo que les gustaba más o menos y después con la estructura y con la producción. Obviamente es imposible que yo pueda hacer todo esto sin su ayuda.

 Marc, te imagino en bata, fumando a las cuatro de la mañana escribiendo. ¿Acierto en algo?

Marc: En lo de la bata. Sí, y lo de fumar, pero no de las cuatro de la madrugada. A no ser que me levante hacer pipí porque previamente me he ido a dormir a las ocho de la tarde (risas). Estoy muy alejado de la imagen bohemia del rockero y estoy también alejado de la imagen clásica del escritor que se pone a escribir por la noche con whisky y pitillos. Soy de trabajo de oficina. Me levanto muy, muy pronto por la mañana. Me pongo a trabajar a las ocho y hasta las cinco de la tarde o seis. Y a las seis muero. Ahora el problema del teletrabajo es que la gente no acaba de trabajar hasta las diez de la noche y eso lo llevo muy mal.

Es un debut literario basado en una temática que conocéis, el mundo de la música. ¿Qué hay de vosotros en los personajes?

Marc: Hay mucho de Jes, de Axel y mío en los tres personajes, en varios personajes.

Domènech ¿quién es?

Marc: Lo he construido pensando en varios personajes. ¿Por qué?

Porque es patoso, porque le gusta experimentar…

Marc: Domènech debe tener más de un brazo de Jes. Pero también de Axel y de gente que conocí a lo largo de mi vida. Obviamente, para construir este debut literario tenía que usar un material que conociera, porque si no hubiera sido una liada parda hacer una novela de ciencia ficción, o hacer ensayo o filosofía. Era construir esos personajes basándome en personajes que he conocido o que a lo mejor se han cruzado una mañana en mi vida. Yo conozco el mundo de los escenarios con Sidonie, y por ello he conocido a gente muy interesante que está ahí. La novela está muy sidonizada, pero no es ni una autobiografía ni es autoficción, es pura ficción de personajes que tienen cosas nuestras, pero a la vez tienen su propia historia.

A los de las discográficas les das bastante caña. ¿Habéis conocido a estos personajes? ¿Lo habéis sufrido en vuestra carne?

Marc: De segunda mano. Es que ya llegamos justo cuando la crisis de la industria discográfica, que igual la causamos nosotros, todo aquel desastre (risas). Se dejaron de vender discos y llegamos en ese momento. 

Nos contó gente historias acerca de la época dorada de las discográficas, de los ochenta, de los setenta en España. Nos contaban cada cosa… pues del tipo que tiene su hotel aquí y el estudio de grabación allí y pidió una limusina para no tener que cruzar la calle. Las bolsas de cocaína como forma de cortesía en la habitación del hotel, la botella de Don Perignon o Moet Chandon, cenas en restaurantes de lujo. Es algo que no vivimos.

Jes: Habríamos durado seis años (risas).

Marc: Estaríamos muertos, obviamente si hubiéramos nacido en los cincuenta. Si hubiéramos sido baby boomers no estaríamos vivos.

¿Se puede extraer del libro una reflexión o una crítica al poder de las redes sociales?

Marc: Están por ahí planeando. Al principio un escritor puede decir si va a usar la tecnología o no en su novela. Y yo no quería, pero no pude escapar de poner la palabra Instagram o story. Es una cosa que no me gusta leer en otras novelas, pero para la mía, en el año 2019 tenía que aparecer.

Yo me refiero con la forma en que se hace famoso.

Marc: Bueno, es que nosotros tenemos un episodio muy curioso con una compañía aérea y ese vídeo que grabamos, que convirtieron en viral, que llegó a ser la noticia en el Daily Mail. Y a partir de aquí explotó en todo el mundo. Noticias en YouTube, en todos los periódicos y en prácticamente todo el mundo. Hasta en Israel. Una tontada de video de treinta segundos. Es una canción compuesta en treinta segundos y somos los tres en un avión cantando las alabanzas de los azafatos de esa compañía aérea. Entonces: ukelele, tres tíos cantando y viral. Todo el mundo lo reproduce. Pasé cuatro años para contar la historia de Abba, ¿sabes? Y no tienes ese éxito. ¿Qué te está pasando, mundo? O sea, no lo entiendo, tío.

 En el confinamiento hubo artistas que se decantaron por hacer conciertos y otros que no…

Axel:  Muy respetable lo que decida cada uno, son libres. Que cada artista decidiera lo que sentía que tenía que hacer está perfecto. Nosotros decidimos que nuestra función en esos días de confinamiento consistía en hacer lo que mejor hacemos, que es intentar alegrar la vida, el momento, lo que sea de las personas que quieran escucharnos. Y entonces sí que nos gustó compartir lo que estamos haciendo y ha sido bonito recibir los mensajes de agradecimiento en ese sentido.

¿Cómo te ha tratado el gremio de los escritores, Marc? ¿Te has sentido como un impostor?

Marc: Qué va, me tratan de maravilla. Me trataron de maravilla los escritores, los libreros, que son unos personajes fascinantes, muy peligrosos, incluso más peligrosos que un rockero. Y, de hecho, para el regreso de Abba nos ha escrito Milena Busquets. Siendo yo muy fan de ella, que ella lo valore… Me decía el otro día que si me había dado cuenta de que había encontrado mi voz como escritor. Ostras, que me lo digas tú, que estás traducida a treinta idiomas, o el mismo Enrique Vila-Matas, que hablo en nombre de los tres cuando digo que es nuestro escritor favorito vivo en español. Que se haya fijado en la novela y el disco, y que haya dicho que estamos haciendo literatura en expansión. Pues estoy muy, muy contento, porque al principio no sabía cómo tomar las críticas hacia la novela, porque estoy más acostumbrado a recibirlas por las canciones. Pero cuando me escribían con cosas del estilo «estoy leyendo tu libro y me está encantando» no sabía si creérmelo. Hasta que no llega un escritor… es curioso, y esto es fatal de mi carácter, y me dice esto es válido. Entonces ya respiro.

¿Qué más complicado, tres minutos de una canción o trescientas páginas?

Marc: Es que lo de la música es tan mágico, tío, porque la música… Andrés Caicedo, el escritor colombiano, decía que la música no se puede agarrar, no se puede encerrar en una habitación. No, aunque le pongas rejas, la música se escapa. Una de las mejores canciones de la historia, que es «God Only Knows», de los Beach Boys, está escrita en quince minutos, según su autor, Brian Wilson. En cambio, ¿Melville cuánto tardó en escribir Moby Dick? Las dos cosas me impresionan tanto… pero es que la música hace lo que quiere y aparece de la nada. Entonces tienes que estar ahí atento.

Cuesta más hacer una novela. Obviamente, la novela se hace con unas manos, arremangándote. Pico pala. Tienes algunos momentos en la novela en plan canción, donde no paras de escribir, pero pasa algo mágico en la composición de una canción.

Sí, que la inspiración te llega trabajando…

Marc: Claro. La mayoría de horas, como compositor, soy una rata a la que no le sale nada. 

¿Síndrome del folio en blanco?

Marc: Sí, de pantalla blanco. 

¿Y cómo lo combates? 

Marc: Bueno, es desesperante cuando en una mañana escribes dos líneas. Es fatal. Pero bueno, yo tengo mis momentos, no me desespero.

Jes: No me quiero ni imaginar lo que tiene que ser ponerte delante de una pantalla o folio. Bueno, yo lo digo por mí.

Marc: No es que te quedes toda la mañana para escribir dos líneas. A lo mejor sigues escribiendo y es pura basura. Solo te quedan dos. Pero eso sí, cuando escribes una novela no puedes parar de escribir. A eso voy. Con una canción estuve sentado dos horas así, con la guitarra, esperando a que salga alguna cosa. Y si no sale, no puedes hacer nada más con la música.

Jes:  Pero claro, también en una canción, explicar algo en tres minutos, cuatro minutos… Debe ser más difícil querer explicar algo. Yo hablo por mí.

Marc: La rima, la métrica, la música… porque al hacer canciones tienes que tener pendiente que cada palabra es musical.

En El regreso de Abba, exploráis nuevos sonidos y coqueteáis con la psicodelia de vuestros primeros discos. ¿Podríamos decir que el disco más completo? ¿El más arriesgado?

Marc: Bueno, por mezcla, sí porque Jes ha desempolvado el sitar y esas sonoridades nos iban muy bien para describir el carácter de Domènech. Porque tú sabes que el disco se divide en tres personajes, cuatro si incluimos Cadaques. Entonces las canciones de Domènech son más californianas, más sitar, psicodelia… Pero también hemos cogido cosas de Latinoamérica. Hay ritmos de Colombia. Hay un ritmo reggaetón para hacer «Ragatón», que se mezcla otra vez con sitar. Hay un bugalú, que es el «Nirvana Internacional» y hay canciones donde se citan a los Beach Boys, Syd Barrett… 

Hemos necesitado de todo nuestro arsenal musical, toda nuestra discografía, no solo la de Sidonie, porque eso sería muy endogámico y muy aburrido, y decir mira, para Abba voy a necesitar un poco de Gainsbourg, para Domènech voy a necesitar un poco de los Greatefull Dead, para Hugo voy a necesitar un poco de Bauhaus. Entonces, esta cosa extraña de ponerse en el papel de otro personaje ha hecho que el disco sea muy variado, muy tutti frutti. Si dices ecléctico es como que no me gusta. Yo prefiero el de tutti frutti.

En Gracias a la vida haces una versión con tu hermana Miri. ¿Es un disco de esperanza tras el confinamiento?

Axel: El mensaje, la intensidad de las letras y las palabras de esta canción ahora mismo cobran un sentido extraordinario y le dan todavía más valor al hecho de que esta canción esté en el disco. Lo curioso es que la decidimos incluir casi en el último momento en el disco como una acrobacia final para demostrar que el grupo quiere aproximarse a Latinoamérica y hacerlo en concreto versionando con respeto y admiración un clásico como el de Violeta Parra

Fue precisamente el pintor de la de la portada del disco, cuando empezando el año, quien me escribió para felicitarme el 2020 y me recordó que algún día teníamos que grabar Gracias a la vida, como me había dicho hace años, después de una sesión suya o viaje, consumiendo Ayahuasca. Él asegura que recibió un mensaje que venía de mi padre, que está muerto y que este mensaje que hace años ya nos había hecho llegar consistía en decirnos que algún día teníamos que grabar esta canción. 

Fíjate que en ese momento estamos como locos buscando la portada para el disco y también pensando en la idea de buscar un clásico de la cultura musical latinoamericana con el que dar el lazo final a este disco. Este mensaje me lo recuerda y además me dice que tengo que hacerlo en este 2020 porque va a ser pura medicina. Y, además, si lo hacéis, para cuando lo hagáis, tengo vuestra portada, y me enseña el cuadro que justo hacía ocho días había terminado, que es el cuadro del árbol de la portada. Imagínate la emoción que recibo cuando comparto con Jes y Marc.  Al ser conscientes de ello decidimos grabar esta canción con Miri y este cuadro no va a ser el cuadro de la portada de la canción, sino que va a ser el cuadro del disco. 

Es curioso como para contar esta historia hace poco volví atrás a recuperar esos mensajes de WhatsApp y cómo Matías decía que tenía que ser este 2020. Lo bonito es que justamente fue la última canción en incorporarse, fue la última que se cantó y Marc y Miri la cantan en el primer día que podemos ir al estudio continuando la grabación tras el confinamiento y, por lo tanto, es la canción de voces confinadas y llenas de emoción. Esta canción se ha convertido, sin duda, en una pieza que cuenta muchas cosas acerca de este disco.

En «Mi vida es la música» te desnudas sin complejos, reconociendo tus miserias.  ¿Esto ha sido posible por la madurez alcanzada? ¿Hace veinteaños lo podrías defender en directo?

Marc: Con lo arrogantes y tontacos que éramos cuando teníamos veintitrés años, que nos desnudábamos de verdad, yo no hubiera sido capaz de confesar que había sufrido acoso escolar en la escuela o que tenía problemas leves mentales. Nunca me habría atrevido. He necesitado cumplir los cuarenta y séis años para decirlo, para atreverme a confesar todo esto. Cantar una canción y añadirla al disco. Es la madurez.

¿Y por qué me da la impresión a mí de que a los músicos os consideran como los artistas de segundo nivel?

Marc: Yo creo que esa tendencia está cambiando, sobre todo por actitud. Cuando hace unas semanas nos juntamos con la gente del sector musical para hacer lo de We make events y vimos las imágenes de las concentraciones en las otras ciudades… Nosotros estuvimos presentes en la de Barcelona y era impresionante porque por fin hemos juntado una voz y hemos gritado fuerte, cosa que antes lo veíamos en otros sectores de la cultura, como, por ejemplo, los actores. Empezamos a escuchar cada vez menos lamentos de los músicos de que somos el último mono de la cultura. Esto ya no es así. No sirve de nada lamentarse.

¿Qué hay de verdad con la enemistad con J (Los Planetas)?

Todos: Ninguna, ninguna, ninguna.

Hombre, los Lori Meyers salen mejor parados en la canción… No sé si es por el excedente de su camerino.

Jes: Coincidimos con J en el Sonorama, y fue enormemente amable, simpático y, al contrario, estaba encantado con la canción. Tenemos mucha admiración y respeto por Los Planetas y por J. 

Marc: Si aparece J, aunque no sea en los mismos términos que los otros granadinos que son Loris Meyers, yo estaría orgulloso, como yo creo que lo estaba, porque siendo hombre del pop, además del flamenco, esa referencia a él le debe encantar.

Jes: De hecho, la anécdota fue que lo vimos y nos fuimos a abrazar con amistad, como amigos. Y yo llevaba las gafas puestas y se me rompieron, y le dije de broma a J: «¿Esto es por la canción?». Él dijo que qué va, que le encantaba la canción, que era una maravilla. Si no fuera J no estaría en la canción, ¿verdad?

Sois defensores acérrimos de Supersubmarina. Incluso llegáis a tocar canciones suyas en un concierto en la Plaza del Trigo.

Marc: Sí, sí. Hubo una relación de amistad con ellos, que pintaba mal, porque la primera vez que tocamos con ellos en Valencia ellos abrían y nosotros éramos el grupo principal (risas). Cuando estábamos en el camerino, esos chavalitos ahora se van y nos dejan el escenario a los importantes (risas). Vemos que tocan de la hostia y que toda la gente estaba cantando como locos y pensamos que iba a ser un desastre. Entonces vivimos de primera mano el fenómeno Supersubmarina y siempre ha estado a nuestro lado en las duras y en las maduras. Seguimos en contacto con ellos. Chino nos sigue escribiendo en ese fantástico chat y les deseamos una pronta recuperación y que vuelvan a los escenarios para eclipsarnos otra vez.

Jes:  El concierto de la Plaza del Trigo fue para enviarles cariño y fuerza, porque los echamos de menos en los escenarios.

¿Qué se siente cuando Loquillo te pide que le hagas una canción?

Marc: Cuando Loquillo, con su voz, que creo que son dos tonos más graves que la mía, me llama y me pide que le haga dos canciones pues siento una fuerte impresión y un orgullo muy grande. Pensaba en cómo voy a hacer esto. Pero me divertí un montón porque claro, es como escribir una canción pensando que yo soy Abba. Pues durante un par de semanas me sentí Loquillo por casa. Entonces era el mejor del barrio. Fue muy divertido y espero que volvamos a repetir, porque yo creo que los dos lo hemos pasado muy bien y él me cuidaba muchísimo.

Oye, ¿vosotros tenéis cláusula Van Halen?

Axel: Mira, ayer lo hablaba con unos amigos. Esta cláusula salió a propósito de la muerte de Eddie. Los Van Halen llevaban una producción gigante, con gran cantidad de camiones e infraestructura. Tenían un contrato enorme con infinidad de cláusulas y uno de ellas, era que debía haber un bol lleno de M&M en los camerinos, con los M&M marrones retirados. Si no se cumplía esa cláusula, podían dejar de actuar y cobrar por ello. Parecía un capricho, pero se hacía como cláusula control. Si no había ningún M&M marrón significaba que se habían leído el contrato y por tanto todas las medidas de seguridad exigidas.

Marc: Nosotros no hemos hecho esa trampilla que me parece alucinante, muy buena, pero aquí cada uno de los tres tiene una cláusula. Por ejemplo, Axel tiene la cláusula de que, si él pide un ristretto, si hay un poco más de café… ¡Uff! Él quiere ristrettos, él no puede tocar si le ponen más café. De hecho, hemos cancelado ya como cuatro bolos porque le han servido un espresso en lugar de un ristretto. (risas).

La cláusula de Jes es que necesita un espejo en un camerino por lo presumidos que somos. ¿Cómo ese hombre puede salir de un escenario así sin la acicalarse delante de un espejo? (Risas).

La mía es que todo el mundo, cuando estoy en un camerino, en una entrevista, se tienen que dirigir a mí a tratándome de divino Marc Ros. Y en esta entrevista, por ser tú quien eres, no pasa nada, pero la próxima te tendrás que dirigir a mí como divino Marc Ros (risas).

Jes:  Y luego tenemos una en común: no cacahuetes, no pipas, no chucherías.

Tus padres pasaron el casting de Dalí, pero no se atrevieron a entrar a su casa. ¿Has fantaseado con la idea de que hubiesen entrado?

Marc: No, hombre. Mi madre hacía bromas en plan: ¿tú estás seguro de que eres hijo de tu padre y no de…? Si Salvador Dalí sentía atracción por mí, ¿quién te asegura que él y yo no tuvimos una relación? Y yo que sé muchas cosas de Dalí, sé perfectamente que no tenía relaciones de ningún tipo con nadie. Así que estoy muy tranquilo y muy orgulloso de ser hijo de Francesc Herrero. Y no se atrevieron a ir a la casa de Dalí porque, cuando se hacían esas fiestas, esas soirées de vino rosado, pensaban que a lo mejor se celebraban orgías y había drogas. Así que he leído mucho sobre esas fiestas, pero no de primera mano. Mis padres no lo pudieron contar, pero estoy muy orgulloso de que, para Salvador Dalí, amante de la belleza, pensara que mi madre era una persona bella.

Jes: ¡Que lo es!

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7 Comentarios

  1. Leyendo la entrevista me han caído como el culo. Demasiado postureo. Los conocía de nombre, pero nunca escuché nada de ellos y me he ido a You Tube a ver qué pasaba. ¡Y me han gustado más de lo que esperaba! Claro que esperaba poquísimo con esas pintas de desnutridos. Por cierto que el Marc este, es un cruce entre dos tíos que me vienen a la cabeza, a ver que os parece: Serge Gainsbourg y, para mejorar algo la mezcla, Peter Coyote. Cuando se haga mayor de verdad, si se engorda, recordará también a Michel Simon.

    • Ojalá tuviera alguno de ellos algo de Gainsburg mísicalmente hablando. Me he puesto a escuchar canciones de Sidonie por primera vez, y no he pasado de la tercera. Son malas con avaricia. Me recuerdan a muchos otros grupos indie del panorama español de la ùltima década: melodías y canto tremendamente monótonos, aburridos, un cantante al que se le oye muy poco porque no tiene voz o porque le da la gana que sea así, y por tanto, es difícil distinguir lo que canta o dice. Supongo que forma parte del personaje que interpretan, pero es que producen aburrimiento. A mí me parece que la mùsica debe emocionar. No me extraña que el grupo indie que ha tenido más éxito en este tiempo haya sido Vetusta Morla. Sus melodías al menos son bonitas y tienen un cantante que sabe cantar. Tan difícil es? Por una vez la mayoría tiene razón.

      Entiendo que JotDown quiera abrirse a una amplia variedad de lectores, pero pasar de Sorrentino,Enric González, la fenomenal entrevista al historiador Francisco Veiga, Sabina, y un montón de intelectuales o periodistas interesantes, a Ana Millán y Sidonie, es dar el cante.

    • Si, temblad grandes power-trios: Jimi Hendrix Experience, Triana, Rush, Hüsker Dü, Motörhead, Cream, Minutemen y fIREHOSE, ZZTop, Blue Cheer, Taste, Nirvana, Primus, Grand Funk, Beck, Bogert y Appice, Leño, Fuzz, Emerson, Lake and Palmer, The Police, Sleep, Stevie Ray Vaughan y Double Trouble, Dinosaur Jr, Venom, High on Fire, The Melvins, Mountain, Muse, Prong, Fudge Tunnel, Coroner, Triumph, James Gang, Ilegales, Big Black, Mahogany Rush, Robin Trower Band, Wipers, Stray Cats, Budgie, … que aqui vienen los Sidonie a (a)cojonar al personal.

      *Acotación: Cámbiese «(a)» por «(des)» para ser más precisos.

  2. Una vez asistí a un festival de música de esos que antes del covid proliferaban.Los pude ver actuar. Pocas veces he sentido tanta vergüenza ajena.Son malos en el escenario con avaricia.

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