Homenaje, continuación y obra maestra

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Blade Runner 2049. Imagen: Sony Pictures.

Rodar una secuela de la mejor película de ciencia ficción de todos los tiempos era un reto gigantesco. No podía salir bien, pero salió bien. La de Denis Villeneuve es una película brillante y detallista que expande el universo de Blade Runner y logra ser tres cosas al mismo tiempo: un homenaje, una continuación y una obra maestra.

El tributo

La película arranca con símbolos reminiscentes: un ojo que se abre y un Spinner que atraviesa el cielo. Vemos al oficial K, el nuevo Blade Runner, que emerge entre la niebla bajo un árbol muerto. La escena avanza lenta y en silencio. El cazador ha localizado a un replicante oculto treinta años en una granja perdida. Vemos su casa de cuatro paredes, con un piano —otro eco— y una rudimentaria cocina. El androide tiene un guiso al fuego. Intuimos la vida pequeña de un monje escondido. No es una gran vida, pero es la suya.

Esta primera escena marca el tono hipnótico que tendrá la película. El tono de Blade Runner. Algunos han criticado que la cinta sea lenta o que se extienda casi tres horas. Y es verdad que la trama podía acelerarse y que podían eliminarse silencios y planos vacíos. Pero hacer de Blade Runner una película de acción habría sido destruirla; la película de Ridley Scott era un film noir y la secuela debía conservar el ritmo crepuscular.

Por detalles así la película es fiel a su legado. Pero Villeneuve consigue algo más difícil: es capaz de expandir el universo que ha heredado. Un ejemplo son los cielos. En 2049 llueve a menudo, pero también vemos el aire colapsado por la niebla y una nieve blanquísima. La historia respeta el original —el clima sigue descontrolado—, pero al mismo tiempo lo aumenta: nos enseña que no hay solo lluvia. Pasa lo mismo con los escenarios: en 1982 solo vimos la ciudad de Los Ángeles, pero ahora descubrimos otros lugares, como las granjas de gusanos, el vertedero o una versión naranja, posnuclear y fantasmagórica de Las Vegas.

Villeneuve ha sido ambicioso. Podía conformarse con rodar una continuación que contentase a los fans, pero ha querido hacer una película que mejorase la versión de 1982.

El remake

Una virtud de 2049 es que funciona a la vez como secuela y como remake de Blade Runner. Explora las mismas ideas y para un espectador nuevo puede ser tan sugerente como la original. El tema central es el mismo de entonces: preguntarse qué nos hace humanos. ¿Son los replicantes seres como nosotros? ¿Son reales? Sabemos que tienen sentimientos, o creen que los tienen, pero han sido diseñados y sus respuestas en cierto modo están determinadas.

Ahora esas dudas se amplifican con Joi. Los replicantes por lo menos eran de carne y hueso. Joi es una inteligencia artificial en forma de holograma que se vende en Mediamarkt. ¿Es algo más que una simulación? No lo sabemos.

Tampoco sabemos qué pensar de la relación entre Joi y K. ¿Es una historia de amor? Ella dice que le quiere —es lo último que dice—, pero no tenemos forma de confirmarlo. En realidad, K está en la misma situación que Deckard en la película original. Comparten algo importante: los dos dudan de su naturaleza y de su amante. Sus dudas invocan una idea de Iris Murdoch: amar es aceptar que algo distinto de nosotros es real.

Estás ideas funcionan en 2049 como en la película original. Y el debate sobre los replicantes esconde la trampa de siempre: sus preguntas nos las podemos hacer todos. ¿Somos los humanos esclavos de nuestra naturaleza? Quizás tus reacciones están determinadas por la morfología exacta de tu cerebro, que está determinada a su vez por una interacción entre tus genes, tu cultura y tus experiencias. Nadie sabe con certeza si tiene libre albedrío. Quizás solo sentimos que lo tenemos. Esta conexión entre nuestras dudas y las de ellos la desliza Joi cuando dice: «Cuatro símbolos hacen un hombre, A, T, G y C». Y añade: «Yo soy solo dos».

La respuesta

Estas cuestiones filosóficas Villeneuve las inyecta con sutileza: casi nunca emergen al diálogo, aunque por debajo haya un iceberg. También es un acierto no resolver muchos dilemas. No decide qué seres son reales ni explica qué nos hace humanos. Pero la cinta está llena de guiños y esconde, creo, una respuesta tentativa.

Deckard es quien mejor la expresa. Cuando Wallace sugiere que Rachael pudo ser diseñada para enamorarse, Deckard responde tajante: «Yo sé qué es real». Esa es la teoría Deckard: los humanos somos seres sensibles y conscientes, y esas dos propiedades son tan esenciales para nosotros que nos definen: ser humano es sentir.

Un poco antes Deckard ha insinuado lo mismo. Cuando K le pregunta si el perro es de verdad, el viejo Blade Runner contesta: «No lo sé; pregúntale a él». No es una evasiva. Le está diciendo que solo el perro puede contestar: si se siente real, lo es. 

Para Deckard, sentirte real y ser real son la misma cosa. 

Esa idea se repite. Hay una frase en la película que me parece muy importante: «Pain reminds you the joy you felt was real». La frase se la dice Wallace a Deckard en alusión a su soledad. Disfrutas del dolor, le está diciendo, porque te recuerda la alegría que experimentaste. Vives rememorando. Otra vez la misma idea: haber vivido te convierte en real.

La frase conecta a Deckard con dos replicantes. Nos recuerda a Roy Batty, el replicante que se atravesó la mano con un clavo para seguir sintiendo. Y evoca, claro, a K. El protagonista de 2049 sufre (quizás) por la muerte de Joi, pero ese dolor que siente podría ser la prueba de que está vivo. Ese dolor le recuerda, o le demuestra, que tocarla y sentirla fue real. Otra vez la misma idea: siento, luego existo.

La duda

El penúltimo acierto de Villeneuve y sus guionistas es llenar la película de incertidumbres. Por supuesto, la naturaleza de Deckard sigue siendo una incógnita, pero tampoco hay pistas sobre Joi, ni se explica exactamente qué tiene en la cabeza el protagonista. Esta ambigüedad es un tributo a Blade Runner —que es célebre por lo que no revela—, pero también una herencia de Philip K. Dick.

Entre tantas incógnitas, hay una que pasa casi desapercibida: no sabemos qué pretenden los replicantes en rebelión. Al principio simpatizamos con ellos, pero hay motivos para sospechar de sus buenas intenciones —se consideran mejores que los humanos, lo que no deja de ser una mala señal en un conflicto étnico—. 

Esta ambivalencia esconde otra virtud de la película. En realidad, no importa si los rebeldes son los buenos. Blade Runner 2049 no es un relato épico sobre un choque de civilizaciones, sino la pequeña historia de K, un replicante corriente. Durante mucho rato se nos hace creer que el protagonista es alguien especial, el primer hijo de un ser artificial y la pieza fundamental de una rebelión androide. Pero el mesianismo se esfuma. Y es mucho mejor así, porque no queremos que K sea el elegido de Matrix. Blade Runner nació como film noir y sus héroes deben ser personajes secundarios de la Historia con mayúsculas, no protagonistas. No pueden ser extraordinarios porque tienen que ser humanos.

La decisión

Es importante que K sea un replicante vulgar. La fuerza de su historia —que es la historia de la película— reside en eso. La vida de K sugiere que un replicante puede sentir tristeza y quizás enamorarse. Sus actos demuestran que un replicante puede ser bondadoso, igual que Roy Batty demostró que podían sentir piedad. Son sus acciones, en esencia, la demostración de que son seres libres. Por eso la última decisión de K es importantísima.

Se demuestra que K actúa solo. Desobedece a sus dueños, pero también traiciona a los replicantes rebeldes. Le encargan matar a Deckard y decide no hacerlo. Le han dicho que «luchar por una causa más grande que tú mismo es la cosa más humana», y es posible que K esté de acuerdo, pero su causa no es la de ellos. 

Al final, K elige morir para reunir a un padre con su hija. 

No escoge el camino de las grandes ideas: ni el orden de los policías, ni la ambición de Wallace, ni la incierta rebelión replicante. Escoge un pequeño gesto. Por eso la muerte de K recuerda tanto a Roy Batty. Otra vez el remake. Vemos a K tendido bajo la nieve, mirando un cielo perfecto y sintiéndose vivo. Suena la misma música que en 1982. No se escucha el monólogo, porque K es menos elocuente, pero en su cabeza resuenan las mismas palabras y los mismos sentimientos. Ha vivido una vida, y sus recuerdos, que son solo suyos, se perderán ahora en el tiempo.

No podemos saber qué piensa K, pero yo prefiero creer que está dejando sus dudas atrás. Al rememorar su vida —la que acabamos de ver— por fin puede creer que fue real. Quizás piensa en Joi. Quizás se siente triste, pero también vivo y agradecido. Ojalá sienta lo mismo que Oliver Sacks antes de morir: «He sido un ser sensible, un animal pensante en este hermoso planeta, y eso, por sí solo, ha sido un enorme privilegio y una aventura».

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38 Comentarios

  1. Por fin una buena crítica para una película tan denostada. A mi personalmente me gusta más que el original, sin quitarle méritos a la primera, la película que ha sido referencia visual de posteriores películas, videoclips y anuncios publicitarios o cualquier otro producto audiovisual. Y las razones fundamentales están en el artículo. En la segunda se hace un compendio argumental sólido de lo que en la primera, para mi gusto, es una historia titubeante con momentos legendarios, brillantes. 2049 es efectivamente, un reto para cualquier director que es imposible que deje la impronta de Blade Runner, sin embargo en muchos aspectos cinematográficos la supera con respeto y devoción. Hay que conocer muy bien el oficio y tener cierta humildad para hacerlo.

  2. Es una dignísima secuela, más consistente que la original, pero muy fría. Se nota el enorme respeto que Villeneuve siente por la de 1982. Le sobra media hora, supongo que por justificar el diseño de producción y presupuesto. No es una obra maestra, pero sí una gran película. No sé si es el mejor director actual, pero desde luego, lo que no se puede negar es que Denis es el más versátil: la disparidad de géneros que ha abordado con éxito de crítica y público en sus películas es asombrosa.

  3. La secuela de Blade Runner es eso, una secuela, como la que uno puede tener después de un accidente y se queda peor de lo que está. El mito de Blade Runner es ahora también menos de lo que era.

    El accidente ha sido haber hecho la secuela en esta época de desvergonzada manipulación de las masas a través del siempre útil Hollywood de destrucción masiva. Esta secuela, accidente, es un vehículo muy bonito para colar la agenda política de las élites que todo lo controlan. Como Mad Max, como todos los remakes y secuelas de la última década.

    Un bodrio, visualmente atractivo, eso sí. Lo podía haber formado Disney (si es que no lo ha hecho, he intentado olvidar lo más posible del atentado).

    • Que no te guste es respetable. Equipararlo a Disney o a la basura marvelera que produce Hollywood no se sostiene, fundamentalmente por contenido y porque fue un fracaso de taquilla.

  4. Para empezar, se me vienen a la cabeza -sin pensarlo mucho- veinte o treinta películas de ciencia-ficción mejores que “Blade Runner»…
    “Stalker” y «Qué difícil es ser un dios», mis dos favoritas, por ejemplo…
    Y luego la tontería esa de Villeneuve pues es como todo lo suyo: un pastiche intragable de otras cosas del cine bueno de verdad.

    • Totalmente de acuerdo: «Stalker» y «Qué difícil es ser un dios» son fuera de serie. El film de Villeneuve me pareció aburrido, frío, infumable…y si agregamos al actor, Ryan Gosling, ese que deslumbra a todos y que tiene las dotes actorales de la hierba… Blade Runner la veo de vez en cuando y sigue gustándome, no se si tiene fallos, nunca le he visto uno afortunadamente. ¿Es un fallo aquello de “Attack ships on fire off the shoulder of Orion” que circula por internet? si lo es no me importa, ¡la escena es tan maravillosa!

      Por último, Blade Runner tenía algo que decir, la secuela de Villeneuve era necesaria?

      • Pues la original, siendo una película fundamental de la ciencia ficción, tiene fallos. Para empezar, un guion inconsistente en varios tramos y determinadas escenas que no han envejecido bien. No se adelanta al teléfono móvil por ejemplo, algo básico que vislumbró Kubrick en 2001 con la videollamada de Heywood a su hija desde la nave. Eso sí, el monólogo improvisado de Roy Batty justifica toda la película.

        • No creo que una obra de ciencia ficción deba adelantar artilugios tecnológicos para tener valor…además, al ser el cyberpunk una distopía, no es en si Blade Runner una visión de lo que podría ser el futuro de una sociedad industrializada?

    • Nunca jamas volveré a ver Stalker, una y no más. Antes me trago esta de Villeneuve tres veces seguidas y no me gusta un pimiento. Que conste que Solaris sí me pareció interesante y no me importaría revisarla alguna vez, pero Stalker…Dios mio qué aburrimiento, qué tedio más espantoso.

  5. Me temo que el gran problema con 2049 es el peor pecado que puede cometer una historia de ciencia-ficción: no habla de nuestro tiempo, sino del pasado. Conecta bien con los temas e inquietudes de la original, que no son ya exactamente los nuestros. De ahí el fracaso, creo yo.

  6. La película es maravillosa y como dice el artículo,supera en muchas cosas al original.Al igual que ocurrió con la primera película en 1982 ,que fue ignorada por el público y buena parte de la crítica, 2049 será reivindicada con el tiempo como lo que es,una obra maestra.

  7. la fui a ver al cine en su momento y me gustó mucho….
    una secuela digna…(y ahora a esperar como sale “Dune”)
    junto con mad max…
    las de star wars ni nombrarlas por horribles…!!!

  8. La importante presencia de personajes femeninos en el filme no sólo cumple un propósito argumental, sino que contribuye a expandir ese universo ya conocido y explorar nuevos caminos dentro del vasto páramo psicológico al que nos enfrentamos en la eterna dicotomía humano-replicante que contribuyó a popularizar la cinta original. Blade Runner 2049 no rehuye responder las eternas preguntas, del mismo modo que plantea otros interrogantes que pudieran ser igual de sugerentes para el intelecto. Baste decir que si tres décadas atrás el debate giraba en torno al ‘sueño de Deckard’ quizá ahora unos leves copos de nieve sobre una mano hagan que volvamos a encontrarnos ante la misma encrucijada.

  9. Kiko: Muy buen artículo.
    En mi opinión, Blade Runner 2049, no decepciona, y me parece que mantiene el nivel de la original, con mucho respeto, con coherencia en la historia, y explotando los muchos recursos disponibles actuales para crear un mundo y un espacio increíble.
    Teniente Joshi: “Las cosas tienen un orden. Es lo que hacemos aquí. Mantener el orden. El mundo gira en torno a un muro que separa clases. Di que no existe ese muro y la guerra está garantizada. . .” Frases si las hay. . .
    Muchas gracias.

  10. Soy un entusiasta de Blade Runner, por eso no puedo ser objetivo.

    Me encanto la primera, me gustaron los cortos intermedios y me gusta mucho la última.

    Sin embargo, veo un fallo argumental en 2049 que nunca he leído en ningún lado: Quizá la mayor incógnita que se intenta esconder en la película es si K es el hijo de Rachel o es un replicante vulgar de última generación. Todos ellos, desde los nexus 8 tienen la “matrícula” en el ojo, ¿no? Y si no, está en test de las celdillas que tantas veces habrá pasado. ¿Lo haría igual un no replicante?
    Entonces, ¿dónde está la duda?

    En cualquier caso digo disfrutando de toda la saga cada vez que la veo así que agradezco la expansión que ha tenido.

    • Yo creo que está bastante claro que K es un replicante cualquiera que se sacrifica por un bien mayor, es decir, se comporta con más humanidad que un humano. De hecho, el nombre (K) es una nada velada referencia al protagonista de “El proceso” de Kafka, un don nadie que lucha contra el orden establecido y muere (aunque sin saber por qué).

  11. Como decia Yoda en El imperio Contraataca: “No lo intentes. Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes.”.
    El problema es que en la secuela lo intentan, pero no les sale natural. Me refiero al tono de cine negro, reflexivo, pausado, nostalgico. Se nota que en 2049 lo buscan descaradamente alargando los planos para conseguir esa atmosfera que habia, y que en la original salia por si sola sin buscarlo. Esteticamente, aunque es preciosa, para mi no le llega tampoco a la de Ridley; mas oscura, agobiante, deshumanizada, impactante, majestuosa!.
    Blade Runner 2049 a mi no se me hace lenta para nada, pero se termina alargando en duracion y para lo que cuenta pues tampoco lo merece. Lo que precisamente hacia mitica y terminaba de redondear la primera era el final. Aqui es justo al reves, lo mas debil de esta es la ultima parte, que no me convence nada.
    Si tuviese otro titulo la valoraria mas. Pero llevando el nombre de Blade Runner se me queda mal regusto. Me gusta mas la forma, como esta rodada, que el contenido, lo que cuenta. Porque si en la del 82 la historia te dejaba un poso de transcendencia con la escena de Batty (pensar en la muerte, en que nos hace humanos!), aqui no veo nada en esa parte final para hacerme preguntas o que me suscite algun interes. Si una es una Obra Maestra de las mas grandes
    , la de Villaneuve no pasa de notable. Digna, pero innecesaria para lo que habia que contar.

  12. Película que no será tan de culto si hay secuelas de otras muchas añadiendo escenarios apocalípticos o realidades del peor mundo actual que se puede vivir.
    Yo te saco una película (con mi cámara telefónica en ristre) de un espía ruso robando patentes de vacunas M, metiendo en el café Cesio radioactivo y pasando por escenarios derruídos por la guerra en el Líbano, por unidades de cuidados intensivos y morgues de hielo en Madrid (¡terror!) y por cualquier suburbio de Sudamérica en donde se unen la miseria habitual, la violencia extrema y la desesperanza de un futuro no libre de nuevas pandemias…
    Resucitaría a un Chico Mendes y a un Che Guevara. Metería escenarios donde medraría el peor Donald Trump/Ku-Klux-Kan que hemos conocido y pondría música de Isao Tomita rememorando al Rachmaninof de la Segunda Sinfonía…
    Poemaría al estilo del autor de “El embargo”, Gabriel y Galán.
    Me fotografiaría a mí mismo, como ahora estoy, con tres teléfonos, en la cama, sin nadie a quién llamar, corriendo diariamente, preparando una olimpiada innecesaria en el Japón de Fukusima y “queriendo vivir más” a mis jóvenes 69 años…
    Película buena la que he visto.
    Deberé verla 50 veces más, romper mi particular ventana y, huyendo de mi “nido de cuco”, viajar a las montañas con reminiscencias de Tolkien…
    La frase de hoy podría ser: “Así es, si así os parece”
    Marcho recitando a Whitman y pensando como un confinado de “Distrito 19”.
    La Paz del de Asís quede con vosotros.

  13. Es una basurilla, un culebrón venezolano con tintes “Her” y un malo ridículo al que su inteligencia solo le da para intentar joderle poniendo una copia de Rachael. Un pestiño que se sale de la pureza de las preguntas fundamentales y se vuelve una telenovela barroca e insulsa a la vez. Por algún motivo la persona con la que la vi y yo salimos del cine con sensación de mala hostia, como si nos hubieran hecho algo raro en el cerebro.

      • Decir que “Star Wars” es ciencia ficción es equivalente a decir que “Instinto Básico” es porno duro. Me parece increíble que todavía a estas alturas se confunda la ciencia ficción con la fantasía.

        • A mí lo que me parece increíble es decir que Star Wars (el episodio IV, osea, “La guerra de las galaxias”) es ciencia ficción, cuando es clarísimamente un western (y no es ninguna boutade).

          Ya que Vd. no lo ve así deduzco que no ha visto muchos westerns, por lo que ya sabe lo que le toca.

          • No es ningún secreto que Lucas se inspiró en el western, “Los 7 samuráis” de Kurosawa etc. para elaborar la saga. Pero eso son rasgos colaterales del cuadro principal: fantasía.

            • La fantasía no es el cuadro principal, sino el telón de fondo. Lo fundamental es la peripecia de Luke Skywalker, Han Solo, etc… Y son personajes arquetípicos del western -espacial, si quiere-, pero western al fin y al cabo, se ponga Vd. como se ponga.

  14. Blade Runner 2049 es una pelicula digna pero absolutamente innecesaria. No añade nada de nada al original y su guion es en general poco destacable. Empieza bien pero va desinflandose poco a poco, olvidando ese comienzo para instaurar los clichés habituales del cine hollywodiense tanto a la historia como a sus personajes. Eso si, todo impecablemente bien construido. La película mala de un muy buen director y de un maestro de la cinematografía como son Villleneuve y Deakins.

    La verdad es que Denis no levanta cabeza desde la extraordinaria Sicario. Blade Runner 2049 y La Llegada (puf!) son dos películas sin ningún interes y mucho me temo que Dune puede seguir la misma senda. Espero equivocarme.

    • Pues a mí “La Llegada” me parece una maravilla de la ciencia ficción. Ciencia ficción adulta y sin logorrea como gasta Nolan en “Interstellar”.

  15. He leído el artículo y me ha parecido muy interesante, tanto por el contenido como por el continente. Pocos recuerdan o saben que en su momento la película fue un fiasco allá por 1982, y que tuvieron que pasar 10 años para que empezara a ser reivindicada como una obra maestra de la ciencia ficción. En taquilla fue un fracaso y de crítica también. Y ese es un elemento con el que juega la película de Denis Villeneuve: la reinvención del pasado. El hecho de mirar hacia atrás y revisionarlo no como fue sino como deseamos que hubiera sido. De ahí que la secuela vuelve sobre sus pasos constantemente para escribir lo que ocurrió antes de ella y reescribir lo que vimos en la primera parte.
    En ese aspecto, Villeneuve es un visionario y como tal sabe que su obra debe cocerse a fuego lento, como los mejores platos de la alta cocina. Y tanto en 1982 como en 2017, Blade Runner va a contracorriente, evita la acción adrenalítica y las escenas trepidantes en plan “A Todo Gas” para crear una atmósfera adecuada, un envolvente donde la historia pueda desarrollarse como es debido. No hay que olvidar que Blade Runner es cine negro dentro en un marco de ciencia ficción, pero por visualmente apabullante que sea el decorado (que lo es) no deja de ser cine negro. No busca complacer al espectador sirviéndole a un héroe agradable con una trama simplona que se resuelve con un par de tiros. Como en los grandes clásicos, la verdadera fuerza está en las palabras, en las miradas, en los pequeños detalles (su banda sonora; insuperable), no en enormes explosiones o en repartir patadas y puñetazos sin parar. La escena cumbre al final de “Conan el Bárbaro” entre Tulsa Doom y el propio Conan es un buen ejemplo de ello.
    Por supuesto uno de los problemas de la película qué más jugó en su contra ha sido las expectativas que se tenían de ella. Cuando esperas tanto y la ilusión es tan grande, lo normal es acabar decepcionado, y en el caso de Blade Runner las expectativas eran altísimas. Es necesario rebajar eso para apreciar mejor las cosas. Para ver lo que la película realmente ofrece, que no es poco.
    No me considero un experto en el cine ni tampoco pretendo serlo o alardear de ello (detesto la pedantería). Lo que sí diré es que recuerdo salir del cine muy contento por la película que acababa de ver en aquel momento. Y salí pensando que Blade Runner 2049 iba a seguir el camino de su predecesora, que nadie iba a entenderla en su estreno y que tardarían años en reivindicarla como lo que es: otra obra maestra de la ciencia ficción. Igual que su predecesora.

  16. Tras leer el artículo, he vuelto a ver esta película y coincido con mi voto inicial en filmaffinity (3). Es un bodrio con un actor exitoso que cada vez que sale en una peli mi cerebro asimila que voy a perder el tiempo.
    Dichosa manía que han cogido los estudios hoy en día de alargar innecesariamente las películas, casi 3 horas para algo que en 2 horas raspado era suficiente contar.
    Blade Runner era lenta y contaba una historia futura, con sus aciertos y errores. Pero era una pelicula honesta, si es que se puede calificar así una obra artística.
    Blade Runner 2049 es un quiero y no puedo a mayor gloria de sus participantes, realizada por y para obtener el mayor beneficio posible tirando de nostalgia.

    • Aunque en el ánimo de quien hace cualquier obra artística está el obtener el mayor beneficio económico posible, dudo de que Villeneuve pensara en que así sería cuando estaba gestando la película: 2h y 40 minutos de ciencia ficción reflexiva con poca pirotecnia en la época de infumables blockbusters marveleros me dan la razón. Estoy convencido de que los ejecutivos,tras ver la película antes del estreno, no albergaban expectativa económica alguna.

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