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Adam Glass: «El sueño americano no suele funcionar para casi nadie, aunque funcionase para mí»

Adam Glass

Adam Glass (Decatur, Georgia, 1968) tiene una risa diminuta y aguda, sigilosa como un punto y coma. Que lleva treinta años contando historias se nota en cuando empieza a desgranar la suya, que tiene todos los ingredientes de los relatos cinematográficos del sueño americano: la infancia pobre, el trabajo duro, la perseverancia para cumplir un sueño. Escena de dormir en el coche incluida. «Yo soy el sueño americano», anuncia rotundo, como si la película empezara con una voz en off.  Le gusta —se nota— desgranar detenidamente cómo llegó a ser guionista de series como Supernatural, escritor de cómics, propietario de una casa las colinas de Hollywood. Porque no fue fácil y, sobre todo, porque está convencido de que su ascenso a la cima encierra muchas lecciones más allá de la baratija motivacional. Glass es un tipo que cree en la suerte lo justo para no quitarse méritos. Que es consciente de lo cruel de la industria en la que se mueve, que muchas veces estuvo a punto de devorarlo también a él. Porque en contra de la imagen que tenemos, en Hollywood casi nadie es élite. Tampoco él, que sigue hablando de dinero con la transparencia humilde de quien jamás lo tuvo por castigo.

Está rodando en España una serie para Netflix y hace una pausa para hablar de esto, su historia. No era la que le había tocado vivir pero se emperró. Escribió tanto que ahora las líneas le salen solas.

Te has definido alguna vez como «un judío neoyorkino del sur profundo de Estados Unidos». Ahora que llevas varias décadas trabajando y viviendo en Hollywood, ¿eres también un tío de Los Ángeles?

[Risas], puede ser, sí. Aunque lo gracioso es que, a falta de un término mejor, yo soy EE. UU. En el sentido de que nací en el sur pero fui criado en el norte. Mi padre biológico era un baptista sureño, mi madre judía, que me crio en un hogar judío, que es lo que me considero. He sido pobre y he sido rico. Quizás no rico, pero ya sabes: con buena posición. También he vivido en California durante los últimos veinte años, así que he visto todo, cada aspecto de EE. UU. Digamos que soy una persona que encarna el típico sueño americano. Ya me entiendes: di un vuelco a mi vida, tuve un sueño, una idea… Porque crecí muy pobre, usando siempre la asistencia social, y no tuve padre. Bueno, fui a conocerle a la cárcel cuando tenía catorce años, pero me criaron mis mi madre y mi abuela, mi «bubbe», como la llamamos en la cultura judía. 

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3 comentarios

  1. Hablando de comics yo me quedo con esta frase de Alan Moore el creador de V de Vendetta y Watchmen:

    «Los comics de superheroes son una catastrofe cultural. Encuentro preocupante que el público de las películas de superhéroes esté ahora prácticamente compuesto por adultos, hombres y mujeres en sus 30, 40 o 50 que se apuntan ansiosamente a ver personajes expresamente creados hace medio siglo para entretener a chavales de doce a quince años”.

  2. Yo también «paso» de toda esa historia . Para mí , el cine «adulto» es el cine inglés o francés que trata temas cotidianos, históricos en la línea realista. Pero, bueno, confieso que he sido desde muy joven espectador del cine italiano de autor de los 60 , de la «nouvelle vague» y de la Filmoteca de París, Madrid y Barcelona.
    Otra generación, otros gustos…
    En fin.

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