Leila Slimani: «Creo que quedan muchas historias por contar respecto a la sexualidad femenina»

Publicado por
Fotografía

Leila Slimani

Leila Slimani (Rabat, 1981) recuerda que, tres días después de llegar a París procedente de Marruecos, visitó el Café de Flore en el Boulevard Saint Germain. Y que su madre le contó que aquella mujer que aparecía en algunas fotos, Simone de Beauvoir, cuando era niña le había dicho a sus padres: «Yo un día seré escritora». A Leila le pareció fascinante: «Me dije que, si conseguía sentarme en el café y pasar toda una tarde ahí, sería algo en la vida. Lo hice y pensé que la vida era maravillosa y que todo era posible». 

De aquel sueño temprano vino una de las trayectorias más brillantes de las letras francesas actuales, con títulos como En el jardín del ogro, Canción dulce —premio Goncourt— o la más reciente El país de los otros, todas ellas publicadas en España por Cabaret Voltaire, así como el ensayo Sexo y mentiras. La vida sexual en Marruecos

En la terraza del hotel sevillano donde se aloja, con vistas a las monumentales setas de la Encarnación, la escritora demuestra tener un discurso coherente y comprometido, al mismo tiempo que reclama su derecho a desentenderse de la actualidad —sobre todo la política— y refugiarse en la literatura como quien habita una burbuja. 

Con sus primeras dos novelas, usted podía pasar por una escritora francesa con nombre exótico: todo ocurre en Francia. Pero ya con Sexo y mentiras demostró su compromiso con su país natal, Marruecos, y ahora vuelve a él con El país de los otros. ¿Buscaba la fusión de ambos mundos?

Exacto. El país de los otros es una novela sobre el mestizaje. Sobre ser dos cosas a la vez. Ser a la vez francés y marroquí. Y por supuesto, cuando una quiere contar esto, debe contar la colonización, porque la historia de mi familia viene de ahí… Es también la historia de la colonización; sin ella probablemente no habríamos vivido lo mismo. En este momento sentí la necesidad de contar la historia de mi familia, la historia de mi país.

Su abuela era francesa en Marruecos, pero casada con un marroquí. ¿Cierto?

Sí, eso es.

¿Vivía un conflicto de identidad?

Puede que viviera un conflicto de identidad, pero a la vez era muy moderna, muy abierta. No era en absoluto racista. No tenía ningún prejuicio hacia los marroquíes. Cuando llegó a Marruecos quiso de inmediato aprender árabe, conocer la cultura marroquí. Ha hecho muchos esfuerzos por integrarse, y como se casó con un «árabe», no pertenecía al mundo de los colonos, que vivían entre ellos, solo con franceses. Este conflicto de identidad lo ha sufrido mucho más mi abuelo, creo, más que mi abuela.

Frente a la creación literaria libre, ¿seguir una historia real es un desafío distinto para un escritor? ¿Se ha sentido usted observada por sus antepasados?

Lo que era difícil era contar el contexto histórico. He consultado muchos documentos sobre la colonización para contar muchos sucesos que tuvieron lugar de verdad, pero luego, la historia en sí misma, la inspiración de mis abuelos, es en gran parte ficción, imaginación. Porque he partido de esa historia de mis abuelos, pero luego todo lo que cuento lo imagino yo, no es verdad. Es una mezcla entre cosas que han pasado de verdad, y de cosas que he inventado totalmente.

Este tipo de matrimonios mixtos, ¿era relativamente frecuente, o más bien la excepción?

Era una excepción, realmente, sobre todo cuando la mujer era francesa y el hombre marroquí. Había matrimonios entre hombres franceses y mujeres marroquíes, porque los hombres tenían el poder, podían casarse con marroquíes, pero era realmente excepción para una mujer francesa elegir casarse con un musulmán, un africano. Era muy, muy raro.

La oposición contra este mestizaje venía más bien del lado francés, colonial, para no ver a «sus» mujeres con «indígenas», ¿no? ¿O había críticas de ambos lados?

Creo que había más oposición del lado francés: la oposición de casarse con un árabe cuando debemos proteger nuestra raza, una raza pura de franceses blancos… Pero creo que luego, en la segunda parte que voy a escribir, en los años sesenta, empezó a haber también críticas por parte de los marroquíes que decían que hay que dejar de casarse con franceses, hay que proteger la raza marroquí, la nacionalidad marroquí. Depende de la época, pero en aquel tiempo era más por parte de los franceses.

Un siglo después, con millones de magrebíes en Francia, ¿el mestizaje se ha vuelto normal, o sigue habiendo problemas por parte de las familias?

Pienso que está más aceptado que antes, pero sigue siendo difícil. Hablo con muchas, muchas parejas mixtas, e incluso cuando hay amor es difícil vivir con alguien que no tiene la misma cultura que tú, no tiene la misma religión que tú, no tiene los mismos códigos, los mismos valores. Ya casarse en sí es difícil, el amor es difícil, y cuando se añade esto, pues son más dificultades. Sobre todo, cuando se tienen hijos. En el momento de tener hijos, ¿qué nombre ponerles? ¿Uno árabe o uno francés? ¿En qué religión educarlos? ¿Es islam o el catolicismo? Muchas parejas mixtas me dicen que es complicado sobre todo a la hora de tener hijos.

En España, incluso si una familia, digamos cristiana, ve mal que sus hijos o hijas se casen con «moros», parece que hoy día la oposición mucho más fuerte viene del otro lado: una chica nacida en una familia inmigrante musulmana debe absolutamente casarse con un musulmán. ¿Ocurre lo mismo en Francia?

Sí. Es cierto que hay una gran diferencia entre chicos y chicas. Porque la religión musulmana la transmite el padre. Si una chica musulmana se casa con un hombre cristiano, los hijos no serán musulmanes. Es muy diferente de lo que ocurre, por ejemplo, con los judíos, entre los que la religión la transmite la madre; ahí el problema es al revés. Es cierto que, a menudo, las familias marroquíes aceptan que un chico marroquí se case con una francesa: no pasa nada, porque de todas formas sus hijos serán musulmanes. La chica marroquí, en cambio, se debe casar con un musulmán, un marroquí, es mucho más difícil aceptar que no lo haga. Sobre todo porque la chica pertenece de cierta manera a la familia. La idea de que se case con un extranjero conlleva que se tome libertades, que se convierta en alguien distinto, y esto se lleva muy mal.

Una cuestión religiosa, pero también de sexos, ¿no?

Sí, es el patriarcado. Por cierto, ¿hay muchas parejas mixtas en España?

Aún no tantas como en Francia, pero aumentan cada año.

Imagino.

Leila Slimani

La novela de usted que más me ha gustado es El jardín del ogro. ¿Cómo reaccionó el público a una obra que habla tan abiertamente de la sexualidad femenina?

Es verdad que la gente estaba muy sorprendida por esta novela, por sus personajes que no son muy amables. La mujer es un poco particular, no es un personaje de mujer dulce, atractiva, todo eso. Por eso creo que la reacción principal era de sorpresa. También hubo asombro respecto a que una mujer pueda tener tanta pulsión sexual.

También pensé al leerla en la Belle de Jour de Joseph Kessel y en la dificultad de expresar una sexualidad femenina sin asociarla a la prostitución o la locura.

Exacto. Esa era de hecho la dificultad del libro: encontrar el equilibrio para no convertir el personaje en un monstruo de feria o una prostituta o algo así. Es una mujer totalmente normal, integrada, pero que tiene sus secretos. Creo que quedan muchas historias por contar respecto a la sexualidad femenina. Lo importante es contar historias, y está bien que haya cada vez más mujeres que escriben y narran historias, pero seguro que queda mucho por hacer por este lado.

A propósito de su novela más celebrada hasta la fecha, Canción dulce. ¿Qué significa para usted la familia, frente al egoísmo de vivir por cuenta de uno mismo?

La familia es a la vez un refugio, algo que nos protege, donde nos sentimos bien… pero hay que tener cuidado de que no se convierta en una prisión. Y para las mujeres puede serlo, porque estamos educadas, condicionadas para sacrificarnos, para olvidarnos completamente de nosotras, a estar ahí para los demás, y lo que deseamos nosotras no cuenta. Yo le doy mucha importancia a la familia, estoy muy feliz de haber creado una familia que quiero y que me quiere, pero reivindico mi derecho a seguir siendo un individuo, a mantener cierto egoísmo.

¿Sus hijas ya ha empezado a leer sus novelas?

No [ríe], todavía no, son aún muy pequeñas.

Permítame que siga con el tema del islam. El gobierno de Emmanuel Macron habla de un «separatismo» islámico en Francia. ¿Es una quimera, una exageración, o es un problema real?

La verdad es que no sé qué proporción tiene este separatismo. No sé cuánto representa, si es muy extendido o no, se habla mucho en Francia del tema, pero nadie da cifras. Es difícil saber si eso representa a barrios enteros, a ciudades… Existe, eso seguro, pero no sé en qué medida. Hay gente en Francia que quiere vivir separada de los demás, que quieren aplicar el islam como si vivieran en un país islámico, pero no sé qué dimensión tiene esto.

El punto más polémico de este debate fue la ley contra los certificados de virginidad. Se ha dicho que esta ley estigmatiza a las mujeres musulmanas, pero ¿no son más bien los certificados los que las estigmatizan?

Yo estaba en contra de esta ley por un motivo muy sencillo: porque si se prohíben los certificados de virginidad ¿qué harán los padres? En lugar de llevar a las hijas a un médico de verdad que va a examinarlas, que puede hablar con ellas y decirles que esto no es normal, que eso no hay que hacerlo, las van a llevar a cualquiera que les haga un certificado falso o no legal. Creo que es fundamental proteger a las mujeres y para eso deben poder acudir a un médico de verdad, que al menos puede tener una discusión con ellas y explicarles que esto no se hace y que es peligroso. Porque si no, la gente lo hará de forma clandestina.

Cuando Macron llegó al gobierno, hablé con varios escritores franceses, y todos parecían enamorados de él: Emmanuel Carrere, Pierre Assouline, Philippe Claudel… Todos los consideraban un gran lector, un hombre culto. ¿Lo comparte?

No sé, pienso que quizás la gente estaba decepcionada con la política cultural, que no estaba a la altura de lo que se esperaba. Hay todavía mucho por hacer respecto a la cultura.

¿Piensa que es difícil encontrar a un político interesado en los libros y la cultura?

Es raro, muy raro. Y es verdad que a Macron le gusta mucho leer, eso seguro. Pero hay una diferencia entre lo que uno es la vida personal y las políticas que lleva a cabo. Luego en la política no veo que haya hecho gran cosa para la cultura.

Leila Slimani

Volviendo al tema del sexo… En 2017 usted publicó la novela gráfica Palabra de honor, dedicada a la libertad sexual de las mujeres en Marruecos. ¿La considera una obra educativa?

Sí, desde luego. Pienso que muchos marroquíes no son conscientes de las consecuencias de las leyes que siguen. Piensan que las cosas son así, que es su cultura, su tradición, pero no se plantean qué consecuencia tiene para la vida de las mujeres. Para mí se trata de educar sobre todo a los jóvenes, a la nueva generación; hay que explicarles que tienen el derecho de decir que eso no está bien, que crea muchos sufrimientos y de injusticias y de desigualdad. Que muchas mujeres no pueden abortar, que se encuentran solas porque han perdido la virginidad. Y que todo esto no es normal y que también se tiene el derecho de querer cambiar el país, cambiar la ley, sin que por eso uno sea un mal marroquí. Sino que simplemente uno aspira a más libertad que la que tuvieron sus padres.

¿Y cuál fue la reacción en Marruecos cuando salió a la luz el cómic?

Las reacciones fueron muy buenas, francamente buenas. Porque la gente vive esto de forma cotidiana y Marruecos hoy es un país moderno, la gente tiene ganas de vivir como aquí, las mujeres salen, trabajan, se ocupan de los hijos… y a las jóvenes les parece injusto: si ellos tienen los mismos deberes que los hombres ¿por qué no tienen los mismos derechos? Se sienten estigmatizadas. Y creo que también muchos padres hoy ven que sus hijas estudian, son serias, responsables… y que su vida es más dura que la de los chicos. Y creo que hoy incluso muchos hombres se dan cuenta de que es muy injusto ver que se trate así a las mujeres, cuando ellas se comprometen tanto con la sociedad marroquí.

No hubo escándalo, pues.

No hubo mucho escándalo, no. Porque también en los partidos muy conservadores, incluso en el partido islamista —aunque hay quien dice que estas leyes no se pueden cambiar jamás, que las cosas son así— aceptan el debate, aceptan que se hable del tema. No están de acuerdo, pero por lo menos se habla de ello.

Cuando usted se documentó para el ensayo Sexo y mentiras, ¿se encontró con un Marruecos más libre de lo que se esperaba, o más represivo?

Una mezcla de ambas cosas. Por una parte, la encontraba más libre. Cuando las mujeres me contaban su vida me di cuenta de que hasta en los ambientes más humildes, las mujeres aspiraban a la misma libertad que yo y todas las demás mujeres que conozco, que la gente por supuesto sale a la calle, tiene relaciones sexuales, viven su vida… Y al mismo tiempo es también más conservador, porque hay mucha gente que acepta la hipocresía, gente a la que le parece normal mentir. Vale, tú haces lo que quieras, pero no lo cuentes por ahí, no está bien que se sepa. No es que me parezca muy conservador, pero sí muy hipócrita.

Usted se crio en Marruecos. Respecto a sus años mozos, ¿la sociedad marroquí se ha ido liberando más o se ha encerrado más en sus tabúes?

Lo que ha ocurrido es que en la práctica hay más libertad sexual que antes. La gente sale más, se encuentran, ahora tienen un montón de aplicaciones para encontrarse, Facebook, todo eso, la gente tiene más ocio. Eso ha cambiado mucho las cosas. Pero al mismo tiempo la gente es más puritana, el estado mental es más conservador que antes, la religión está ahí todo el rato, todo el rato, todo el rato, todo el rato. En comparación con la generación de mis padres, en los años sesenta, setenta, la gente era más libre, hacían lo que querían. Si no querías hacer el ramadán, no lo hacías. Si querías vivir con tu novio o novia, podías hacerlo. Hoy son más puritanos.

El islamismo ha avanzado, ¿no?

Si, por supuesto. Cuando yo era pequeña, por ejemplo, no conocía a mujeres veladas. No las había visto nunca. Hoy, la mayoría de las mujeres en Marruecos están veladas. Tampoco es que todas las veladas son iguales, no necesariamente quiere decir que sean islamistas. Pero el funcionamiento de la sociedad es más conservador.

Una periodista marroquí, Sanaa El Aji, dice que el velo colonizó Marruecos en los años ochenta. ¿Está usted de acuerdo?

Totalmente de acuerdo. A partir de los años ochenta, con al influencia de los Hermanos Musulmanes de Argelia y poco después con la televisión de los Emiratos, toda la influencia egipcia… y la revolución de Irán también, ha llegado ese islam político, que es un islam propalestino de resistencia a Occidente, al imperialismo occidental y todo eso, que se ha desarrollado mucho y se ha convertido en un marcador de identidad. Es una manera de decir: miren, eso soy yo. Soy marroquí, soy musulmán. Eso no quiere decir necesariamente que uno sea conservador, duro, extremista. Pero es verdad que el paisaje marroquí ha sido colonizado por la presencia del velo, eso es cierto.

Especialmente en el norte ¿no?

Sí, en el norte hay mucho, mucho.

La última vez que fui a Asila vi a varias mujeres en niqab. Nunca, en años, había visto algo así en Marruecos.

Ah, sí, ahora está prohibido. Marruecos lo ha prohibido. Llevar niqab ahora te lleva directamente a prisión.

Leila Slimani

¿«Colonizar» es la palabra correcta? ¿Se puede comparar la influencia wahabí saudí con la presencia europea en el Magreb?

Me parece interesante utilizar la palabra colonización. Y al final Sanaa tiene razón, porque al fin y al cabo la colonización, si se compara con la francesa, es un proceso de imponer valores. Se dice: mis valores son mejores que los tuyos. Y en cierta manera es justo lo que hacen el wahabismo y todos esos países, hacen una diplomacia del islamismo, para imponer su visión del islam en todos los países árabes o musulmanes. Cuando se observa el verdadero islam marroquí, el de mis abuelos, era un islam muy abierto, muy tolerante, espiritual, en el que no existía en absoluto esa visión horrible de la mujer, esta visión sin cultura, porque el islam wahabí es un islam sin cultura, sin alma, sin corazón. Y el islam no es eso, para nada.

Pero hay mucho dinero detrás de esa colonización.

Eso sí [ríe amarga]. Sobre todo tienen dinero, pero cultura no tanta.

¿Cree que los gobiernos europeos tienen la responsabilidad de no haber frenado la expansión del wahabismo en Europa, o incluso de haberla facilitado?

Francamente, de eso no sé nada. Lo que sé es que entre la población musulmana en Europa hay un gran malestar: no saben quiénes son, cuál es su lugar en la sociedad, y así son frágiles ante quienes quieren convencerlos: a ustedes los odian, ¿ven? Debéis convertiros en buenos musulmanes, nosotros os comprendemos, nosotros os queremos. No sé si llamarlo responsabilidad, pero creo que hay que plantearse la cuestión de qué se puede hacer hoy con una población inmigrante, que viven en Europa desde hace dos o tres generaciones ya, ¿qué ha pasado para que no encuentren su lugar, para que no se sienten en casa en Europa, hasta el punto de escuchar el discurso de personajes que no tienen nada que ver con ellos?

Al teólogo Tariq Ramadan lo han descrito en Europa como portavoz de un «islam moderno, moderado». ¿Qué opina al respecto?

Está ahora en prisión, creo, por acusaciones de violación. Pero de todas formas es el peor, porque con esa forma de hablar tan dulce, tan calma, pone cara de ser tolerante, de ser abierto… y si uno mira qué hay detrás, ve que se trata del islamismo político de la peor especie. Eso muestra que hay que desconfiar mucho de la gente que habla bien y es muy convincente. Lamentablemente, les funciona.

Los atentados de los últimos años en Francia, ¿han despertado a la sociedad para plantearse qué está pasando o han polarizado a todos hasta el punto de impedir un debate de verdad?

Es verdad que podríamos haber tenido un debate mucho más profundo, pero al mismo tiempo la gente está tan chocada, es tan violento, que pienso que es difícil tener un debate en estas condiciones; quizás hagan falta años para comenzar a comprender de dónde viene todo eso y cómo la sociedad ha podido producir a gente de este tipo. Pero creo que una cosa que está bien en el debate en Francia, es que en los primeros atentados al menos, como el de Charlie Hebdo, no en los últimos, son franceses quienes han cometido esos atentados, son jóvenes que han crecido en París o en Provence, y la gente está completamente boquiabierta, sorprendida: cómo es posible que chicos que han crecido en Francia tengan un día ganas de ir a matar a gente que está disfrutando de un concierto. Hay algo allí que no se entiende, es muy difícil comprender qué pasa en la mente de estas personas. Pero hay buenos libros, hay buenos análisis sobre este fenómeno, pese a todo, hay que gente que hace su trabajo y lo hace bien.

Un amigo de París, militante izquierdista, está muy decepcionado con Jean-Luc Mélénchon: lo acusa de no defender el laicismo y de acercarse a las ideas identitarias islamistas. ¿Lo entiende?

Yo he quedado decepcionada con Mélénchon cuando se negó a pedir el voto contra Marine Le Pen. A partir de ahí, yo quedé decepcionada. Claro que tiene derecho a defender sus ideas y sus ideales, pero frente a la Agrupación Nacional [ex Frente Nacional] creo que hay que estar muy firme y pedir a la gente votar en contra; él no quiso hacerlo y a partir de ahí para mí hubo una ruptura.

Frente Nacional y Marine Le Pen… o Indígenas de la República y Houria Bouteldja: ¿quién nos debería dar más miedo?

Francamente, no lo sé. Vivo en una burbuja, escribo mis libros, leo libros, leo poesía, doy paseos, no estoy en las redes sociales, leo muy poco la prensa… Estoy cansada de todo eso, cansada de la falta de inteligencia, de la falta de respeto a la gente. Reclamo el derecho a la indiferencia. Ahora, por un momento, descanso. Tengo ganas de estar fuera, sí.

Leila Slimani

Tras los atentados de Charlie Hebdo hubo quien dijo: no hay que matar, pero tampoco hay que provocar.  Lo dijo hasta el papa Francisco. No «provocar», ¿es una solución o una manera de entregar la victoria a los intolerantes?

Yo creo que hay que defender el derecho de provocar, la libertad de la prensa hay que defenderla absolutamente, la libertad de expresión, con límites que son el racismo y la incitación al odio, eso sí, tampoco se pueden cometer ilegalidades, pero… me parece que provocar está muy bien, en la vida necesitamos provocación. Y por lo demás me parece que hoy días los artistas, los escritores, los actores… Ya no hay ninguna figura provocadora, todo el mundo es amable, todo el mundo es soso, todo el mundo es feminista, ecologista, antirracista… ¡Nos aburrimos y nos aburrimos! Todo el mundo tiene miedo, miedo a criticar lo que sea, a hacer un comentario equivocado en las redes sociales, todo el mundo debe ser perfecto, ya digo, soso. Eso me cansa, me parece aburrido.

El asesinato de Samuel Paty causó una enorme impresión. ¿Un caso aislado, o un síntoma de un gran problema en el sistema educativo?

Yo creo que ambas cosas. Por los artículos que he leído me parece que en ciertos colegios hay una auténtica dificultad para hablar de determinados temas, pero pese a todo, el caso de pobre Samuel Paty, que fue realmente una tragedia terrible, es la de una víctima de algo anormal, de haber tropezado con un loco que lo ha matado, y eso le podría haber pasado a cualquiera, porque hubo una incitación de gente en Facebook, que escriben algo, piden… Y eso muestra evidentemente que los profesores tienen razones para tener miedo, un profesor ahora no tendrá ganas de hacer un curso sobre libertad de expresión, de hablar de caricaturas, y eso es terrible. Supongo que ahora muchos profesores en Francia tienen miedo.

La izquierda en España parece haber renunciado a los ideales universales, ahora todo es buscar identidades regionales, sexuales, religiosas… y ya casi nadie habla de laicismo. ¿Es distinto en Francia?

Sí, creo que los franceses están muy apegados a su modelo de laicismo, que es casi único en el mundo, porque Francia tiene una definición particular de laicismo, y los franceses, franceses de todas las religiones, por cierto, están muy comprometidos con este laicismo porque son conscientes de que los protege y que permite también defender el universalismo. Es decir: en primer lugar, somos todos ciudadanos franceses, y luego la religión es un problema distinto, privado, íntimo, no hace falta hablar de ella, ni hacer preguntas al respecto. Creo que el laicismo es una gran riqueza de Francia.

Hace unas generaciones, en España, ser laico era ser de izquierdas, ahora a veces parece que ser laico es más bien de derechas. ¿Pasa lo mismo en Francia?

¿Quiere decir que entre los jóvenes está de moda ser de derechas? Tal vez sí, lamentablemente. En todo caso, en Francia —no sé cómo es en España—, la izquierda está perdida completamente, ya no consigue el relevo de las jóvenes generaciones, es terrible, hablo mucho de eso con mi marido: es terrible tener dieciocho años y ser de derechas. A los dieciocho  años a lo que se debe aspirar es que todo el mundo sea legal, que los pobres puedan sostenerse, recibir ayudas, que los ricos contribuyan a la convivencia un Estado, una sociedad mejor… Es difícil, claro. Por otra parte, tengo la sensación de que las jóvenes generaciones no sé si son de derechas, pero tienen una visión nueva del mundo, son más comprometidos, más ecologistas, más tolerantes también, menos racistas, menos homófobos que las generaciones anteriores. Hay motivos también para alegrarse. Creo que entre las jóvenes generaciones hay también chavales que están muy comprometidos con causas bellas. No hay que ser demasiado pesimista.

¿Qué responde usted a la acusación de que el laicismo es una forma de colonización occidental que no se debe exportar a otros países o ni siquiera imponer a colectivos inmigrados?

A quienes digan eso les respondo que se vayan a vivir a un país con una religión de Estado y se darán cuenta de lo que significa.

Desde 2017, usted es representante del presidente francés del Consejo de la Francofonía. ¿Qué significa para usted? ¿Una lengua, una cultura?

Para mí es una idea. Un espacio común, la defensa de la diversidad, del multilingüismo, el hecho de que personas muy distintas podamos compartir nuestras diferencias en la misma lengua. Reír juntos, leer juntos, conocerse, compartir conocimientos científicos, culturales. Para mí es una defensa del universalismo; veo la francofonía como una idea del universalismo y del humanismo.

Marruecos es parte de la francofonía, con grandes autores francófonos, desde Driss Chraibi en 1956 hasta usted misma ahora… Pero, ¿qué significa para un país que sus escritores más famosos escriban en un idioma que no es la lengua materna de este pueblo?

En Marruecos hay, de hecho, también muchos escritores arabófonos, solo que nosotros no los conocemos; en Occidente son menos conocidos, porque hay un gran problema de traducción del árabe, no hay muchos traductores, desafortunadamente, y las editoriales no compran tantos libros en árabe, pero los autores marroquíes arabófonos son muy conocidos en el mundo árabe. También tenemos escritores que escriben en español, en catalán, hay escritores marroquíes en Estados Unidos que escriben en inglés, los hay holandeses… Lo que me parece maravilloso de la literatura marroquí es que hay realmente figuras en todos los idiomas, en todos los países, y para mí la francofonía es también eso: la cohabitación de muchas lenguas al mismo tiempo. Vas a Marruecos y verás que puedes hablar con los marroquíes… Hablan un poco de español, de francés, hablan bereber, árabe, hassanía… Es un país donde cualquiera habla a menudo varias lenguas.

Leila Slimani

¿Qué escritores marroquíes nos recomendaría?

Hay dos escritoras que me gustan bastante, no son antiguas, una se llama Abigail Asor, que ha publicado un libro con Gallimard, y la otra es Meriem Alaoui, también ha publicado en Gallimard.

Lamentablemente, no están traducidas aún al español, aunque el libro de Alaoui, La verdad sale de la boca del caballo, sí estaba a punto de ver la luz…

Cierto. El problema es a menudo la traducción.

Usted es de una familia francófona, pero la mayoría de los escritores marroquíes tienen por lengua materna el magrebí. ¿Cuál cree es la razón por la que tantos eligen escribir en francés y no en árabe estándar?

¡Pero si hay muchos que escriben en árabe! Solo soy yo, porque mi lengua materna es la francesa.

De todas formas, si escriben en árabe, tampoco es el idioma que se habla, que es el dáriya….

Ah, cierto. Ese es el gran problema no solo de Marruecos sino de muchos países árabes. La lengua que se habla en la calle no es la misma que la que se escribe. Ahora hay un gran debate sobre eso en Marruecos: ¿hay que enseñar el dáriya en el colegio? ¿Se debe encontrar una manera de escribirlo, para que la gente pueda hablar y escribir en dáriya? De hecho, hay ahora un movimiento así, sobre todo en las redes sociales, internet ha permitido escribir en dáriya en la música, en el cómic… Hay todo un movimiento que lo defiende, e incluso en la literatura ahora hay gente que ha empezado a escribir textos en dáriya, y creo que irá a más. Es superinteresante desde el punto de vista artístico.

¿Y cómo cree que habría que estandarizar el dáriya? ¿Qué habría que tener en cuenta o qué habría que evitar?

Creo que está bien que la gente conserve el árabe clásico: es una lengua magnífica, una lengua muy rica con un patrimonio cultural muy importante, es maravilloso que los niños marroquíes puedan acceder a la literatura egipcia, a la gran poesía de la cultura arabomusulmana, es una suerte dominar el árabe clásico, pero creo que a la vez es importante, políticamente y democráticamente, que podamos tener un reconocimiento de la lengua que nosotros hablamos, que es la nuestra, el dáriya marroquí. Hay que encontrar un equilibrio entre los dos.

¿Es usted optimista de que se conseguirá?

Sí, creo que sí, no sé cómo, pero creo que sí.

Usted no habla bereber, ¿verdad?

No, no lo hablo. Pero creo que Marruecos es, que yo sepa, el único país que ha reconocido el bereber en su constitución como lengua oficial, y en las grandes regiones bereberes se enseña el tamazigh y el tifinagh en todos los colegios. Por supuesto eso es muy importante, es nuestro patrimonio, es una lengua muy, muy antigua y muy rica, me parece magnífico, permitirá conservar también toda una tradición oral, de cuentos, historias, canciones, facilitará también la investigación. Por supuesto hay que protegerla.  

Para terminar: ¿cómo es la vida de Leila Slimani un día normal de París?

Me levanto, llevo a mis hijas al colegio, vuelvo a casa y me pongo a escribir hasta las siete de la tarde. No hago nada más… [ríe].

Cuánta disciplina…

Pues, sí, mucha disciplina [ríe].

¿Tiene pandilla en el mundillo literario parisino?

Sí, tengo algunos amigos escritores.

Creo que uno es su compatriota Abdella Taïa, ¿cierto?

Sí, Abdella Taïa es un gran amigo mío. También Jean-Baptiste Del Amo, traducido como Taïa por Cabaret Voltaire.

Y tras tantos galardones, incluido el premio Goncourt, ¿tiene alguna otra ambición literaria concreta?

No, simplemente quiero seguir disfrutando de escribir y disfrutando de leer. Eso es todo lo que me interesa.

Leila Slimani

MENSUAL

3mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL

30año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

ANUAL + FILMIN

85año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

9 Comentarios

  1. Muchas historias habrá seguramente para contar, pero no en Madrid donde los fascistas de VOX están en el poder sin que nadie ni siquiera lo lamente por ningun lado apenas… un partido anti-constiucionalista….anti-democratico, y abiertamente racista…

    Lo que los franceses han hecho hincapié en no dejar suceder nunca, eso es, la llegada de la extrema derecha al Poder, en Madrid se ha consentido sin apenas un murmullo de protesta, lo testimonial, y hay asi llamados intelectuales/escribanos del Poder, como el golpista Vargas Llosa que han apoyado abiertamente este deplorable suceso, por limitarme solo al Nobel más rancio y ordinario desde que lo ganó Echevarría en el 29…

    Es muy, muy grave que la tercera area metropolitana europea esté en manos de la extrema derecha. Muy, muy, muy grave y cualquier europeo democrata le debe de preocupar.

    Madrid ha sido conocido como una ciudad abierta a los forasteros, pero con racistas de la derecha tropicana y golpista al poder, con los patrocinadores de la Bahía de los Cochinos al mando, eso ya no será asi….

    VOX es un partido anti-constitucionalista, fuera del todo del marco de 78 y fuera del marco europeo… es del todo increible que nadie levante la voz que podría hacerlo…

    …y aquel señor que si lo hizo, le han mandado a su casa, tras organizarle un acoso permanente a las puertas de su casa, tras activar las cloacas en su contra, tras dar carta blanca a las fuerzas para-policiales / judiciales del Estado a derribarle… a el, si, a Pablo Igelsias si, pero los de Vox no, los de Vox están en su rancia salsa…

    España es una verguenza internacional a estas alturas, un pais encaminado a ser un Estado paria de nuevo en breve… se les ha olvidado a la derecha española porque querían la democracia allá en el 78, y es que el resto de Europa les daba la espalda, y tendremos que volver a hacerlo de nuevo…

    PD: Todos los libros de cualquier academico de la RAE que tengo en mi biblioteca, se los mando para ya en breve, a la Academia, no quiero tener libros de Franquistas en casa… y los “asociados internacionales” también, que cuidado, los que trabajan para instituciones de prestigio en el extranjero han de saber que la RAE es un nido de golpistas, franquistas y la ultra derecha europea…

  2. PD: Espana, 2021, más de 40 años despues de la muerte del tirano, es aquel pais donde un ex-miembro del gobierno de Franco, Luis María Ansón, acaba de sacar “una antologia de poemas del amor”….

    … allí lo ví en una librería de Madrid, una antologia de poesia de amor, nos viene con esas en el 2021 Ansón, un escritor tan cursi y emapalgoso que resulta ilegible…

    Tuve que salir de la liberería, darme cachetes en el cara, y volver a entrar la tienda, pensaba que estaba en pleno delirio…

    Pero no…es real… un ex-ministro del dictador fascista Franco Bahamonde, el sargento chusco de Ferrol, nos viene con una antología de poesía de amor en la primeravera 2021…!!! Y lo llaman “transición”. ¡¡Toma ya!!!

    ¿Generacion tapon? ¡Si son una losa!

  3. Nos han engañado a los extranjeros que venimos aqui a Madrid en los 90 – que días aquelllos comparado a la Fachocracia de ahora – nos han engañado y nos han estafado. A mi me han dicho cientos de veces que la extrema derecha nunca podría volver al Poder aqui por el legado de Franco…cuando es justo al revés…

    Y siguen engañando en el extranjero hoy en día, donde tienen un discurso del todo distinto al que ofrecen en España…el Rey Felipe VI de visita con Macrón en París va a homenajear a los caidos de la Novena, el batallón republicano que liberó al centro de Paris de los Nazis, y cuando Manuela Carmena le invita a una ceremonia identica en Madrid, le da plantón…

    Nos han vendido una moto los desgraciados escribanos de la RAE, Javier Marías con su “corazón republicano” – menos, mal ¡si lo tuviese monárquico el hombre! – y el huevazos de Javier Cercas con su trilogía del todo execrable sobre la “reconciliación” que nunca estaba en la Transición por ningun lado sino estaba el “echar al olvido”….

    …. y le canonizan Susan Sontag y George Steiner, dos judios ya muertos, es decir dos personas muy suspectibles a la barbarie fascista de Franco, de Hitler y de Mussolini, y luego resulta que hay 110.000 en las cunetas y sin que lo sepa nadie en el extranjero ni en España creo.. “unos miles” se decía en toda la literatura hasta antes de ayer… pues no, 110,000 mil y el Estado fachocracia sigue sin colaborrar….

    Si yo sé que hay 110,000 republicanos en las cunetas, no vengo a España en el 92, ni de coña… asi de claro…

    Y Mario Vargas Llosa va por el mundo tervigersando la memoria y legado de Adam Smith, un gran escocés que se ha tergiversado del todo tal y como lo hizo la execrable Thatcher, y encima, al irlandés, Roger Casement también….

    Le garantizo al peruano golpista de telenovelas de risa una respuesta en su debido momento, extiendole la misma cortesia que el ha tenido con Smith y Casement, eso es, esperando hasta que no esté para contestar….

    Y todos a salir en tromba a defender a Marin Villa, ¿por que? Porque Martín Villa tiene en la agenda todos los nombres y apellidos del Estado franquista que “se esfurmaron” de la noche a la mañana en el 78,los que ahora lplulan por las cloacas…. Martin Villa tiene la llave a activar todo aquel aparato en la sombra cuando quiera…

    Esto es una mierda y una estafa de democracia, una gente sin verguenza nunguna que hay que denunciar en todos los foros europeos que se pueda.

    Y el gobierno de Madrid de ahora será la formación que vuleva a la Moncloa en su momento más adelante, y cuando los catalanes vuelvan a la carga, golpe de Estado con la Constitución en la mano… Estado de emergencia, prersos politicos, partidos prohibidos…. claro…

    Nadie a estas alturas que conoce la historia de España puede dudar por donde acabe esto….por enésima vez en la historia…

    Lo dicho, al señor Viallnueva o el Franquista que sea en la RAE le pienso mandar todo autor suyo que tenga en mi biblioteca…

    Ante todo y sobre todo, anti-fascista, yo y 80% de los europeos… pena que en Madrid no se ve asi

  4. Y no se si da tiempo todavía a procesar al rey Juan Carlos de Borbón y muchos otros como él ante una tribuna internacional por el papel que desempeñó en la dictadura de Franco como Jefe de Estado entre los años 1975-1977, un regimen notorio por incidir en crimenes de lesa humanidad y un Estado paria en Europa entonces, que no lo olvide nadie…

    …porque el pacto de la Transición no estaba solo entre españoles. Los demás europeos, cuyos abuelos se murieron luchando contra el fascismo alemán y italiano, aceptamos de buen grado admitir España y el Regimen de 78 en las instituciones europeas, concretamente la UE en el 86, porque España aparentemente era un pais democratico….

    Pero es obvio que no lo es. Jueces que desacatan su propia Constitución en la renovación de la cúpula judicial, cloacas de Estado contra fuerzas social-democratas como Podemos, un rey corrupto en el exilio, presos politicos en Catalonia, fallos de la justicia europea desatendida en el Reino, operaciones para-policiales por todos los lados, 110,000 victimas de crimenes contra la humanidad todavía en las cunetas, y una clase intelectual orgánica, que vale como ejemplo vivo y coleante de lo que quería explicarnos Gramsci en sus famosos notas al respecto…

    Desde mi punto de vista, el elite español ha roto el pacto de la Transición con la comunidad europea hace una década o más, y me lo confirman al votar el bloque PP-Ciudadanos-Vox- se han situado fuera del marco europeo y fuera de su propia Constitución… Javier Marías, Arturo Perez Reverte, Mario Vargas Llosa también…

    Andalucia, Murcia, Madrid… los Franquistas de Vox están en el gobierno en medio país, y ya es hora que los europeos tomemos cartas en el asunto…. ya está bien de hacer la vista gorda con respecto a los franquistas de Madrid…

    • Let me put this in English.

      The European Union is a common area of shared democratic values, tolerance and individual liberties created after the calamity of World War II and the horrors of German and Italian Fascism.

      The EU was financed by the United States of America and designed and created primarily by the French and the Germans. The application of Spain to join the EU was accepted in 1986 under the specific conditions laid out in the EU Treaties.

      There is no room in the Treaties for a political party like the openly racist and homophobic Francoist Vox, currently co-governing Andalusia, Murcia and Madrid.

      Anyone who votes for a political party like Vox or a party prepared to govern with Vox, like the PP, is voting in direct contradiction of the European Treaties and the values of democracy, tolerance and individual liberties of the European project. If Spain’s intellectuals want to continue calling themselves good Europeans, they must distance themselves from PP/Vox. Or else, the PP must distance itself from Vox.

      Be good European citizens, and respect the European Treaties. Otherwise, you can leave…

      …but you can’t stay and continually undermine the EU project as you are currently doing.

      And, please, please, please: stop making an international spectacle and embarrassment of yourselves and get behind the efforts of the current government of Spain and the government of Catalonia in finding a political solution to the conflict in Catalonia.

      Any political solution in Catalonia will require both sides to cede some ground… that is what democracy consists of, that is in fact the essence of democracy and the citizens of Catalonia have been asking for a new constitutional arrangement with the rest of Spain for 15 years now… why not make them a new offer?

  5. Anchas, muy anchas, son las espaldas del moderador, que permite que monopolice los comentarios a esta interesante entrevista un troll redomado como el orate MacNaughton.

    • Los trolls son más bien los escritores de la RAE que han pasado 40 años haciendo miles de articulos, intervenciones públicas y columnas semanales lucrativos (y por lo demás inecesarios) además de editar cientos de libros, sin hacer ni una sola mención de los 110,000 victimas del dictador Franco por ningun lado que sigan en las fosas comunes en España a día de hoy y cuyos familiares han sido abandonados del todo por el Estado español franquista en clara contradícción de lo estipulado en los Tratados Europeos y desoyendo las reiteradas peticiones de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas…

      …es tan asi que uno solo puede sacar la conclusión de que para entrar en la RAE, es preciso no hablar de los victimas de Franco, condicion sin que non diríase. Si eres un vulgar racista anti musulmán como el fanático nacionalcatólico Antonio Perez Reverte, un golipista desatado como Mario Vargas Llosa, o un franquista cursi y lelo como Luis María Ansón, tampoco viene mal.

      Y por si acaso, allí están todos aquellos pro hombres del mundo de letras con más de 60 años en la página web de la Real Academia de la Lengua donde salen en lo que a mis ojos parece ser una fiesta del Waffen SS en Bavaria años 30…

      El Regimen de 78 tiene montado un aparato ideologico / propogandistico en el extranjero no tan distinto al de Ministro de Turismo y Información de Fraga, involucrando cientos de académicos y historiadores extranjeros que propagan sus mentiras (a sabiendas o no) a jovenes inocentes en las universidades a nivel mundial a cambio en algunos casos de becas, el comedero de los cursos de verano de turno en Santander o El Escorial, y otras prebendas de mayor enjundia como ser miembro de la RAE…

      Nos han enganado a todos, pero se acabó el Show de Truman del Régimen de 78 que les ha servido muy bien durante 40 años para lucrarse, se les está cayendo el decorado a pedazos gracias a la Fiscalía Suiza, y por eso ahora ni se molestan en disimular…

      En cuanto a Vargas Llosa, se llama the Nobel Prize for Literature, y nadie que sabe de letras puede confundir lo que hace el amigo de Aznar y Juan Carlós de Borbón con literatura, que no consiste de recontar hechos / personajes historicos con oficio, sino es otra cosa del todo distinto en esencia y muchisimo más dificil de encontrar…

      Todo esto viene en primera instancia por lo que comenta Leila Slimani en la entrevista sobre su muy necesaria oposición a la extrema derecha en Francia, que en España, ni se ha planteado como era de esperar en un pais con un elite medio fachista y encantado de serlo, gracias…

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.