Rafa Nadal, Iga Swiatek y casi todo lo que nos dejó Roland Garros 2022

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Rafa Nadal con el trofeo de Roland Garros de 2022. Foto: Cordon Press.
Rafael Nadal con el trofeo de Roland Garros de 2022. Foto: Cordon Press.

Al poco de empezar la final contra Casper Ruud, Rafa Nadal cedía su saque después de encadenar dos dobles faltas y una derecha sencilla a la red. Las alarmas saltaron de inmediato. Álex Corretja, poniendo voz a lo que todos pensamos en aquel momento, mencionó los problemas de Nadal en el pie, esa lesión que le impide siquiera entrenar sin antiinflamatorios y que le obliga a jugar infiltrado todos sus partidos. Probablemente, Álex tuviera razón y Rafa se hubiera despertado el domingo con el pie peor de la cuenta. Al fin y al cabo, ya reconoció después de las semifinales ante Alexander Zverev que había llegado al final del segundo set demasiado fatigado.

Sea como fuere, el caso es que Nadal había llegado hasta ahí con los deberes hechos. Contra Auger-Aliassime en octavos, cuando mantuvo la sangre fría en el quinto set; contra Novak Djokovic en cuartos, cuando rompió el servicio del serbio tras salvar un set point que hubiera llevado el partido a una quinta manga; contra Alexander Zverev en semifinales cuando el alemán desperdició un 6-2 en el tie-break del primer set, un 5-3 y saque en el segundo (con tres dobles faltas) y acabó lesionándose el tobillo de gravedad justo antes de empezar un nuevo tie-break.

Superadas todas esas pruebas, Ruud no iba a ser rival doliera el pie lo que doliera. Hubo aún otro momento de zozobra en el partido, cuando el noruego rompió a Nadal para colocarse 3-1 en el segundo set. Fue el último juego que le concedió el balear. De hecho, de ahí en adelante (once juegos), Ruud solo ganaría diecisiete puntos. Una de las peores actuaciones que uno recuerda en una final de Grand Slam. Y es una pena, porque el Grand Slam en cuestión ha sido de los mejores de los últimos años, con muchas narrativas y muchas historias que contar. Comencemos cuanto antes:

1. Rafa Nadal consiguió en París su decimocuarta corona y su vigésimo segundo triunfo en un grande. Ambas cosas, obviamente, son récords absolutos que merecen ser analizados separadamente. Lo de los catorce triunfos no tiene explicación lógica. Como apunta repetidamente el periodista Pepe Rodríguez, es algo que no hemos visto nunca y que no volveremos a ver. Algo que atenta contra nuestra concepción del deporte. Bastaría con imaginarse a un jugador que ganara catorce veces el Masters de Augusta o que se impusiera catorce veces en el Giro de Italia. No tiene sentido. Punto. Momento para insertar, como casi cada año —los catorce títulos han llegado en dieciocho ediciones— el glorioso vídeo de Nico Almagro de 2008: 

2. Los veintidós títulos en torneos de Grand Slam son en sí otra locura, pero una locura compartida. Al fin y al cabo, Djokovic y Federer siguen cerca, con veinte. Como diría aquel, al menos en el caso del serbio, hay partido. Nadal, que se fue en blanco de 2021, levanta así su segundo grande de la temporada a los treinta y seis años recién cumplidos. Desde 2011, año del renacimiento de Djokovic, se han disputado cuarenta y cinco grandes torneos. Entre Nadal y él se han llevado treinta y dos. Si nos vamos a los últimos años, han ganado todos los grandes desde Roland Garros 2018 con la excepción del US Open de 2020 (Thiem) y el de 2021 (Medvedev). 

3. De ahí que muchos vieran la auténtica final del torneo en el partido que enfrentó a ambos en cuartos. Tenía sentido. Djokovic llegaba al encuentro sin ceder un solo set en sus cuatro enfrentamientos anteriores y Nadal acababa de sufrir durante cuatro horas y media contra Auger-Aliassime y de anunciar que quizá ese fuera su último partido en Roland Garros. De los diez primeros juegos, Djokovic solo pudo ganar uno. Aquello pintaba a exhibición cuando de repente el serbio tiró de orgullo, rompió tres veces el saque de Nadal y ganó el segundo set. Todos dieron entonces a Rafa por muerto y no les faltaban motivos.

4. Vayamos un poco más atrás, a los octavos de final del torneo de Roma. Un Nadal descompuesto por el dolor aguanta como puede hasta el final del partido por deferencia con el público y con su rival, Denis Shapovalov. En rueda de prensa, pone en duda incluso su participación en París y asegura que esto ya no es divertido, que es imposible disfrutar del tenis y de la vida con ese dolor (en Roland Garros, después de las semifinales, llegará a decir: «Ganar está muy bien, pero yo lo cambiaría por un pie nuevo, por poder hacer ejercicio con mis amigos, poder llevar una vida normal»). ¿Cómo iba a ganar Nadal a Djokovic en esas circunstancias y después de siete horas ya entre dos partidos?

5. La respuesta la obtuvimos de inmediato: Rafa se impuso en el tercer set con facilidad y atacando sin parar. Sabía que no podía dejar a Djokovic tomar la iniciativa, que tenía que cortar de raíz cualquier insurrección. Uno de los dos puntos clave del torneo llega en la cuarta manga, con 5-3 y ventaja al servicio para el serbio: Novak maneja al punto a su antojo y se decide a subir a la red con un revés paralelo demasiado centrado, Rafa le pasa con facilidad y a partir de ahí, lo que podría haber sido un empate a dos sets, se convierte en una victoria relativamente sencilla para el español: 7-6 en el tie break y a semifinales.

6. ¿Cuál fue el otro punto clave del torneo? Nos vamos a las mencionadas semifinales, contra Alexander Zverev, una hora y media antes de que el alemán pise mal, tropiece, se tuerza el tobillo y tenga que abandonar la pista en silla de ruedas entre gritos de dolor. Zverev ya ha desaprovechado un break de ventaja, pero está 6-2 en el tie break del primer set. No se le puede escapar la primera manga. Nadal está cansado y falto de acierto. No se sabe si es el pie o si son los treinta y seis años cumplidos ese mismo día. El alemán coquetea con una victoria épica que le acerque al número uno del mundo en cuanto se descuenten los puntos de Roland Garros. Aunque pierde un par de puntos, sigue 6-4 y saque cuando comete un error de principiante: tras dominar también el punto a su antojo, acaba en la red y se precipita. Tiene toda la pista para cerrar el set y decide jugar la bola cruzada, donde Nadal no puede llegar. Solo que Nadal llega. Nadal siempre llega y más con su derecha. Gana el punto y acaba imponiéndose en el set. Es curioso que el único que haya entendido a estas alturas que a Nadal hay que jugarle al contrapié haya sido Casper Ruud. Claro que, para eso, primero hay que atacarle.

7. Tengo la sensación de que Rafa se salvó de una buena en ese partido. Zverev hizo todo lo posible para estar en posición de ganarlo y una vez ahí hizo todo lo posible para perderlo. No voy a entrar en la caída, pero para entonces el alemán debería haber estado dos sets a cero arriba y le acababan de forzar un tie break para no ponerse dos sets a cero en contra. Eso, después de tres horas de juego. Una pena para Sascha. Algún día se retirarán Nadal y Djokovic y llegará su oportunidad. O no. Tiene momentos durante todos sus partidos en los que parece absolutamente imbatible. Y luego tiene 5-3 y saque contra el gran favorito y se marca tres dobles faltas. Esa cabecita no tiene solución.

8. Con todo, Zverev empezará la próxima semana como número dos del mundo, solo por detrás del ruso Daniil Medvedev. Aparte de la lesión y de los desmoronamientos contra Nadal, el torneo del alemán, como siempre, tuvo de todo: desde salvar match point en contra en segunda ronda ante el talentoso Sebastián Báez… hasta cargarse a uno de los grandes favoritos, Carlos Alcaraz, en cuartos de final, probablemente la gran sorpresa del torneo. Lo dicho, es capaz de todo y de nada. El problema es que se quede casi siempre en lo segundo.

9. Hemos llegado ya a Carlos Alcaraz. No fue su torneo. El murciano es difícil de evaluar porque hay demasiadas miradas puestas en él y ha demostrado demasiadas cosas. Además, llega en un contexto en el que los nacidos después de 1989 solo han ganado dos torneos de grand slam, es decir, que estamos acostumbrados a que los campeones se lleven todos los títulos y el resto, directamente, mire como los levantan. En ese sentido, ya digo, es difícil coger a Alcaraz y separar el juicio de nuestra experiencia reciente. En su segundo Roland Garros, llegó a cuartos de final después de una gira de tierra en la que se impuso en el Godó y en Madrid. Además, perdió con el número tres del mundo, semifinalista el año anterior del torneo. Eso se supone que es bueno, pero se nos queda corto. 

10. ¿Por qué se nos queda corto? Porque el juego tampoco estuvo a la altura. Sinceramente, Alcaraz debería haber perdido ya en segunda ronda contra Albert Ramos-Vinyolas. Jugó horriblemente mal y solo sacó el partido adelante gracias a su sorprendente serenidad y a su abrumadora confianza en sí mismo. También tuvo punto de partido en contra y también lo salvó. En el quinto set llegó a ir 0-3 abajo y volvió a remontar con seis juegos de los siete últimos. Tuvo momentos mejores, como los octavos ante Karen Khachanov, pero, pese a su juventud (diecinueve años recién cumplidos) tiene que saber que el nivel de exigencia va a ser siempre altísimo. Y que no se puede permitir despistes ni ceder dos sets al contrario de salida como hizo contra Zverev. Por mucho que se quedara a un punto de empatar a dos y forzar un quinto. 

11. En general, fue un buen torneo para la juventud: Alcaraz llegó a cuartos, Aliassime a octavos, igual que Jannik Sinner, Báez se destapó ante el mundo, Korda llegó hasta donde se esperaba de él… y Holger Rune estuvo a punto de liar una buena. El danés, de la misma edad que Alcaraz —apenas unos días les separan— parece destinado a ser el gran rival del murciano en los próximos años. Aunque quizá le falta un poco de físico —en ese sentido, recuerda al también talentoso Richard Gasquet cuando se decía que era mejor que Nadal—, su juego es imaginativo y contundente a partes iguales. Lo mismo te destroza con la derecha que se inventa una dejada imposible. Se cargó a Shapovalov en primera ronda y a Tsitsipas en octavos. No fue capaz de aguantar el ritmo de Casper Ruud en cuartos de final, pero su futuro parece esplendoroso.

12. Lo que nos trae de vuelta a Casper Ruud. No se queden, por favor, con la versión del noruego en la final porque no es la que se ve el resto del año en tierra batida. Nacido en 1998, Ruud es un buen jugador de tenis. Un top 10 de pleno derecho, capaz de jugar la final de Miami y la de París en un mismo año… todo para ser destrozado en ambas por Alcaraz y Nadal respectivamente. A Ruud le tocó un poco la lotería con su cuadro (el ya retirado Tsonga, Ruusuvuori, Sonego en cinco sets, Hurkacz, Rune y un renacido Cilic), pero esas cosas sabemos que pasan. Bueno, ya tiene la experiencia de lo que es llegar a la última ronda de un grande y esperemos que le sirva para algo. En la final, se limitó a jugar a cuatro metros de la línea de fondo y a intentar defenderse con un revés que no hacía ni cosquillas a su rival. Nunca intentó nada nuevo y nunca sabremos si no perdió con tanto conformismo una oportunidad única.

13. No quiero dejar el cuadro masculino sin hablar un poco de Marin Cilic, un jugador extrañísimo, pero admirable. Joven promesa a principios de la década de los 2010, se vio envuelto en un turbio asunto de dopaje en Wimbledon 2013, pero remontó para llevarse el US Open 2014 en una final inaudita contra Kei Nishikori. Después, la irregularidad y las lesiones. En 2017, volvió para jugar la final de Wimbledon y en 2018, disputó la de Australia. Ambas, las perdió contra Roger Federer. Después de caer de nuevo en el olvido y de amenazar con la retirada, Cilic se ha marcado un Roland Garros de escándalo. Puede que sus rivales no fueran la élite de la élite, pero su juego sí lo fue. Palo tras palo tras palo. Un hombre que no hace prisioneros. Se llevó el primer set de la semifinal y llegó a soñar por un momento con ser el quinto hombre en activo que llegaba a la final de los cuatro grandes. Probablemente, hubiera dado más guerra a Nadal que Ruud, aunque hubiera perdido igual en tres sets.

14. Breve apunte sobre una de las víctimas de Cilic, el ruso Daniil Medvedev. Una cosa es que no te guste la tierra batida y otra cosa es esto. Tras el apagón de la final del Open de Australia cuando lideraba a Nadal por dos sets a cero, no se ha vuelto a saber nada del ruso. No le veremos en Wimbledon por la prohibición a jugadores de ese país. Esperemos contar con él para la temporada americana de pista dura, porque, de momento, tras ganar su primer grande en Nueva York el año pasado, su temporada está siendo una decepción colosal.

15. Vamos ya con el cuadro femenino porque lo merece. O lo merece su campeona al menos. Tras la retirada sorpresa de Ashleigh Barty, parece que Iga Swiatek está dispuesta a dejarse de historias y dominar con puño cerrado el circuito. Ganó Roland Garros cediendo solo un set en el camino (7-6 ante la china Zheng Qinwen en octavos después de desperdiciar un 5-2 y saque) y en los catorce sets restantes perdió un total de veintiséis juegos. Ni dos por manga de media. Este segundo Roland Garros le llega a la polaca en medio de una racha de treinta y cinco victorias consecutivas, la más larga desde que Venus Williams encadenara otras treinta y cinco entre Linz y Wimbledon 2000.

16. En el camino, Swiatek se ha llevado seis torneos: Doha, Indian Wells, Miami, Sttutgart, Roma y París. Y eso porque se saltó Madrid alegando fatiga. Dobla en puntos a la número dos del ranking, la estonia Anett Kontaveit, y es la gran esperanza para que el circuito WTA salga del estado de shock y aturdimiento en el que vive desde hace ya demasiados años. Del top ten, solo Swiatek logró llegar a cuartos de final de Roland Garros. Es absurdo. La igualdad es atractiva si se combina con una cierta jerarquía. Desde la retirada de Serena Williams, hemos visto destellos de Naomi Osaka y de la citada Ashleigh Barty, el resto han sido exhibiciones de dos semanas sin continuidad alguna.

17. En demasiadas ocasiones, da la sensación de que las jugadoras no quieren estar ahí. Como si algo terrible estuviera pasando en ese circuito y no llegáramos a enterarnos. Descalabros, retiradas, problemas de salud mental, lágrimas en mitad de los partidos… un estado de nervios constante que hace difícil la conexión con el público. Uno de los temas de conversación de los últimos días ha sido la diferencia de programación de sesiones nocturnas entre chicos y chicas. Solo un partido femenino se programó en la sesión de las nueve —la local Cornet contra la excampeona Ostapenko, en segunda ronda— por nueve masculinos. Cuando la directora del torneo, Amélie Mauresmo, vino a decir: «Esto es lo que hay», muchas se le echaron encima, pero no le faltaba razón.

18. Quien sí quiere estar ahí seguro —aparte de Swiatek— es Cori Gauff. La carismática «Coco», aquella adolescente que se plantó con quince años en los octavos de final de Wimbledon, ha seguido su camino sin prisas ni demasiadas expectativas hasta plantarse en esta final de Roland Garros 2022. Potente en la línea de fondo, con una forma de golpear que recuerda irremediablemente a Serena Williams, Gauff acaba de cumplir dieciocho y seguro que llegará a muchísimas finales más en el futuro. Esperemos, de hecho, que se consagre algo así como una rivalidad con Swiatek (veintiuno) y que el resto de los partidos no acaben 6-1, 6-3.

19. Las demás jugadoras de élite naufragaron con estrépito: Muguruza, Kontaveit y Jabeur cayeron en primera ronda; Sakkari, Pliskova, Collins y Raducanu lo hicieron en segunda; Sabalenka, Bencic y Paula Badosa acabaron su torneo en la tercera ronda. Todo ello es preocupante de por sí, pero nosotros vamos a centrarnos en las dos españolas, que hace nada se jugaban pasar a la final de las WTA Finals y parecían llamadas a dominar el circuito. De Muguruza hay poco que decir. Ha desconectado. Desde enero, ha jugado nueve torneos y solo ha llegado a cuartos de final en dos de ellos. Lleva tres torneos seguidos desperdiciando set y break de ventaja para acabar cayendo ante rivales del montón.

20. En cuanto a Paula Badosa, se volvió a retirar en medio de un partido. Es la segunda vez que lo hace este año. La vigésimoquinta desde que empezara su carrera en 2016. Vale que Paula no ha tenido suerte con las lesiones, pero la cifra se antoja excesiva. Empezó el año ganando a Krejcikova en Sídney, pero desde entonces no ha pegado ese salto de calidad que esperábamos. Es la número tres del mundo por su regularidad de cuartos y semis en un ranking con tendencia a la volatilidad. Sin embargo, necesitamos algo más.

21. ¿Quién nos dio ese algo más cuando habíamos empezado a no esperarlo? La canadiense Leylah Fernández. Qué bonito es ver a una zurda jugar bien al tenis está inspirada y con ganas. Fernández demostró su habitual mezcla de garra y derechas imposibles, remontando varios momentos complicados para llegar a cuartos de final. Ahí, Martina Trevisan mandó parar, consolidando el excelente momento en general del tenis italiano. La finalista del US Open 2021 parece dar señales de vida mucho antes que la campeona, Raducanu, que sigue aún perdidísima y sin resultados. Esperemos que salga pronto de ese laberinto.

22. Aparte de Trevisan, cuya historia de superación es admirable —sufrió trastornos alimenticios en la adolescencia cuando era una de las promesas del tenis mundial—, hay que destacar el excelente torneo de Daria Kasatkina, a la que no nos cansaremos nunca de esperar. Sloane Stephens asomó la patita, como hace a veces, y el buen torneo, en general, del tenis norteamericano lo completaron la veterana Jessica Pegula, que lleva un año formidable, y la joven Amanda Anisimova, semifinalista en París en 2019, con diecisiete años y que parece que poco a poco sale también de un bache profundo, repitiendo octavos de final por segundo grande consecutivo.

23. Hagamos una mención especial a la china residente en Barcelona, Zheng Qinwen. No deja de ser la única mujer que le arrebató un set a Swiatek en todo el torneo. No solo eso, sino que llegó a desquiciarla, empeñada en golpear tan duro como la polaca y consiguiendo puntos imposibles. Es verdad que después de anotarse ese primer set, solo fue capaz de sumar dos juegos más entre el segundo y el tercero, pero unos octavos de final con tamaña actuación de por medio la colocan en el escaparate y la meten entre las cien primeras del mundo con diecinueve años. Esperamos progresión.

24. Acabemos con el repaso a los demás cuadros: el doble masculino fue para la extraña pareja formada por el salvadoreño Marcelo Arévalo y el neerlandés nacido en Curazao, Jean-Julian Rojer. Se impusieron en la final al estadounidense Austin Krajicek y el croata Ivan Dodig, más experimentados, y que se habían llevado por delante a Rav y Salimbury, los máximos favoritos, además de a Granollers y Zeballos en semifinales. El doble femenino se lo llevó la gran pareja francesa formada por Kristina Mladenovic y Caroline García. Es su segundo triunfo juntas en Roland Garros, derrotando en la final a Gauff y Pegula. Mala suerte para «Coco». El mixto lo levantaron los francamente desconocidos Wesley Koolhof y Ena Shibabara.

25. Gabriel Devru se llevó el individual junior masculino para mayor gloria del tenis francés mientras que la checa Lucie Havlickova hacía lo propio con el femenino. De los españoles, poco se supo: Daniel Mérida Aguilar llegó a cuartos de final, pero cayó con contundencia ante el croata Dino Prizmic; en el cuadro femenino, directamente, no hubo participantes de nuestro país. Es lo que hay. 

Acabada la tierra, llega ya la hierba en medio de una situación muy incómoda: Wimbledon decidió vetar a los jugadores rusos y bielorrusos sin consultar antes con la ATP y la ATP ha respondido decidiendo no otorgar puntos en ese torneo. Sí lo harán, curiosamente, en Queen’s y en Eastbourne, donde la misma prohibición sigue en pie. Si ustedes lo entienden, enhorabuena, porque al resto nos está contando. En cualquier caso, será un torneo vibrante en el que Novak Djokovic, seis veces campeón, intentará recortar distancias con un Rafa Nadal, que en principio no tiene pensado participar. Aunque, en fin, es Rafa Nadal, tampoco demos nada por sentado demasiado pronto.

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25 Comentarios

  1. No hay palabras para definir a Rafa. A la altura de los mejores deportistas de la historia ya. Jordan, Alí, Tiger, Maradona y Nadal. Aguantó la rebelión de Félix y sacó a relucir su carácter ganador en el quinto set. Sabía que al canadiense le temblaría la mano sacando con 4-3 abajo y apareció el colmillo de Rafa. Lo que tuvo mérito fue aguantar el vendaval de tenis del pupilo del Tío Toni para conseguir llegar hasta ese momento.

    Al partido contra el serbio salió a jugar como se debe salir contra Djokovic. A muerte. Pudo ganar en set corridos, pero el esfuerzo que hizo el serbio para remontar el segundo set lo pagó en el tercero. A diferencia del año pasado, Nadal estaba preparado para sufrir y mantuvo la calma ganando con solvencia el tercer set. Tenía la confianza por las nubes y a Novak le tembló el pulso en el cuarto (algo que hemos visto muy pocas veces). Se odian y en esta ocasión los nervios le pudieron a Djokovic. Estaba demasiado presionado con ganar Roland Garros y puede que no gestione bien su entorno desde que está sin Varda.

    Lo que le ocurrió a Nadal el año pasado ha sido lo mismo que le ha venido a Novak ahora. A Nadal le entró la depresión y se marchó. Cierto es que estaba y está lesionado, pero no sé qué diferencia puede haber este año con respecto al pasado, y Rafa ya está hablando de tratarse para ir a Wimbledon. No al Open USA. A Wimbledon. Ganar lo es todo. Veremos cómo reacciona Djokovic, pero si sigue sin poder entrar a los Estados Unidos, la presión que va a tener en Londres va a ser bestial.

    Rafa las pasó canutas contra Zverev. Fue milagroso que ganara el tie-break, pero esto sólo habla de una de las mejores mentalidades de la historia del deporte. Algo que no tiene el alemán, el peor rival que se ha encontrado Nadal en su camino hasta el 14. Si Zverev no se lesiona y hubiera ganado el segundo tie-break, al que Rafa llegó porque es Rafa, el partido se habría complicado muchísimo, pudiendo haberse ido a 6 ó 7 horas. Y tal y como está Nadal, que además parecía al borde de la deshidratación, la cosa pintaba mal. Pero las lesiones también cuentan. Todavía recuerdo aquella final de Australia contra Wawrinka y la impotencia de Nadal, en un torneo en el que arrasó, y no pudo culminar porque se lastimó en el calentamiento.

    Alcaraz está listo para su primer grand slam. Puede llegar en Londres, o en Nueva York. Cierto es que pudo perder con un Ramos al que, sin presión, le entró todo, pero también lo es que, jugando mal y con un carrusel de errores no forzados, se quedó a un punto de forzarle el quinto ser a un gran Zverev. Carlitos estuvo irregular, porque igual que arrasó a Korda o Khachanov, se infló de tirar bolas a la red en otros partidos.

    Sigue en fase de aprendizaje, pero después de caer en un torneo está ganando el siguiente. Él y su equipo habrán tomado buena nota de lo ocurrido. Va a ser el dominador del tenis mundial, lo que le falta es ese punto de regularidad que es muy complicado tener con 19 años y de la manera a la que juega. Podría ser más pasabolas, pero no sería él, ni se habría ganado tantos aficionados en tan poco tiempo. Alcaraz es espectáculo en la pista.

  2. ¿Hasta cuándo seguirá la racha de Iga Swiatek? Resulta difícil decirlo… en principio debería acabar en la temporada de hierba, superficie que no domina especialmente, pero no olvidemos que fue campeona junior de Wimbledon, así que no es que sea alérgica a la hierba precisamente. Mientras le dure la condición física y la confianza, puede ser una jugadora dificilísima de batir, sobre todo, más que por su apabullante combinación de tenis de ataque y capacidad de defensa “dkjokoviana”, porque las dos jugadoras que más consiguieron inquietarla, Danka Kovinic y Zheng Qinwen son jugadoras contra las que nunca se había enfrentado antes. A las jugadoras que ya conocía las arrolló, porque esa es una característica que comparte con alguien como Serena Williams: Swiatek nunca pierde dos veces seguidas con alguien. Es alguien que aprende de sus errores, mejora, y (supongo que con encomiable ayuda de su equipo de entrenadores) se presenta al siguiente partido con los deberes hechos.

    Es una lástima que Ashley Barty se retirase tan pronto, privándonos de una rivalidad que podría haber sido interesantísima, sobre todo por el contraste de estilos, pero como ya dije en otra ocasión, Barty es un tipo de persona que no tiene ambición ilimitada, así que la decisión no me resultó sorprendente. Swiatek llegó como favorita indiscutible para el título, y francamente con pocas rivales que a priori pudiesen darle problemas. Con Barty retirada y Kréjcikova lesionada (¿por qué se presentó en Roland Garros sin hacer siquiera un torneo previo de calentamiento? La checa arrasó a la joven francesa Diane Parry en el primer set y se puso con un break de ventaja en el segundo antes de quedarse sin fuelle), las únicas rivales que podían inquietar a Swiatek en tierra eran Simona Halep y Ons Jabeur – las únicas también que le habían dado algo de guerra en Roma e Indian Wells – pero Ons se marcó un Dominique Thiem cayendo incomprensiblemente en primera ronda después de una temporada de tierra fantástica (finalista en Charleston y Roma, campeona en Madrid), y a Halep le dio un yuyu extrañísimo en su carrera ante la china Zheng Qinwen después de haber ganado convincentemente el primer set. Eliminadas ambas, el torneo estaba más cantado que el masculino, donde el duelo entre Nadal y el pie de Nadal continua en pleno apogeo.

    ¿A destacar en el torneo, además de la superioridad de Swiatek? Zhen Qinwen es una (otra más) futura estrella a vigilar. Ya la había visto en Indian Wells en un partido contra Angelique Kerber y las sensaciones son muy buenas. Alta y esbelta, tiene una velocidad de piernas encomiable y un golpeo durísimo. Este Roland Garros ha sido su presentación en sociedad, y habrá que ver hasta dónde llega. Martina Trevisan es otra que está en un momento de dulce. Llegó a Roland Garros montada sobre una racha de victorias que la había llevado a ganar el torneo de Marruecos y se plantó en semifinales (si bien es verdad que el cuadro femenino estaba igual de desequilibrado que el masculino, con todos los favoritos en el mismo lado) donde cayó ante Cori Gauff, que viene demostrando que todo el hype que se montó con ella (igual que con Emma Raducanu) estaba justificado, simplemente era demasiado apresurado.

    Respecto a Daria Kasatkina, una de cal y una de arena. Es encomiable como la tutela de Carlos Martínez le ha devuelto la confianza a la rusa y eso le ha permitido recuperar un nivel y una estabilidad que la deja de nuevo a las puertas del top 10, pero a cambio también ha transformado a una tenista cuya mayor virtud era la improvisación y el toque en una aburridísima copia nadalesca de intercambiar golpes liftados hasta agotar al rival. Es una Sara Sorribes con mejor derecha, pero no tan buen físico. Le valió para llegar hasta semis, pero no más allá. Ante Swiatek sabía que tenía que hacer algo más y mejor que lo que había ofrecido hasta ese momento en el torneo, pero se la comieron los nervios como a un Zverev cualquiera. Curiosamente el saque, su punto más débil, no le funcionó nada mal ante la polaca, que no consiguió muchos puntos gratis con el resto, pero le falló todo lo demás. En los primeros juegos cada vez que intentó jugar más largo, pegar más fuerte, buscar más ángulo… cada vez que intentó ALGO… se le fue fuera. Hubo dos juegos de intercambio porque Iga también salió nerviosa, pero una vez que la polaca se calmó la rusa todavía se puso peor. Al final Kasatkina pedía la hora, para no sufrir más.

    El resto de la temporada va a ser una incógnita, teniendo en cuenta que Wimbledon será un torneo de exhibición, y está por ver lo que será el US Open, porque todavía no sabemos si se permitirá a los tenistas rusos y bielorrusos competir, suponiendo que la guerra se alargue hasta agosto (que parece que sí).

  3. Como siempre, muy buen análisis, al que aportaré lo siguiente:

    – Nadal: Como si estuviera indisolublemente unido a su equipo de fútbol, ha sellado su decimocuarto Roland Garros y vigésimo segundo grande con una autoridad esperable, ya que la verdadera final se jugó en cuartos contra Djokovic. Incluso los problemas físicos que le rodeaban se invirtieron en la durísima semifinal contra Zverev, que hubiera ganado de todas formas pero a costa de 3 o 4 horas más en pista, lo que sí podría haberle influido en la final. Sea como fuere, el registro establecido en París no será igualado ni aun rebajándolo a la mitad, prueba de que desde hace mucho tiempo el tenista español es leyenda del deporte en general e icono indiscutible del siglo XXI. Lo que pase ahora, sea retirada o parón, nos dejará un cráter del tamaño de un meteorito.
    Respecto a la lesión, su intención de intentar ir a Wimbledon me resulta contradictoria con todo lo que se ha ido deslizando a través de declaraciones propias y portavoces varios, dando a entender que este podría ser su último torneo y que no puede seguir así. Por supuesto que tiene una lesión, eso es innegable, pero me da la sensación de que no es tan grave como se está diciendo, porque de lo contrario no habría mostrado el nivel que exhibió contra Djokovic, probablemente el mejor partido en tierra que se le recuerda. No sé qué hará a corto plazo, pero si como dice, prefiere un pie nuevo a que le condicione su vida posterior al tenis, yo lo tendría claro: jugar a tope Wimbledon, US Open y un úlitmo intento en la Copa de Maestros y retirarse por todo lo alto definitivamente. Seguir especulando con los plazos solo puede llevarle a la frustración de estar parado un tiempo y volver eventualmente (con meses o algún año más en el DNI) como lo ha hecho Federer, y ya hemos visto las consecuencias.

    – Alcaraz: nada que reprochar al joven murciano. Con Ramos ganó por ese intangible que tienen los jugadores especiales, que aun jugando mal, ganan porque al rival le tiemblan las piernas al ver el aura de su oponente. Bastante ha hecho con 19 años.

    – Ruud: en este punto hay que destacar la vergüenza de la parte inferior del cuadro. Cabría plantearse que para evitar el bochorno de tal desequilibrio la organización hiciese lo que Wimbledon, reservarse el derecho de poner los cabezas de serie atendiendo al historial reciente de los jugadores en el torneo y no en el ranking ATP. El noruego es un jugador perfecto para tierra batida, pero mucho me temo que la falta de colmillo que tiene le impedirá ganar un GS. Como mucho algún M1000 y torneos ATP 250 y 500. No mucho más.

    – Rune: no había visto jugar al danés salvo en el Us Open 2021 contra Djokovic, al que le arrebató el primer set. Más consolidado, me ha parecido un jugador espectacular que probablemente será el rival de Alcaraz en el futuro, salvo que su entorno le siga consintiendo esos modos que pueden frustrar tan brillante porvenir. Su actitud de niño mimado y consentido y salidas fuera de tono pueden lastrarle al punto de convertirlo en un proyecto fallido. Necesita un entrenador con mano dura.

    – Next-Gen: a Tsitsipás hay que reprocharle que con un cuadro tan benévolo no llegara a la final, aunque cayó con una de las sensaciones, el danés. Sin embargo, llevo tiempo diciendo que necesita un cambio de entrenador urgente, porque tu padre es tu padre por muy entrenador que sean, y no le tratas igual que a alguien externo a la familia. Su juego adolece de 2 grietas: un revés precioso pero que en tierra necesita conectarlo dentro de pista y no tirarse 2 metros atrás, y un saque muy mejorable que con su altura debería proporcionarle más puntos gratis. Solo le veo aspirando a ganar RG como mucho, ningún otro GS. Me sorprendió para bien Zverev, muy serio contra Alcaraz y luego contra Nadal. Aunque creo que si no se hubiera lesionado habría perdido porque estaba escrito que Nadal ganaría porque es Nadal, sí le habría condicionado físicamente mucho al balear. Mala suerte para Sascha, al que potencialmente sí veo candidato a todos los GS menos Wimbledon, donde necesitas se necesita el revés cortado que en él ni está ni se le espera.

    – Medvedev: el ruso merece un aparte porque ya dije en Australia que aquella derrota iba a suponer un punto de inflexión, y no precisamente positivo en su carrera. Las declaraciones post partido hablando del “niño que tenía ilusión” etc. delataban una decepción que se ha convertido en desconexión con el paso del tiempo. Un poco lo que le pasó a Thiem, que tras plantar cara a Djokovic y Nadal acabó destrozado tras ganar el US Open y, francamente, parece difícil que vuelva por donde solía. Daniil lleva el mismo camino, con el agravante de que los únicos GS donde es candidato son Australia y Us Open, porque en tierra y hierba su juego no se adapta así entrene todos los días en dichas superficies.

    – Aliassime: muy bien el canadiense, a quien veo junto a Alcaraz y Rune como el joven más consistente para próximos grandes. Lleva los últimos 5 GS avisando con mínimo cuartos y semifinales, y su tenis es tan efectivo como técnico.

    – El club de los estancados: miembros de honor y fundadores Sinner y Rublev, que se marcaron un partido de octavos que evidenció las carencias de ambos. Por parte del ruso, un juego previsible y con nula evolución desde que se instalara en la élite. Ni que decir tiene que nunca ganará un GS, y ni tan siquiera creo que gane un M1000. Al otro lado del ring, el dueño de las horchaterías del litoral valenciano, el enclenque Sinner, del que vale decir lo mismo en cuanto a su juego que lo apuntado del ruso, con el agravante de que no sabe, literalmente, que existe un golpe llamado dejada, ni que se pueden variar alturas en los golpes. Es como si solo pensara que existe el golpe plano y al centro. Y para apuntalar proyecto tan desaprovechado, un físico que le obliga a retirarse más veces de la cuenta, algunas con motivo (quizá la de este RG), y otras llamando a las puertas de la vergüenza y la falta de esfuerzo como en el último torneo de Miami, donde se retiró antes de jugar contra ¡¡¡Cerundolo!!! a quien regaló las semifinales, por unas ¡¡¡ampollas!!! ¿Se imagina alguien a cualquier jugador comprometido, no hablemos de Rafa, que se retire de un torneo por unas ampollas sin intentar un tratamiento o infiltración que le permita jugar?

    – Sobre el cuadro femenino: parece que Iga Swiatek es, por fin, la jugadora consistente que reclamaba la WTA tras el vaivén de jugadoras flor de un día o instaladas en montañas rusas emocionales y/o instagrámicas. Esperemos que ello contribuya a que las demás se pongan las pilas y, ciñéndonos a las nuestras, no espero regularidad de Garbiñe pero sí tiene juego para anotarse otro GS de manera esporádica. Respecto a Badosa, y a riesgo de sonar machista, son ya muchos torneos donde el cansancio aflora y se viene abajo por problemas físicos. Por eso creo que debería trabajar más este aspecto y quitarse unos kilos. Sí, sé que es alta y que la altura condiciona el peso, pero la veo muy lenta en los desplazamientos aparte de que le falta el aire cuando los partidos se alargan.

    -Conclusiones: no veo otros candidatos claros más allá de Djokovic y Nadal para anotarse los 2 GS que faltan.

    • Alcaraz es candidato. De hecho, creo que su eliminación fue clave a nivel psicológico para que Rafa saliera como un león contra Novak. Que se me entienda, no es que Rafa le desee ningún mal a Carlitos. Pero un poco celoso sí que estaba, y leyendo entre líneas lo ha confirmado su entorno. Acabas de ganar Australia y de pronto en tu país se habla más de la nueva sensación que de ti. Algo le ha afectado, y los que llevamos 20 años siguiendo a Rafa sabemos que estas cosas le tocan más de lo que dice.

      Alcaraz es claro candidato en el US Open, en pista rápida su juego ofensivo es demoledor. Y en Wimbledon a ver cómo se adapta, pero ya sabemos que el chico aprende rápido.

      • Hasta que se confirme (ojalá) lo de Alcaraz a dia de hoy es hype y poco más. Hasta él mismo ha reconocido que le faltan muchas sopas para compararse con Nadal, y que ya llega tarde. Así que celos por parte de un tipo que lleva ganados los dos GS jugados este año….

      • Siempre atisbamos candidatos cuando surge alguien nuevo y Alcaraz desde luego cumple con el patrón porque no se recuerda una irrupción similar. Pero a 5 sets, mientras estén Nadal y Djokovic, hasta que no lo vea no lo creeré, porque no está exento el murciano de dar un cante similar al de Ramos en pistas duras, donde el abanico de jugadores que te pueden complicar es mucho más numeroso que en tierra.

    • Muy de acuerdo con todo lo que dice Dani. Lo de Badosa no tiene sentido que sea por los kilos, pero sí que es verdad que debería trabajar los pulmones. Que haga más carreras y ejercicio aeróbico o algo, porque sí es cierto que da la sensación de quedarse sin aire muchas veces en algunos partidos. De Muguruza, con los años que tiene no cabe esperar que su irregularidad vaya a solucionarse. Que vuelva a tener dos meses centrada y llegue a lo más alto, pues puede ser, pero poco más.

  4. Como siempre,buen análisis y magnífico aportes en los comentarios.

    En general concuerdo con todos, salvo que Alcaraz es por méritos propios aspirante claro a ganar grand slam. Lo es por su ránking,por sus récords de precocidad,porque ya ha ganado alguna vez a tsitipras,a zeverer, djkovic y Nadal este año,y sobre todo por su juego.

    A poco que juegue mejor tácticamente puede ser un rival terrible en pista rápida.

    Zeverer,a pesar de ser un jugador mentalmente poco fiable,siempre puede ser candidato. Y no hay que descartar a medved tampoco.

    Nadal pase lo que pase ya ha firmado una temporada sobresaliente, veremos si se atreve con wimblendon,pero no lo descartaría para un histórico grand slam. Si alguien es capaz con esta edad es él.

    • Zverev queda completamente descartado para este año, porque aunque se recupere de la lesión, volver a coger ritmo competitivo cuesta un tiempo, y 3 meses (cuando empiece el Us Open) es poco tiempo para volver al nivel exhibido en RG. A Medvedev no lo descarto para el Us Open pero con menos chance que Alcaraz u por supuesto Nadal y Djokovic. Pero no me extrañaría nada que firmase una temporada en blanco: insisto en que algo en su cabeza hizo crac y cortocircuitó en Australia.

      A Carlos Alcaraz ahora le puede venir el efecto relajación tras una primera mitad de temporada sobresaliente. Sería normal, y hasta el Us Open tiene tiempo de volver a mostrar al jugador exuberante que ha sido hasta ahora. No le he visto un revés cortado demasiado convincente ni consistencia con el saque como para triunfar en Wimbledon. Veo más peligrosos a Shapovalov (a pesar de su cabeza) y, sobre todo a Aliassime. Ojo con este porque está muy centrado y su juego se adapta a todas las superficies. Berrettini llegará muy justo de preparación. En cualquier caso, entre la lesión de Zverev, el injusto veto a los rusos, y la incógnita de Nadal, hay un río revuelto del que puede aprovecharse Alcaraz o cualquier outsider, teniendo presente que el máximo favorito es Djokovic. Pero si Nadal jugase, sería cabeza de serie #2 y solo se toparía con el serbio en la final, donde todo es posible.

      • A Djokovic algo le hizo crack el año pasado en los JJOO y se confirmo en el US. Despues de eso, todo lo que le ha rodeado ha sido un desastre. Madrid y Roma le dieron un respiro, pero se le ve completamente desquiciado. Aun asi, estamos hablando de uno de los mejores de la historia, por lo que una victoria en un Wimbledon descafeinado puede hacer volver a la bestia. Y si, como aficionado al tenis es muy bonito, pero como Nadalista seria doloroso.

  5. Una de mis peculiaridades es que puedo leer los labios. Dicho esto, paso a exponer el diálogo entre Nadal y Ruud al final de su partido: Nadal: “Gracias por dejarme ganar, chaval…” Ruud: “¡De nada, jefe!”.

  6. No veo tanto tenis como me gustaría. No tengo mucho tiempo. Tampoco tengo para enrollarme con la escritura.
    Cuando se dio a conocer el cuadro del sorteo y vi el cruce Nadal-Djokovic pensé en Alcaraz como favorito para ganar el torneo. Incluso había imaginado una victoria frente a Zverev no muy complicada. Las casas de apuestas daban a Novak favorito (39/19, 2 a 1 en la práctica), a Alcaraz segundo (5 a 2) y Nadal tercero (5 a1). Como el cruce Nadal Djokovic se predecía muy cruento ¿por qué no pensar en un Alcaraz en unas semis con ventaja frente al ganador de ese duelo?
    El otorgar el título de favorito a Alcaraz no me parecía una locura. Si quieres ser grande en este deporte tienes que dominar con tu saque, entre otras facetas del juego. Una forma de verlo es la regla 70-70-50. No sé si existe en algún lado. Yo la tengo en mi cabeza. Una estrella del tenis tiene que colocar alrededor del 70 por 100 (o más) de sus primeros, ganar alrededor del 70 por 100 (o más) de esos saques y ganar alrededor del 50 por 100 de los segundos. Alcaraz cumple con esa regla. El tío mete primeros a más de 210 Km/h y también a 160 Km/h pero tan mordidos (sobre todo cuando saca en el lado de la ventaja) que el rival juega con mucha incomodidad. Obviamente no solo es cuestión de saque. Me asombra su gama de golpes y el modo en que maneja las dejadas. No tengo ni idea cómo se le da la hierba y si se le puede considerar favorito en Wimbledon. Intuyo que el tío tiene tanto talento que apuesto que lo hará bien. Pero puedo estar muy errado. Cierto es que a veces sus errores no forzados son excesivos. Si corrige este aspecto del juego tenemos estrella del tenis para rato.
    Sobre lo ya dicho acerca de la parte alta y baja del cuadro masculino. Un dato que he leído en twitter: títulos en tierra en GS y Master1000 de los cuartofinalistas. Alcaraz-Sverev-Djokovic-Nadal: 56. Ruud-Rune-Cilic-Rublev: 0. Antes de empezar el torneo ya se podía intuir que la final no iba a ser el partido más interesante del torneo.
    Sigo sin preguntarme por qué los rivales de Nadal no le aprietan en el tema de los descansos entre puntos. Este es un tema ya tratado antes pero mi impresión es la de que en este torneo él ha impuesto su ritmo lento de competición más claramente que en otras ocasiones. Nadal tiene sus ticks que le restan mucho tiempo y un problema de sudoración excesiva. En muchos casos acude al primer saque apurado y sirviendo no en las mejores condiciones por la limitación del tiempo y creo que varias veces en este torneo el árbitro se ha ahorrado darle un warning a Nadal por tiempo excesivo. Yo soy un rival y presionaría al árbitro para reclamar ese warning. Si el primero tiene que repetirse o debe sacar un segundo el tiempo que emplea Nadal de nuevo es excesivo y va contra el espíritu de la norma que reclama agilidad al sacador. Lo que es más flagrante es que cuando resta también impone su ritmo lento al sacador. Ya lo dije en otra ocasión: no sé por qué antes del partido los rivales de Nadal acostumbrados a ritmos ágiles de juego no le advierten al árbitro y al propio Nadal de su intención de sacar rápido y que, por tanto, Nadal debe de estar disponible al ritmo que imponga el jugador que saca. Creo que ahí hay una vía para buscarle las cosquillas que no se ha explorado lo suficiente, porque Nadal a sus 36 años no está ya para ritmos intensos de partido
    ¿Cuántos GS conseguirá Djokovic? Doy por hecho que la cuenta no está cerrada. Creo, por ejemplo, que es el máximo favorito para Wimbledon. Sin embargo, en el partido contra Nadal yo percibí un claro problema de actitud del jugador serbio. En momentos claves me pareció que no tuvo la mordiente que debería de tener para apretar al balear. Me pregunto hasta dónde llega la influencia de su antiguo entrenador para influir en su actitud. Hago recordatorio de un dato inquietante: todos los GS ganados por Djokovic los consiguió cuando Vajda era su entrenador y que hubo un época atrás en que ambos dejaron de trabajar juntos durante un tiempo.
    Sobre el cuadro femenino apunto dos o tres cosas.
    Una de las claves para el dominio incontestable de Swiatek en este RG ha sido su porcentaje de servicios ganados con el segundo saque. Una de las características del circuito femenino es la costumbre que tienen muchas jugadoras de presionar al rival con el segundo saque. Con el saque liftado y profundo de la polaca no había forma de hacerlo. Muchas de sus rivales se veían obligadas a posicionarse mucho más atrás en el resto de lo que les gustaría. Si tienes alguna ventaja en tu juego que sabes sacarle partido y demuestras una solidez en el fondo de pista como lo hizo Swiatek el resultado son victorias fáciles y rápidas.
    Si se va a asentar Swiatek en el circuito (recordemos que fue eliminada en tercera ronda en AO) necesitamos rivales de entidad. Me encantaría que la canadiense Fernández fuese una de ellas. Es la jugadora que más me llama la atención y sus partidos son los más divertidos del circuito.
    He pensado varias veces por qué motivo desde hace varios años el circuito femenino es tan caótico e impredecible. Solo se me ocurren enumerar algunas causas que explican parcialmente la situación, lo que pasa es que algunas de estas ya estaban en los años 90 cuando Seles, Graff, Arantxa… dominaban con regularidad el circuito. ¿Cuáles podrían ser estos motivos? (Me pregunto qué pensará Valhue de lo que viene a continuación).
    El tenis es el deporte que mejor paga a las mujeres. Cada vez más mujeres intentan ganarse la vida con el tenis sobre cualesquiera otros deportes.
    Muchos países potenciando las carreras de muchas jugadoras. En los 90 no había apenas tenistas de Bielorrusia, Estonia, Grecia, Serbia o Canadá. Muchos países estaban integrados dentro de otros donde los criterios de selección interna dejaban potenciales grandes jugadoras en la cuneta por la mayor competitividad interna que había dentro de cada país. Ahora ya no es así y cada federación nacional promueve la llegada de nuevas jugadoras.
    El problema de los rangos estadísticos. El perfil de la jugadora de tenis es muy uniforme. En los hombres hay mayor oportunidad de que aparezcan rasgos en los extremos. No hay una Isner femenina por ejemplo. Y en este aspecto pocas jugadoras tienen ventajas competitivas sobre el resto al contar con una arma en su juego que otras no tienen. La última que poseía esta virtud, que yo recuerde, era Serena con un saque muy superior al resto.
    En las mujeres la superficie no es tan definitiva como en los hombres. En la hierba volveremos a ver cómo Hurkacz, Umbert o Kyrgios volverán a derrotar a jugadores de mayor ránking porque no se acomodan bien a esta superficie. Esto no pasa tanto con las tenistas.
    Los GS tampoco se diferencian del resto de los torneos. Las jugadoras afrontan los cuatro grandes torneos sin tener que prepararse para partidos largos como lo hacen los chicos. Si una mujer destaca más por su condición física sobre sus rivales, un GS no será la ocasión propicia para aprovecharse de esta ventaja como sí sucede con los hombres.
    Por último se me ocurre pensar en cierta falta de preparación en cuanto a los aspectos mentales del juego, aspecto este que comparten las jugadoras de hoy en día con muchos de sus colegas masculinos y que Daniel ya resaltó varias veces en otras ocasiones.
    Un saludo a Guillermo y a los que comentan por aquí como casi siempre.

    • Lo más escandaloso de lo que comentas sobre cómo apura Nadal el tiempo se dio en la semifinal contra Zverev. Al alemán le pitaron un warning tras 2h y media por decir un supuesto taco en ruso que él juró y perjuró al silla que no había dicho. Corretja estuvo durante toda la retransmisión advirtiendo de que Nadal estaba en el límite, y el árbitro tuvo el cuajo de pitarle el warning a Zverev por algo muy discutible y fue extremadamente permisivo con Nadal.

      • De acuerdo con vosotros sobre los tics de Nadal en el servicio, a mí me ponen muy nervioso. Y lo que no entiendo – si alguien sabe la respuesta, que me la pase – es cómo no intenta solucionar esto, tal vez con su psicologo ( tendrá uno, supongo )
        Yo estaba convencido de que el torneo lo iba a ganar Alcaraz, supongo que no era el único.

        • No es cuestión de psicología. Los que hemos jugado al tenis a cierto nivel tenemos manías más o menos acusadas, aunque el caso de Nadal es extremo. Te ayudan a abstraerte y concentrarte.

          • Ya sé que es una forma de concentrarse, pero es que me parece un exceso casi diría patológico. Cualquier persona que tuviera unos tics semejantes – y que no fuera tenista – sin duda acudiría a un psicólogo.
            Yo también juego, aunque simplemente como aficionado.

            • A mí me cuesta creer que su equipo no hubiese tratado con él sobre sus tics. Supongo que Nadal necesita esa parafernalia como fórmula para centrarse en el juego pero no sé si a estas alturas es un poco demasiado. Recuerdo haber oído a Toni Nadal que de pequeño le inculcó a su sobrino la costumbre de acudir a la toalla como fórmula para eliminar la precipitación con la que jugaba en sus comienzos.

    • La buena estadística de Iga Swiatek con el segundo servicio es sin duda una de las claves de su extraordinario rendimiento estos últimos seis meses. En mujeres la ventaja está al resto más que al servicio, así que un saque que impide que tus rivales saquen puntos gratis al resto es una gran ventaja. Por cierto, Swiatek se plantó en semifinales del abierto de Australia este año. Cayó en tercera ronda con Halep el año pasado… este año solo una excelsa Danielle Collins la libró de plantarse dos veces en una final ante Ashley Barty en quince días – y con casi toda seguridad, perder ambas.

      Sí estoy de acuerdo en que, por mucho que yo personalmente adore a Steffi Graff, el tenis femenino era una especie de deporte amateur en aquella época. Hoy en día la cantidad de adolescentes a vigilar que salen cada pocos meses es abrumadora. Y muy probablemente hay menos diferencias físicas entre las mujeres que entre los hombres. Con un porcentaje de grasa sobre músculo mayor que el de los hombres, para muchas mujeres es imposible ganar fuerza por mucho que entrenen si no cogen además algo de peso. En la WTA hay mujeres muy altas, pero no ves el tipo de jugador de dos metros que se mueve con la agilidad de uno de metro setenta como pasa en la ATP. En general entre las mujeres las más altas, o las que pegan más fuerte, son más lentas y de movimientos menos ágiles que sus compañeras.

      La supuesta consistencia del ranking masculino viene del hecho de jugar a cinco sets – a tres sets ni Tsitsipas, ni Zverev ni Alcaraz habrían llegado a tercera ronda – y de que el juego en los hombres es (demasiado) preponderantemente físico. Si casi lo único que importa es ser muy alto y tener los brazos de un orangután para poder sacar a 230km/h y pegar unas derechas brutales, pues los tíos que miden 2 metros en mayo son los mismos que miden 2 metros en septiembre. Como es poco probable que Diego Schwartzmann vaya a crecer 30 centímetros para el US Open, pues los mismos tíos altos que se rascan el tobillo sin doblar la espalda van a ser los que lleguen a octavos y cuartos de final. Por eso mismo es más fácil que consigan títulos a 3 sets, donde 8 ó 9 buenos juegos consecutivos al saque y te has puesto 2 sets arriba, o sea, has ganado, que a cinco.

      Cada cual tiene sus neuras y la mía son las raquetas modernas. Son las mismas que hacen que el saque en hombres sea casi lo único que importa, y las que hacen que el resto de las mujeres sea casi un winner garantizado a poco que te flojee el servicio. En el caso de las mujeres, hay tácticas y técnicas para compensar esto, pero en los hombres no veo que ningún nivel de habilidad o estrategia te vaya a poder defender de los jugadores de la NBA que copan el top 20 de la ATP.

      • Eso es relativamente cierto. Es verdad que de un tiempo a esta parte el top 20 acumula jugadores de una altura media de 1.90 m. Ahora dime qué jugador SOLO con saque ha ganado no ya un GS (ya te digo yo que ninguno desde Roddick, Us Open 2003), sino un M1000 con Nadal, Djokovic o Federer en el cuadro. El único Hurckacz en Miami 2021 porque no jugó ningún miembro del Big 3. Y podríamos meter a Fritz con su victoria en IW este año. Y pare usted de contar. Lo que quiero decir es que con saque solamente no solo no ganas un GS, sino que incluso es muy difícil ganar un M1000. Y a las pruebas me remito.

        • No, si estoy de acuerdo. Pero te recuerdo que las polémicas que hemos tenido en otros artículos parecidos en esta web vienen de que afirmo y mantengo que la mitad de los Grand Slams que posee el Big 3 se deben no solo a su talento, sino al pésimo nivel de la competencia.

          Claro que es imposible ganar un Grand Slam solo con el saque. Por eso no lo han conseguido. El saque les va bien contra otros jugadores igual de limitados que ellos, pero menos poderosos físicamente, y algún jugador más talentoso pero mucho más limitado físicamente como Schwartzmann. Luego se cruzan con alguien del Big 3 y se van a la calle. La única excepción hasta la fecha es Medvedev, que se llevó la final del US Open a base de saque y muy poco más, realmente, pero el poco más fue al menos una bien estudiada técnica de bolas largas y flojitas al centro de la pista para evitar que Djokovic pudiera abrir ángulos o sacar provecho de la fuerza del ruso. Eso y un Nole flojísimo le valió para sacar adelante el partido.

          Tendemos todos a aplicar un cierto sesgo del superviviente sobre la gente que triunfa. Un “si han llegado tan lejos será porque son muy buenos”, tanto en el deporte como en los negocios. Uy, Bill Gates, Elon Musk… qué genios tienen que ser estos tíos, qué inteligentes. Luego investigas un poco en su vida y todos tenían buenos contactos, dinero familiar o ambas cosas. En el deporte es parecido. Tienes quince años y ya mides metro noventa y sabes sacar, luego empiezas a ganar todos los torneos junior. Eso hace que la gente se fije en ti, los entrenadores llaman a tu puerta, Nike te ofrece un contrato, vas a una academia de élite… y llegas a profesional. No hay infinitos entrenadores, infinitas plazas en los centros de alto rendimiento ni Nike es una ONG, así que otros jugadores quizá más completos pero que no están ganando tanto (o nada) pasan bajo el radar. ¿Qué pasó con Aslan Karátsev? Que se tiró diez años de spárring, entrenador, profesor de tenis y hasta camarero hasta que consiguió llegar a la élite. Pero el que no tiene sus bemoles, tira la toalla antes – el tenis es un deporte muy caro y todo el que no está en el top 150 pierde dinero.

          Zverev es un tío cuya principal (por ser generoso y no decir única) virtud es tener un servicio que hace que John Isner parezca Daria Kasatkina. Hasta en los comentarios del resumen de la semifinal la mayoría de los comentarios en inglés detacan la más bien nula calidad tenística del segundo set; normal, tratándose de un partido entre un tío lesionado que no podía jugar al tenis, y uno que no sabe hacerlo. Incluso los “puntazos” donde Nadal acababa devolviendo una pelota imposible son puntos que Zverev podría y debería haber ganado cambiando a una derecha más plana, o a un contrapié, o a una dejada, o incluso a un revés cortado bajito… pero claro, para eso habría hecho falta que Zverev supiera ejecutar esos golpes con un mínimo de garantías, y más importante que eso (porque tan tan inútil no es), que supiera entender la necesidad táctica y el momento adecuado para usar esos golpes. Pero no; como el resto de la Next Gen es saquetazo y derecha liftada. Si eso falla, repetir golpeando más fuerte.

      • Valhue, aunque es interesante lo que comentas,no estoy de acuerdo en que lo que importa es la altura y el servicio.
        Recuerdo que en los 90 los pronósticos eran que sólo surgirían tenistas especialistas de saque y volea como sampras. Veinte años después los jugadores que dominan el circuito tiene una estatura media/media alta en torno al 1,85 y ninguno está entre los 3 mejores sacadores del circuito.Nadal probablemente ni siquiera sea un top 20 en ese aspecto y ahí están con sus 62 grand slam muy por delante de todos los gigantes de 2 metros que hay en el circuito.

      • Una estrella del tenis es una combinación adecuada de físico (donde la altura es un aspecto relevante), movilidad, técnica y facultades mentales. La excelencia podría estar en un tipo muy alto que se moviese muy bien. El problema es que cuanto más alto se es más problemas de movilidad hay. Hay que buscar una combinación de ambas características y cada vez aparecen más tenistas que suben unos centímetros en altura y se mueven casi tan bien como antes lo hacían tenistas más bajitos (hay una transición de Romay a Gasol, digámoslo así).
        Para moverte bien lo mejor es que tu centro de gravedad esté lo más abajo posible. Si eres alto tu centro de gravedad está más arriba. Si eres muy alto es probable que seas más pesado, cuanto más pesado más castigo a las articulaciones de las piernas (que se lo digan ahora a Zverev). Así que sigue habiendo posibilidades para que los jugadores de entre 180 y 190 centímetros sigan siendo los líderes de este deporte.
        La altura es muy relevante porque el golpe más relevante del tenis es el saque. De hecho es el único deporte de los de red en medio donde ese golpe tiene tanto peso (ni en el vóley, ni en el bádminton, ni en el tenis de mesa, ni en el pádel, el saque es tan relevante). Digámoslo que es la gran diferencia de este deporte.
        Tenemos que tener en cuenta, por otra parte, que el propio juego ha tratado de limitar la relevancia del servicio. Recuerdo perfectamente la final de Wimbledon entre Sampras e Ivanisevic una calurosa tarde de julio hace una porrada de años. Todo era así: Saque. Punto. Saque. Punto. Saque y volea. Punto. Saque, resto, derechazo. Punto. Ese día los responsables del torneo decidieron que ese no era el tipo de juego que querían ver y tomaron medidas para favorecer los intercambios (creo que dejaron crecer un poco la hierba y cambiaron las condiciones de las bolas).
        En cualquier caso el tenis es lo que es y privilegia la estatura pero hasta cierto punto.
        A mí me gustaría creer que aún hay sitio en el tenis actual para el saque y volea. Por eso me gustan los torneos de yerba. ¿Os acordáis de Cressy en el US Open del año pasado? Carreño sí que se acuerda. Lo decepcionante es ver cómo le ha ido en la gira de tierra recién acabada. Ya os lo podéis imaginar. Eliminado a las primeras de cambio en Montecarlo, Madrid, Barcelona y París.

        PD Gracias por la corrección de Swiatek. La verdad es que no sé por qué, se me vino a la cabeza su actuación en el AO 2021.

  7. Como de costumbre, muy buen artículo, gracias. 25 retiradas desde 2016 son una barbaridad para una tenista top como Badosa. No sé si es más grave todavía que la victoria de Zverev contra Alcaraz sea su primera (y única por ahora) victoria contra un top 10 en GS.

  8. Gran artículo como siempre, cuando acaba un Grand Slam vengo a JD a diario esperando el artículo como agua de mayo.

    El Big Three ha dominado el tenis como puño de hierro y no creo que sea por falta de calidad de los rivales, como argumentan algunos. Si acaso falta de fortaleza mental, porque la regularidad de estos tres bichos y la capacidad de estar ahí compitiendo siempre (especialmente Rafa) es casi un fenómeno paranormal.
    Me ha impresionado el dato de Zverev, me gustaría saber su balance en GS vs top 10. 1-10? 1-30? Que su única victoria fuera vs. Alcaraz el otro día dice mucho de su fortaleza mental, porque tenis tiene un rato.

    La Next-gen sigue decepcionando y me da que a poco que se descuiden, los millenials les van a comer la tostada. Alcaraz, Auger-Aliassime y Rune vienen pisando fuerte y no me extrañaría verles dominando en breve, pasándose por la piedra a los Tsisipas, Thiem o Zverev que son más blandos que la m..de pavo.

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