Ciencias

Patillos a la mar

Mati_Mar_sin bola
Ilustración: Raquel GU.

Este artículo se encuentra disponible en papel en nuestra trimestral nº36 especial Mar.

—¿Qué me traes, Clara? 

—Patos de goma. Muchos patos de goma perdidos en el mar.

Creo que no le hizo mucha ilusión el tema, pero ella era así, poco efusiva en general con mis cosas. Sé que hubiese sido más fácil hacerla feliz hablando de las matemáticas de las croquetas o del Negroni, pero nunca me gustaron los retos fáciles. En realidad, los patos son la excusa para hablar, como hago siempre, de matemáticas. De matemáticas y del mar, de la Mar, que es de lo que va este número. 

Reconozco, sin pudor, que me emocioné cuando me dijeron el tema central de esta revista por varias razones. Una es evidente y, con probabilidad de casi 1, el avezado lector (o la avezada lectora) la intuye mientras el papel reposa sobre sus manos. Esa es la razón que nos emociona a todos los que hemos escrito para este número. 

Otra razón menor y menos evidente tiene que ver con el hecho de que fue el mar (y las matemáticas, claro) el tema central del primer artículo que escribí para la versión digital de esta revista, allá por mayo de 2013. Y es que a casi cualquier matemático que le pidas que escriba sobre matemáticas y el mar se le vendrán a la cabeza la costa británica y Benoît Mandelbrot (ilustre matemático francoestadounidense, nacido en Polonia). Sí, porque fue tratando de calcular cuánto medía la costa británica como nuestro amigo Benoît intuyó, en 1967, la existencia de unos objetos matemáticos que no habían sido descritos aún, situados en la frontera que separa el orden del caos, tan bellos como enigmáticos: los fractales. 

—¿Y por qué no hablas de fractales? Es un tema que le gusta a mucha gente y puedes usar ilustraciones preciosas. 

Ahí tenía razón. Los fractales son uno de los temas estrella en la divulgación de las matemáticas, hay ilustraciones maravillosas de algunos de ellos y, actualmente, son una herramienta muy interesante en la detección de enfermedades como el cáncer. Pero yo quería hablar de ella. De ella y del mar. O, más bien, de lo poco que sé de ella y de lo poco que sabemos del mar. Matemáticamente hablando, claro. Y es que hay pocas cosas más misteriosas e impredecibles que el mar. Como ella. 

—¿Recuerdas aquella noticia de los patitos de goma que se desparramaron, por accidente, en el mar? 

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Un comentario

  1. Genial la redaccion, me sentí metido entre la conversación. Me recordó cuando mi profe de hidráulica dijo que a la fecha, no podiamos saber con exactitud la trayectoria de una particula de agua que nos cae en la nariz cuando estamos en la playa. En ese momento me pareció algo soberbio pretender describir hasta el mas minimo detalle del comportamiento de la naturaleza, y según entiendo del artículo, al parecer nunca lo lograremos? En el fondo, espero que algún dia se resuelva la ecuación y se logre.

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