Entrevistas Música

Zahara: «La música es una carrera de fondo. No tiene nada que ver con llenar estadios»

Zahara

Desde pequeña, María Zahara Gordillo Campos (Úbeda, 1983) compone y canta. Tras acabar la carrera de Magisterio, y a pesar de que podía compaginar ser profesora con iniciar su carrera musical, decidió apostarlo todo por salir de su pueblo para darse a conocer como cantante. Su carrera arranca con una gran carga emocional a sus espaldas conformada por el bullying y el maltrato. Tras un largo camino de sanación, termina con la publicación de su disco más personal, desnudo y valiente.

Zahara nos ha invitado a su casa en Madrid, donde repasamos su trayectoria personal y profesional, desde sus inicios, ganando premios a los dieciséis años, hasta su participación como profesora en Operación Triunfo. Por el camino, lleno de obstáculos, la autoedición, su paso por discográficas multinacionales y la creación de su propio sello. También hemos conversado con ella sobre conciliación familiar, la salud mental y cómo una palabra, Puta, con tan solo cuatro letras, es capaz de hundirte o empoderarte.

Vamos a despejar el misterio: ¿eres o no sobrina de Sabina? 

Yo no sé si cuenta siquiera como familia, porque él es primo segundo de mi padre. Es verdad que Sabina siempre se ha llevado muy bien con mi tío, el hermano mi padre. Cuando venía por Úbeda se veían y tenían más relación de primos. Conmigo no ha hecho nunca de tío, en el sentido de prepararme unas lentejas o enviarme unos táperes, como mi tía Loli. 

¿Te ha «apadrinado»?

No, y estoy convencida de que eso ha sido positivo para los dos. Cuando empecé a hacer canciones, a mí no me interesaba que se me relacionara con él. Me parecía que, si quería tener una carrera como cantautora, ¿de qué me servía que llegara una persona como Sabina a decir: «Es mi sobrina, escuchadla»? Quería hacerme valer por mí misma. Siempre tuve claro que, a pesar de admirarlo muchísimo, de que me encantara ir a sus conciertos, de haberlo conocido y haber estado en su casa, no me interesaba ese apadrinamiento. Es verdad que hubo un concierto en Úbeda, cuando yo tendría catorce o quince años, en el que me invitó a cantar una canción. Esa ha sido la vez que más cerca ha estado de apadrinarme. Al margen de eso, nunca ha hablado de mí. De hecho, ya con el paso de los años, siempre me lo decía, con su gracia y su voz ronquísima [imita su voz]: «¡Qué cabrona, sobrina! ¡Sabías que tenías la puerta abierta, pero nunca has llamado!» [risas]. Luego, con los años, hemos llegado a tener más relación. Por ejemplo, cada vez que saco nuevo disco, se lo envío.

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3 comentarios

  1. Gallego Rey

    Su carrera arranca con una gran carga emocional a sus espaldas conformada por el bullying y el maltrato (…)
    Me vais a perdonar, pero estoy harto de que se presente a alguien de este modo. Tal vez me pierda una entrevista fantástica pero, toda vez leído ese párrafo, lo demás no me interesa en absoluto.

  2. El oyente hastiado

    No es que no nos afecten los problemas ajenos. A mí lo que me sorprende y ya hasta me hace gracia, es que llegue un punto en que la artista reivindique el recuerdo de su abuso para exhibirlo como el leit motiv de su obra para reclamar más atención. Y si no comulgas como tal o lo cuestiones, ya te ponen la etiqueta de «-ista» de turno.
    Hay por youtube un concierto en Radio 3 de esta señora que es demencial. Después del primer tema, los propios presentadores piden al público que levanten la mano los asistentes que se han sentido así. Zahara es una artista que ya canta sobre los raíles ideológicos del poder. Nada de ir a la contra, nada de cuestionar. Caca, culo, pedo, pis y ahora enseño una teta porque quiero llamar la atención.
    Me sorprende por qué en lugar de dejar caer que abusaron de ella en el colegio/Universal/donde sea, no acude directamente a la policía a denunciar el hecho. Eso ayudaría de verdad al resto de mujeres que tienen que vivir (esta vez de verdad) esas desgracias. Pero claro, eso no vende discos.

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