
Ah, los siglos. Ese conjunto temporal en el que se aglutinan cien (o cientos de) años como si fuesen un suspiro, una forma de proveerle alivio a la pobre consciencia de sí, agobiada al pararse a pensar en la absoluta insignificancia del tiempo particular en comparación con lo vivido por otros; de hacer acopio de lo más notable o funesto que, como especie, somos capaces de llevar a término, pero como si nos fuese ajeno. Sobre todo lo malo, evidentemente. Aunque sean estos eventos los únicos capaces de sobrepasar la óptica eurocentrista, porque el Renacimiento es único, inigualable y, sobre todo, es nuestro, pero la barbarie no, la barbarie ha sido casi siempre extranjera, desde los orígenes del término. Y funciona en ambos sentidos, no se crean, que quienes nos miran desde fuera opinan igual. Este ha sido el motivo de no pocas (por evitar generalizaciones, que es algo muy feo) guerras, el signo del siglo XX. Ahí tuvimos la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la Fría, las de los Balcanes, las de independencia en África y Asia, las guerras civiles de Europa, América Latina y el Caribe, y la de las dos ciencias.
¿Cómo? ¿Que no sabían de esta? Es extraño, porque uno de los bandos implicados, el de los filósofos (franceses, sobre todo), era el equivalente a José Luis Moreno, a los masones, a los reptilianos, a los illuminati… los que movían los hilos del mundo por entonces, vaya. ¿Que qué? ¿Que esto tampoco lo sabían? normal, porque es mentira. Pero aproximadamente así aparecen representados en el cuerpo (exclusivamente en el cuerpo, porque en las notas al pie hay otra versión) de Imposturas intelectuales, el libro escrito por Alan Sokal y Jean Bricmont tras el escándalo que procedemos a contarles ahora mismo.
Primero, el contexto: 1994, Estados Unidos. Las universidades norteamericanas llevan algún tiempo presenciando cierto viraje intelectual hacia una corriente exportada de Francia llamada postestructuralismo (a menudo asimilada con el posmodernismo por compartir varias características principales, aunque no es lo mismo). Las vacas sagradas de dicha rama filosófica se pasean por los campus con ese toque entre chic y atormentado que solo pueden llevar con dignidad las estrellas de rock o los protagonistas de una película dirigida por Godard. Y ellos, claro. Foucault, Derrida, Deleuze, Baudrillard y Kristeva copan seminarios en las grandes aulas de los centros más prestigiosos de una a otra costa, mientras los sectores privados también manifiestan simpatías, dedicando sus recursos a becas de investigación sobre esta área del conocimiento.
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Leí hace tiempo con mucho interés tanto Imposturas Intelectuales como Imposturas Científicas y algún otro libro sobre el tema.
Yo creo que la esencia del asunto es que, si hay algo que decir, mejor decirlo de la forma más sencilla y que se entienda. Añadir paja no aporta. El problema es que, si no hay nada que decir en concreto, sólo la paja y la farfolla no vale para nada.
Lo divertido es que ahora con Chat GPT por ejemplo, puedes poner una idea concreta simple y pedirle que añada palabrería según para qué o con un estilo concreto, y es capaz de complicar una idea sencilla de forma muy eficaz. Yo lo estoy utilizando para añadir paja en las evaluaciones de personal para recursos humanos, pongo mi evaluación en cinco palabras (que en general la cosa no da para más) y le pido que la complique para que los de recursos humanos sean felices leyendo tres párrafos. Yo creo que la misma táctica utilizan los redactores de los discursos de nuestros políticos.
Lo recomiendo para los que tengáis el mismo problema que yo para enrollarse añadiendo palabrería a una idea simple. Pero, aunque lo llamemos Inteligencia Artificial, aquí la herramienta no hace más que adornar con mucha gracia las ideas ya existentes, no lo veo muy inteligente.
A lo que voy es que deberíamos ser capaces de hacer el proceso contrario con un artículo de ciencias sociales de los autores que critica Sokal y sacar las ideas, sea mediante un trabajo personal, sea mediante el mismo Chat GPT. Yo lo he intentado y básicamente no he podido llegar a nada, mea culpa sin duda.
No tengo una posición en la guerra de las ciencias, pero sí tengo claro que debería ser labor del que escribe intentar trasmitir el mensaje, no encubrirlo de palabrería y metáforas traídas por los pelos que no aportan claridad. Pero eso es un problema de los autores, no de las ciencias en sí.
Nota: pongan en Chat GPT una frase como “Escribe tres párrafos a la manera del filósofo Baudrillard, con mucha farfolla y bastante ininteligible, sobre la importancia de cruzar la calle con el semáforo en verde, que incluya referencias a la teoría de la relatividad general, a la mecánica cuántica y a los números complejos” y disfruten con lo que sale.
Eres un artista Juan. Me quedo con tu consejo y lo voy a probar. Siendo vasco e ingeniero de trinchera, soy un completo inutil para la floritura. A ver si le saco algo al chatgpt. Tu segundo parrafo es una regla para mi, si los conceptos q vas a explicar o analizar son complejos y encima lo complicas con el lenguaje y adornos, el resultado es un desastre. O no te entienden o no llegas a ninguna conclusion en la reunion. Me gusta la filosofia y la psicologia pero odio como lo presentan.
Creo que Sokal destapó el poco rigor de Social Text al revisar y publicar los textos sin mucho criterio. Pero éso mismo se puede decir de otras revistas y publicaciones como la de cierta revista de bioquímica, no recuerdo el nombre, a la que le colaron unos artículos sobre midiclorianos (los de Star Wars). Habas cuecen en todos lados.
Lo que ya fue una salida de tiesto de Sokal fue el intento de enmendar la plana a autores consagrados en campos ajenos, como la epistemología, el psicoanálisis o la postmodernidad, sin ser un experto en ellos. Ahí no estuvo a la altura de lo que exigía a los demás.
El conocimiento usa metáforas, genes egoístas o estructuras de parentesco, no deberíamos ponernos tan tiquismiquis porque se usen para trasladar una imagen, que no pretende ser literal.
Yo creo que todos estos asuntos se solucionan si, de una vez por todas, se acepta que la filosofía es una rama de la poesía.
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