Ocio y Vicio Destinos Sociedad

Viajar ya no te hace mejor persona

Viajar ya no te hace mejor persona
Una pintada contra los turistas en Barcelona, 2023. Fotografía: Albert Llop / Getty.

Este artículo es un adelanto de nuestra trimestral Jot Down  nº 47 «Locomotive»

Una de las cosas más divertidas de la búsqueda contemporánea de la felicidad —sea lo que sea eso— es cómo nos dejamos engañar selectivamente. No conseguimos arreglar el sonido chirriante de la puerta del dormitorio porque los días pasan y las obligaciones de otro orden se imponen, pero creemos que encontraremos el bienestar y a nosotros mismos —signifique lo que signifique eso— si cruzamos umbrales para viajar a otra parte, especialmente los del control de seguridad de una estación o un aeropuerto; recibimos mensajes masivos que exclaman «¡Escápate de las multitudes!» y nos incitan a visitar una «playa secreta» o a disfrutar «el paraíso solo para ti», y tenemos una sorprendente fe ciega en que, siempre que reservemos los pasajes que nos venden, seremos los primeros —es más, ¡los únicos!— visitantes de ese lugar, y que además merecerá la pena. En fin, es normal pensar que la vida está en otra parte, pero entretanto tenemos que ir viendo qué hacemos con la de aquí. Claro que es difícil sustraerse al potente entramado que se ocupa de despertar y organizar nuestros deseos en un ocio tan asociado al viaje, es difícil imaginar que tendremos unos días libres y no nos iremos a ninguna parte, como si entonces fuesen menos libres o como si en el lugar que habitamos y sus alrededores nada nos invitase a pensar en el solaz.

Además, en estos territorios nuestros últimamente se intenta superar la estacionalidad de las visitas, se intenta evitar que estas queden restringidas a los meses de verano, y para lograrlo los recursos son variados: desde promover ferias de distintas temáticas que puedan atraer al potencial viajero —ya se nos está pegando la jerga— hasta redoblar el reclamo. En esta línea, el bombardeo de mensajes remitidos por cadenas hoteleras y empresas de transporte de pasajeros es uno de los brazos mejor armados de la propaganda turística, y durante el último invierno a muchísimas personas nos llegó a la bandeja de entrada del correo electrónico un mensaje de asunto llamativo: «Viajar te hace mejor». Hasta ahora hemos recibido todo tipo de señuelos, pero este es magnífico. ¿Quién no quiere ser mejor persona? Por suerte, según esto, no parece tan difícil: a pesar del precio cada vez más inasequible, todo son facilidades para viajar y, además de edificante, puede ser muy entretenido.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

37 comentarios

  1. Somos el doble de población que en 1970, de 4000 Millones a 8000 Millones.
    Un local no tiene ningún derecho adquirido sobre un territorio para mandar a un visitante a su casa.
    El turismo siempre crea riqueza, quien le moleste puede irse a sitios no turísticos, lo que no va pasar es que impida a los demás visitarlos.

    • Habitante de lugar turístico

      Somos el doble de población en el mundo pero en los países donde el que viaja se llama turista somos cada vez menos, en los que si aumenta la población el viajero tiene otro nombre, emigrante y no suele ser tan bien recibido como el primero.
      Un local por supuesto que no tiene ningún derecho a mandar a nadie a su casa de la misma manera que tampoco un turista tiene ningún derecho a mandar a ningún local a vivir fuera de su casa.
      El turismo siempre crea riqueza para alguien de la misma manera que muchos otros negocios como la especulación urbanística por ejemplo, el caso es si realmente compensa el impacto que tiene en los lugares donde se práctica y cuanta gente se beneficia de esa riqueza.

    • Sobre la riqueza, si no se reparte no sirve para nada. Los Matute estan forrados pero Baleares esta expulsando a sus hsbitantes.
      Ni Canarias es mas rica q Navarra, ni Baleares q Euskadi. Por poner dos ejemplos.

      Sobre q los locales no tienen derecho a expulsar a la gente. Entiendo q gracias a la union europea y al pasaporte Español habeis perdido la perspectiva, pero os cuento un secreto, si Japon, Australia, EEUU, Canada o Kenya por poner unos ejemplos, os deniega el visado, no entrais, por ley. En mi opinion, los autoctonos (las fronteras las podeis dibujar como mas os guste) tienen todo el derecho del mundo de legislar para quitarse turistas de encima si les da la gana, al igual q lo tiene un pais.

      • Un Estado es una porción de territorio sobre el que está declarada la apropiación de los nacionales. Por supuesto, que es así. Por eso todos los ciudadanos españoles, seamos de donde seamos, estamos en nuestra casa en Cartagena, en Gerona o en Bilbao. Ídem los británicos en su casa, los kenianos en la suya, etc.
        Las puertas abiertas por principio para toda la humanidad en el coto marcado que es un Estado es una cuestión de ética. La moral del grupo y la política de la comunidad tienen otras exigencias. Así que la puerta se cierra y se abre según conviene.

    • Bueno hay gente que cree que el protagonista de la Conjura de los necios es un ejemplo a seguir. Las interpretaciones son libres, no siempre acertadas. Aunque para los mileis y alvises, es más por identificación que por interpretación.

    • Menuda falacia ultracapitalista te has marcado. El turismo solo trae riqueza a loa mismos se siempre, no revierte en los habitantes del lugar. Sigue tragándote esa historia mientras el mundo se va a la mierda.

  2. Tathiana Montaña

    Muy bueno, en buena hora. Un turista no es un viajero y las vacaciones son para descansar (vacante: dejar de hacer actividades de rutina como trabajar o estudiar). No sé en que momento el turismo de masas se convierte fetiche, caramba!! Nada mejor que quedarse en casa mirando el techo o rascándose la panza.

  3. Es un artículo buenísimo, ¡felicidades! Conozco gente de «buena conciencia», neo- new-age, pregoneros excesivos del «momento presente» (sin atención al futuro, ni a las consecuencias ecológico- sociales de nuestros hábitos y conductas) que, sin embargo, se evaden continuamente de su AQUÍ en una busca compulsiva y adictiva de algún MÁS ALLÁ de moda, promocionado por las agencias de viaje. Si el mundo está muy feo, huyamos de él…(aunque así se ponga peor).

  4. Compro el mensaje del artículo. Pero no todo el mundo vive a lo largo del año en lugares bonitos, con playa y montaña, buen tiempo y con buena comida. Y a los demás también nos gusta disfrutar unos días al año de sitios que merezcan la pena. No seamos como aquél asturiano que decía que para evitar la masificación turística y en pro del ecologismo, no sé movía de su tierra. Qué fácil! Yo tampoco lo haría si viviese en lugares así. Que se vayan a Ciudad Real en verano (por decir algún sitio) y que así contribuyan a que haya menos gente en Asturias durante el verano.

    • El sitio es perfecto. Iba a comentar que los que vivimos en Ciudad Real lo tenemos complicado en verano.

    • En Asturias hay decenas de pueblos con mucho sitio disponible. Y es barato. Recibiremos con los brazos abiertos a gente que quiera vivir en ellos todo el año y no solo durante sus vacaciones. Anímate.

      • Se lo agradezco, pero todo sitio es susceptible de masificarse, Asturias incluida. Lo que vengo a decir es que no todo el mundo tiene la suerte de vivir en lugares privilegiados durante el año, y que es comprensible que algunos como yo quieran invadirlos 10 días al año. Tampoco tengo una solución, ya que si yo decidiera irme a vivir donde usted me comenta tan amablemente, gesto que agradezco, y otros muchos como yo lo hicieran, acabaría por no ser un paraíso. Al final, llegaremos a un sistema de cuotas, y si no, al tiempo. Saludos

        • De hecho, Asturias ya está masificada, como Cantabria, el País Vasco y por supuesto Galicia (en realidad solo sus costas). Cualquiera que haya visitado el norte este verano la habrá podido comprobar. Campings llenos de autocaravanas al completo, hoteles sin plazas y calles llenas a rebosar de mucha gente que huye del calor.
          Me declaro culpable.

    • errefejota

      Yo llegué a pensar que Ciudad Real era una invención, que no podía existir nada ahí hasta que viajé a Mérida y paré a propósito allá. Dije: vale, está ahí, tachada de la lista. Por suerte, vivo todo el año en Benidorm y siento dar envidia. Soy un turista permanente. Mola mucho.

  5. Cuando los viajeros del pasado viajaban para conocer nuevos países, gentes, nuevas culturas, costumbres culinarias y lenguas era algo bonito y romántico, que habría sus mentes y espíritus a esas nuevas culturas y gentes. Viajar era algo que hacía mejor persona al viajero, coincido con ello. Pero cuando viajar se fue democratizando y cada vez más personas, millones de personas, pudieron permitirse este lujo, entonces se convierte en algo inmoral para la autora de este artículo. El aumento de la riqueza a nivel mundial se hace patente con la masificación del turismo, porque ya le digo yo, por experiencia, que ya no son japoneses los millones de turistas que encuentra uno en sus viajes. Que el aumento exponencial del turismo se debe al aumento exponencial de la renta de las personas a nivel global es un hecho. Que a la autora le parezca inmoral que se democratice el turismo y que deje de ser algo romántico restringido a una élite, me parece que esta actitud se cura viajando. Mejor planteado estaría su artículo si tuviera por objeto proponer soluciones para hacer más sostenible el turismo de masas. Las lecciones de moralidad no van a ninguna parte y prohibir el turismo en sus diferentes formas, tampoco.

    • Bueno hay gente que cree que el protagonista de la Conjura de los necios es un ejemplo a seguir. Las interpretaciones son libres, no siempre acertadas. Aunque para los mileis y alvises, es más por identificación que por interpretación.

    • El turismo de masas como las compras masivas y el tipo de vida que como especie llevamos en todo el planeta no hay forma de sostenerla indefinidamente.

  6. Cuando los viajeros del pasado viajaban para conocer nuevos países, gentes, nuevas culturas, costumbres culinarias y lenguas era algo bonito y romántico, que habría sus mentes. Viajar era algo que hacía mejor persona al viajero, coincido con ello. Pero cuando viajar se fue democratizando y cada vez más personas, millones de personas, pudieron permitirse este lujo, entonces se convierte en algo inmoral para la autora de este artículo. El aumento de la riqueza a nivel mundial se hace patente con la masificación del turismo, porque ya le digo yo, por experiencia, que ya no son japoneses los millones de turistas que encuentra uno en sus viajes. Que el aumento exponencial del turismo se debe al aumento exponencial de la renta de las personas a nivel global es un hecho. Que a la autora le parezca inmoral que se democratice el turismo y que deje de ser algo romántico restringido a una élite, me parece que esta actitud se cura viajando.

    • Alejandro, hay que tener un poco de pundonor y no ser tan copión. Lo digo porque has fusilado casi por completo el comentario anterior al tuyo, de un tal Alexp.

  7. Nunca lo fue.

  8. Innerweltlicher

    Parece evidente que nos estamos bebiendo el mundo «hasta las heces» y parece probable que sufriremos una resaca quizá irreparable. ¿Cómo afrontar este problema del turismo?, ¿debemos legislar para protegernos de los visitantes —aunque eso nos pueda afectar también a nosotros mismos— o es suficiente tomar una posición de referente moral procurando que nuestro entorno comprenda que no hay nada malo en disfrutar del tiempo en el lugar de origen?

    Antes nadie se preocupaba de nuestro tiempo libre. Recuerdo de niño pasar gran parte del verano en mi ciudad, quedando con compañeros que no estuvieran en su pueblo (antaño lugar de vacaciones por excelencia) para hacer planes tan sencillos como ir al cine, a los recreativos o a tomar un helado. Ahora pasar un puente en la gran ciudad es un fracaso tal, que sólo se puede justificar ante el círculo de amigos por una necesidad familiar o laboral. ¿Cómo reconducir esto?, ¿cómo hacer ver a otros —y sobre todo a nosotros mismos— que estar dos días en un sitio atestado de gente con camiseta de tirantes es una experiencia deleznable?

    Tengo para mí que la fotografía es uno de los vectores más eficientes de esta forma descabezada de viajar. Irresistibles esas imágenes que prometen felicidad, a costa de ocular los codazos del autor de las mismas para obtener el plano sin incursiones indeseadas.

    Y sin embargo…hay ocasiones en que el estrés del trabajo es tan insoportable que paro durante un par de minutos y me relajo pensando en esa playa a la que me gusta ir en cierta época de la primavera y que es garantía de bienestar y solaz. Jamás me ha defraudado, a condición de que la dosis sea pequeña (a lo que contribuye su exigencia pecuniaria) y de que el tiempo acompañe. Voy allí y de verdad compro felicidad, cosa que no me ha ocurrido en el lugar donde he pasado unos días recientemente visitando/sufriendo el enésimo puto mercadillo llamado medieval.

    Así de contradictorios somos. Me gustaría pensar que podemos ser más selectivos con nuestro tiempo y viajar menos pero hacerlo de una manera más satisfactoria; también creo que sería muy interesante reflexionar sobre qué hacemos cuando viajamos y qué parte de esa actividad no es repetible en nuestro hogar.

    Mi impresión es que el mundo occidental está empezando a saturarse del consumismo turístico. Ojalá sea el momento para decidirnos por viajar menos, pero mejor. Por algo se empieza.

  9. La industrialización del turismo ha transformado muchas localidades en auténticos parques temáticos. ¿Qué sentido tiene visitar lugares como el Albayzín, Ronda o Venecia si sus edificios se han convertido en meros contenedores de turistas? La globalización ha hecho que los comercios tradicionales desaparezcan, y ahora encontramos las mismas cadenas de comida y ropa en cualquier rincón del mundo (incluso puedes comprar un imán de la Sagrada Familia de Barcelona en Vigo).

    Hoy en día, el turismo se ha convertido en una forma de exhibicionismo, donde viajar se ha vuelto una competencia para compararse y, si es posible, superar al vecino. Muchos de estos viajes exprés no permiten disfrutar del lugar, de la experiencia ni de la inmersión en un entorno diferente. Todo parece un decorado, todo resulta artificial.

    Esto conlleva importantes consecuencias éticas y morales para los destinos turísticos. Si bien el turismo puede generar riqueza y revitalizar zonas infravaloradas, el turismo descontrolado y masificado trae consigo más inconvenientes. La sobreexplotación de recursos, la expulsión de los vecinos, la desaparición del tejido social, la pérdida de identidad y la generación de residuos son solo algunas de las consecuencias.

    Es fundamental que hagamos un examen de conciencia. Esta situación se basa en una oferta que, para ser cada vez más competitiva, reduce costos a expensas de los trabajadores, como cocineros, camareros y limpiadores, quienes enfrentan largas jornadas laborales y salarios mínimos. El problema radica en que no estamos dispuestos a pagar lo que realmente deberían costar los servicios y las consecuencias que generamos.

    Todos debemos poner de nuestra parte para evitar que esta problemática se vuelva irreversible. Las administraciones tienen la responsabilidad de actuar, pero también los consumidores debemos hacer un uso responsable del turismo, siendo conscientes de que nuestras acciones pueden tener un impacto significativo.

    Este texto es un reflejo de la experiencia de un habitante de una zona muy turística, que se siente expulsado por la presión insoportable de una «especie invasora».

    • errefejota

      El Albaicín sin turistas era un sitio sucio e infame. Te lo digo porque yo estudié en el Ave María. El turismo lo salvó al igual que lugares como La Alpujarra. Venecia es un decorado que produce mucho, mucho dinero, pero la gente no vive allí, vive en Mestre en el continente. Pero, qué le voy a decir a un viajero que no es un turista. Pues que dejes de viajar, que te quedes en tu barrio y no te muevas ni al de al lado que es donde está Mercadona, sé coherente, be water, my friend.

  10. velerobergantin

    Estoy de acuerdo en mas del 90% del contenido del artículo
    Creo que era Hegel quien decia algo así como que: «La cantidad cambia a la calidad»
    Con posibles o sin ellos, pudiendo o no, en estos momentos hay 8.000 millones de humanos con «derecho» a visitar tu calle.
    Todos los turistas que conozco vuelven igual de tontos o de listos que en el momento que se fueron

  11. errefejota

    Los antiturismo son chanantes. Son funcionarios, gente con posibles aburridas, activistas comunistas y algún jubilado sin causa. Pueden dinamitar la economía de un territorio como va a ocurrir en Canarias. Pero, curiosamente, ellos también viajan como ocurrión en la última manifestación de estos malajes en Palma de Mallorca de hace unas semanas donde no reunieron a más de 500 miembros de la élite privilegiada porque muchos de las manis anteriores estaban… haciendo turismo. Hipócritas sin cerebro, eso son. y poco más.

    • Bueno, somos gente que no podemos vivir en nuestros pueblos por cómo se han puesto los precios de compra, cómo ha desaparecido el alquiler a largo plazo gracias a Silicon Valley y a unos listillos e inversores colonialistas que nos tratan como se trataba al indígena en tiempos.
      No digo yo que por esto tenga más cerebro que el que usted me presupone, pero a la vista de su análisis no me anda usted a la zaga.
      Un abrazo y menos bilis

      • ¿Qué pueblo? Yo vivo en Benidorm y ni lloro ni me lamento. La culpa de la falta del alquiler no es del turista sino de las leyes zombis de nuestros iluminados socialistas y en todos lugares hay Mercadonas por lo que los precios son iguales. Eso sí, tienes una pinta de funcionario que ni te cuento.

    • Lucio Anneo

      Querer poner límites y ordenar la actividad turística en lugares saturados o en vías de saturación no me parece en absoluto una majadería. Su comentario, en cambio, me sorprende por su burda desfachatez. Por su cuñadismo militante. Váyase usted a forocoches o a Ok diario a opinar, alma de cántaro, y déjenos en paz

  12. Fantástico artículo que explica con mucha sensatez un problema que suele resolverse en otros medios de comunicación con manido clichés populistas.

  13. Tu artículo me parece perfecto, Azahara. Me encanta el mensaje y el discurso, pero también me encanta la forma en la que abordas el tema desde todos los ángulos posibles, con respeto y sin fricción alguna, pero con confianza. No se si es periodismo del bueno o simplemente arte, pero felicidades. Has hecho que comente en un blog por primera vez en mi vida y que dedique la tarde a leer el resto de tus artículos.

  14. María Antonieta Ugarte y Chocano

    Viajar debe ser muy lindo, sobre todo visitar lugares que uno conoce por haber leído sobre ellos; y cuando los visita los reconoce. El viaje, seguro que adquiere valor cuando se descansó, realizó todo lo planeado y no tuvo contratiempos. Si regreso llenó de ánimo para enfrentarme a mi diario vivir; el viaje valió la pena. Soy del otro lado del charco. Vivo en la ciudad de Arequipa – Perú. En los años setenta mi papá recibía «España Semanal» era como un boletín. A inicios de esa década España recibió a la turista número un millón. Era una joven de un país nórdico ( Hoy en día escuché decir que reciben a setenta millones) Al ver esa noticia mi papá comentó: «es muy interesante el turismo; pero como traen cultura de otros lugares, traen costumbres y en algunos casos enfermedades. Solo si los gobiernos lo llevan bien, el turismo será algo muy bueno». Hace unos días supe que este año Las Islas Canarias han recibido a catorce millones de turistas. Madrid recibió ocho millones. En el caso de Las Islas Canarias se quejaban los naturales del lugar que a ellos les faltaba el agua y a los hoteles no, porque tenían que pensar en los turistas. Otra cosa que expresaron fue de que: los trabajos son precarios. A todo lugar que lleguen los turistas y ese lugar esté habitado…unos lo pasarán lindo y otros no. Viajar no da la felicidad que todo ser humano busca, te da migajas de lo que se cree es felicidad. Leyendo un libro en casa y escribiendo viajo a lugares increíbles; pero no pretendo que lo hagan. Quien pueda viajar y sentirse bien que lo haga.

  15. Pingback: Área de servicio, crónica de un viaje que continúa - Jot Down Cultural Magazine

  16. Viajar es una experiencia que nos conecta con el mundo, pero también con nosotros mismos, como bien explora este artículo al reflexionar sobre los impulsos, contradicciones y consecuencias del turismo actual. En Pasaporte a La Tierra, nuestro blog de viajes, compartimos la misma inquietud: ¿cómo viajar de forma responsable y sostenible sin contribuir a la mercantilización desmedida de los destinos?

    Creemos que viajar no debe ser sinónimo de consumo, sino de aprendizaje y respeto por las culturas locales y el medio ambiente. Al igual que lo señala el artículo, viajar no siempre es una solución al malestar cotidiano, pero puede ser una oportunidad para reflexionar, aprender y contribuir al bienestar colectivo si se hace de manera consciente.
    Saludos.

  17. PLAGA: Aparición masiva y repentina de seres vivos de la misma especie que causan graves daños a poblaciones animales o vegetales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*