Cine y TV

‘ALF’: tú no me juzgas por lo del gato, yo no te juzgo por lo del crack

ALF. Imagen NBC.
ALF. Imagen: NBC.

ALF es el último superviviente de su planeta, Melmac, que ha explotado debido a un recalentamiento producido cuando todos sus peludos habitantes enchufaron el secador de pelo al mismo tiempo. En su huida, estrella su nave en el garaje de los Tanner. Estos deciden adoptarlo, como el que se queda un perrito abandonado, pero sin vacunarlo ni tomar las precauciones sanitarias mínimas de con vivencia entre un alien y una familia con hijos. Los locos años 80. 

Del mismo modo en que mi madre se empeñaba en referirse a un compañero de la escuela como «el morito» por su procedencia magrebí (si bien había nacido en Barcelona y se llamaba Carlos), los Tanner deciden rebautizar al extraterrestre como ALF (acrónimo de Alien Life Form), pese a que su nombre real era Gordon, nombre bastante común en Estados Unidos. 

Pronto ALF pasa a ser uno más de la familia, creando un vínculo especial con el padre, Willie, y no tanto con el gato, Lucky: en Melmac estos animales eran un manjar. Con el tiempo, ALF fue perdiendo su lado macarra por culpa de niños imbéciles y padres irresponsables: después de un gag con el gato, un chaval metió a su mascota en el microondas. Los directivos de la NBC obligaron a los creadores a que ALF se reconciliara con el mundo gatuno. En otro capítulo, el extraterrestre inventa un jacuzzi casero, lanzando una batidora en la bañera. De nuevo, un niño casi se electrocuta imitando la escena. La NBC obligó a los productores a regrabar esa escena. También privaron al pobre ALF de la cerveza, pese a las quejas de los directores: ALF era un adulto, tenía doscientos cincuenta años. Tenía derecho a consumir alcohol. No coló. A medida que pasaban los capítulos, el protagonista pasó de ser un extraterrestre con mala leche, a ser un adefesio peludo y mustio. Más que melmaquiano acabó siendo un portugués bajito. 

No todo eran risas y chascarrillos en casa de los Tanner. Pronto, Max Wright, el actor que interpretaba a Willie, se quejó de que los mejores chistes se los llevaba ALF. El muy loco estaba celoso de un muñeco de trapo. (Idea para una película: José Luis Moreno deja de hablarse con Macario, tras sospechar que fue el muñeco el que envió a los albanokosovares a robar en su chalé; desemboca en una guerra fratricida). La actriz que interpretaba a Lynn, la hija, padeció bulimia durante el rodaje. Y, según Anne Schedeen, quien daba vida a la esposa de Willie, la comunicación entre el reparto era nula: al acabar la última escena del último capítulo de la última temporada, Max Wright se dirigió al camerino, se cambió, se fue a casa sin despedirse, y nunca más se supo de él. 

¿Nunca más? OH, WAIT. En 2008, el diario sensacionalista National Enquirer publica unas fotos en las que Willie, nuestro Willie, fuma crack y mantiene relaciones sexuales con unos vagabundos. Si bien Wright lo desmintió de una manera poco convincente, cierto o no, el rumor acabó con su carrera como actor. Mientras tanto, en el fondo de un baúl de la NBC ALF sonreía socarronamente. Por una vez, era Willie y no ALF el que se llevaba las risas de todo el país. 

Pero a ALF no le fue mucho mejor. Las peores humillaciones del equipo de reparto se las llevó Michu Meszaros. ¿Lo recordáis? Claro que no. Era el señor que se disfrazaba de ALF cuando había planos de cuerpo entero. Meszaros medía ocenta y tres centímetros de altura, y provenía del mundo circense. Su número estrella consistía en casarse con su novia Juliana, también enana. Ya sabéis: ese número tan espectacular que consiste en dos enanos contrayendo matrimonio. Atraído por los cantos de sirena de Hollywood, Michu aparcó su carrera como artista de circo para dedicarse a la interpretación. Su paso por el mundo del cine fue tan breve como su estatura. Aunque consiguió actuar junto al mismísimo JohnTravolta en ¡Mira quién habla! haciendo de doble de acción de un bebé. Y esta no sería la última vez que interpretaría a un niño, ya que Michu forjó una buena amistad con Michael Jackson

Una serie es mejor cuantas más lecturas tiene. Sabiendo todo esto, invito a los lectores y lectoras a revisitar ALF y reconsiderarla como la gran comedia que fue, pero sobre todo, como el terrible drama que acabaría siendo.

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6 Comentarios

  1. Llamar adefesios peludos a los portugueses, no me parece de buen gusto, la verdad. Ni irónico, ni humor de calidad. Simplemente mal gusto

  2. Felipe V el animoso

    Qué gran serie… había leído algo de esas fotos del actor que hacía de padre y, bueno, la vida tiene estas cosas, a saber… el tipo nos dejó grandes momentos con Alf, que es lo que importa. El mal rollo en el set… pues como en cualquier trabajo o familia después de tantos años.

    Hoy no se podría hacer esta serie, en Hollywood exigirían que al extraterrestre lo interpretara un alienigena de verdad, de género no binario y que su nave estuviera propulsada por placas solares. Ya no hablemos de que en la familia todos fueran blancos y heteros…

    • El Pollo Loco

      Si leiste el articulo cosa que parece no hiciste ya era ofensiva para el supuestamente basado publico de antaño. No dejaron que se comiera al gato, que fumara o bebiera pero ahora es que hay una generación de «cristal».

  3. En los primeros episodios en efecto Alf es un adulto chapuzas que bebe, se quiere comer al gato y follarse a la madre (!!). Muy gracioso. Pero rápidamente se convirtió en una serie ñoña donde todos aprendían al final una valiosa lección sobre la familia, la amistad o alguna mierda de esas. Luego Alf volvió. En forma de chapas.

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