
Pero qué bonita es la adolescencia. Un día te salen pelos donde antes no había pelos y no quieres que te salgan pelos, así que te afeitas esos pelos porque, en realidad, quieres que te salgan más fuertes y ser un tío rudo y machote. Otro día te crecen las tetas a un ritmo casi idéntico al que te crecen los granos y es una putada, porque aún no tienes claro si tienes que ocultarlas o comprarte el sujetador con el push-up más montañoso que tengan para que se vea quién es la que maneja la mercancía en el instituto. Además, te cabreas con todo Cristo. Con tu hermana porque te roba la ropa, con tus hermanos porque el pequeño es un niñato y el mayor es objetivamente un gilipollas integral, con tus tíos y tus abuelas porque ¿otra vez calcetines? Y con tus padres. Tus padres no te comprenden. Vamos, dudas que comprendan a alguien o algo. Cualquier cosa. Y lo que es peor, no solo no te dejan salir de noche, es que cuando te dejan salir por la tarde te obligan a quitarte la camiseta de Metallica todo guapa que te habías pillado en el rastro, que por qué no te pones esa tan bonita que te ha regalado el tío Joaquín que acaba de volver de la Expo de Sevilla. Vamos, no me jodas, si sale un pájaro absurdo con el pico de colores. Y eso cuando eres un tío, que como quieras ponerte una minifalda y un escote, o aprendes a retorcerte en el ascensor como Houdini escapando de unas cadenas o al final acabas saliendo con, lo has adivinado, una camiseta de Curro, mascota oficial de la Expo 92. O de Cobi, que es aún más horroroso.
Y lo peor es que, como tienes que estar en casa antes de las diez y los móviles no existen e internet tampoco, no te quedan más narices que ponerte a ver la tele. Dibujitos animados para críos o programas rancios para viejos. Las pocas series en las que sale gente de tu edad están protagonizadas por niños ricos americanos. Nadie te entiende y la vida es una mierda.
Hasta que una noche escuchas una canción. Es de los Beatles y la canta un tipo con la voz rasgada que se llama Joe Cocker. Es «With a Little Help from My Friends» y se te queda grabada para siempre.
Aquellos maravillosos años también se desarrollaba en Estados Unidos, pero los personajes no competían por ver quién estaba más bueno o quién ligaba más o quién tenía la casa y el coche y el peinado más molón. No era una comedia aunque ganase un Globo de Oro y un Emmy a mejor serie de comedia, pero tú te reías con la torpeza de Kevin y las gafas de Paul. Tampoco era un drama aunque ahora la clasifiquen como comedia dramática, pero tú lloraste con el fracaso y con la guerra y con la muerte, aunque fuese lejana.
La serie ni siquiera transcurría en nuestra época, pero te daba igual. Lo que veías en la pantalla era la realidad. Era tu realidad. Tu tele era la tele de la familia Arnold. Tus dudas eran las dudas de Kevin. Tus peleas con tu padre eran sus peleas con el lacónico Jack. El gilipollas de tu hermano era el gilipollas de Wayne. Tus mejores notas eran las notas de Paul. Y tus besos eran los besos de Winnie Cooper. Creciste con Fred Savage desde que tenía trece años hasta que fue a la universidad el mismo día en que tú entraste en la facultad. Te enamoraste de él como él se enamoró de Danica McKellar. En seguida supiste que Josh Saviano se convirtió en Marilyn Manson aunque no sea cierto. Descubriste a Cocker y a los Beatles, pero también a Percy Sledge, a James Taylor, a los Beach Boys y hasta a los Doors. Y el «Sleepwalk» de Santo & Johnny te mecía mientras mirabas la televisión. Y la televisión te comprendía y tú la comprendías a ella. Comprendías incluso a tu madre y a tu padre. Y los querías igual. Los que rías más.
Aún no lo sabías, pero esos años iban a durar un parpadeo. Tenías tantas ganas de crecer que una mañana desaparecieron. Y aún hoy, después de todo este tiempo, a veces te levantas de madrugada y no recuerdas si eres una persona adulta y responsable o caminas sonámbulo en la noche siguiente a aquella tarde en la que besaste por primera vez.








Qué corto el artículo! Nuestra nostalgia merecía unos cuantos párrafos más
Estoy de acuerdo … el artículo es cortísimo … nos quedamos pidiendo más y más … que nostalgia … será que es Enero y el cuerpo lo sabe ¡¡¡¡
Hombre, esto es solo el sumario de un articulo, ¿Donde está el resto?