
Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital, ya disponible en nuestra tienda online.
Museos, galerías, bibliotecas, centros de exposiciones, academias, filmotecas. Los amantes de la cultura suelen ser los «sospechosos habituales» que frecuentan estos espacios que aparentemente son ajenos al cambio tecnológico. Aquí el tiempo logra detenerse: el cultureta profesional disfruta viendo cómo se para el reloj para poder sumergirse en un océano de herencia artística. Sin embargo, esa anacronía y aires vetustos que parece respirarse en estos lugares pueden echar para atrás a esas nuevas generaciones que se relacionan con el mundo que les rodea a través de una pantalla.
Es una obviedad decir que una sociedad de redes como en la que vivimos también necesita cultura. Lo que no es tan evidente para muchos es que esa sociedad la necesita y también la busca. Sus industrias han corrido el riesgo de quedar relegadas al ostracismo en ausencia de perspectivas que las conecten con las nuevas tecnologías y sus principales valedores: los jóvenes.
Sin embargo, para ser relevante en internet hay que hacer un doble esfuerzo: estar en internet y adaptarse constantemente a innumerables cambios. Son muchas las instituciones que han trabajado y trabajan para conseguirlo, con más casos de éxito que de fracaso. Innovar, probar y superar los miedos suelen ser los ingredientes necesarios para quitarse la caspa. Y no olvidarse de contarlo. La comunicación digital se está convirtiendo, cada vez más, en la herramienta principal para sobrevivir al tsunami 3.0.
La mayoría de este tipo de instituciones culturales apuestan no solo por mejorar su conectividad, adaptar sus equipos y personal o digitalizar sus catálogos, bibliotecas y piezas más importantes, también usan la tecnología para hacer accesibles sus contenidos a todo tipo de públicos, usando un lenguaje claro y transparente, y eliminando posibles barreras y sesgos.
Pero las más audaces no se olvidan de su comunicación en web y redes. Una buena página web es la mejor carta de presentación para captar nuevos adeptos y mantener a los fieles: información actualizada, visitas guiadas on line, catálogos, descargables, fotos, audios y vídeos en máxima calidad. Los responsables de este cambio apuestan por la usabilidad, rodeándose de los mejores expertos en experiencia de usuario, también un contenido sencillo, pero detallado, producido por periodistas, y, por supuesto, el diseño. No hay que olvidarse de la máxima «si lo cuentas bien, cuéntalo también bonito».
Los rediseños de las páginas web de instituciones culturales y museos se han convertido en la principal prioridad para sus equipos de comunicación. Desde la adaptación a los distintos dispositivos, con especial orientación a smartphones, hasta el lanzamiento de aplicaciones nativas, específicas para las necesidades de cada organización.
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Se ha dicho que los museos son ahora los nuevos templos.