Tecnología Política y Economía

3500 explosiones

3500 explosiones
Los restos de un dispositivo buscapersonas explosivo en una fotografía tomada en Beirut el 18 de septiembre de 2024 tras una explosión. Fotografía: AFP / Getty.

Hasán Nasralá estaba cada día más paranoico. El secretario general de la organización terrorista Hezbolá seguía obsesivamente las noticias desde su búnker, a dieciocho metros bajo tierra, en el barrio de Haret Hreik, al sur de Beirut. La respuesta de Israel al ataque del 7 de octubre no tenía precedentes: las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ya habían prácticamente neutralizado a Hamás en la Franja de Gaza y ahora podrían concentrarse en el norte, donde Hezbolá mantenía una guerra de baja intensidad en la frontera con el Líbano, «en solidaridad con el pueblo palestino».

«Le hemos dado a Hezbolá un ejemplo de lo que les ocurrió a sus amigos del sur. Eso es lo que ocurrirá aquí en el norte. Haremos lo que sea para recuperar la seguridad», advirtió el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, refiriéndose a los ochenta mil ciudadanos israelíes evacuados cuando comenzaron los bombardeos del grupo libanés. La creciente paranoia de Nasralá lo llevó a tomar decisiones drásticas: prohibió el uso de teléfonos celulares, que podían ser hackeados fácilmente por la inteligencia israelí, y ordenó utilizar pagers, o dispositivos buscapersona, obsoletos. Aunque poco prácticos, estos artefactos sin conexión a internet eran imposibles de intervenir.

Nasralá había reforzado la vigilancia sobre sus propios hombres. La paranoia no solo lo impulsaba a protegerse del enemigo externo, sino que también había comenzado a sospechar de traidores dentro de la organización. El miedo a filtraciones y delaciones se había vuelto obsesivo. Las purgas silenciosas, llevadas a cabo sin previo aviso, habían sembrado desconfianza entre los rangos medios y altos. Las reuniones estratégicas eran cada vez más aisladas, limitadas a pequeños grupos de confianza, y cualquier falla operativa era recibida con amenazas veladas. En ese contexto, la orden de reemplazar los celulares por pagers obsoletos se interpretó como un mensaje inequívoco: nadie estaba a salvo de la sospecha.

Hezbolá había adquirido cinco mil pagers modelo AR-924 de la marca taiwanesa Gold Apollo. Eran voluminosos y robustos, con medidas de 7.3 x 5 cm, un grosor de 2.7 cm y un peso de 133 gramos. Resistían bien las duras condiciones del sur del Líbano y su batería podía funcionar meses sin necesidad de recarga. A pesar de no tener la practicidad de un celular, ofrecían a los oficiales de Hezbolá la tranquilidad de saber que Israel no podría monitorear sus movimientos. Nasralá dio la orden de distribuirlos.

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5 comentarios

  1. Sin dejar de ser bestias, que lo siguen siendo, allí ahora compiten también en hacer ataques inteligentes.

  2. Fernando Fernández Caraballo

    El razonamiento del artículo es: se lanza un ataque terrorista indiscriminado y cualquiera que sea víctima de él se convierte en terrorista por arte de hasbara.
    Hasta siempre Jor Down. La apologia del genocidio, la limpieza étnica y los crímenes de guerra bien merece una cancelación.

  3. Osea que la defensa de un proyecto político determinado es lo que legítima sus medios ¿No?
    Ok. Gora ETA

  4. ¿Pero quien ha decidido publicar este artículo? ¿No os da vergüenza? El artículo habla de un acto brutal de terrorismo indiscriminado que provocó múltiples muertos y heridos civiles como si fuera una gran hazaña, de una forma triunfalista y apologética. E, implícitamente, el artículo está aprobando las víctimas civiles como un justificable daño colateral para producir un supuesto bien mayor («solo seis de los muertos eran civiles»). Es indudable que el tono del artículo habría sido muy otro si el autor hubiera sido Hezbolá y las víctimas judías y/o sionistas. Y sí, estoy acusando al autor de doble moral. Es repugnante. Muertos y heridos civiles nunca tienen etnia ni nacionalidad.

    El artículo tiene además errores importantes. Los indiscriminados ataques terroristas sionistas del 17-18 de septiembre de 2024 provocaron no 6 sino al menos 12 muertos civiles, entre ellos 2 niños, y unos 4 000 heridos civiles, algunos muy graves. Y hay que recordar que muchas víctimas de Hezbolá no eran combatientes, es decir, se podría considerar perfectamente que eran civiles. Tampoco se explica por qué hay esa enemistad entre sionistas y chiítas libaneses (y árabes en general, de hecho). La descontextualización de este artículo es total. Como sabe cualquiera que esté mínimamente bien informado (es decir, que haya leído algo, sólo un poco, de historia y no de propaganda), los sionistas estaban mucho mejor armados, entrenados y dirigidos que los árabes en 1948-9. De hecho, los sionistas siempre han sido muy superiores a cualquier ejército árabe y han recibido siempre apoyo de grandes potencias occidentales como el Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania o la URSS (esas armas checoslovacas en 1948). Vamos, que la cosa no va simplemente de voluntad, como demuestra también el hecho de que los sionistas hayan llegado a tener más armas nucleares que Francia (el reactor nuclear de Dimona, por cierto, fue proporcionado precisamente por los franceses). Y esto por no hablar que, sobre la guerra de 1948, ni se menciona en este artículo el Plan Dalet y sus masacres y limpieza étnica, en lo que fue el inicio de una ya acendrada tradición en la actividad sionista hasta ahora mismo. Ahí sí hay voluntad. Y blut und boden y lebensraum y untermenschen y hasta Generalplan Ost. Sólo falta el Zyklon-B. Pero ya sé que puntualizar todo esto es inútil, porque a estas alturas cualquiera que siga estando mal informado es sólo porque quiere.

    Una muestra clara de la catadura moral del autor del artículo es que ni mencione que el asesinato de Nasralá se hizo sobre un edificio civil de un barrio densamente poblado de una gran ciudad y que provocó al menos 33 muertos, con 195 heridos y decenas de desaparecidos, muchos de ellos civiles. ¿Habría dicho lo mismo si las víctimas hubieran sido judías/sionistas? No tengo yo muy claro que el autor del artículo crea que los civiles árabes son humanos. Porque eso es lo que me indigna del autor de este artículo: su desprecio por los derechos humanos de los árabes civiles.

    Este artículo es sólo burda y anticuada propaganda sionista, triunfalista, descontextualizada e implícitamente racista, que parece salida de los años 50, de los tiempos del libro/película «Éxodo». Yo no sé en la Argentina, pero aquí en España publicar algo como esta basura en un medio de calidad es intolerable. En mitad del genocidio de Gaza, además, donde es posible que las víctimas mortales, prácticamente todas civiles, deban contarse por centenares de miles. La diversidad en cuestión de opiniones es siempre bienvenida, pero nunca la apología del terrorismo ni de los terroristas. Que lo haga una revista ultraderechista sería de lo más comprensible, pero no lo es que lo haga una revista cultural como Jotdown, que se supone (supongo yo, vamos) que está a favor de los derechos humanos y en contra del colonialismo, el racismo, el apartheid, la limpieza étnica, las masacres y el genocidio. Y también en contra del terrorismo, supongo. El autor os la ha colado y ahora mismo se está riendo de vosotros.

    Veo que el autor de este artículo es un periodista cultural argentino que también se dedica al activismo sionista. Porque basta con ver su cuenta en Twitter/X (dieguez_). Este pasado 7 de febrero, a un usuario denunciando allí la presencia de soldados sionistas en la Argentina («Hay más 10.000 soldados del ejército de ocupación israelí que viajan a Argentina y se hospedan en el lago Puelo. Todos son expertos en manejo de armas, explosivos y tienen sus manos manchadas de sangre de niños y niñas Palestinos..»), el autor de este artículo responde: «¿Para qué tuiteás llorando, poeta? Andá y hacé algo. ¿O sos cagón?». Bueno, dieguez_, pues yo ya te he bloqueado en Twitter/X. Más no puedo hacer, desgraciadamente. Pero Jotdown sí puede: no publicar ningún artículo más de este señor.

  5. Buen artículo. Desgraciadamente las víctimas civiles han sido un daño colateral – o no – en tiempos de guerra desde que el mundo es mundo, no creo que el autor esté justificando nada, mucho menos alegrándose de la pérdida de vidas humanas, pero no deja de sorprenderme cómo algunas personas piensan que puede haber guerras sin víctimas civiles; no puede haberlas, de ahí, entre otras cosas, la atrocidad de las guerras.
    Qué escándalo que el autor no denuncia con suficiente vehemencia el asesinato de estas víctimas civiles musulmanes, me rasgo las vestiduras porque no es empático, pero al mismo tiempo te cuelo el comentario con la etiqueta de ultraderechista -porque ni me planteo decir ultraizquierda, no que esos son buenos – y pido que le bloqueen de donde sea porque esto no se puede permitir, no no, la libertad de expresión la que yo determine, cuándo y cómo. En fin.

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