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Cartografía secreta: Los viajes en ‘Drácula’ de Bram Stoker, una geografía del horror y la modernidad

Itinerarios de Drácula y Harcker
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Enfrentarse al Drácula de Bram Stoker es mucho más que sumergirse en una novela gótica: es adentrarse en una cartografía literaria que recorre Europa como una arteria viva, palpitante de misterio, de modernidad y de oscuridad ancestral. Si el vampiro ha devenido en icono cultural del siglo XX y XXI, es en buena parte gracias a este itinerario que lo transporta desde los rincones más remotos de Transilvania hasta el corazón de la Inglaterra victoriana.

El mapa y los gráficos que acompañan este artículo permiten visualizar, por un lado, el vertiginoso trayecto de Jonathan Harker —el joven abogado londinense— desde Inglaterra hasta el castillo de Drácula, y, por otro, el lento y ominoso recorrido inverso que realiza el conde para establecer su dominio en suelo británico. Estos dos viajes, opuestos en ritmo y en carga simbólica, encierran en sí mismos el nervio narrativo de la novela.

El viaje de Jonathan Harker: la rapidez de la civilización

Jonathan Harker parte desde Londres en tren, atraviesa Múnich, Viena y Budapest, y finalmente llega a Bistrița, en Transilvania. Desde allí, toma un carruaje hacia el paso del Borgo, donde es recogido por el propio conde. Todo el trayecto se completa en apenas seis días. Es el itinerario de un hombre moderno, producto de la era del ferrocarril, de la organización horaria, del progreso técnico. Este viaje de Harker es también un viaje de descenso: cuanto más se adentra en los Cárpatos, más retrocede en el tiempo y en el espacio. Deja atrás el orden, la razón y la lógica del Imperio británico para adentrarse en un territorio donde reina lo desconocido, lo supersticioso y lo arcaico. El castillo de Drácula es el punto final de esa regresión: un lugar sin tiempo, un nido de sombras que parece suspendido fuera del mundo.

El viaje del conde Drácula: la amenaza que avanza lentamente

En contraste con la velocidad del trayecto de Harker, el viaje del conde Drácula hacia Inglaterra es lento, silencioso y cargado de muerte. Se produce a bordo del navío Demeter, que zarpa desde Varna —aunque en versiones posteriores también se menciona Constanza— y atraviesa el mar Negro, el Bósforo, el mar de Mármara, el Egeo, el Mediterráneo y el Atlántico, hasta recalar en la costa de Whitby, al noreste de Inglaterra. Esta travesía es, en muchos sentidos, un viaje de conquista. Drácula no viaja solo: lo acompañan varias cajas de tierra de su castillo, necesarias para que pueda sobrevivir. Y con él viaja también una amenaza invisible, que va eliminando uno a uno a los miembros de la tripulación, según narra el diario de a bordo del capitán.

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Un comentario

  1. Kurt McVeigh

    «Jonathan Harker parte desde Londres en tren» y ya no puede llegar ni a Múnich, ni a la costa francesa porque en la época en que eso sucede, el tren se despeña hacia el mar cuando acaba la tierra firme inglesa. ¡Apoteósico!

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