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Pi Art Festival en Islita: tradición, creatividad y proyección cultural

Pi Art Festival en Islita

En la costa pacífica de Costa Rica, alejada del bullicio urbano y envuelta por el canto de las lapas, Islita ha emergido como un enclave cultural que desafía las percepciones típicas de la periferia. Este pequeño pueblo, no muy conocido en los circuitos masivos, se ha convertido en un epicentro donde el arte, la colaboración y la memoria colectiva se entrelazan de manera excepcional.

El Pi Art Festival nació en marzo de 2023 gracias a la iniciativa de Julián Mora y Héctor Anchía, quienes concibieron el proyecto como un encuentro multidisciplinario destinado a resaltar la identidad, la creatividad y las tradiciones de Islita. El nombre «Pi», tomado de la constante matemática π, hace referencia al crecimiento continuo y la posibilidad de expansión infinita, un símbolo que refleja el afán de renovación e intercambio cultural.

La propuesta parte de una pregunta clave: ¿cómo diseñar una plataforma que potencie la riqueza de Islita y su comunidad a través del turismo creativo, generando oportunidades a largo plazo en crecimiento económico, cultural y social? Lejos de ser una inquietud meramente teórica, esta cuestión da forma y propósito a cada edición, orientando las acciones y estableciendo una visión a futuro en la que la comunidad sea la principal protagonista.

Una historia que se remonta a 2002

Aunque Islita forma parte de la península de Nicoya, se trata de una verdadera «isla de arte» debido a su trayectoria cultural única y su relativo aislamiento geográfico. Un hito clave en esta transformación fue la fundación del Museo de Arte Contemporáneo al Aire Libre en 2002, cuando comenzaron a erigirse esculturas y murales que se integran al paisaje tropical y reflejan la colaboración entre la comunidad y artistas de diversas partes del mundo.

La labor de Loida Pretiz y otros actores clave fue esencial para consolidar tanto el museo como los colectivos artísticos locales, asegurando que la energía creativa que llegaba a Islita no se desvaneciera con el tiempo, sino que echara raíces y generara un tejido cultural sólido. A lo largo de los años, esta experiencia colaborativa fue forjando una cultura de participación activa, donde el arte dejó de ser un accesorio para convertirse en parte fundamental de la vida diaria de muchos colectivos artísticos de Islita.

Pi Art Festival en Islita

Un festival estacional y multidisciplinario

Cada edición del Pi Art Festival pone énfasis en un área distinta, como las artes plásticas, el cine o la gastronomía, pero el festival abarca múltiples disciplinas, desde la música hasta la tecnología. A medio plazo, se busca convertirlo en un evento estacional, con activaciones recurrentes que fortalezcan la interacción entre la comunidad, los visitantes y los artistas. Este enfoque abre la posibilidad de implementar residencias artísticas, en las que creadores de todo el mundo puedan convivir con los habitantes durante temporadas prolongadas, generando intercambios profundos y proyectos que vayan más allá de las exhibiciones.

La primera edición del Pi Art Festival, celebrada en 2023, se centró en las artes plásticas, con la exhibición de un amplio grupo de creadores nacionales e internacionales. El salón comunal sirvió como espacio central de galería, y la comunidad se involucró de manera orgánica, proveyendo alojamiento, alimentación y logística. En 2024, la segunda edición estuvo orientada hacia la industria cinematográfica, con la participación de productoras como Pacífica Grey. Bajo las estrellas de Islita se ofrecieron proyecciones al aire libre, estrenos nacionales de películas y talleres de actuación y fotografía, lo que reforzó el carácter formativo del festival y promovió un diálogo aún más cercano con la población local. El espacio central de ésta edición fue el anfiteatro al aire libre, un proyecto impulsado y donado por la fundación FunDamental del renombrado estudio de arquitectura Taller Ken. 

Pi Art Festival en Islita

Conocimiento transmitido por generaciones

Uno de los conceptos clave que impulsa el festival es la creación de una «biblioteca viva», entendida no como un repositorio de libros físicos, sino como el modo en que el conocimiento se transmite dentro de la comunidad a través de prácticas y legados generacionales. El acervo de saberes locales, acumulado a lo largo de décadas, se comparte con los artistas visitantes, quienes también aportan perspectivas novedosas y experiencias globales.

La sinergia que surge de esta interacción tiene el potencial de ampliar los horizontes de todos los involucrados, reforzando el valor cultural de Islita y proyectando su imagen más allá de las fronteras de Costa Rica. Patricia y Jorge, productores del Pi Art Festival y parte del Comité Asesor, destacan la entrega y hospitalidad de las familias locales. Patricia recuerda cómo fue testigo de esa colaboración el último día de la primera edición: «De nada habría servido nuestra logística si no hubiéramos contado con el apoyo y la alegría de la gente de Islita», comenta. Jorge ve el festival como una plataforma de conexión social, más allá de la exhibición de obras. Para él, el objetivo verdadero es impulsar colaboraciones que fortalezcan la identidad local y sirvan de modelo para otras regiones.

Marlov Barrios, artista guatemalteco, participó con su políptico Renacer del tiempo, el cual se integró a un mural creado in situ. Para él, el mayor aporte del Pi Art Festival es la oportunidad de sacar el arte de los grandes circuitos urbanos y acercarlo a una comunidad que, con su energía, contribuye tanto a la obra como el artista mismo. Por su parte, el artista costarricense Guillermo Tovar destaca la atmósfera de convivencia generada en el festival: desde partidos de fútbol improvisadas con niños locales hasta compartir platillos típicos con las familias de la zona, lo que contribuye a crear un paisaje cultural más allá de lo meramente expositivo.

Pi Art Festival en Islita

Estrategias y acciones para el desarrollo local

Las estrategias y acciones planteadas para el crecimiento cultural y económico de Islita provienen no solo de los fundadores Julián Mora y Héctor Anchía, sino también de un equipo de producción, artistas locales y asesores externos que enriquecen la visión. Entre las propuestas se encuentra la invitación a referentes en arte, ciencia y tecnología para ampliar la visión del festival y dotarlo de mayor robustez conceptual y económica. También se propone fomentar la formación de líderes culturales y el desarrollo de talento local mediante un programa de residencias y talleres que aborden diversas áreas, desde la producción artística hasta la gestión comunitaria. Se destaca la integración de la cocina guanacasteca —como las tortillas palmeadas, los picadillos y los ceviches— como parte del acervo cultural de Islita, ofreciendo ferias y experiencias culinarias que fortalezcan la economía local. Finalmente, se plantea la creación de una plataforma digital y presencial para documentar cada paso del proceso, permitiendo que otras regiones se inspiren en este modelo de turismo creativo.

Coordinar un evento de esta magnitud en una zona con limitaciones de infraestructura presenta diversos retos logísticos. El traslado de obras, materiales y equipos depende de vehículos todoterreno y de la colaboración de la comunidad, que abre las puertas de sus casas y comercios para facilitar los preparativos. A pesar de los obstáculos, los organizadores destacan que el espíritu comunitario y la flexibilidad para resolver imprevistos hacen que todo sea posible. Los aprendizajes de la primera y segunda edición sirven de base para futuras entregas, con miras a perfeccionar cada vez más la propuesta.

Pi Art Festival en Islita

Un horizonte de crecimiento consciente

El símbolo π que da nombre al festival no es solo un guiño a las matemáticas. Representa la idea de un crecimiento continuo, pero consciente de las particularidades de Islita y su gente. Para los organizadores, la identidad local y la historia del lugar, reflejada en la creación del Museo de Arte al Aire Libre en 2002, no deben diluirse en el afán de atraer visitantes, sino que deben mantenerse como el pilar de toda iniciativa.

El festival aspira a que la comunidad mantenga el control de su narrativa y rumbo cultural, sumando colaboraciones externas que enriquecen sin desplazar lo propio. El Pi Art Festival demuestra que un pequeño pueblo costero puede albergar un proyecto ambicioso y de alcance múltiple. Islita, con su combinación de historia, prácticas locales, espíritu hospitalario y paisajes singulares, personifica la colaboración entre lo local y lo global, entre la tradición y la innovación.

Artistas de renombre como Richard Vivienzo, Marlov Barrios y Francesco Bracci, entre otros, enriquecieron la escena cultural de Islita dejando sus obras como legado para la comunidad. Paralelamente, el festival destinó recursos a mejoras de infraestructura, concretadas gracias a la colaboración entre la iniciativa Fundamental de Taller Ken y la constructora AIE, lo cual permitió la construcción de un anfiteatro y el embellecimiento del espacio central donde se ubica el museo, reforzando así el compromiso con el desarrollo cultural y social de la región.

Al desprenderse de los patrones exclusivos de las grandes ciudades, este festival se erige como un referente para quienes buscan crear espacios culturales profundamente enraizados en la comunidad. Cada edición, ya sea de artes plásticas, cine o gastronomía, abre nuevos caminos para entender cómo el arte, el conocimiento transmitido por generaciones y el entusiasmo colectivo pueden converger en propuestas que beneficien a todos.

De esta manera, en las futuras ediciones, Islita continuará recibiendo artistas, visitantes y curiosos dispuestos a sumergirse en su «biblioteca viva», donde los saberes no están en estantes, sino en las manos y la memoria de su gente. Así, el futuro del Pi Art Festival se perfila como un territorio de oportunidades que crece con cada nueva conversación, cada nuevo proyecto y cada mirada que descubre, en este rincón costero de Costa Rica, un universo cultural tan vasto como la propia constante π.

Este artículo es un adelanto de nuestra revista trimestral nº 50 especial Pura vida, ya disponible aquí.

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