
Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital, ya disponible en nuestra tienda online.
La guerra es un fracaso de la evolución histórica de las sociedades, a nivel humano una tragedia recurrente y desesperante, a nivel macroeconómico empeora los principales indicadores (PIB, IPC, deuda pública, tipos de interés, balanza comercial), y a nivel microeconómico un desmentido a la premisa de racionalidad de los consumidores.
Dicho esto, fijemos posición. La guerra existe y está ahí, no se la puede cancelar, y estamos en el mundo en el que estamos, convivimos con sistemas iliberales que se han desarrollado económicamente y cuyos gobiernos han evitado los «dividendos de la paz», ya que no tienen que preocuparse de la opinión de sus ciudadanos, y han invertido en armarse hasta los dientes. No estamos en un mundo vegetariano, sino carnívoro, y por lo tanto el pacifismo sin un respaldo armado no tiene ninguna justificación racional.
Si repasamos los seis principales servicios que presta el Estado: sanidad, educación, orden público, defensa, gestión de infraestructuras y pensiones, no tiene ningún sentido desgañitarse pidiendo sanidad de calidad y pensiones suficientes y no pedir lo mismo para nuestra defensa.
Echemos un vistazo a su pasado, presente y futuro
PASADO
La primera masacre de la que se tiene noticia se dio en el sitio de Jebel Sahaba, situado en el valle del Nilo, en la frontera norte de Sudán con Egipto.
Parece que miembros de la cultura Qadan (que duró unos 4000 años), fueron masacrados por los natufianos (otra cultura que se extendió a lo largo de 3000 años). El cementerio contiene una gran cantidad de esqueletos, datados con una antigüedad de entre 13 000 a 14 000 años, y casi la mitad de ellos (hombres, mujeres y niños) tienen puntas de flecha incrustadas en sus esqueletos, otros heridas en el cráneo.
En Lecciones de la historia, Will y Ariel Durant indican que de 3476 años de historia registrada, solo 268 no han experimentado conflictos armados. Otras fuentes documentan 10 624 batallas a lo largo de 4500 años.
Teniendo en cuenta que no había teléfonos móviles en esa época, puede que ni esos 268 años estuvieran libres de conflictos.
«La verdad es la primera víctima de la guerra», se atribuye a Esquilo y vemos que la «niebla de la guerra» cubre interesadamente las informaciones que recibimos. Vamos a intentar ver cómo se están desarrollando las guerras actuales y hacia dónde nos dirigimos. Tomaremos como ejemplo la guerra de Ucrania.
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¿Quién ha escrito esto, una metralleta?
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