
Hay lugares que no se visitan, se atraviesan. Son esos lugares que nos habitan mucho después de haber salido. La experiencia museográfica —tradicionalmente concebida como una secuencia de vitrinas, objetos y cartelas— está mutando. Ya no basta con mostrar; ahora hace falta algo más.
En ese cruce entre relato, tecnología y emoción aparece Grup Transversal, liderado por Eudald Tomasa, artífice del concepto de museografía de la emoción. No es una etiqueta de marketing, sino una forma de repensar la relación de los museos y los espacios patrimoniales con quienes los recorren. Grup Transversal no diseña espacios, sino que crea experiencias inmersivas que interpelan, emocionan y son recordadas.
Lo entrevistamos para entender qué se esconde tras este nuevo concepto y cómo se materializa.
¿Cómo nace lo que vosotros llamáis museografía de la emoción?
Nace de una pregunta muy sencilla: ¿qué recordamos de verdad cuando salimos de un museo? Los museos, los espacios patrimoniales o las exposiciones son lugares de aprendizaje informal y de descubrimiento. Y muchas veces pasamos por ellos y acabamos recordando muy pocas cosas. Y es sencillamente porque no nos han tocado de verdad, no nos han impactado. Un dato puede olvidarse; una experiencia significativa, no.
Pasamos del storytelling al storyliving. Hay que poner al visitante en el centro, pero de verdad. Atravesado por un relato, una narrativa que comprende, que le llega, una experiencia sensorial que le atrapa. Y la emoción juega un papel crucial en ello. Está demostrado que las emociones tienen un papel en el aprendizaje: no solo afectan a nuestra atención, sino también a nuestros recuerdos.
¿Eso implica renunciar al discurso expositivo tradicional?
No, en absoluto. Lo que implica es entender que el relato se construye también desde lo sensorial, lo simbólico, lo experiencial. En lugar de presentar información como quien despliega un archivo, la museografía de la emoción la presenta como una narración vivida. No se trata de enseñar, sino de provocar: una imagen, una atmósfera, una sensación, una textura… Y de ahí nace el deseo de saber más.
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