Entrevistas

Basilio Baltasar: «La industria del entretenimiento atrofia la capacidad cognitiva, la sodomiza intelectualmente y reseca la imaginación»

Mientras el presente celebra su nuevo fetiche —Malbot, Openclaw, el enésimo «día de los agentes IA»—, la conversación pública vuelve a girar en torno a la promesa de automatizarlo todo, incluido el pensamiento. La inteligencia artificial se presenta como culminación natural del progreso técnico, como si la delegación de la decisión, la atención y el tiempo fuese un paso más en una historia inevitable. En ese clima de entusiasmo programado, donde los gurús le hacen el trabajo gratis a los tecnofeudalistas, resulta obligatorio detenerse a pensar qué idea de ser humano y qué concepción del tiempo están quedando atrás para tomar las riendas de nuestra humanidad antes de que los bots seamos nosotros.

Basilio Baltasar (Palma de Mallorca, 1955) irrumpe precisamente ahí donde el discurso dominante no quiere mirar. Frente a la euforia algorítmica y la fantasía de una inteligencia sin cuerpo ni destino, Crítica de la razón maquinal propone una reflexión filosófica que no se deja seducir por la novedad técnica ni por su retórica de eficiencia. El libro no discute aplicaciones ni modelos, sino algo más incómodo: la larga transformación del hombre en mecanismo, la interiorización del tiempo como disciplina y la renuncia progresiva a una experiencia no computable de la existencia. Leerlo hoy, en pleno fervor por los agentes autónomos, es una forma de desajuste deliberado, una pausa en medio de la gran percusión maquinal para preguntar —todavía— qué hemos ganado y qué hemos sacrificado en nombre de la razón técnica.

Crítica de la razón maquinal (KRK, 2024) plantea una visión filosófica agonista sobre el mundo moderno. ¿Recuperas este término para describir a un pensador que no acepta pasivamente los dictados de la razón mecanicista ni la sumisión del pensamiento al automatismo tecnológico?

La filosofía agonista sostiene un radical antagonismo con la llamada modernidad y delata el fracaso de sus promesas. La educación universal del ser humano ha desembocado en un adiestramiento masivo que cercena sus cualidades de autonomía y dignidad. El mecanicismo concibió una endemoniada quimera: no sólo fabricar un hombre artificial, sino hacer artificial al hombre. Se lo propuso en nombre de la razón y con tales credenciales lo ha conseguido. La maquinaria tecnológica se propone suprimir el libre albedrío y aleccionar a la persona mediante los impulsos que dirijan su comportamiento. La industria del entretenimiento es su principal plataforma: atrofia su capacidad cognitiva, lo sodomiza intelectualmente y reseca su imaginación.

Recordarás que en el preámbulo del libro recojo lo que a plena luz del día proclamó Burrhus Frederic Skinner, miembro de la afamada universidad de Harvard, premiado por el gobierno de su nación y considerado por la comunidad académica y política de Estados Unidos un reputado “psicólogo” y “filósofo social”. Apenas quince años después de la derrota de Hitler y sus secuaces, instruía a sus alumnos con el programa del conductismo: “Lo que debe quedar sometido a proceso de abolición es el hombre autónomo, el hombre interior, el homúnculo, el hombre defendido por las literaturas de la libertad y de la dignidad”. Lamentaba Skinner en los años sesenta del siglo XX que “la tecnología capaz de formatear la conducta humana no estuviera todavía disponible”. ¡Formatear la conducta humana! Es el proyecto político de la tecnocracia que tantos escritores publicitan y promueven. Harari, por ejemplo, o, entre nosotros, Innerarity.

Resulta asombroso que un proyecto de dominación, esclavitud y lobotomía masiva (que ha perfeccionado la codicia demoníaca del nacionalsocialismo) haya implementado su influencia y poder en el seno de una sociedad. Que las instituciones y universidades encargadas de custodiar el saber lo celebren como un logro del progreso técnico demuestra hasta qué punto ha sido extirpada de cuajo la noción de libertad y dignidad.

La adivinanza sobre el significado del tiempo, la incógnita de su escurridiza razón, el dilema de la gran maquinación, ha sido descartada como problema filosófico y no se quiere confrontar el enigma que concierne a la verdad.

En el preámbulo mencionas que la interrogación sobre el significado del tiempo ha sido descartada como problema filosófico. ¿Crees que esta omisión ha sido deliberada o simplemente una consecuencia del avance técnico?

La evidencia del tiempo devorador es una insoportable presencia. A lo largo de la historia el hombre se ha negado a contemplar de cara la tiranía temporal y simultáneamente no deja de temer su mecánica y fatal ordenanza. El problema del tiempo como enigma filosófico nos obliga a una desconcertante reflexión sobre el sentido de la existencia, la impermanencia y fugacidad de la vida; nos invita a una meditación sin consuelo ni subterfugios.

Kant buscaba delimitar los límites del conocimiento y la razón. En tu obra, dices que la filosofía moderna ha dejado de interrogar el tiempo y se ha sometido a una «paradójica omisión». ¿Podría Crítica de la razón maquinal ser una respuesta kantiana a la automatización del pensamiento, una nueva «deducción trascendental» en la era de las máquinas?

Más que limitar se trataría de reconocer o identificar esos límites para no extraviarse haciéndose preguntas imposibles. Sin embargo, renunciar a estos interrogantes ha descartado una meditación contemplativa de gran fertilidad. Descartar las poderosas intuiciones heredadas amputan violentamente esa otra inteligencia. Quizá nos convenga restaurar  la conciencia de los dilemas insolubles como una elegante disciplina intelectual. Un escritor chino del siglo IV a. C., Chuang Tzú, ya formuló el dilema fundamental que desconcierta al hombre: “Lo más alto y perfecto es detenerse allí en donde no es posible saber más. Al que no lo comprenda, la rueda del cielo lo desbaratará.” La filosofía agonista sugiere que podría alentarnos revivir el vértigo original que se siente al concebir las dimensiones de la eternidad y del infinito. Ese absurdo que evitamos y que nos trastorna.

¿Cómo se relaciona la concepción del tiempo en tu obra con la tradición filosófica del hermetismo alemán?

La tradición de la filosofía hermética ha querido sostener ese doble pilar del pensamiento: discernir los dilemas de la razón sin perder de vista la dimensión del conocimiento que transforma al pensador. Johann Georg Hamann, Goethe o Thomas Mann han desplegado en sus obras las influyentes sugerencias de una escuela intelectual aborrecida por el mecanicismo. El egiptólogo helveto-letón Erik Hornung cita en una de sus obras el modo que podrá liberarnos de la gran maquinación: “pensar jeroglíficamente”. Evitando la trampa mortal del tiempo y cultivando la erudición que sincroniza la doble visión de la realidad del mundo. Lo que John Milton distinguió como el doble pensamiento de la felicidad perdida.

Los atributos de la divinidad temporal —la guadaña y el reloj de arena que ornamentan su figura— han sido instalados por la modernidad industrial en el centro neurálgico de la mentalidad social. El reloj de pulsera, amarrado a la muñeca del hombre, acopla el latido cardíaco de su pulso al compás de las tuercas, muelles y resortes del obsesivo mecanismo. El metódico registro de las horas, minutos y segundos, pregonado en todo lugar habitado, instala en el organismo de cada hombre la batida de la gran percusión. Como si el tránsito automático de las esferas celestes que rotan a su alrededor no delatara la visible maquinaria universal, el hombre moderno ensambla en su cuerpo el remedo de la cruel computación.

Mencionas que el hombre moderno ensambla en su cuerpo el remedo de la cruel computación. ¿En qué medida el tiempo es hoy una cárcel tecnológica?

El mecanicismo, el positivismo y el conductismo han consolidado una mentalidad incapaz de imaginar las dimensiones inéditas del mundo,  del hombre y de su espíritu. La pedagogía doctrinal del cientifismo impide a la multitud pensar visiones ajenas al mandado maquinal. La tecnología imita y reproduce el curso del tiempo y se ha propuesto hacer imposible la emancipación de la tiranía carcelaria de lo temporal. La implantación de las prótesis tecnológicas en el cuerpo humano tienen como objeto cercar a esa población reclusa.

Denuncias la transformación del ser humano en una máquina. ¿Podrías explicar en qué consiste la «paradoja del hombre injertado»?

El hombre que ha heredado la innata intuición de la sabiduría, que presiente el absurdo de una existencia destinada a la muerte, que observa con asombro las insólitas dimensiones del universo, que sospecha la posibilidad de un sentido emancipador, y que al mismo tiempo se niega a sí mismo, y consiente ser gobernado por las oscuras influencias que la tecnocracia injerta en su mente.

Citas a Bacon y Descartes como precursores de esta visión mecanicista del hombre. ¿Crees que la Ilustración traicionó el ideal humanista?

Ha sido un proceso de lenta usurpación y tergiversación. Kant atribuyó a la Ilustración el deber de enseñar al hombre a pensar por cuenta propia. Hoy la llamada Educación hace imposible el pensamiento reflexivo del hombre autónomo y atrofia las mejores cualidades de la mente humana. Apenas es una fábrica de especialistas alistados.

Marx desentrañó cómo la economía capitalista cosifica al trabajador y lo reduce a un engranaje del sistema. Hablas del «hombre injertado en la máquina». ¿Podemos entender tu obra como una crítica filosófica a la fusión entre el capitalismo tecnológico y la anulación del sujeto?

Obviamente, la técnica está en manos del Poder y al servicio de su estrategia de gobernanza. Ya sea en su modalidad de vigilancia y control o en su formato de consumo adictivo que hipoteca la placidez moral del individuo con el propósito de convertirlo en un hombre enfermo. Sea la economía capitalista o la economía comunista del modelo chino, el propósito es el mismo: conducir la docilidad crédula de unos ciudadanos diseñados, en efecto, como “sujetos”. Subyugados por la angustia vital que enferma a la multitud.

La noción de intervalo en tu obra sugiere una pausa en la percepción del tiempo. ¿Es esta pausa una forma de resistencia filosófica?

En la solapa del libro se propone al lector entrar en esta pausa, en este intervalo,  y entrenarse en una insólita disciplina intelectual: el pensador ambulante de la filosofía agonista se ejercita en un pensar al margen del tiempo. Se trata de la más radical emancipación concebida por el espíritu humano. Es el gesto de una inteligencia que se ha puesto a salvo del imán temporal.

La filosofía agonista precede al imperio de la tecnología pues siempre fue necesario resistirse a la ilusoria ficción del poder temporal.

El pensamiento ondulante —imágenes, destellos y palabras, trenzadas, alentadas y elevadas por una visionaria cautela, una serpentina mesura, incrédula, escéptica—, discierne la apariencia de los seres, la causa de su presencia, el sonido de sus voces, el brillo de su mirada, la primera causa del estar aquí, el origen de la luz que ilumina el mundo.

Propones que el pensamiento ondulante discierne la apariencia de los seres. ¿Qué papel juega la incertidumbre en la construcción del conocimiento?

Aunque no deberíamos trasladar con banalidad los principios de la mecánica cuántica a los otros campos del saber, lo cierto es que Heisenberg proporcionó un concepto prometedor al pensamiento filosófico. Que la estructuras profundas de la realidad física puedan escabullirse del observador nos permite reconocer esa antigua cautela cultivada por los presocráticos y las paradojas de la incertidumbre. Una premonición que ha acompañado al ser humano durante toda su historia. La noción de lo incierto nos ayuda a ser más prudentes. Como bien sospecharon los pensadores herméticos y los grandes poetas.

¿Cómo entiendes la idea de «cartografía» en relación con el pensamiento humano?

Si pudiéramos fundar de nuevo un programa ilustrado de educación, haríamos compatible la especialización que ha fragmentado el conocimiento en mil disciplinas que se ignoran entre sí, con esa otra gran cartografía del conocimiento pendiente de ser dibujado, abarcado y liberado.

Mencionas que «el embaucador actúa con impunidad la primera vez. La segunda lo hace con tu permiso complicidad y vanidad». ¿Se refiere esto a un proceso de condicionamiento social?

Sugiero al lector entender que sus quejas son infundadas. La mayor parte de las veces su credulidad es voluntaria. Ha renunciado a su soberanía intelectual y se presta a comprar cualquier mercancía doctrinal que ponen a su alcance. Resulta sorprendente que un ser dotado con recursos de razón y discernimiento acepte con exasperante docilidad y resignación repetir lo que oye decir. Uno de los lamentables males sociales.

Criticas la reducción del lenguaje a su función instrumental. ¿Cuál es el peligro de una filología tecnificada?

La tecnología quiere apoderarse de todo y también, como no, del lenguaje, de la palabra. Esa voz metálica que suena en todos los aparatos es la más sacrílega usurpación imaginable. Volvamos a la perplejidad que propone cultivar la filosofía agonista. Ella sugiere contemplar con renovado asombro lo que suele descuidarse. ¿Acaso no es el verbo, la palabra, un prodigioso fenómeno? Que la complejidad gramatical de las lenguas sea un don innato es algo que en verdad debería asombrarnos a todas horas y por ello, cogernos por sorpresa. La deslumbrante expansión de la lengua da cuenta de la singular condición humana y ambas están ligadas al poderoso enigma de nuestra existencia.

Dices que “el lenguaje del arte alquímico no ha sido traducido a conceptos contemporáneos”. ¿Crees que hay una resistencia activa contra esta recuperación simbólica?

Se escribieron tratados de alquimia en Europa con un código hermético y opaco que no parece ser accesible hoy a la mentalidad contemporánea. El naturalista, botánico, matemático y escritor francés Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, cuenta que se tomó la molestia de leer y estudiar libros de alquimia y concluyó “que no se puede sacar nada de ellos”. Sin embargo se escribieron miles de manuscritos y libros durante siglos. No creo que haya resistencia, más bien una indiferente ignorancia al respecto.

Insistes en el «pensador ambulante». ¿Es este un nuevo modelo filosófico?

La filosofía en la universidad está obligada a sostenerse en su cátedra y cumple una gran tarea de divulgación, pero el curso existencial de los amantes de la sabiduría (los filo-sofos) no se deben más que a una búsqueda incansable: el pensador nómada recorre los senderos de la mente universal como si fuera un peregrino.

“Las constelaciones del pensamiento agonista trazan el curso de su discernimiento”. ¿Cómo podemos visualizar este mapa filosófico?

Si el autor quisiera resumir su tratado de filosofía agonista con los recursos de la pedagogía conceptual, se desmentiría a si mismo. Lo que el libro propone al lector es seguir el curso ondulante de una meditación jalonada por la misma potencia del lenguaje. La ejercitante reflexión desvelará la experiencia vital del pensamiento agonista.

¿Cómo se relaciona la ilusión mecánica con el concepto de progreso?

Haber creído durante tanto tiempo en las promesas del progreso, confundiendo la plenitud del ser humano con el perfeccionamiento de los aparatos técnicos, ha permitido a los oligarcas del tecnofeudalismo tener en sus manos el futuro de la Humanidad.

El pensamiento mitológico, mediante la inferencia analógica, señala a la totalidad del Ser. Interroga a las figuras que actúan en su nombre. La función simbólica de las imágenes encripta el sentido de sus confidencias, el significado de sus confesiones, el silencio sepulcral de su secreto.

«El pensamiento mitológico señala a la totalidad del Ser». ¿Debe la filosofía recuperar su dimensión mitológica?

La interpretación mitológica del mundo, la elocuencia del pensamiento analógico, el código cifrado en el símbolo natural, abarca con su reflexión panorámica lo tangible y lo invisible, lo poco que se  sabe y lo mucho que se niega. Su narrativa es el compromiso de la filosofía ancestral: un amor incondicional a la sabiduría. Una categoría del conocimiento descartada y suprimida por el mecanicismo de la modernidad.

Sloterdijk argumenta que la modernidad ha generado un «cinismo ilustrado», una conciencia que sabe que es manipulada, pero se somete de todos modos. ¿Estamos ante una nueva forma de cinismo, el cinismo algorítmico, donde la razón no sólo se somete, sino que se programa para su propia sumisión?

Yo reservaría la tradición cínica –la Secta del Perro original- a más altos cometidos. Sorprende que subsista la tergiversación coloquial de la filosofía cínica y se le atribuya a los criminales prepotentes que alardean con descaro. ¡Si el Diógenes del tonel levantara la cabeza! El cínico es precisamente el que ha renunciado a ejercer todo tipo de poder, se ríe de las convenciones falsarias y repudia la temerosa  simulación. Al poder algorítmico que destruirá al espíritu humano podemos llamarlo más bien sarcástico: es el que tortura al Ser con una mueca sardónica.

¿Por qué el hermetismo y el silencio son fundamentales en tu concepción filosófica?

Recordemos que la filosofía no son las corrientes de pensamiento gubernativo, técnico y académico que alardean de su poder institucional. Como bien sabían los antiguos, la filosofía anhela alcanzar esa doble visión de la sabiduría. Un estadio supremo, ¡y sublime!, del conocimiento, sin relación alguna con el proyecto de domeñar a la Humanidad. Más bien al contrario: liberarla de la ilusiones y ficciones que la someten. Un conocer que desea comprender el legado de la dignidad, el sentido de la existencia y la enigmática evidencia del infinito. El discernimiento de la escuela hermética y de la filosofía agonista aborda la gran interrogación y sigue el curso de los pensadores ambulantes de la Antigüedad. Con la cautela y mutismo que permite pensar y explorar la complejidad del infinito.

«Los fantasmas encargados de vigilarte encarnan ocasionalmente en los cuerpos que van a darte tu merecido». ¿Es esta una metáfora de la vigilancia digital?

De alguna manera, si, podría servir para ello. De hecho, el fracaso histórico del proyecto humano y la victoria maquinal son el resultado de nuestra incompetencia, ignorancia y complicidad con los señuelos y limosnas del Poder. La adversidad nos reprende y amonesta. La primera vez con suavidad, luego con la contundencia más adecuada a nuestra terca estupidez.

¿Qué es la «razón espectral» y en qué se diferencia de la razón instrumental?

La óptica ha usado el concepto de espectro para registrar los desplazamientos lumínicos de la radiación electromagnética. Ya sabes: las ondas oscilantes que a través de un prisma refractan los colores del arco iris. La razón espectral también es ondulante, refleja los destellos del pensamiento más sutil y encuentra en el lenguaje  la misma función que el prisma de cristal: descompone la luz intelectual en los innumerables matices larvados en cada palabra.

La razón instrumental será, por el contrario, en efecto, la herramienta técnica de quién pretenda usarla al antojo de su caprichoso interés. Poniéndola al servicio de la ignorancia.

«El hombre engreído será burlado por el tiempo». ¿Qué lección debemos extraer sobre la soberbia del racionalismo moderno?

En nombre de la razón se ha domesticado el raciocinio, se ha amaestrado la imaginación, se ha atrofiado la fuerza cognitiva, se ha doblegado la voluntad, se ha extirpado la inspiración y se ha ordenado la credulidad masiva de la humanidad. No está nada mal como cosecha de tres siglos. La lección sería: someter y dominar a los hombres ha sido un proyecto sostenido y empecinado.

¿Consideras que tu libro es una advertencia filosófica o una guía de resistencia?

Espero que contribuya a recuperar esa otra manera de pensar la realidad del mundo, recordando al lector la potencia del lenguaje que cada uno ha heredado por el simple hecho de nacer y la fertilidad emancipadora del pensamiento que sigue el curso ondulante de la peregrinación existencial.

Si tuvieras que elegir una sola idea central de Crítica de la razón maquinal, ¿cuál sería?

Permite que me niegue a sintetizar las 223 páginas del libro. Cada una de ellas tiene un significado imaginal, intelectual y vital y no parece recomendable encogerla con alguna sinopsis. Aunque en muchas de mis respuestas a tu cuestionario haya incurrido en algún desliz. Gracias por ello.

¿Crees en el alma?

Yo no creo en nada. Sólo constato, deduzco e infiero.

 

 

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10 Comentarios

  1. Rocío Pastor

    Entrevista no apta para mentes débiles. La he disfrutado mucho. Gracias por ir a contracorriente.

    • ‘no apta para mentes débiles’ ¿¿??
      Te has quedado a gusto diciendo esa estupidez

    • Mauricio Navia

      Me gusta sus reflexiones sobre el tiempo. Dice cosas sugestivas, pero la entrevista me supo a poco. Esperaba algo más sustancial.

  2. Un escritor

    Celebro que aún haya pensadores que no se dejan engatusar por las mieles de unas tecnologías que se están usando para manipularnos como si fuéramos idiotas. Gracias Jotdown por no ser otra oveja en el rebaño.

  3. Sobre la forma: lástima que sea una entrevista hecha por escrito, o si fue oral, que haya sido tan reescrita.

    Sobre el fondo: hay mucha exageración, mucha sistematización, a propósito del triunfo de la «razón maquinal». El ser humano y el mundo son demasiado complejos para poder ser reducidos a un solo concepto, a un sólo hecho que pueda dominarlo todo. Como siempre en la historia de la Humanidad, que siempre ha sido pendular, a un movimiento sucederá el contrario, y cuanto más vaya para un lado un movimiento, más irá hacia el lado contrario el que le sucederá. Es la ley de la vida, que tan bien describen las viejas filosofías orientales.

    Por sólo poner un ejemplo, las IA comienzan ya a mostrar sus fallos, a cometer errores gordos, son cada día menos fiables. Y ello por la sencilla razón de que no hay en el mundo suficientes expertos para verificar todo lo que ingurgitan y luego vomitan. La cantidad de información incorporada a las IA es tal, que es ya imposible comprobar si es veradera o falsa. Y eso que estamos en el comienzo. Y cuando lo falso infecta los conocimientos de una IA, se reproduce automáticamente dentro de ella y lo contamina todo. En cuestiones de Derecho, ya se ha visto a grandes bufetes de abogados en los Estados Unidos renunciar a trabajar con la IA que habían adoptado ingenuamente, porque los resultados eran cada día más falsos.

    Basilio Baltasar parece creer a pies juntillas lo que los propagandistas de las IA afirman sobre ellas para obtener las inversiones monstruosas que necesitan (y que recuerdan tantas otras burbujas especulativas del capitalismo, desde la de los tulipanes del siglo XVII hasta la de las subprimes en 2008). Pero la realidad es mucho menos impresionante. Y la «razón maquinal» mucho más frágil de lo que él imagina. Creer que cuanto más complejo es el mundo (por no decir cuanto más caótico) mejor va a poder pasar por el «embudo» único de la «razón maquinal», es mostrar la misma ingenuidad que han mostrado todos los autores de sistemas filosóficos o ideológicos que en el mundo han sido. La historia ha sido siempre imprevisible y lo seguirá siendo. Como seguirá escapando a toda tentativa de los pensadores por explicarla de manera simple mientras está sucediendo.

    • Tienes razón, teníamos que haberlo aclarado. Está entrevista era inicialmente para Mercurio que son realizadas por email. No es una entrevista clásica de Jot Down. Hoy se ha tomado la decisión de publicarla en Jot Down en respuesta al hype de los agentes de IA. Gracias por tu lectura y comentario.

    • Nelson Rubio

      Una buena contribución a la filosofía.

  4. Me suena el argumento ¿no era ese el de El Quijote?

  5. Me comenta ChatGPT, que: » ⚠️ 3. Críticas a la postura del artículo

    Aunque la crítica es estimulante desde un punto de vista filosófico, hay áreas donde la argumentación del texto tropezaría con evidencias o enfoques más matizados:

    ❌ Exageración de causas y efectos

    Decir que la industria del entretenimiento atempera y anula la imaginación de manera masiva es una generalización extrema. La cultura mediática y tecnológica es diversa, y si bien hay contenidos que priorizan la gratificación inmediata, también existen formas de entretenimiento y tecnología que estimulan creatividad, aprendizaje profundo y experiencias complejas.

    ❌ Falta de distinción entre categorías

    El artículo mezcla críticas muy amplias (industria cultural, capitalismo, tecnocracia, educación, modernidad) con la tecnología en general, sin diferenciar entre:

    plataformas de entretenimiento que priorizan métricas comerciales,

    herramientas tecnológicas que pueden potenciar creatividad o productividad,

    IA aplicada como apoyo cognitivo frente a la IA usada para manipulación o atención segmentada.

    En la realidad del diseño y cultura digital, hay usos positivos y negativos de estas tecnologías.

    ❌ Negación de avances técnicos con efectos positivos

    La crítica parece tomar un tono apocalíptico, sugiriendo que toda automatización intelectual aliena al individuo. Sin embargo, herramientas tecnológicas pueden aumentar capacidades humanas (creatividad asistida, análisis de datos, exploración científica, accesibilidad de información) y no necesariamente sustituyen la reflexión profunda, sino que pueden complementarla si se usan críticamente.

    📊 4. Cómo se sitúa esta opinión en debates contemporáneos

    La entrevista de Jot Down representa una corriente crítica que no es aislada: filósofos, sociólogos y estudios culturales desde hace décadas advierten sobre:

    la burocratización del pensamiento,

    la tecnologización de la vida social,

    la pérdida de espacios contemplativos en culturas dominadas por métricas de eficiencia o productividad.

    Sin embargo, muchos académicos también enfatizan que la tecnología no es un agente moral en sí misma: su impacto depende de cómo se diseñe, regule y se integre en prácticas sociales concretas.

    🧩 5. Conclusión ponderada

    Mi opinión sobre el artículo es la siguiente:

    La reflexión de Baltasar es valiosa como invitación a pensar críticamente sobre cómo vivimos, consumimos y organizamos nuestras experiencias culturales y cognitivas. Destacar la importancia de la autonomía intelectual y cuestionar la fe ciega en la tecnología es sano desde un punto de vista filosófico.

    Sin embargo, la argumentación del texto recurre a generalizaciones amplias y a una visión polarizada que no refleja la complejidad de cómo funcionan realmente la tecnología, la IA, el entretenimiento y la cultura digital hoy en día. Hay riesgos reales, pero también oportunidades sustantivas para que estas herramientas amplíen la imaginación, la colaboración y el acceso al conocimiento cuando se utilizan de manera crítica y ética. «.
    Por otro lado, ahora está muy bien, una idea de Google de hacer videojuegos, con una IA, idiendoselo por texto y fotografía. https://www.lavanguardia.com/neo/ia/20260202/11453586/google-da-salto-gigante-ia-project-genie-genera-mundos-enteros-pedirlos-explorar-videojuego.html

  6. Isaac Román López

    Creo que no es exagerado lo que dice el entrevistado, si creo en que cada vez el ser humano está más necesitado de estás tecnologías y ahí creo está el problema pues al ser cada vez más dependiente del uso de algo artificial se dará por sentado que eso es mejor.

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