Sociedad

Gramática de la realidad

Gianni Rodari (1920–1980). gramática de la realidad
Gianni Rodari (1920–1980).

Hace cincuenta años, el gran escritor y pedagogo italiano Gianni Rodari publicó Gramática de la fantasía, una recopilación de artículos en los que expone su revolucionaria visión de la impropiamente denominada literatura infantil y del arte de contar historias. Entre otras muchas cosas, Rodari propone la técnica del «binomio fantástico», que consiste en juntar dos sustantivos elegidos al azar —por ejemplo, «perro» y «armario»— para construir un cuento en el que ambos estén directamente relacionados.

Hace cincuenta años no existían internet ni los buscadores, por lo que Rodari no pudo comprobar, a partir de sus binomios fantásticos, lo que ya sabía: que la realidad siempre supera a la ficción. Porque, si tecleamos en un buscador las palabras «perro» y «armario», encontramos cientos de historias mucho más jugosas que las que pudiera concebir la imaginación más calenturienta o la IA más audaz. Y, por supuesto, no siempre aptas para menores, como «Ricky Martin, el armario, la chica y su perro». O el anuncio de un armario para perros (65 × 40 × 30 cm) de madera marina antihumedad y hecho artesanalmente, con tres perchas de regalo y un cajón inferior para guardar los juguetes de la mascota, por solo 212,40 euros. O la siguiente noticia: «El Seprona encuentra a un perro desatendido dentro de un armario y a su dueño escondido en otro». O esta otra, muy reciente: «La muerte del legendario actor Gene Hackman y su mujer se está investigando como sospechosa después de encontrarlos sin vida en habitaciones separadas, con uno de sus perros muerto en el armario y ella con signos de momificación».

La realidad deja atrás a la ficción, y mucho más atrás a la información que nos ofrecen los medios de comunicación convencionales. Así que, además de jugar con los binomios fantásticos de Rodari, conviene investigar los binomios reales.

Por ejemplo, los grandes medios nunca hablan de la tortura si no es para negarla o minimizarla. Pero cualquiera que teclee en un buscador los términos «tortura» y «España» se encontrará con más de dos millones de entradas, entre las que destacan las insistentes denuncias de Amnistía Internacional y de los relatores de la ONU (poco sospechosos de seguir consignas de la extrema izquierda), así como los informes de la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT), una plataforma integrada por más de cuarenta organizaciones de la sociedad civil. Tras esta sencilla búsqueda, al alcance de cualquier ordenador con acceso a internet, solo un necio puede seguir pensando que vivimos en una «democracia avanzada».

Y, por supuesto, no hay por qué limitarse a los nombres propiamente dichos; las siglas también dan mucho juego. Por ejemplo:

GAL–PSOE. Quienes todavía tengan alguna duda sobre la identidad del nada misterioso «Señor X», el responsable último de la infamia de los GAL, pueden disiparlas sin más que teclear siete letras en su buscador favorito. Conmovedoras, por cierto, las declaraciones de mi hija putativa (se reclama heredera de La bola de cristal) Leire Pajín, eurodiputada y exministra de Sanidad, que dijo en su día que no sabía nada de los GAL porque «entonces era muy pequeñita» (sic).

PP–Opus. Unas doscientas mil entradas sobre el contubernio incestuoso entre los dos retoños más desarrollados y agresivos del nacionalcatolicismo franquista.

PRISA–PSOE. Más de trescientas mil entradas…

Iglesia, corrupción, pedofilia, papa, OTAN, CIA, prevaricación, falsedad, cohecho, violación, secuestro, soborno, sionismo, expolio, masacre, Aznar, González, Nestlé, Coca-Cola… La lista de nombres comunes y propios, siglas y marcas a disposición del cibernauta decidido a emparejarlos sin prejuicios es inagotable. No hay más límite que la capacidad de cada cual para digerir aberraciones y horrores.

Binomios reales

Especialmente interesantes son los «binomios reales» en el doble sentido del adjetivo, como por ejemplo:

Rey–oso o rey–elefante. Junto con el cuento «El rey oso blanco» o la película El rey de los osos, se encontrará abundante y detallada información sobre cierto sujeto que, abusando de su impunidad, se dedicaba a matar por diversión ejemplares de especies protegidas, con o sin la colaboración de alguna amante adúltera. En la «España democrática» (las comillas indican el uso irónico de ambos términos), llamar públicamente por su nombre y sus adjetivos —sobre todo sus adjetivos— al autor de semejantes iniquidades puede tener consecuencias legales, así que dejo al criterio de mis sagaces lectoras/es la elección de los calificativos pertinentes.

Rey–fortuna. Jalonadas por unos cuantos comentarios relativos a Edipo rey, El hijo de la fortuna, numerosas e interesantes revelaciones sobre cómo —y con qué complicidades— alguien que en Roma vivía de prestado se convirtió en poco tiempo en uno de los hombres más ricos de Europa.

Rey–Franco. De los casi cinco millones de entradas relativas a este jugoso binomio, algunas se refieren al rey franco Clodoveo; pero la mayoría tienen que ver con la entrañable relación entre el penúltimo jefe del Estado español y el antepenúltimo.

La lista real puede ser tan larga y variada como queramos: rey–golpe, rey–Prado, rey–faldas, rey–cuernos, rey–alcohol, rey–Hernani… E incluso hay nombres propios que son en sí mismos fantásticos binomios reales, como Bárbara Rey.

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9 comentarios

  1. Con este -diría telegráfico pero excelente artículo-, es inevitable que no me vaya por las ramas para esclarecer un poco el panorama de lo que no queremos leer incluído quien habla: comenzaría con la Pobreza, con P mayúscula como brújula para la pereza del hemisferio derecho de nuestra cabeza que en esa letra mira para otro “lao”; es tan bochornoso el significado vergonzoso que hasta limita el voto votando al otro que no proclama “proletario” o en “situación de calle” o el elegante “indigente” que supongo indique indio y gente a la vez, los más “abandonao”, dirigiendo el voto a los Ceos de la Escasez, de Estado sobre todo. Y después está la fauna infausta arrasada de los muertos en vida de la taxidermia, una epidemia que por sensatez de moda está contenida; solo los hemisferios derechos o diestros mas rancios se solazan mirando ojos de vidrio sin ánima, fauces feroces e inofensivas, plumas sin el color de la existencia , cuerpos a mitad, rugidos, belleza y canto que pasaron a “¿mejor vida? Gracias por la buena lectura.

  2. ¿El número de entradas en un buscador sobre un asunto es prueba de certeza? Me remito al refranero popular: «Pesa las opiniones, no las cuentes»…

  3. Tierra-plana: 300.000 entradas. Vacunas-autismo ya no me molesto en averiguarlo.

  4. El binomio formado por encaje y bolillos tiene aproximadamente 650.000 entradas. Ninguna de ellas, de momento, se refiere a este artículo, aunque, al acabar de leerlo, uno no puede dejar de pensar cuánto se parece a las obras de arte que mediante la computación de algoritmos hacían nuestras abuelas.
    Más allá de la belleza del resultado final, siempre es embelesador ver el proceso. Para ellas, para ti, parece tan sencillo como lo es para un pez respirar bajo el agua. Pero llegar desde el “binomio fantástico” de Rodari al “binomio real” del rey demérito, utilizando conceptos que se cruzan como bolillos para crear una puntilla tan perfecta, es un trabajo de mérito.
    Además de meritorio, en un día como el de hoy, en el que la propaganda del régimen ha puesto a funcionar a toda máquina la lavandería real, también es necesario. Porque cuando el traje nuevo del emperador carece, no sólo de encajes, también de tela, es imprescindible hablar de las cosas realmente importantes, en el doble sentido del adverbio.

  5. Rafael Granero

    Soy un necio. Tal vez no sepa qué es una democracia plena, pero sí sé qué no es una democracia.
    https://tinyurl.com/CubaRGC2026

  6. Rafael Granero

    Quien, como yo, escoja la UE como el mejor espacio (o el peor, una vez descontados todo el resto) donde -se puede- trabajar por una vida digna para todos, debería recordar con humildad que nada somos si olvidamos que nacemos en una sociedad a la que nos debemos: ¡Siempre con mi patria, con razón o sin ella: en la razón, para defenderla, y en el error, para corregirla! («My country, right or wrong; if right, to be kept right; and if wrong, to be set right») (en 1871 el senador Carl Schurz usó, modificándola, la frase del commodoro Stephan Decatur -50 años antes-, añadiendo: «… and if wrong, to be set right»)

    En el mundo en el que vivimos hoy, con el crecimiento de la intolerancia en todos los sentidos, uno tiene que andar con cuidado antes de usar frases puramente retóricas, ciertas en la forma, pero huecas en su capacidad de cambio, vengan de donde vengan.

  7. Algunos datos más que se le han debido traspapelar:
    Tortura + Cuba 3,850 millones
    Tortura + Venezuela 9,9 millones
    Y seguro que hay más…

  8. Sobre comentarios: En mi caso siempre que pasa un tiempo, para mi que demasiado limitado, entre pulsar responder y publicar comentario la página no admite el comentario. Lo soluciono copiando el comentario y repitiendo el proceso en un tiempo más corto ahora ya pegándo el texto del comentario para ir más rápido.

    • Rafael Granero

      Me pasa lo mismo, y como me parce que es lo que vd dice, tengo una alternativa, lo escribo fuera, en una nota, lo copio, lo pego y usualmente funciona…

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