
(Viene de la primera parte)
La cosmología platónica
Platón se preocupa siempre por defender puntos de vista que conduzcan a la gente hacia lo que él piensa que es la virtud; rara vez es intelectualmente honesto, porque se permite juzgar las doctrinas según sus consecuencias sociales. Y ni siquiera sobre este hecho es honesto, porque finge que sigue una argumentación y que la juzga bajo criterios puramente teóricos, cuando de hecho está manipulando la discusión para llevarla hacia un resultado virtuoso. Él fue quien introdujo este vicio en la filosofía, donde ha persistido hasta hoy. (Bertrand Russell).
Puedo decir con certeza que Platón, y con él Aristóteles, se sumergió demasiado en su geometría y quedó demasiado salpicado por ella. Porque, en conclusión, estas sutilezas matemáticas son verdaderas en la teoría, pero cuando son aplicadas a la materia física y sensible, no se mantienen. Los matemáticos podrán muy bien demostrar, por ejemplo, que una esfera situada sobre una superficie plana la toca en un único punto (…). Pero cuando uno traslada esto a la materia, las cosas suceden de manera muy distinta. Así pues, puedo decir que estos ángulos de contacto y estas proporciones se evaporan en el aire cuando las aplicamos a cosas materiales y perceptibles. (Galileo Galilei, El sistema del mundo en cuatro diálogos, 1661).
La astronomía tenía mucha importancia en la Atenas del siglo IV, como demuestra el hecho de que Platón (424-347 a. C.), para quien no era un campo principal de estudio, la incluyese entre las cuatro principales materias que debían ser enseñadas a los niños. Dicho esto, hay que señalar que Platón —o quizá deberíamos decir sus muchos seguidores— contribuyó a dogmatizar la cosmología, algo que terminaría frenando su desarrollo y, sobre todo, dificultando la aparición de hipótesis alternativas al modelo geocéntrico que él defendió. Una de las grandes influencias de Platón fue Pitágoras, de quien tomó la idea de que no existe solamente un mundo físico sino también otro espiritual, postulando el famoso dualismo platónico. También de Pitágoras adoptó la hipótesis de que la Tierra era el centro del universo. Pero en reralidad Platón no fue un pitagórico, sino más bien el iniciador de una nueva escuela. Si bien el modelo cosmológico de ambos fue el mismo, no lo fue la actitud con la que sus respectivas escuelas lo defendieron. Platón y sus seguidores pensaron que la hipótesis geocéntrica era la única aceptable no desde un exclusivo punto de vista astronómico y geométrico, sino también metafísico, sentando las bases para que se convirtiese en un dogma indiscutible. Dado que el hombre debe ser considerado el elemento más importante de la creación, su hogar debe estar en el centro del universo. Esta idea existía mucho antes de Platón, pero fue convertida por él y por su escuela en una muralla que costó casi dos mil años derribar. Platón fue brillante en muchos aspectos, pero su influencia sobre la cosmología resultó, cabe decir, nefasta a largo plazo. Si hemos visto que algunos astrónomos anteriores habian tenido escaso éxito intentando que modelos no geocéntricos del universo fuesen aceptados, después de Platón ya ni siquiera podrían hacerse entender.
Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.







Interesantes artìculos, pero un par de cosas deberìan remediarse:
1- No creo que Bertrnad Russell sea el màs indicado para juzgar la historia de las ideas, puesto que fue un pèsimo historiador. Por otro lado, Platòn no puede ser acusado de dogmàtico, pues èl deja bien claro en el Timeo, su tratado cosmològico (que influirà hasta el Renacimiento) que los discursos cosmològicos pertenecen al orden de lo probable, son discursos probables, y por tanto no podemos tener certeza absoluta de sus afirmaciones.
2- Para artìculos que pretenden profundizar en un tema tan controvertido como la cosmologìa griega no estarìa de màs aportar bibliografìa, pues en este tema hay posiciones muy diversas y enfrentadas entre los màs destacados estudiosos del mundo griego, y entre los que Bertrand Russel no se encuentra.
Creo que su «Historia de la Filosofia Occidental» es uno de los libros más leidos en EEUU e Inglaterra. Además Beltran Russell pese a ser matemático de iniciación ha sido un filósofo de una enorme influencia en el mundo anglosajón… Todo ésto lo digo porque aqui en España no es muy conocido y alguno puede no llegar a entender la suprema estupidez de tu desprecio a la capacidad intelectual en cualquier campo que pudiera llegar Beltran Russell o tus pobres argumentos en torno a la necesidad de una bibliografia, ya que eso se podría aplicar a cualquier artículo de cualquier tema. Allá cada uno con su deseo de profundizar o no, y ya puesto podrías aportar tú esa biografía en la que te basas para discrepar de éste excelente artículo…
Mucho me reí en mi infancia cuando la ciencia académica del momento denigraba la idea del éter (el cual sería una materia casi intangible situada entre las esferas celestes a modo de lubricante para su movimiento) en contraposición a la idea del vacío absoluto. Y mira por donde, sólo cuarenta años después, se supone que existe; eso sí, por razones que ignoro, lo llaman ahora «materia oscura». Que personas sin ninguna evidencia científica hicieran hipótesis atómicas o astronómicas dice mucho del pensamiento humano. Y sin negar que el dogmatismo platónico ralentizó el estudio científico, ahora podemos estar de acuerdo en que su mito de la caverna resulta muy útil para explicar nuestra incapacidad de ver la realidad cuántica, y la solución interpretativa que adoptan nuestras mentes en su intento de entender el mundo.
No cabe duda que en estos temas donde se involucra la ciencia, la religión siempre dio su punto de vista; tantos personajes que han sido participes de esto siempre fueron afectados de una forma u otra.Indagando y leyendo este tema no cabe duda que viajamos a lo profundo del tema,y estamos ahí, presenciando la historia.Que manera de redactar ¡felicidades!
Gran artículo, he disfrutado mucho leyéndolo. Mis felicitaciones por la ingente labor de documentación.
Como conclusión, es admirable la mentalidad griega de querer comprender el universo.
Muchas gracias por ambos artículos.
Pensaba que todo comenzó con la protagonista de la peli de Amenábar…
Ganaron los pitagóricos, decía Carl Sagan en Cosmos. Por ello elegimos, y la religión lo adoptó, un mundo no donde todo esté relacionado entre sí y él con todo el Universo, sino un mundo como pálido reflejo de otro mejor, platónico, donde sólo existen las ideas, perfectas, como más perfectos son los cuerpos celestes cuanto más alejada está su esfera de la Tierra.
Agradezco mucho el artículo… genial.
He podido tener una síntesis, creo que muy buena, de todo el proceso.
Es un estupendo relato de la evolución del pensamiento también, tarea en la que aún estamos inmersos y en la que también nos «muerden» los dogmas. Éstos, no son solo religiosos, sino aún imperfecciones humanas, que luego aplican sea a la religión, sea a la ciencia, sea a la política… etc. etc.
Por ejemplo, muchos, y muchos de los principales sabios mencionados eran astrólogos, y su interés en la astronomía nacía de su necesidad como astrólogos. O al revés, que tanto monta…
El «dogma» científico niega esa parte, y con muy poca lógica pensamos que eran muy listos para descubrir tanto, pero a la vez muy tontos dado que creían en la astrología.
Repito, muchísimas gracias!!!
Abrumadoramente genial artículo.
Todo lo que escribe aquí E.J.Rodríguez es buenísimo.
Enhorabuena.
Por si es de utilidad:
1.- Soy de la generación que recibía clases de filosofía y que, seguramente por mi propia incapacidad no supe entender la implicación científica del pensamiento de la Antigua Grecia en el mundo físico. Para mí eran sólo aburridas clases de filosofía.
2.- Por tanto agradezco al autor de los dos escritos la muy pertinente profundización.
3.- Maldita sea, enfoquen de esta forma (o de la que sea mejor, no soy dogmático) de forma que los brutos estudiantes de ciencias y futuros ingenieros (como yo) puedan interpretar el antiguo conocimiento en su contexto y con sus implicaciones.
Muchas gracias a E. J. Rodríguez.
Pingback: Coses del cel | Arnau Vilardebò – Contaire
Pingback: Coses del cel | Arnau Vilardebò – Contaire