
Cuando alguien comete un asesinato nunca se menciona si es aficionado al deporte, la música clásica, las películas acción, los cómics, etc. Pero si jugaba a los videojuegos casi seguro que saldrá en los titulares. Y esto es llamativo porque muchos estudios actuales no encuentran una relación clara entre jugar a videojuegos violentos y desarrollar comportamientos violentos, incluso si son producciones modernas cuyo realismo y gore los convierte directamente en solo aptos para mayores de dieciocho años.
Conforme los videojuegos han ido avanzando se han vuelto cada vez más realistas: ahora es posible ver vísceras, sangre, etc. en alta definición y 60 FPS donde antes solamente se veían un puñado de píxeles en tonos rojos. Y esto ha llevado a que en algunos casos se censure el realismo, cambiando por ejemplo la cantidad o el color de la sangre que aparece. Sin embargo, la relación entre realismo y violencia no es tan clara como parece y lleva estudiándose desde hace años. Existen varios trabajos que investigaron la agresividad en las personas tras haber jugado a videojuegos antiguos o modernos. Por ejemplo, en un estudio se utilizaron los videojuegos de matar zombis: Zombie Raid (1995) y The House of the Dead 2 (2001), mientras que en otro se jugaba a Doom (1993) o Doom 3 (2004); obteniéndose resultados dispares sobre la relación entre realismo y violencia. Así que si solamente nos basamos en este tipo de trabajos la conclusión no está muy clara; y esto se debe, al menos en parte, a que entre los juegos clásicos y actuales no solo cambia «el nivel de realismo» del videojuego sino que también son juegos diferentes, con estilos artísticos, dinámicas, nivel de dificultad, etc. diferentes y por lo tanto no son muy comparables. Después de todo, no es lo mismo ver una película de serie B actual que una de los años noventa.
Para poder hacer estudios sólidos lo ideal es cambiar únicamente el nivel de realismo que tiene un videojuego, y esto es más sencillo de lo que parece: al igual que en otras obras de ficción, el realismo en un videojuego se mide por lo su capacidad de imitar el mundo real. Que normalmente lo asociamos con los gráficos: texturas hiperrealistas, captura de movimientos faciales usando actores reales, etc. Pero hay más elementos donde el realismo está presente: por ejemplo, la física de los objetos o que los personajes artificiales «humanos» reaccionen de un modo lógico, etc. Cambiar elementos concretos dentro de un mismo juego, en vez de cambiar todo el juego, nos permite comparar mejor los resultados y esta fue la estrategia de unos investigadores de la universidad de York en colaboración con la Universidad de San Petersburgo.
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Creo que más bien el asunto que hay detrás de todo es intentar culpabilizar a los videojuegos de cualquier forma. Que sean más o menos realista no parece tener mucho que ver y esto se puede comprobar fácilmente con que lleva sucediendo lo mismo con la violencia en los videojuegos desde los 70.
Un ejemplo interesante es con Death Race, cuyos gráficos son unos pocos píxeles que de realismo tienen cero absoluto, y ya se habló en su momento de «violencia», ridículo a más no poder: https://tabernadegrog.blogspot.com.es/2018/03/death-race-el-polemico-arcade-de-exidy.html
que hablen por mí otros más sabios:
http://www.gocomics.com/calvinandhobbes/2015/02/18
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En el videojuego Call of Duty 4: Modern Warfare, que debe tener como unos diez años (es decir, disfruta de gráficos bastante realistas), había una misión bastante polémica en la que nos metíamos en el pellejo de un artillero apostado en un avión, que disparaba, utilizando visión nocturna, sobre una población nido de terroristas, llena también de civiles.
Matabas civiles, claro. Es decir, manchas borrosas de color verdusco que el juego te decía que eran civiles. Y tenías que hacerlo si querías seguir avanzando en el juego.
Muy duro.
Pero la cuestión es… ¿estabas matando civiles de verdad? Obviamente no, igual que tampoco estabas matando zombis de verdad en el Left 4 Dead. Son sólo píxeles.
¿Los podríamos sustituir por cualquier cosa? Sí. Pero el juego no se vendería, porque carecería de «realismo» y por tanto de interés.
¿Alguien que «matara civiles» en el CoD:MW demuestra tener tendencias homicidas? Lo dudo. En la vida, la gigantesca mayoría de jugadores no apretaría el botón de disparo; el que sí lo hiciera, no necesitaría de videojuego alguno para motivarse.
¿Existe algún porcentaje de jugadores que se conviertan en violentos por los viedeojuegos? Seguro que sí. ¿Y de personas con instintos violentos que descargan dichos instintos en los videojuegos y por lo tanto no en la vida real? Seguro que también. Y quizá más.
Los que creen que los videojuegos nos vuelven violentos son los mismos que creyeron que Mr Satan mató a Cell