Arte y Letras Literatura

La crueldad de abril

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T. S. Eliot y Virginia Woolf, 1924. Fotografía: Lady Ottoline Morrell (DP).

Entenderá La tierra baldía de T. S. Eliot quien entienda la primera frase del verso cinco, aparentemente paradójica. En la traducción de Sanz Irles: «Nos abrigó el invierno». Es una frase nihilista, de desentendimiento de la vida. La crueldad de abril consiste en eso: en que la primavera invita a la vida; pero, ¿qué pasa cuando no hay vida? La primavera es la estación de la vida, pero también la de las depresiones. Para los no equipados el letargo invernal era, al fin y al cabo, una solución. «Nos abrigó el invierno» porque el frío de fuera nos excusó de vivir, y replegándonos estábamos calentitos. La posición del cadáver: esa era la solución.

Pero el poema de Eliot empieza después: cuando esa solución se resquebraja, cuando ya no es suficiente. Entenderá La tierra baldía quien entienda la frase «nos abrigó el invierno», pero la entienda en pasado. Como nostalgia fetal. El presente es el de la intemperie, el de la crueldad de abril. Un presente tenso, roto, incómodo, neurótico, sórdido, violento, mortífero, ridículo, apocado. Predominan el malestar, la angustia, la amenaza, el desconcierto, el tedio, el sinsentido; la punzante conciencia del papelón histórico del ser humano en las postrimerías de la modernidad.

Cuesta trabajo imaginar el impacto que provocarían los versos de Eliot en sus lectores contemporáneos, los de principios del siglo XX. Podemos atisbarlo por el impacto que produjo en nosotros cuando los leímos por primera vez. Entonces no conocíamos las claves de La tierra baldía ni de su gran poema anterior, La canción de amor de J. Alfred Prufrock, por lo que nuestra conmoción fue un estricto logro artístico del poeta. Un logro que sobrevivía en las traducciones. Yo leí esos dos poemas en la de José María Valverde, cuyo Eliot (en español), sin duda por ser el primero, es para mí el canónico. Incluso con sus defectos, porque esos defectos iban en la corriente de la conmoción general: formaban parte de la experiencia. Y hasta los tramos oscuros debidos al traductor y no al poeta reforzaban sus aspectos enigmáticos.

Desde entonces he leído muchas traducciones de La tierra baldía. Además, naturalmente, del original de Eliot, quien en mi percepción particular es el más extravagante de sus traductores: aquel que acertó a plasmar en inglés el poema con una admirable precisión. Valga el juego borgiano para recordar una vez más lo que dijo Borges: que el arte de la traducción dispensa variaciones sobre la misma obra. En toda lectura ocurre, pero en esa lectura especial que es la traducción ocurre de un modo más intenso. No deja de ser un gusto: cómo una misma obra, un mismo poema, emite destellos distintos. Y ensombrecimientos nuevos también.

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Un comentario

  1. Redgauntlet

    El mejor poema en lengua inglesa del Siglo XX, estoy de acuerdo con Montano…

    … y también me acuerdo de leerlo por primera vez: Glasgow, año 87, una edición de su Obra Completa que me compré en una gran librería de segunda mano alli que se llama Voltaire & Rousseau, y que mantengo aún…

    Pero también un poema catastrofísta, clasista, reaccionario, muy solmene y profundamente equivocado en el fondo; un poema de un americano que se hizo Anglicano, un tipo raro… un americano que quiso ser inglés, y de esa forma ir en sentido contrario a tantos europeos que se han hecho americanos…

    En todo caso, el fin de la Civilización aún no ha llegado, por mucho que lo proclamasen Eliot y WB Yeats – ambos poetas bastante de derechas por cierto – y otros del mismo indole, la gente sigue leyendo a Homer y a Shakespeare y a Dante por mucho que no pasaramos por Oxford o Cambridge… es que para el ingles de cierta cultura, el mundo empieza y termina en Oxbridge, son muy cerrados y provincianos.

    Y no nos olvidemos de que la poesía de Eliot es inconcebible sin Baudelaire y el simbolismo francés… si no me equivoco, creo que Eliot llegara a traducirle a Baudelaire…

    …pero en efecto, T.S Eliot es un antes un después. Mira que poesía se estaba escribiendo en inglés en Reino Unido antes de su llegada. Es de otra época, mientras «The Waste Land» todavía parece moderno…

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