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Enciclopedia del videojuego raro de cojones (y II)

Portada 3

Viene de «Enciclopedia del juego raro de cojones (I)»

Lo raro sabe llamar la atención y destacar sobre lo mundano con facilidad. Y aunque el terreno del videojuego está saturado por cientos de productos clónicos y anodinos, también es cierto que entre ellos se esconden decenas de creaciones que jugaron a desafiarlo todo utilizando lo extraño como razón de ser. Juegos raros de cojones protagonizados por jirafas espaciales, congas de culturistas coordinados, animales de naturaleza bíblica compitiendo en carreras sobre la superficie lunar, penes bamboleantes que acuden a reuniones de antiguos alumnos, príncipes del cosmos apilando trastos en una esfera gigantesca o humanoides sin huesos aficionados a partirse la boca entre pogos disparatados. Esta lista es un humilde repaso a algunas de las extravagancias lúdicas más llamativas que nos ha tocado sufrir y disfrutar durante los últimos años.


The Tipyng of the Dead (1999)

Tipyngofthedead

Combinar zombis y un componente educativo probablemente sea una de las mejores ocurrencias gestadas por la industria del entretenimiento. En el año 99, a Sega se le ocurrió agarrar el juego de disparos The House of the Dead 2, sustituir las pistolas de plástico por un par de teclados QWERTY en los salones recreativos y obligar a la gente a derrotar a los no muertos tecleando con rapidez textos graciosos en lugar de reventándolos a tiros. La tontería tuvo bastante gracia, el resultado tenía mucho sentido del humor autoconsciente y los protagonistas de la aventura sustituyeron en la pantalla su armamento original por un par de mochilas con teclados endosados. La popularidad de aquel curso de mecanografía con cadáveres propició conversiones y secuelas domésticas para Dreamcast, PlayStation 2, iOS y Pc.


Katamary Damacy (2004)

KatamariDamacy

Katamary Damacy fue un juego para PlayStation 2 de premisa lunática que gozó de suficiente éxito como para agradar al mainstream y convertirse en una franquicia longeva. Una odisea espacial protagonizada por un minúsculo príncipe de cabeza cilíndrica entregado a la labor de restaurar los planetas y estrellas del universo que su padre, el rey del cosmos, se había cargado por accidente. Para lograrlo, el protagonista corretearía por diversos mundos empujando un katamary, una bola mágica a la que se adhería cualquier elemento del entorno de menor tamaño, con el objetivo de formar nuevos planetas y constelaciones a partir de los trastos acumulados. Lo más divertido de esta mecánica de escarabajo pelotero cósmico era el hecho de que amontonar objetos con la bola hacía que la misma creciese hasta adquirir dimensiones delirantes y ser capaz de absorber enseres más grandes. Los niveles arrancaban a ras de suelo, recolectando pequeños elementos como flores o piedras, pero acababan con el katamary convertido en una pelota de diámetro gigantesco capaz de atrapar personas, animales, vehículos e incluso edificios. El concepto era graciosísimo, la trama de fondo un disparate y el rey del cosmos un papanatas adorable. Y además de todo eso, Katamary Damacy había sido bendecido con la secuencia de introducción más espectacular de cualquier universo conocido

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3 comentarios

  1. Muy muy curioso. Obviamente, no he jugado a ninguno, aunque el genital jousting se ha hecho popular a través de ‘youtubers’ y sinceramente me parece tremendamente divertido.
    Tengo una aportación a este listado (por si hay una tercera parte): se trataba de un juego de los años 90-94 que jugaba en un Amstrad pc 1512. Se trataba de un pene antropomórfico que caminaba por una ciudad, tenía un aire al juego de Robocop de aquellos años.. Sus pies eran lógicamente sus testículos y tenía un arma con la que disparaba condones a otros penes de color lila. Cada cierto tiempo aparecía volando un monstruito con la palabra SIDA al que había que disparar. Juraría que el nombre del juego era «pónselo, póntelo» (me podría equivocar) El caso es que jamás he sido capaz de volver a encontrar esa rareza.

  2. Pues he de decir que Playboy: The Mansion fue un buen juego en su época. Como Los Sims, pero mejor. Tenía un modo sandbox y también un modo campaña, este último la verdad bastante interesante. Mencionarlo en la lista simplemente porque algún adolescente habrá pecado de masturbarse por culpa directa de la estimulación visual del juego es como decir lo mismo del GTA, no tiene sentido. Sí, había sexo pero nada demasiado gráfico ni demasiado largo. Te pasabas más rato socializando, buscando entrevistas, haciendo las fotos de portada etc que dándole al tema. Era un juego decente de gestión, sin llegar a ser el Zoo Tycon, ese juego infantil para que los niños se hagan amigos de los animales y de paso aprendan a montar su propia empresa dónde, en un zoo grande, hasta un adulto con carrera en empresariales acabaría con ataque de ansiedad y autolesionándose por culpa del estrés laboral.

  3. Por aportar algunos la frikada de juego de Nes de Takeshi Kitano y el del Mister Mosquito, está claro de qué iba, de Ps2.

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