
La ONG Freemuse, asesora de la ONU, ha establecido en su informe anual que España ocupa el puesto número 1 como democracia que más artistas ha encarcelado. Con catorce encarcelados y uno censurado somos además el país con más condenas por apoyo intelectual al terrorismo. Porque aquí la creación cultural se somete más a los tribunales que en Francia o Estados Unidos, donde predomina la censura.
Son datos relevantes en la semana en que Pablo Hasél se convertirá en el primer rapero preso por un delito de opinión. No es su primer delito de este tipo, acumula además injurias a la Corona, a las fuerzas de seguridad del Estado y enaltecimiento del terrorismo. Castigar con tal severidad los excesos verbales es, en opinión del juez Joaquim Bosch, el signo más claro del retroceso legal en nuestras libertades públicas.
El gobierno ha anunciado esta semana que trabaja en la reforma del Código Penal para que los delitos en el ejercicio de la libertad de expresión no contemplen medidas de cárcel. Poniendo especial hincapié en su indefinición, que es uno de los aspectos subrayados por Freemuse.
Ha habido además un manifiesto firmado por más de doscientas personalidades de la cultura, con Almodóvar y Serrat a la cabeza, pidiendo la libertad de Hasél.
Vicepresidente español en un charco
Y aunque muchos han unido al caso Hasél la afirmación de Pablo Iglesias sobre la imperfección de nuestra democracia, sus palabras iban más referidas a Cataluña y a los políticos presos: «no hay una situación de plena normalidad política y democrática en España cuando los líderes políticos de los dos partidos que gobiernan Cataluña están uno en la cárcel y el otro en Bruselas». La declaración ha levantado la polémica en el arco conservador, con avisos de que al decir esto estaba dando la razón a Rusia. Por si no había quedado clara la alusión el portavoz de Podemos, Pablo Echenique añadió días después que «Iglesias puede dar las gracias de que, en España, el Estado no lo envenene con polonio y solamente se le haya espiado desde las cloacas del Ministerio del Interior para fabricar basura falsa y adulterar las elecciones». Aludiendo así al líder opositor ruso Navalni, este sí, envenenado con el elemento radioactivo. Y enlazando, además de con las elecciones catalanas de mañana domingo, con una crisis internacional de corte ruso.
Vicepresidente de la Unión Europea en otro charco
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No se equivoque Sr. Martín Sacristán. Los políticos catalanes encarcelados no son políticos presos…son presos políticos. Serían políticos presos los Rajoy, Aznar y compañía si algún día fueran juzgados por todas las tropelías que se van conociendo o el emérito que está a cuerpo de rey (nunca mejor dicho) con nuestros impuestos en el exilio dorado. Pero esto no lo veremos ud. ni yo. Ellos no pisarán la calle en este estado de Des-hecho y no de Derecho.
Y que conste que soy un «fan» de la serie de artículos que está publicando que me parecen de gran interés. Pero al pan, pan y al vino …vino.
Es todo al contrario, pero no voy a engañarte. Intentas convencernos de que no son políticos presos y tienes razón en algo: Ni siquiera son políticos. Por cierto ¿ Que tal el político no preso X. Pujol& Family y su 3% ?. ¡ Aaayyyy !
Gracias por tu apreciación, Salvador. Mi Futuro Imperfecto no intenta en ningún caso tomar posiciones, menos aún verter mis opiniones personales sobre cada asunto de actualidad semanal. Jot Down respeta los criterios divergentes de sus lectores, y yo a la dirección editorial de esta revista. Debería haber elegido una expresión más exenta de polémica, pero como mi propio newsletter yo también soy imperfecto. Te pido disculpas a ti y a los lectores que hayan podido sentirse ofendidos por ello.
Muchas gracias. No tiene que pedirme disculpas de nada: ud. ha utilizado una expresión y yo la he matizado. También soy imperfecto porque en los «futuros políticos presos»(que no veremos ni ud. ni yo) también tenía que haber incluido a la Sagrada Familia de los Pujol. Así me habría ahorrado matizaciones de otros lectores. Por supuesto que incluyo a esta familia dentro de los corruptos…pero continuo defendiendo mi expresión de presos políticos para los que están pagando una pena desmesurada por acciones que no cometieron como los Jordi, Cuixart i Sánchez que ni siquiera son políticos.
Acabo la polémica felicitándolo nuevamente por sus artículos. Los he leído todos y, cuando llegan, hago difusión de los mismos a mis familiares y amigos más queridos.
Los políticos catalanes independentistas que para conseguir su objetivo político violan la Ley son el único caso en el mundo mundial en que a priori se excluye su naturaleza delictiva.
Empiezas así y resulta que Puigdemont (el xenófobo y anticomunista, el carlista posmoderno) o que la iletrada e iracunda Marta Rovira son los hermanos pequeños de Antonio Machado.
Que Rajoy, el emérito y Pujol y tantos no paguen lo que hagan no quita eso.
Y tampoco es tan raro. Todo organismo se protege, todo ser quiere perseverar. El Estado también. La actuación de los políticos presos es objetivamente más perniciosa que otras, que no por ello dejan de ser también delictivas o reprochables moralmente.
Sistema chino. Para todos.
Para Cataluña como en Hong Kong y Xinjiang. Y para los otros el trato que dan en el imperio del Centro a los corruptos.
Mucha tontería y mucha ideología viscosa «democrática».
Parece que el autocorrector ha jugado una mala pasada con ese teorema de «balmes»
Ciertamente, es teorema de Bayes. Corregido, gracias.
Hace más de cien años, las injusticias y las desigualdades inherentes al ser humano, tenían un trasfondo social al que se le intentaba dar explicación mediante la teoría de la “Lucha de clases”.
Ahora en cambio, la conflictividad ha pasado del ámbito social al territorial.
Parece que no hemos avanzado demasiado en la resolución de dichas lacras, sólo nos hemos limitado a cambiar el escenario donde se desarrollan.
¿Qué demuestra esto? Pues que no hay una verdadera voluntad de reconocer cuáles son los problemas de fondo que acucian a la humanidad. Peor aún, quizá es que no tengamos siquiera la capacidad de hacerlo y mucho menos de resolverlos.
Y los artículos de “Futuro imperfecto” me gustan, porque tratan de dilucidarlos a través de un serio análisis de la actualidad. Tratan de mostrar un claro entre los árboles que nos permita ver el bosque.
Aunque el orden que se le dé a esas dos palabras, pudiera cambiar notablemente el sentido político de una situación determinada, no veo por ningún lado intencionalidad alguna por parte del autor en definirse por esta o aquella facción.
Solo veo una intención de describir cuál es la realidad que nos acucia. Una postura sincera y valiente ante el abrupto panorama se susceptibilidades e indignación existente.
A veces pienso que la edad de oro de nuestra especie, en cuanto a valores morales, se desarrolló en el paleolítico, a partir de entonces hemos ido protagonizando un largo declive, a pesar de todos los demás progresos que hemos podido alcanzar.