Arte y Letras Filosofía

La ética de la herramienta: tecnología y valores

Ilustración Trinidad Ballester. ética de la herramienta
Ilustración de Trinidad Ballester.

I. Memoria y tecnología

Una vida es un período de tiempo demasiado corto para saber cómo hay que vivir una vida.

(C. G. Jung)

La evolución del pensamiento humano refleja la historia de la lucha contra el olvido. Quizá sea por el afán de no repetir errores, o por apresar lo satisfactorio de lo vivido. Necesitamos la memoria para recordar la evolución conseguida, para no olvidar cómo llevar una vida digna de ser vivida. La memoria es la esencia de la identidad: sabemos quiénes somos porque lo recordamos. 

Pero la memoria es frágil y el ser humano ha recurrido a muchos apoyos para mantenerla. Especialmente, la herramienta de la escritura, el cultivo de las artes y el uso de la tecnología, en la que se llegó a confiar más que en los propios sentidos humanos.

La tecnología supone una prolongación y a veces una mejora del sistema perceptivo. Con la incorporación de las máquinas y la tecnología audiovisual se introdujo la idea de que esta era más fiel a la realidad que la propia vista o el oído. La musculatura del atleta en movimiento que es captada a cámara lenta exhibe más matices que los que el ojo puede mostrar. El telescopio y el microscopio nos muestran detalles de un mundo hasta entonces imperceptible. La grabación sonora con efectos especiales mejora el sonido original. Finalmente, internet consiguió cumplir, doscientos cincuenta años después, el viejo sueño de la Enciclopedia de la Ilustración, que consistía en querer relacionar y conectar todo el saber de la humanidad poniéndolo en ciclo.

II. Cautelas y nostalgias

Un padre y una madre centauros contemplan a su hijo, que juguetea en una playa mediterránea. El padre se vuelve hacia la madre y le pregunta: ¿deberíamos decirle que solamente es un mito?

(Kostas Axelos)

La vida puede metaforizarse en un paso. Mientras un pie se mantiene firme en el suelo simbolizando la seguridad del mundo conocido, el otro pie se alza en el aire explorando nuevas realidades con la investigación y las nuevas tecnologías. Es conveniente coordinar bien el movimiento para no tropezar.

El mito de la Torre de Babel nos avisa de este riesgo. Nos previene de un posible desequilibrio entre el avance tecnológico y el desarrollo humano y social conquistado. Según el relato, el ser humano quiso construir una torre que llegara al cielo. El castigo consistió en la confusión de las lenguas, en provocar el desentendimiento. Sin embargo, el mito narra que el problema no se produjo por usar las tecnologías para llegar al cielo, sino por la soberbia con la que el ser humano empleó la tecnología para alcanzar este objetivo.

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4 comentarios

  1. Abel "el bedel"

    Le das demasiadas vueltas a un hecho simple.
    ¿Por qué se siguen contando cuentos de hadas? Porque la gente es idiota.
    Uno de los evangelistas contaba que uno de los ladrones crucificados se salvó, otros dos no dicen nada y el cuarto comenta que los dos insultaron a Jesús. ¿Por qué se concede más crédito al evangelista que afirmó que un ladrón se salvó que a los demás? Porque la gente es idiota. Cantamos loas a la democracia, pero la gente es idiota.
    Leo cada día que a tal o cual persona le han dado cita con el especialista para el próximo año, pero en mi comunidad gana el PP y Vox, o sea, los partidos que benefician a los menos, a los ricos o a los archi-ricos. O sea, que la inmensa mayoría vota en contra de sus propios intereses. ¿Por qué? Ellos dirán que por una cuestión cultural o de valores. No nos equivoquemos: un payo que vota en contra de sus propios intereses socio-económicos es un idiota. Y la gente es como es: idiota. Y los idiotas no tienen cura.

    • Gallego Rey

      Leo cada día que a tal o cual persona le han dado cita con el especialista para el próximo año, pero en mi comunidad gana el PP y Vox, o sea, los partidos que benefician a los menos, a los ricos o a los archi-ricos…

      Es que donde no gobiernan esos las personas atamos a los perros con longanizas y tenemos un servicio médico personalizado las 24 horas a cargo de la Seguridad Social.

      Qué facilito resulta llamar idiotas a los demás.

  2. Bruno del Maipo

    «La conciencia no sabe lo que le pasa, pero le pasa» No quiero citar erróneamente así que dejo la frase anónima hasta nuevo aviso. Bernardo, entiendo que quieres hacer una crítica de la reducción del pensamiento a su variante técnica o tecnológica, en tanto esta pasa de largo aspectos no objetivos y residuales, como por ejemplo lo puede ser el acervo de un pueblo o el sentir y pensar íntimo de una persona. En su variante tecnológica el pensamiento sería depositario de una lógica que somete la construcción de subjetividades a una única dimensión (la pragmática, la utilitaria, la del uso -de la herramienta) . Lógica única de dominación versus lógicas varias de intercambio, creo entender. No obstante, no me queda claro si el pensamiento mismo es una herramienta que genera sus modos de interpretar la realidad en tanto útil y no útil (ojo, no digo «inútil») Visto así, cada operación del pensamiento caería dentro de lo que tú llamas «producción de sentido subjetivo» Cabría preguntarse entonces si un teorema matemático, una poesía, un martillo, un alfabeto y la internet son, todos ellos en tanto ideas plasmadas en un determinado lenguaje, producción de sentido subjetivo. Que la actual situación de imperio economicista y mercantil (vieja situación, en realidad) imponga su propia visión de lo útil, no desmiente el hecho de que este mismo imperio sea una más de las lógicas, de los modos o de los lenguajes en que el pensamiento, como producción de sentido – así sin apellido- expresa lo que (le) pasa.

  3. lamento la tardanza en contestar Bruno. Excelente resumen, creo que sí, que todo lo que indicas habla de la produccion subjetiva del conocimiento. En tanto que es un pensamiento que sirve para interaccionar con el mundo. Gracias por tu comentario

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