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Tecnologia digital al servicio de los saberes tradicionales

Tecnologia digital al servicio de los saberes tradicionales
Una mujer de la etnia Mnong Rlam confecciona una vasija de cerámica para cocinar en Tơ Xing, Vietnam, 2025. Fotografía: Cécile de Francquen / EMKP / CC.

Este artículo es un adelanto de nuestra nueva revista Humanismo Digital 3, ya disponible en nuestra tienda online.

El programa de conocimiento material en peligro de desaparición del Museo Británico es un ejemplo de cómo la innovación y tecnología digital pueden contribuir positivamente a la preservación y documentación del conocimiento y los saberes tradicionales que sostienen el patrimonio cultural. En este artículo presentamos el programa y sus objetivos y exploramos las oportunidades y desafíos que representa.

A lo largo de milenios de interacción con su entorno, el ser humano ha desarrollado un conocimiento ecológico1 que le permite obtener del medio las materias primas y recursos para producir y fabricar objetos. Estos objetos tangibles, que en ocasiones nos acompañan a lo largo de nuestra vida, pueden ser desde artículos cotidianos como indumentaria, zapatos y abalorios, hasta estructuras y espacios más amplios para la esfera doméstica, el transporte o la actividad ritual. Artefactos, estructuras o incluso entornos que albergan historias, experiencias y una memoria colectiva que nutre y sostiene estas prácticas y que va mucho más allá de los materiales tangibles, para incluir el conocimiento, las técnicas, los saberes, las relaciones sociales que jugaron un papel en su creación, uso y desarrollo. Algunos de estos saberes y tradiciones, aunque en ocasiones de forma precaria, todavía permanecen vivos a través de individuos y comunidades de todo el mundo.

Sin embargo, esta riqueza y diversidad, que enmarca la manera que tenemos de ser y de interactuar con el medio, desaparece a un ritmo acelerado. El calentamiento global y el cambio climático tienen un impacto crítico en los ecosistemas, causando la desaparición de recursos naturales y, con ellos, la pérdida de prácticas y técnicas atávicas y de los objetos que derivan de ellas. Al mismo tiempo, el éxodo de las áreas rurales, la migración y el desplazamiento forzado de comunidades causa el abandono de espacios tradicionales y de los saberes y habilidades necesarios para erigirlos. Las generaciones más jóvenes se ven forzadas a emigrar a las grandes ciudades, perdiendo el interés por aprender saberes y tradiciones que consideran una vinculación con un mundo que ya no les apoya o representa. A esto se suman también factores relacionados con la globalización, la producción en masa y la mercantilización de la cultura, que causan el deterioro de las artesanías tradicionales, que se adaptan y abaratan para su venta o son reemplazadas por sustitutos más baratos y rápidos de producir. Estas tradiciones, sin embargo, no desaparecen solas: se pierde con ellas el conocimiento, las destrezas, los rituales y, de esta forma, también el lenguaje que las articula. Inevitablemente, cuando una práctica tradicional desaparece, se pierde también el vocabulario y las expresiones que usamos para referirnos a ella.

Tecnologia digital al servicio de los saberes tradicionales
David Katakyie, de la etnia Nafana, durante la documentación del proceso de confección de distintos tipos de cuerda de rafia en Ghana, 2025. Fotografía: Ann Brower Stahl / EMKP / CC.

En este contexto y con el objetivo de preservar los sistemas de conocimiento material que todavía resisten a la erradicación, nace el Programa de Conocimiento Material en Peligro de Desaparición del Museo Británico (Endangered Material Knowledge Programme). El EMKP se funda en el año 2018 con la financiación de Arcadia, una organización filantrópica que apoya a instituciones académicas y organizaciones sin ánimo de lucro para preservar el patrimonio cultural, proteger el medio ambiente y promover el acceso abierto al conocimiento. Gestionado y albergado por el Departamento de África, Oceanía y Américas en el Museo Británico, su misión es dar fondos, recursos y capacitación a comunidades e investigadores en todo el mundo para apoyar la documentación y digitalización de sistemas de conocimiento en riesgo crítico de desaparición.

A través de una convocatoria abierta, el programa subvenciona proyectos de investigación sin límites geográficos, pero con un foco en aquellos lugares donde los fondos son más necesarios. La convocatoria se abre en octubre y se cierra en enero, y existen dos tipos de subvenciones: las de documentación, para documentar prácticas materiales vivas; estas pueden ser pequeñas (un año de trabajo, equipos más reducidos y proyectos más localizados y concretos) o grandes (dos años de trabajo, equipos más amplios y varias líneas simultáneas de investigación); y las de digitalización, similares en estructura a las subvenciones pequeñas, pero, en este caso, para digitalizar archivos y registros ya existentes que en su día documentaron prácticas que estaban o están hoy en riesgo de desaparición. Tras un proceso robusto de selección, los proyectos seleccionados son anunciados y un miembro de cada equipo es invitado a Londres para llevar a cabo una capacitación previa al inicio del proyecto sobre técnicas de documentación digital etnográfica, ética digital y acceso abierto.

Hasta la fecha, el EMKP ha subvencionado ciento veinticinco proyectos en cincuenta y nueve países a lo largo de siete convocatorias, promoviendo la colaboración con organizaciones comunitarias e instituciones en todo el mundo y creando una red de más de cuatrocientos investigadores y cien organizaciones asociadas, incluyendo veintinueve museos y universidades en Reino Unido y tres en España. Todos los proyectos que apoya el programa se pueden consultar en la página web del EMKP a través del mapa o de los directorios de proyectos activos o completados. Esta lista incluye desde el conocimiento y las habilidades de los últimos pintores de carteles tradicionales de Ho Chi Minh, Vietnam, pasando por la construcción de casas ceremoniales en Samoa, el hilado de lana por mujeres indígenas en Ecuador, hasta la producción de abalorios con cuentas de vidrio en Ife-Ife, Nigeria. Todos ellos demuestran la impresionante y rica variedad de prácticas, saberes y tradiciones que el programa abarca.

Al centrarse en los «sistemas de conocimiento material», el foco deja de estar, por tanto, en el objeto tangible para incluir también el conocimiento «intangible» que se requiere para su producción, su uso y su desarrollo. Se va más allá de la división entre lo material y lo inmaterial, para buscar ese espacio liminal en el que las ideas y las tradiciones se cristalizan y entrelazan con el conocimiento de la ecología, la memoria oral y colectiva, las habilidades y las técnicas que se reproducen y desarrollan en el proceso de creación de un nuevo objeto. Una tarea que no es nada fácil y que requiere, precisamente, de la tecnología digital para crear una forma de documentación multimodal capaz de capturar y reproducir un conocimiento tácito que se formula y expresa a través del proceso de creación.

El debate actual en torno a la documentación del patrimonio intangible es muy amplio y existen numerosos proyectos que estudian la viabilidad y efectividad de la tecnología digital para capturar los diversos aspectos que constituyen las prácticas artesanales. Estos incluyen desde la mano del artesano y sus movimientos, hasta el taller y la manera de interactuar con el entorno, los materiales que utiliza, pero también los diseños y patrones, la lengua y, por supuesto, las formas de uso, reutilización o incluso deshecho. Asimismo, se examina la posibilidad de presentar todos estos elementos en un marco que los haga accesibles y fáciles de consultar y que, a su vez, permita un entorno multivocal donde poder recoger y presentar diferentes voces, ideas y puntos de vista.

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María Luisa Guamán Carlosama y María Rosario Carlosama Alarcón muestran cómo confeccionar hilo de lana de oveja mediante el siksi, una herramienta tradicional quechua, en Ecuador, 2023. Fotografía: Rosa Anguaya Anguaya / EMKP / CC.

Cada vez más accesibles, inclusivas y resilientes, las tecnologías digitales no dependen de infraestructuras costosas y poco flexibles, como es el caso de los sistemas de investigación tradicionales. El acceso y el consumo de estas tecnologías se ha democratizado y su aplicación facilita directamente la recopilación de aspectos multimodales que incluyen diferentes modos de representación, como texto, imágenes, audio, vídeo o animación, que permiten diferentes niveles para capturar, representar y brindar la información al usuario. Esta flexibilidad, a su vez, ofrece un marco que permite la inclusión de voces y perspectivas diferentes, ya sean por parte de la comunidad, del artesano o del creador de estos recursos. La metadocumentación nos permite entender cómo y por qué se ha generado esa documentación y de qué manera es posible acceder a ella.

Tecnologías como el modelado 3D, la realidad virtual o aumentada, la documentación fotográfica, la grabación de audio o audiovisual, el motion capture (o captación de movimiento), la representación semántica y el modelado de información, las tecnologías de información geográfica o el mapeo de datos son solo algunas de las herramientas que se pueden aplicar para la representación de este conocimiento, como un tipo de memoria colectiva que reúne experiencias e ideas.

El programa EMKP no dicta la tecnología o el método de documentación; eso se deja en manos de los equipos y de los artesanos y maestros poseedores del conocimiento, por ser ellos los mejor capacitados para decir qué y cómo se debe documentar.

Lo que sí se fomenta es un enfoque que favorezca la experimentación y el ensayo para encontrar aquella herramienta que más posibilidades ofrece en cada uno de los escenarios. Así, por ejemplo, para aquellos proyectos en los que el entorno y la geografía tienen un papel fundamental, se recomienda el uso de drones para documentar el entorno, las tecnologías de información geográfica (GIS) o incluso el modelado 3D para crear modelos de los entornos o experiencias de realidad virtual; véase, por ejemplo, el proyecto de Andrea Yankowski para la documentación de la producción tradicional de sal en la comunidad de Alburquerque, Bohol, Filipinas. Este proyecto documentó los procesos materiales y los conocimientos técnicos relacionados con la construcción de un taller tradicional de sal (kamalig) y la producción de sal de fabricación local, conocida como asin tibuok (sal sin romper). La producción doméstica de sal en Bohol es una antigua tradición y ha sido una parte importante de la economía de la isla hasta hace poco tiempo. Hace un siglo, gran parte de la costa suroeste estaba repleta de talleres de sal, estructuras al aire libre construidas con materiales autóctonos donde las familias producían sal artesanal. Hoy en día, muy pocas personas siguen practicando este oficio local o tienen los conocimientos o habilidades específicos para construir un taller de sal o fabricar asin tibuok. Como parte de los resultados, el proyecto produjo una serie de vídeos de drones para documentar el espacio y el traslado de cáscaras de coco en balsa al taller de producción de sal2. Este proyecto fue pionero en apoyar con éxito la candidatura para la inclusión de la producción de asin tibuok en la lista de patrimonio inmaterial con necesidad crítica de preservación de la UNESCO en diciembre de 20253.

Tecnologia digital al servicio de los saberes tradicionales
Margaret Nakiru Lopwenya y Loura Echuman Ekaale muestran la confección de calzado tradicional turkana en Kenia, 2023. Fotografía: Samuel F. Derbyshire / EMKP / CC.

Por otro lado, para aquellos proyectos que se centran en un tipo de práctica artesanal más localizada, que requiere un mayor detalle en el movimiento o en la posición del cuerpo y de las manos, así como en los diferentes gestos e interacción con el material y las herramientas, quizá es más apropiado aplicar tecnologías de slow motion, para grabar imágenes a cámara lenta, o el motion capture, para capturar movimientos repetitivos que suceden a un ritmo muy rápido y que, de otra manera, sería difícil de capturar y representar. Véase, por ejemplo, el proyecto de Shreyashi Chaudhuri para documentar la producción de juegos de cartas Dashvatara en Bishnupur, India, o la práctica de tejido de hojas de palma que todavía se lleva a cabo en Egipto por la comunidad copta en la noche del Domingo de Ramos.

Es importante subrayar aquí que la tecnología está al servicio de los proyectos y no al revés; es una herramienta para la documentación de las prácticas, pero que, como todas las herramientas, tiene limitaciones. Un modelo digital, por más objetivo que sea, siempre será una representación de nuestra manera de ver la práctica, que depende directamente de las limitaciones del autor y del equipo que lo desarrolla, ya sean económicas, técnicas o culturales, y que, como cualquier herramienta, puede resaltar u omitir maneras específicas de entender el mundo.

Para hacer accesible el conocimiento que se documenta a través de los fondos, el programa tiene un mandato de acceso abierto, por el cual todos los materiales que se producen por los equipos de investigación tienen como destino ser publicados en un repositorio de acceso libre online para su diseminación y preservación. En el repositorio, cada activo tiene una licencia concreta de uso que regula la manera de acceder y reutilizar los materiales. En lugar de un impedimento para su uso, es en realidad una invitación de acceso con reglas específicas de cómo usarlos.

A pesar de los desafíos que encarna el acceso abierto, especialmente cuando se trata de saberes tradicionales, una de sus mayores ventajas es la posibilidad de crear un archivo de conocimiento para usuarios e investigadores de todo el mundo, especialmente para las comunidades originarias de los materiales. De esta forma se contribuye a la creación de un repositorio vivo de memoria colectiva que elimina las barreras de acceso a la información y que busca tender puentes para su estudio, uso y reutilización, animando así a investigadores, profesores y usuarios de todo el mundo a descubrir, aprender y preservar estas prácticas para las generaciones futuras.

Referencias online

Página web del programa EMKP.

Página web del repositorio del programa.


Notas

(1) El programa de conocimiento material en peligro de desaparición del Museo Británico es un ejemplo de cómo la tecnología y la innovación digital pueden contribuir positivamente a la preservación y documentación del conocimiento y los saberes tradicionales que sostienen el patrimonio cultural.

(2) La serie de videos aéreos desde el dron se puede consultar en el repositorio del proyecto.

(3) El vídeo de apoyo a la candidatura.

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