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El sexo en los tiempos de Mad Men

El sexo en los tiempos de Mad Men 5

—Los españoles sois asquerosos.
—¿Por qué?
—Porque folláis con mujeres que no se depilan los brazos.
—No sabía que las mujeres tenían brazos.

Esta conversación entre un aragonés y una serbia la escuché en un bar de Belgrado hace dos años. Me recordó a cuando Buddy Bradley, el personaje del cómic Odio de Peter Bagge, le pidió a su novia Lisa que se depilase. Ella le contestó que él también tenía pelos en el ombligo. A lo que Buddy replicó: “no quiero follar con alguien que se parezca a mí”. Aunque esa noche en Serbia, el hombre, el maño, resultó ser un desprejuiciado varón cosmopolita. No como Buddy en el Seattle de los 90.

Mi padre vivió en Bilbao durante la Transición. Aprovechó la efervescencia ideológica del momento para reunir una colección de pegatinas políticas. La que más me llamó la atención cuando ojeaba el álbum constantemente en mi adolescencia no era ninguna de ETA o de los jocosos carlistas, era una de una lengua que chupaba un pezón peludo y decía: “¡Libertad sexual!”. Digamos que siempre me han llamado la atención las autoridades que se creen con derecho a proclamar cómo, cuándo y con quién se debe follar y, por supuesto, los que se han rebelado contra eso.

Ahora ha caído en mis manos una edición argentina de un libro, La tragedia sexual norteamericana, que escribió el psicólogo Albert Ellis en 1962. Es un retrato riguroso y documentado de los tabúes y problemas sexuales de los estadounidenses justo antes de la revolución sexual. La época de la que trata Mad Men, al menos en sus primeras temporadas. Una serie cuya emisión produce cierto fenómeno paradójico. Por un lado resulta graciosa al mostrarnos el anacrónico rol de florero que tenía entonces la mujer, mientras que por otro ha puesto de moda sus vestidos vintage para aspirantes a It girls de iPhone e Instagram.

No es la intención de este espacio de libros corroídos, «Busco en la basura algo mejor», trazar paralelismos entre la cultura sexual de aquella época y la actual, lo que requeriría un estudio trabajado por expertos, o al menos alguien más atento a las tendencias que le rodean, pero sí reivindicar la lectura de una obra que se puede encontrar muerta de risa en los mercadillos de libros de segunda mano. Es que mola mucho, se puede leer como una novela de terror. Tanto por lo que cuenta de esos años como por las analogías que precisamente uno puede hacer con el presente. Pero insisto en que eso es algo que dejaremos al libre juicio del lector. Pasemos sin más a destriparla.

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51 comentarios

  1. Fantástico.

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Aparte de que sea legal o no, ¿no creéis que lo menos que debéis hacer al usar fotos que no son vuestras es citar el autor o la fuente?

  4. Pingback: El sexo en los tiempos de Mad Men

  5. Grande. Sería interesante en mi opinión analizar cúales de esos patrones psicológicos en cuanto al sexo se mantienen hoy en día, sobre todo la confrontación entre realidad y expectativas, con todo ese porno que nos rodea.

  6. Juan Luis Mármol

    He leído manosexual en lugar de monosexual y por eso me he atragantado de la risa con el comentario de «que usted internauta conoce bien»

    • Juan Luis, que risa me ha dado al leer manosexual e imaginarme ese momento. Gracias
      El artículo muy bueno, aunque coincido con lo de que se debería poner la autoría de las fotos.
      Para quien dice haberse quedado con ganas de leer el libro, creo que el autor ya nos lo ha resumido

  7. Cuando salga lo de la Unión Soviética, que me avisen.

  8. A mi ahora me queda una duda. El comportamiento femenino era desquiciado sin duda, pero lo cierto es que aunque no sabían lo que les esperaba después de ello, conseguían lo que buscaban, esto es: siendo sexualmente atractivas pero inaccesibles, se casaban con el que se les enseñaba que era el «hombre ideal». Lo que no me queda claro es qué pasaba por la cabeza del hombre: ¿estaba enamorado al casarse? ¿era tan básico como para casarse para «mojar»? ¿la presión social también era tan fuerte sobre él? No creo que sea ninguna de ellas, pero me he quedado con las ganas de qué veía Ellis en ellos, hay un vacío en el artículo que igual debería llamarse «Las mujeres y el sexo en los tiempos de Mad Men»

    • A mí me ha quedado la misma duda. Espero que sea porque el tema es demasiado extenso para un solo artículo y vaya a contarlo más adelante.

      • – Sin ser experto sobre esto diría que era tan básico como casarse para mojar. La presión social en el hombre era igual o mayor, debías llevar el pan a tu casa, ganar mucho dinero, ser todo un machote, irte a Vietnam a pegar tiros,…

        – También tenía muy idealizado el matrimonio, pero como en las mujeres fue una fuente de frustración, pues se optaría básicamente por 2 caminos, engañar a la mujer, y/o irse de putas, darse al alcohol y pegar a la mujer para dejar claro su papel de machote.

      • – No han cambiado tanto las cosas. La propaganda a la que vivimos sometidos cada segundo del día crea una presión igual o mayor sobre hombres y mujeres.
        – La presión por ser bella ahora es incluso mayor y no solo eso, también se le ha inculcado al hombre. Sólo hay que ver el culto al cuerpo actual, donde es imprescindible pasar el poco tiempo libre de depilación, gimnasio y quirófano.
        – Con el consumismo además la presión sobre el hombre por llevar dinero a casa también ha aumentado y además también se ha extendido un poco a la mujer. Cuanto más dinero, más tendrás para operarte y ponerte guapa.
        – Y las frustraciones son iguales o mayores. La sociedad es igual o más psicótica. Una especie de histeria colectiva.

  9. Muy interesante el artículo. Cuando el psiquiatra este dice que «En nuestra cultura el amor y el dinero tienden a ser por lo menos doblemente antagónicos» creo que no tiene en cuenta que para muchas no existe tal antagonismo, dado que los hombres con dinero son siempre considerados más atractivos que los que no tenemos donde caernos muertos. Ya he respondido suficiente número de veces a preguntas como ¿En qué trabajas? ¿Vives solo o en piso compartido? ¿Tienes coche, cuál? para saber que la respuesta que se dé modula apreciablemente el interés de la otra parte.

    Tampoco creo que suponga un problema lo de que no estuviera bien visto que una chica pidiera citas. Que te las pidan a ti es mucho más cómodo. Debe ser algo fantástico, sospecho, dado que nunca me ha pasado. Será porque soy pobre.

  10. Lo curioso de esto es que sólo puede hablarse de esa ahora extraña y monstruosa moral sexual desde nuestra perspectiva. Sin embargo, en aquella época era la opinión dominante, tenida por buena y por cierta.

    A día de hoy, la opinión dominante sobre el sexo -sea ésta como sea- es también buena y cierta.

    ¿Qué se dirá de ella dentro de 100 años?

    Lo que equivale a decir: ¿Cómo puede uno juzgar y sopesar los valores sexuales que la sociedad le inculca, desde un punto de vista exterior a esa propia sociedad en la cual está inserto? Siempre me mosquea que cada época crea estar siempre más adelantada, más mejor, más en la cresta de la ola que la anterior. Y que rara vez se lea a sí misma como mala o absurda (hablo de la opinión mayoritaria).

    Me parece una pregunta verdaderamente complicada.

    Gracias. Ha sido un placer leer el artículo.

    • Diste en la diana, Javier C.

      • No estoy del todo de acuerdo. En todas las épocas hay sectores críticos. Mira el movimiento feminista de aquellos años, que peleó contra la «mística de la feminidad». Lo que ocurre es que pocas veces a esos sectores se les da voz o voto. Ahora es igual. Basta leer el artículo para darse cuenta de que la cultura no ha cambiado todo lo que cabría esperar. Está la corriente mainstream que continúa fomentando el sexismo, el machismo, el culto al cuerpo, la gerontofobia, la banalización y automatización del sexo, la ignorancia supina en general, y están los sectores críticos a los que siguen sin dársele voz o voto y a los que tienes que buscar para saber que existen.

  11. Artículo muy interesante de una obra que desconocía. Encuentro abundantes coincidencias entre las relaciones descritas con las de hoy en día. Muchos aspectos se mantienen en nuestra sociedad, no tanto en el tema de entender la propia sexualidad -que también- si no en las convenciones sociales en lo que respecta a matrimonio y procreación.
    En mi opinión, son tradiciones cuyo significado y características se han mantenido casi inalterables por encima de revoluciones sexuales y feminismos de distinta generación.

  12. Fantástico artículo. Llevo desde por la mañana leyéndolo a cachos en la oficina y acabo de terminarlo. Jaja.

    Después de leer el artículo me entran ganas de leer el libro. No había escuchado nunca el título, pero sí al autor. Veré si lo encuentro en algún lado.

  13. Coincido con todas las alabanzas. Me lo he pasado pipa leyéndolo y espero futuras entregas: Unión Soviética y España. Al igual que Dora, me quedo con ganas de encontrar el libro y conocer mejor la obra de Albert Ellis.

  14. Y hablando de Mad Men, la mujer retratada por Ellis es exactamente Betty, la primera mujer de Don.

  15. Un interesante documental acerca de esa época pre-revolución, en el contexto USA
    http://www.imdb.com/title/tt0095289/

  16. Excelente artículo pero por favor…SI existen dos tipos de orgasmos, así que la mujer entrevistada por Ellis estaba en lo cierto. Por favor, toda mujer y hombre debería saberlo y experimentarlo. De nuevo: el orgasmo vaginal existe y es muy diferente al producido por el clítoris.

  17. Pingback: El sexo en los tiempos de Mad Men | UMMA

  18. Si me gustó «Mad Men» fué precisamente por la lectura fría y acertada (a veces dolorosa) de la represión sexual de la época. Ya que el próximo artículo versará sobre la URSS propongo la visión de otra serie, bastante escondida, pero muy buena: «The Amerikans». Trata de falsos matrimonios rusos infiltrados en USA al servicio de la revolución pero viviendo vidas perfectamente americanizadas. Transcurre en otra época, creo que durante la administración Reagan, y en ella se ven los dos estilos de vida (sociales y sexuales). Y aunque ninguno de los dos sale bien parado, coincido con un comentario escrito aquí: tampoco podemos echar las campanas al vuelo con respecto a la actualidad.

  19. Buenísimo el artículo, qué ganas tengo de leer los siguientes artículos. Muy interesante, realmente, pero como comentan arriba, ¿qué hay de la presión en los hombres? Eso también sería interesante comentarlo.

  20. María Ll.

    Me incomoda mucho ver Mad Men precisamente porque todavía reconozco en mi entorno laboral muchos de los comportamientos que en ella se describen y que se supone deberían estar ya superados. Por un lado es un ejercicio estimulante la comparación del retraso histórico de España con el superdesarrollo de la sociedad estadounidense de los cincuenta; la inevitable comparación entre puritanismo protestante y catolicismo; o el papel de las revoluciones civiles y sexuales de los sesenta. Pero también es turbador ver cómo el guionista de la serie disfruta retratando lo que ve como anacrónico, cuando ciertas dinámicas por aquí simplemente o siguen funcionando o han cerrado en falso.

    Aprovecho tu artículo, sensible, riguroso y honesto, para comentaros que soy lectora habitual de Jot Down y echo de menos la presencia de firmas de mujeres, así como más artículos como el tuyo, en el que las mujeres somos sujetos y no objetos.

    Me temo que habéis montado una web excelente, con contenidos buenísimos, pero que no deja de recordarme a una peña gastronómica vasca solo para hombres, en la que cocináis unos platos muy sofisticados pero cuya cocina las mujeres no podemos ni pisar.

    • Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. Echo de menos artículos no ya firmados por mujeres sino que traten temas de la realidad dura de las mismas, como este artículo. Es cierto que quizá la sociedad desde los años 50 sólo ha avanzado tiñendo de apariencia de progresia la realidad social de las mujeres cuando en realidad el problema sigue existiendo y empeorando, precisamente porque se mandan mensajes de que está superado. En as sociedades gastronómicas vascas sólo hay hombres y en casas de estos hombres siguen cocinando sus mujeres lo que es el menú diario.

      • Hablas de las mujeres como si fueran una minoría dentro de la sociedad con necesidades muy concretas, en lugar de la mitad de la sociedad, y por tanto afectadas por los mismos problemas que la sociedad en su conjunto (paro, corrupción, vivienda, contaminación, terrorismo…etc). No sé si te das cuenta de la imagen tan reduccionista que pides respecto a una mitad del mundo.

  21. «cocináis unos platos muy sofisticados pero cuya cocina las mujeres no podemos ni pisar.»

    ¿Y si hubiera relación entre ambas cosas? Porque no hay más que ver de qué tratan las revistas de y para mujeres: trucos para adelgazar, cómo conquistar a tu chico, horóscopos, cotilleos… ¿En eso quieres que se convierta?

    • María Ll.

      No todas las mujeres consumen ese tipo de producto igual que no todos los hombres leen revistas sobre coches o bricolaje. Para superar estereotipos así, creo que podrían publicarse más artículos de fondo escritos por mujeres, hay académicas, escritoras y periodistas de sobra.

      • Lo que llamas «estereotipos» son en realidad los gustos de la mayoría en cada género, y no veo por qué hay que superarlos, es decir, negar su existencia. Si a mí me gusta el fútbol y a mi hermana la moda no creo que debamos disculparnos ninguno de los dos.

        Y si para «superar» estereotipos hay que poner a Sara Carbonero a hablar de fútbol… no gracias, prefiero a Maldini. El día que salga una Maldini entonces sí, la leeré. Pero no parecen salir muchas, desde luego no en paridad. Forzar las cosas y negar la evidencia por corrección política al final acaba llevando a situaciones ridículas.

        Las feministas entonces recurren, cómo no, al victimismo: no es que no las haya, sino que no las dejan ser así. La brecha entre su mundo ideal andrógino y paritario y el mundo real la explican como pura ideología. No hay en la sociedad más que «estereotipos», «prejuicios», «heteropatriarcados» y estructuras opresoras. No existen en el año 2013 en los países desarrollados individuos que escojan libremente en función de sus intereses y su biología, no, solo colectivos alienados por superestructuras. En fin, marxismo apolillado y mucha paranoia.

        La realidad es que cuando dejas a personas libres y adultas, en países con alto nivel educativo y cultural, que escojan lo que les gusta, curiosamente eso que les gusta suele coincidir bastante con lo que tu llamas «estereotipos». En Noruega hace poco emitieron un documental muy interesante sobre todo esto y que ha tenido una gran repercusión. Su aire desenfadado tipo «Salvados» lo hace muy ameno, te lo recomiendo:

        http://www.youtube.com/watch?v=2sblNk2aPzE

        • María Ll.

          Menos mal que posturas como la tuya son minoría, o se cuestionaría de nuevo si las mujeres tienen derecho a votar. El victimismo no es el discurso, estoy muy de acuerdo, pero el determinismo biológico que destila tu discurso es tan anacrónico como peligroso.

          Es surrealista tener que defender algo tan obvio como que hay muchas mujeres con intereses que encajan con esta publicación, tanto lectoras como potenciales escritoras.

          • «Menos mal que posturas como la tuya son minoría, o se cuestionaría de nuevo si las mujeres tienen derecho a votar. El victimismo no es el discurso»

            Pues menos mal que no es el discurso. Yo en ningún momento he defendido nada remotamente parecido a quitar el derecho de voto a las mujeres. Pero bueno, que tengas que responder con una acusación tan grotesca indica que no cuentas con mejores argumentos.

            Y no, lo único peligroso es la ignorancia, en este caso de nociones básicas compartidas por científicos de todo el mundo, como las que explican en el vídeo que he enlazado.

            Personalmente, en esta o cualquier otra revista o empresa, yo de lo que soy partidario es de que se escoja a los mejores, independientemente de que tengan colita o totó. Llámame excéntrico, pero prefiero fijarme en sus cerebros.

            • – No difiero mucho del punto de tu punto de vista, pero hay una parte que no comparto para nada.
              – Parece como si los estereotipos fuesen algo natural, una fuerza de la naturaleza, que viene en la genética,…
              – No se tiene en cuenta el factor propaganda 24h al que nos vemos sujetos desde que nacemos. Los estereotipos son inculcados. Se desprecia mucho el condicionamiento al que nos somete la propaganda, un condicionamiento brutal. Nuestra sociedad está peor aún que la de entonces, más neurótica y obsesiva. Y todo eso viene creado por la propaganda. La vigorexia, la anorexia, la adicción al botox, a la cirugía,…. son enfermedades nuevas creadas por la publicidad. ¿En qué sociedad en la historia de la humanidad se han dado personas que han decidido morirse por no querer comer? Coincido con un comentario anterior que dice que cuando se analiza una sociedad anterior se tiende a juzgarla desde un punto de vista de superioridad, cuando creo que en muchos casos nuestras sociedad ha ido a mucho peor en muchos casos.
              – No hay que negar la existencia de estereotipos pero sí que hay que superarlos. Casi toda la sociedad es esclava de los estereotipos, con las correspondientes obsesiones, ansiedades, frustraciones, depresiones y enfermedades creadas por esos estereotipos.
              – Un estereotipo que dice que la mujer tiene que estar en los huesos, eternamente joven,… Por ejemplo, debe ser combatido.

  22. Albert Ellis fue un importante psicólogo y terapeuta. Que fuera mejor que Freud, a parte de ser absurdo como concepto (La ciencia no es un partido de fútbol) es algo que se inventaron los estadounidenses, muy hábiles en barrer siempre para casa, para hacer frente al apabullante dominio intelectual centroeuropeo de la época. De hecho, Ellis fue un discípulo aventajado de Fromm y Korbinszky, y básicamente le puso nombres distintos y con gancho a teorías más que comprobadas por sus antecesores, además de desarrollarlas con gran mérito, por supuesto.

    No olvidemos que Freud y Jung, por ejemplo, empezaron a escribir directamente en inglés porque la APA no permetía que se tradujeran sus obras, intensas y profundas, mientras en USA la idea de la psicología era experimentar con ratas (y niños) para sacar páginas y páginas de registros conductuales de forma compulsiva.

    En psicología, USA siempre ha estado por detrás de centroeuropa por su menor base filosófica y un simplismo y candidez que nos sorprende a los continentales.

    Parece que nos hemos olvidado de esto y ahora en nuestras universidades nos enseñan a maltratar ratas y despedazar cerebros, y la filosofía, pues se la estudia usted en su casa, que es algo que no sirve para nada.

    Filosofía, dice usted. Mire mad men, que se aprende mucho más.

    Buen artículo, felicidades.

  23. Ser mejor psicólogo que Freud es fácil. Para apuntalar esta afirmación os invito a leer «Más allá del principio del placer» del ínclito austriaco (os evitáis así la relectura de las 641 páginas en apretada letra de la edición de bolsillo de «La interpretación de los sueños» del mismo autor). Si después de hacerlo aún pensáis que no tengo razón en afirmar (con Navokov y muchos otros) que Freud es un Fraude, discutamos.

    • «Ser mejor psicólogo que Freud es fácil» Bueno, como dije antes, en psicología mejor o peor no tiene mucho sentido, pero esta frase me parece una bravuconada como mucho. Relajémonos. Freud cambió para siempre la cultura occidental, junto con muchos otros, siendo atrevido, original y certero. Hay que tener en cuenta la sociedad hiperreprimida en que vivía para valorar la valentía y brillantez de sus apreciaciones.
      Evidentemente tuvo errores de calibre y está superado a estas alturas, como Darwin, Newton o Nietzsche, pero eso no les quita su valor intrínseco. Sin Freud, es impensable el devenir del pensamiento y de la psicología clínica occidental, incluso la magnífica literatura que se ha escrito para criticar a Freud no habría nacido sin él (Pienso en Focault, por ejemplo). No conozco a Navokov… ¿Será Nabokov?

  24. Sí, Nabokov; pido excusas. Sin ánimo de ofender, bravuconada es decir que Darwin está superado. Me reafirmo en lo dicho y aumento mi apuesta: Freud se equivocó en la mitad de lo que dijo; la otra mitad la robó. Basta leer lo que publicó.

  25. Oh, Ripley, qué viril…
    ¿Qué tal si aportases algún argumento para apoyar tu enérgica opinón?

  26. Benvolio, machote…
    ¿Qué tal si aportas tú algo que no sea ironía simplista?

  27. Pingback: Jot Down Cultural Magazine | La vida sexual en la Unión Soviética

  28. de acuerdo con Verhaeren. Me sigue sorprendiendo la enorme beligerancia que hay entre los detractores de Freud.
    Me ha encantado el artículo.

  29. Pingback: Mentir! Estilo Don Draper vs House MD | Way of Blog!

  30. Sofia Martínez

    Me hay encantado lo que acabo de leer y por supuesto coincido en muchas cosas que se dan en la serie sin embargo no deja de ser maravillosa. Por otra parte estamos a semanas del estreno de Mad Men última temporada y estoy muy triste, pero en esta página http://www.hbomax.tv/mad-men-7 encontré los horarios en los que será transmitida, les servirá mucho a aquello amantes de la serie.

  31. Esta serie ha sido de las mejores que he visto en los últimos tiempos. Creo que el éxito que logró obtener esta serie HBO se debe a las actuaciones que tuvo y a la historia que fue desarrollando. Es una pena que tenga que llegar a su fin.

  32. Pingback: La vida sexual en la Unión Soviética | PsicoSapiens

  33. flavio sonny mancini dj

    no se a mi hace ,rato que hacen el orto,,,,y me gusta soy gay!gracias cristina y nestor kischner.igualdad y democracia!gracias a ellos noe reconocen como matrimonio………
    soy feliz estoy casado con un angoleño.le puse baston!ya sabran x que…..
    y soy una mujer feliz

  34. Pingback: Sexo en el franquismo (I): las secuelas - Jot Down Cultural Magazine

  35. También hay un lugar más grotesco para estas relaciones : Colombia¡¡¡

  36. sorprendentes conceptos los vertidos por mr. ellis, y encima en aquellos tiempos. no sabía que la chifladura había llegado a tanto. tal vez de aquellos vientos tenemos hoy ciertas tempestades…

  37. Pingback: 'Roger Ramjet': Yankee Doodle Yankee - Jot Down Cultural Magazine

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