Eros Ocio y Vicio

Así será (o podría terminar siendo) el sexo con androides

Rachel
Lo hemos visto en novelas y película de ciencia ficción: usted, por un módico precio, adquiere una flamante reproducción de Scarlett Johanson o de Brad Pitt para que se convierta en su pareja perfecta. Para que le haga el desayuno después de una satisfactoria sesión de sexo a la precisa medida de sus gustos particulares. La posibilidad está ahí, o eso se intuye por cómo pensamos que podría evolucionar la tecnología. Pero siendo realistas, ¿sucederá esto alguna vez?

Imaginemos que efectivamente terminan creándose androides lo suficientemente parecidos a seres humanos como para que puedan ejercer como compañeros sexuales convincentes. Las posibilidades que genera esta situación, normalmente de tipo emocional, las habrá visto usted reflejadas en esas películas, novelas y series de televisión de las que hablamos. Pero existe una posibilidad que no suele plantearse: ¿acaso no preferirán los androides del futuro mantener relaciones sexuales entre ellos antes que rebajarse a tener contacto sexual con seres humanos? La verdad es que es bastante posible que así sea, al menos cuando los androides sexuales alcancen un alto grado de sofisticación. Así, podríamos encontrarnos con supuestos esclavos sexuales artificiales que, de uno u otro modo, terminen rebelándose contra sus creadores… porque no quieren acostarse con ellos.

Uno de los objetivos básicos de la robótica es el de conseguir construir máquinas que reproduzcan el comportamiento humano de la manera más fiel posible. A día de hoy, podríamos decir que ese proceso de imitación se encuentra todavía en mantillas, pero el constante progreso de la tecnología nos permite imaginar que puedan estar aguardándonos grandes logros más o menos a la vuelta de la esquina, quizá incluso en el transcurso de unas pocas generaciones. El problema de la robótica del futuro, claro, es que las cosas no terminen saliendo como los científicos y técnicos esperan que salga.

No se preocupe si le disgusta la idea de tener relaciones sexuales con un androide, por visualmente atractivo que este pudiera resultar. Hay gente que sí lo haría. Aunque las encuestas tienen un valor muy relativo —por no decir que en buena parte de los casos no pueden ser tomadas en serio—, si hacemos caso de una célebre encuesta realizada por YouGov, un 9% de los individuos interrogados afirma que tendría contacto sexual con un androide si surgiera la oportunidad. Los robots sexuales tendrían su mercado, eso está claro. Ahora bien, no crea usted que el mayor problema sería conseguir un varón o hembra robóticos cuyo tacto, movimiento y demás características físicas puedan resultar convincentes y atractivos. Esto es una tarea difícil, desde luego, pero tarde o temprano se acabará consiguiendo. Lo realmente difícil sería crear buenos compañeros sexuales desde el punto de vista psicológico, que fuesen más allá de meros autómatas que no pasaran de ser juguetes singularmente realistas.

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5€mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105€año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

34 comentarios

  1. Pingback: Así será (o podría terminar siendo) el sexo con androides

  2. ¿Un androide al que le guste el sexo? ¿No sería más fácil enseñarle a fingir y a mentir? Así sería mucho más real.

    Y si se le implementase un dolor de cabeza aleatorio sería perfecto.

  3. «Así, podríamos encontrarnos con supuestos esclavos sexuales artificiales que, de uno u otro modo, terminen rebelándose contra sus creadores… porque no quieren acostarse con ellos».

    Fascinante premisa para Terminator 5…

  4. » (…) así que la pareja sexual artificial ideal sería aquella que llegase a disfrutar con el acto sexual tanto como nosotros».

    ¿Damos por hecho que nuestra pareja sexual «natural» disfruta con el acto sexual tanto como nosotros?

    Eso me parece mucho suponer, la verdad. Y más vista la triste guerra de sexos que tenemos montada en España actualmente.

    De todas formas, centrándonos en el fondo de la cuestión, digo yo que habiendo multitud de prostitutas de carne y hueso, ¿para qué queremos un único androide sexual? ¿verdaderamente saldría rentable?

  5. Es que yo creo que si hablamos estrictamente de obtener gratificación sexual para todo el mundo que lo desee -cosa nada fácil, ni antes ni ahora- habría que ir pasando ya de robots que, al fín y al cabo, se está viendo aquí que comportarían una dependencia de otr@ como sucede entre humanos, ni más ni menos. Se debería acceder directamente a esos sueños o realidades virtuales que se veían en «Desafío Total». Tendríamos la opción de copular salvajemente después de una excitante historia-guión con Jessica Biel o Hugh Jackman, y la prueba serían las secreciones que dejaríamos entre sábanas. O sea que lo viviríamos exactamente como si fuera real pero sin los inconvenientes que supone toda relación real. Si alguien no se siente motivado por la propuesta de más arriba, piensen en lo que sería eyacular entre sueños mientras nos follamos a esa cajera de esos almacenes que está tan rebuena o al maromo que nos trae los encargos del super. O a nuestra jefa o al marido de nuestra jefa… dejo abierta la puerta de la fantasía para que cada cual sueñe la suya.
    Las posibilidades son infinitas, y todo ello sin tener que rebajarse a esas grotescas e incluso miserables pantomimas que muchas veces exige el mendigar algo de sexo. Sin compromisos no deseados, sin mala conciencia, con la cara tersa, tersa, por los abundantes orgasmos, mucho mejores que los conseguidos con la solitaria masturbación. Cada día o noche, repetir la aventura que tanto nos gusta ahora, hasta que nos cansemos de ella -como así será- pero entonces podremos pasar a la siguiente y así hasta el infinito…
    ¡Esto es lo que se tiene que inventar y no un robot que se subleve cuando le salga del circuito!

    • Sí, Michona, da usted en el clavo yo tengo un conocido al que siempre le pirró Margaret Tatcher y con eso de lo virtual, podría vivir el ensueño de ponerla a cuatro patas y darla pol saco aunque no en el sentido que muchos hubieran deseado desde luego.
      Por ejemplo a mí me gusta mucho Alicia Sánchez Camacho sobre todo ahora que se le ha puesto ese culo como una paella para 20 esos prietos muslos y esos modelitos ajustados que un día se va a sentar y va a rajar la falda por el ojete. Uy y ya paro porque me estoy poniendo de un cachondo que pa qué! Ohalá estuviera ya eso inventao!

      • Maestro Ciruela

        ¡Ja, ja, ja, ja! Precisamente ayer pensé algo parecido sobre Sánchez Camacho viéndola en un informativo, aunque no comparto su entusiasmo acerca de la dama. Ahora que lo pienso, no recuerdo a ninguna fémina dedicada a la política en este país que suscite en mí, picores de entrepierna. Estoy más en la línea de Monica Bellucci…

      • PorComentar

        Eso ya no es una perversion…lo suyo es de otro nivel

  6. » (…) porque el gusto por el sexo implica cierto grado de capacidad emocional».

    Madre mía, qué empanada mental tienen algunos.

    ¿Qué grado de capacidad emocional implica la masturbación, la pornografía o la cópula entre dos mantis religiosas?

    Esto es lo que pasa cuando se emponzoña el sexo con prejuicios morales o ideológicos.

  7. «Un androide lo suficientemente complejo como para tener la posibilidad de convertirse en un amante convincente podría ser también lo bastante complejo como para que nos planteemos hasta dónde llegan sus derechos y sus prerrogativas».

    Los objetos no tienen conciencia de sí mismos. Por lo tanto, no tienen personalidad.

    Y si no tienen personalidad ni conciencia de sí mismos no pueden ser sujetos de derechos ni de obligaciones. Ni por asomo, vamos.

    ¿O es que le hemos preguntado a la tostadora del pan si no preferiría estar en el Caribe tomando el sol en lugar de chamuscando pan de molde en la cocina?

  8. Creo que el artículo, y la reflexión que hace, se sustenta en la práctica de un determindo tipo de sexo (el que tiene una componente emocional). Es curioso porque ese planteamiento del sexo deja fuera a la prostitución…¿por qué el modelo de androide para el sexo, o al menos un tipo, podría tomar como referencia el de las prostitutas?. En el artículo se desestima esta forma de prácticar sexo sin componentes afectivos. Obviamente me estoy refiriendo en todo momento a la práctica de la prostitución libre y voluntaria…cosa que creo que, sinceramente, está prácticamente extinguida.

    No me acaba de convecer este trabajo, lo siento.

    • Me temo que no está usted bien informado con respecto a la práctica de la prostitución libre y voluntaria. No es de extrañar, dada la intoxicación informativa a la que nos someten últimamente desde todos los estamentos.

      • Buenas Saulo, ¿realmente crees que hay mucha prostitu´ción ejercida desde la libertad?.

        • Un saludo, Eduardo.

          En España, la prostitución se ejerce mayoritariamente desde la libertad, en chalets y pisos particulares. Y lo digo con conocimiento de causa, no simplemente porque lo crea.

          Otra cosa es que interese dar otra imagen por motivos ideológicos.

          • PorComentar

            «práctica de la prostitución libre y voluntaria…cosa que creo que, sinceramente, está prácticamente extinguida»
            «la prostitución se ejerce mayoritariamente desde la libertad, en chalets y pisos particulares»
            ¿no son un poquito contradictorias?
            Que conste que estoy de acuerdo con usted en que gran parte (lo siento, no sabria precisar porcentajes) de la prostitucion en españa se ejerce de forma libre

  9. para que los androides si ya existen las ovejas?

  10. Love Trooper

    Vaya, este artículo ha conectado directamente con lo que en más de una ocasión se ha perfilado en mi mente. Ante las posibilidades aplicadas al tema vistas en pelis como Blade Runner o A.I., lo cierto es que tener un androide que reproduzca sintéticamente el físico de un ser humano de modo convincente puede ser como mínimo interesante, y más aún si está programado para servir en términos sexuales a su propietario. Lo de darle una inteligencia equiparable a la humana descartaría esa posibilidad porque entonces podría elegir y seguramente ya no desempeñaría tales funciones. Siempre he pensado que la mejor pareja para mi debería venir de un laboratorio, pero al mismo tiempo he pensado que incluso así me encontraría con lo que a menudo sucede en la vida real: esa compañera artificial también me rechaza cual novia de Frankenstein! Bromas a parte, la idea creo que la hemos tenido muchos en mente, otra cosa es que la tecnología lo permita y la i.a. no le otorgue libre albedrío…al menos para según qué funciones.

  11. Fulgencio Barrado

    El artículo es una buena paja mental, jeje
    Esto está tratado infinidad de veces en el cine y la literatura. El problema no es el sexo en sí, el problema son las connotaciones morales. Y es que el término «ser vivo» es tan sumamente ambigüo… Un robot que aparente ser un hombre, que se comporta como un hombre, que siente como un hombre….., es un hombre para los demás hombres. Es la diferencia entre la verdad y la apariencia, y lo queramos o no, nuestra vida se rige siempre por la apariencia (apoyada en la razón, que es otro sentido).
    El ser humano vive en un constructo propio, con sus libros de derecho, su moral, su ética, sus afectos…. Todo esto es simple apariencia creada, pero es real para nosotros ¿porqué un robot-humano iba a ser algo diferente?
    En nuestro mundo las cosas no son lo que son, son lo que aparentan ser, lo que sentimos que son…, y nos comportamos en función de ello.
    Frankenstein, pinocchio, el hombre de lata…., todos ellos son seres vivos a nuestros ojos, simplemente porque tienen eso que llamamos «ánima».

    • Discrepo amigo, en nuestro mundo y en cualquier parte las cosas son lo que son, distinto es si somos capaces de percibirlas tal cual son, pero la idea aceptada de personalidad, entiendo que es a lo que usted se refiere como “anima” radica en la conciencia y esta a su vez es un conjunto de valores morales que se contraponen al instinto cuando este impulsa un deseo no aceptado, o por otra parte justifica al deseo para eludir catarsis.

  12. Robots sexuales? por supuesto que tendrían éxito. Muchos humanos desearían parejas sexuales siempre receptivas y en completa disposición de servir los deseos de sus amos, sin mediar nada más, por supuesto. Todo eso de otorgarles sensibilidad y sentimientos parece un romanticismo absolutamente fuera de lugar.

  13. O podríamos simplemente hacer robots biomecánicos que segreguen testosterona, o cualquier otra hormona que les aumente el deseo sexual, a nuestra voluntad.

    Si al robot biomecánico de Scarlett Johansson de capacidad mental limitada se le dan hormonas para que se ponga cachonda como si llevara un año entero sin mojar y se le pusiera Hugh Jackman a tiro, entonces no le importará ni se fijará en que su pareja sea un hombre cincuentón con calvicie, sobrepeso y un exceso de vello corporal.

    Eso hablando de un androide que sea capaz de darte sexo en su componente más instintiva. Si de lo que se habla es de una pareja sexual que te haga sentir igual que cuando mantienes relaciones con el amor de tu vida, y que cogerle de la mano sea igual de intenso en ese momento como cuando en otros le das un azote en el trasero, entonces sí que estamos hablando de sentimientos bastante complejos que requerirían de algo más. Pero bueno, estamos hablando de androides-prostituta, no de androides-pareja, no hay por qué complicar la cosa.

  14. Maestro Ciruela

    Sí, lo de androides-prostitut@ no suena mal. Al menos no me produciría el rechazo instintivo que siempre he tenido por la prostitución de siempre. Quiero decir que el hecho de acostarse con una desconocida pagando por ello, me parece una de las situaciones más grotescas y patéticas que se puedan dar en la vida. Entendámonos, no hago un juicio moral sobre ello, la vida es muy dura y cada uno hace lo que puede para sobrevivir, pero a mí no me va; pienso que la gente ha de follar por un único motivo y es el de que ambas partes, libremente y sin coacciones de ningún tipo, lo deseen por igual y no traten de conseguir nada más que el mutuo placer. Ambicioso, ¿verdad? Claro que algunos dirán que si fuera así, habría gente que no disfrutaría nunca del fornicio. Justamente para ellos, sobre todo, aunque también para los demás – me apunto- estaría de perlas esta innovación.
    De todos modos, la opción que apuntaba más arriba Michona , tampoco es moco de pavo, no crean…

  15. Pingback: Así será (o podría terminar siendo) el sexo con androides | borrador cero

  16. No creo que nunca se construyan androides con mente y sensibilidad humanas. Para eso están los seres humanos, de los que nunca hay escasez.

    Si uno para disfrutar del sexo necesita una persona que no sólo consienta sino que también lo desee, lo que tiene que hacer es resignarse a tener más bien poco sexo. Qué se le va a hacer. Yo soy de esos y no es tan horrible.

    Los que no son tan exquisitos y se conforman con las sensaciones visuales, táctiles y sonoras adecuadas constituyen un mercado lo suficientemente grande para que en unas pocas décadas haya sex-androides (no conscientes) suficientemente convincentes.

    Supongo que esto tendrá consecuencias. Muchas formas de prostitución quedarán obsoletas, y quien quiera mantenerse en el negocio tendrá que echarle imaginación.

    Quizá tambien muchas formas de romanticismo queden obsoletas, ya que el romanticismo parte de una visión totalmente irreal del ser humano. Dentro de lo malo, es más fácil que un androide simule ser un príncipe azul/princesa rosa que encontrar un ser humano que se ajuste al prototipo.

  17. Sr. Rodríguez, parecería que hace usted un remix entre Julio Verne e Isaac Asimov. Si no fuera así, y si lo que pretende es un ejercicio de prospectiva, quizá le conviniera hacer un estudio en profundidad de los materiales necesarios para producir esos «androides» y su disponibilidad a medio o largo plazo(noa corto, claro). Por otra parte, no vendría mal un estudio de situación de los logros, por decirlo de alguna manera, de la «inteligencia artificial».
    En resumen, no lo verán mis ojos, ni lo tocarán mis dedos.
    Pero tampoco los de unas cuantas generaciones…

  18. Revisando el texto me he fijado en la foto de los robots en plena coyunda. Buena estética «steampunk». Y buen símbolo del alcance del artículo…

  19. El planteamiento del artículo peca de ingenuo. ¿Robots que aparte de proporcionar placer además lo sientan? ¿Qué necesidad existe de ello? El androide sexual perfecto sería una imitación más o menos creíble de un compañero sexual humano. Recalco lo de «imitación». Aquí, en cambio, se plantea el concepto del androide «pareja» y se plantean los límites de la inteligencia artificial y las capacidades «afectivas» al respecto. El androide sexual cumpliría las funciones para las que fuera programado, al fin y al cabo, como se desprende de la lógica comercial que dominaría el asunto en un futuro hipotético.

  20. Jose martinez

    Creo que algún día la inteligencia artificial sera incluso superior a la humana solo espero que sean mas listos y la usen para el bien. comparto video sobre Robot WildCat de Boston Dynamics http://goo.gl/Um9joW

  21. Pingback: Viviendo entre simios (I): Biruté M. F. Galdikas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*