Arte y Letras Historia

Franco, la CIA y el Concierto de la Paz

¿Se han imaginado alguna vez a Francisco Franco, caudillo de España por la Gracia de Dios, asistiendo a alguna actividad cultural de vanguardia? «Pues sí, claro», me contestarán, «es una cosa en la que pensamos habitualmente, justo después de recoger a los niños del cole, pero antes de ver el partido de la Champions». Muy bien, pues vuélvanlo a hacer. Imagínense a Franco, qué sé yo, viendo una proyección de Los 400 Golpes de Truffaut; o deteniéndose a mirar el Lavender Mist de Jackson Pollock. Visualicen su, ejem, egregia figura sentada en la butaca de una sala de conciertos, escuchando una pieza de música experimental. A lo mejor una obra de Olivier Messiaen repleta de disonancias; quizás una composición de Karlheinz Stockhausen construida en los preceptos del serialismo más atonal. Imagínenle allí, mientras el aire se llena de instrumentos electroacústicos y armonías avanzadas, moviendo el bigotillo en un rictus de incredulidad y preguntándose: «¿Pero qué cojones es esto?»

Cuesta creer, ¿verdad? Pues sí, efectivamente, cuesta creer porque tal cosa nunca sucedió —que se sepa—. Los que sí asistieron a un concierto de música de vanguardia fueron Carmen Polo y el ministro de Información y Turismo Manuel Fraga. Un concierto financiado y promovido por el Gobierno franquista que conmemoraba, nada más y nada menos, que el veinticinco aniversario del fin de la Guerra Civil.

¿Y cómo es posible que un país a priori dominado por el folclorismo apostase, como declaración estatal, por la música de vanguardia? Bueno, pues parece ser que los americanos tuvieron algo que ver.

Sí, más o menos como esto, pero sin radiación ni Meyba.

La CIA y la Guerra Fría cultural

La CIA y la Guerra Fría cultural. No, no he escrito esta frase dos veces porque me guste mucho el concepto —que también—; es que es el título del famosísimo libro que la periodista británica Frances Stonor Saunders publicó en 2000 y que revelaba al público un brazo supuestamente oculto de la agencia de espionaje más importante de Occidente. Como imaginarán, estando la CIA de por medio, los teóricos de la conspiración se vistieron con sus más elegantes sombreros de papel de aluminio para apropiarse de las páginas de Stonor Saunders. A su vez, los defensores de la oficialidad pensaron que la cosa no sería mucho más que la colección de proclamas enloquecidas propias una escritora izquierdosa. Lo que se encontraron ambas partes fue un preciso y meticuloso tochazo de más de quinientas páginas.

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16 comentarios

  1. Yo a franco prefiero imaginarmelo siempre como está ahora.

  2. Aunque interesante, el artículo se queda corto. Para la relación entre los compositores españoles de vanguardia y el franquismo, puede recuperarse estos antiguos artículos en Mundo Clásico: http://www.mundoclasico.com/ed/documentos/doc-ver.aspx?id=7add5f17-20fa-47ea-b43f-2da1101a063c
    http://www.mundoclasico.com/ed/documentos/doc-ver.aspx?id=0000905

  3. Pingback: Franco, la CIA y el Concierto de la Paz

  4. viejotrueno

    Y para hacerse una idea más general de cómo los americanos metieron sus zarpas pueden ustedes googlear Congreso para la libertad de la Cultura

  5. Me temo que la opinión de Frnaco sobre estos músicos tan «modelnos» coincidía al cien por cien con la de la inmensa mayoría de la Humanidad. «Pero esto qué es?

  6. Pues menudo éxito el de la CIA… Entonces y ahora, Pollock y Stockhausen siguen siendo considerados por la mayoría de la población como abstrusos, incomprensibles… un bluff sobrevalorado por una ínfima minoría de gafapastas diletantes.

  7. Luis Castro

    En el libro de Saunders no hay referencias a España, lo cual es comprensible: no le hace falta a la CIA hacer aquí «política cultural» anticomunista, ya la hace bien el propio Franco. El artículo es sugerente, pero se refiere a un asunto episódico, creo, sin mayor trascendencia. Siguiendo el hilo, ¿podríamos ver desde ese punto de vista el carácter «realista» del arte antifranquista de esos años (cine, novela, plástica)? Otro tema de interés, poco dilucidado, sería la influencia de la CIA en ámbitos como la oposición y los intelectuales del exilio en América. O, ya en la transición, en los medios de prensa, incluído El País? Pero esos son otros asuntos.

  8. David Fernández

    «…artistas cuya creatividad, aptitud investigativa y talento están fuera de toda duda». Pues perdone pero no. Lea usted, p. ej., «Claves secretas de las vanguardias artísticas. Marchantes y farsantes de la pintura contemporánea» de Angel Escárzaga, o a Jean Clair, Andrés Trapiello, etc. La lista es larga como para reconocer que sí que hay dudas, y bien grandes.

    • Qué quiere que le diga, no necesito leer a Escárzaga -experto en porcelanas, telas y tapices- ni a Trapiello -poeta y novelista- (aunque los he leído) para afirmar que Pollock o Rothko o Warhol o Stockhausen o Boulez o Palazuelo o Chillida u Oteiza tenían una creatividad, una aptitud investiga y un talento formidable.

      Desde luego, para mí, sin duda ninguna.

      Un saludo.

  9. Conozco el libro de Saunders. Los expertos en la materia dirán si tiene inexactitudes pero no parece que en lo mollar diste mucho de la realidad. Con lo cual, si el realismo socialista me parece malo de solemnidad y uno de los múltiples crímenes de los que acusar al comunismo, que la CIA esté detrás de basura como Rothko o Pollock, por no meternos en lo de la «música» contemporánea, no sólo es un crimen terrible de esa agencia sino la prueba palmaria, si es que hacía falta, de que buena parte de la vanguardia del siglo XX no era sino mierda que sólo salió adelante por «méritos» que nada tenían que ver con el arte. Que esas vanguardias contaran en su día con apoyos entusiastas entre los fascistas (Marinetti) y los comunistas (el surrealismo no desde el principio pero sí desde muy pronto, igual que pasó con el cubismo al menos durante un tiempo), para acabar en los brazos de la CIA no deja de ser un sarcasmo y una prueba palmaria de la «pureza» del arte y los artistas

  10. Por cierto, que en la lavado de cara del régimen de Franco, además de la CIA, también intervino por aquellos años el famoso Congreso Ecuménico, en Barcelona (resistiendo todavía y siempre al invasor; consternados que estaban los nacionalistas, oye), también llamado coloquialmente Las Olimpiadas de la Hostia

  11. Pedro Luis

    Muy buen artículo, Pedro. Y muy cierto. Cuando con 18 años estudiaba armonía con Agustín Gonzalez Acilu, ya mayor, compositor navarro de la epoca que trata el artículo, siempre me habló de becas, conciertos, clases magistrales con Boulez, subvenciones que otorgaba el gobierno a todos los conciertos de música contemporánea que realizaba él y sus colegas compositores españoles de la época. Todo esto siempre me pareció muy raro para esa época. Luego ya lo entendí todo.

  12. La CIA no necesitaba gastar un dólar en la España de Franco y mucho menos gastar en promover la música de vanguardia, algo que entonces y ahora a la inmensa mayoría de la población le resulta algo abstruso e incomprensible. A Franco le gustaba Carmen Sevilla y a su mujer le encantaban Raphael y Manolo Escobar. El dodecafonismo les pillaba muy lejos. Mucho más interesante que esta teoría cogida por los pelos es el papel de la CIA en la dichosa Transición.

  13. No sé a que se refieren imaginarse alguna vez el General Franco asistiendo al concierto de la paz, digan lo que digan el general Franco fue el que trajo la paz a España lo que hace falta hoy en día para acabar con tantos asesinatos aunque hay tantos ciegos que no lo quieren ver por la barra de plomo que llevan en los ojos que siempre lo están criticando. Está pasando hoy en día lo mismo cuando el aun no había sido general que gracias a Dios acabó con tantos asesinatos y bandolerismo que había y hay hoy en día. Aunque hoy en día no puede hacer nada, seguro que está pidiendo a Dios de acabar con el bandolerismo que hay hoy en día. Hay comentaristas que se ven de que rama son que siempre están que si el franquismo todo mentiras, aunque hay gente que reconocen la verdad y no lo critican como esos que están con royos baratos.

    • Dice ustéd que Franco fue el que trajo la paz a España. Está claro que se refiere a la paz de los cementerios, fusilamientos, y represión.

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