Arte y Letras

Los monstruos gigantes nos atacan

La liberación de Andrómeda, de Piero di Cosimo, año 1520.
La liberación de Andrómeda, de Piero di Cosimo, año 1520.

Y yo me paré sobre la arena del mar, y vi una bestia subir del mar, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia. (Apocalipsis 13:1)

La Capilla Sixtina, Madame Bovary, El padrino… resulta desconcertante repasar mentalmente las grandes obras de la literatura universal, del cine o de la pintura y comprobar que en ninguna de ellas podemos ver a nazis cabalgando dinosaurios. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Una ausencia inexplicable que el próximo año será corregida con el estreno mundial de Iron Sky: The Coming Race. Y mientras esperamos con impaciencia su llegada, para ir abriendo el apetito tendremos dentro de pocas semanas en las pantallas la cuarta parte de Parque Jurásico, donde no habrá nazis pero sí dinosaurios. Habrá que verla también.

Estas fascinantes criaturas prehistóricas han pasado a ser los leviatanes y dragones de las narraciones contemporáneas. Resulta curioso observar cómo la humanidad ha fantaseado desde hace miles de años con feroces monstruos con apariencia de reptiles, de una escala gigantesca como no conocíamos en la naturaleza que nos rodeaba… ¡Y resulta que ya existían! Los dinosaurios cubrieron un hueco en nuestra cultura cuya silueta encajaba casi a la perfección con la suya. Es decir, primero los inventamos y luego los descubrimos. ¿Por qué?

Desde el origen del ser humano los mitos han sido el material con el que se ha forjado nuestra mente. Cumplían una doble función: nos dotaban de una cosmovisión y de un sentido moral, es decir, nos explicaban cómo era el mundo y cómo debíamos comportarnos en él. La primera resultaba un tanto incompleta y actualmente las explicaciones científicas —al menos para una parte de la población— han ocupado su lugar, de manera que el darwinismo sustituye al creacionismo y ahora tendemos a pensar que los rayos tienen más que ver con la electricidad estática que con Thor arreando martillazos con su Mjolnir. Pero la segunda función sigue ahí coleteando tan fresca y no parece que vaya a remitir. Los mitos, las historias, la ficción en cualquiera de sus formas y en todas las épocas nos ha entretenido pero también nos ha servido de ejemplo a seguir… y en ella los monstruos han ocupado siempre un lugar privilegiado, generalmente como antagonistas. El filósofo René Girard lo explicaba así en su obra El chivo expiatorio:

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4 comentarios

  1. Pingback: Los monstruos gigantes nos atacan

  2. ¿Nazis y dinosaurios? Prueba con el nuevo hit de David Hasselhof «True Survivor». Tus ansias se verán colmadas hasta la próxima obra maestra cinematográfica.

  3. Nazis, dinosaurios, cultos primigenios, mafia, experimentos secretos, zombis, cócteles, espías, adolescentes, robots… Todo esto y más en «DANGER 5»

  4. También tengo una cita de Borges: «Ignoramos el sentido del dragón, como ignoramos el sentido del universo, pero algo hay en su imagen que concuerda con la imaginación de los hombres, y así el dragón surge en distintas latitudes y edades.»

    Oh, nunca he leído todo Job, el pasaje del leviatán está formidable. Los testigos de Jehová sugieren que es una versión poética del cocodrilo.

    Saludos.

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