“¿Cómo pudo perder Capablanca contra mí? Debo confesar que ni siquiera ahora soy capaz de responder a esta pregunta con certeza, dado que en 1927 yo no creía que fuese superior a él. Quizá la principal razón de su derrota fue la sobreestimación de sus propios poderes —producto de la arrolladora victoria en el torneo de Nueva York de ese mismo año— y su infravaloración de los míos.” (Alekhine)
Pocas revanchas deportivas han sido tan esperadas como las de algunos célebres campeonatos mundiales de ajedrez. Es un deporte que, o bien pasa desapercibido para el gran público, o bien produce de la nada fenómenos publicitarios mundiales como lo fueron Paul Morphy a mediados del siglo XIX, o Fischer, Kárpov y Kaspárov durante el siglo XX. El cubano José Raúl Capablanca fue uno de aquellos fenómenos. La gente se hacía muchas preguntas sobre él. ¿Qué había dentro de la cabeza de “la máquina de ajedrez”? ¿Podría alguien vencerle alguna vez? Algunos llegaron a decir que Capablanca había “resuelto el ajedrez”, como si en su portentoso cerebro se ocultase el secreto mágico que permitía leer la más complicada posición de una partida, visualizando en un instante decenas o centenares de ramificaciones matemáticas y geométricas. El gran maestro cubano tenía intrigado al mundo, y sus anómalas dotes capturaban la imaginación del público.
Pero en 1927, tras un agónico match de treinta y nueve partidas que tuvo en vilo incluso a personas que nada sabían sobre este juego, el Divino Capablanca, el invencible rey de los tableros, había sido derrotado de manera épica por el ruso Alexander Alekhine, que le había arrebatado el título para conmoción del mundo entero. Ahora, naturalmente, tocaba impacientarse mientras llegaba la ansiosamente esperada revancha.
Un botín de 10.000 dólares
“El doctor Alekhine siempre juega bien. El título de campeón está en buenas manos” (Capablanca, tras perder el título)
Si alguien hojease un libro de historia y leyese lo que Capablanca y Alekhine solían decir uno acerca del otro, pensaría quizá que se respetaron y admiraron hasta la muerte. Los elogios mutuos nunca faltaron en las declaraciones públicas de ambos, ensalzando sobre todo las virtudes ajedrecísticas del rival. Eran dos hombres elegantes: el cubano nació en una familia criolla de tradición militar y el ruso procedía de la aristocracia moscovita. Individuos refinados con los que no iba lo de menospreciarse públicamente delante de la prensa. Pero lo cierto es que tras el campeonato de 1927 la relación entre ambos se fue deteriorando progresivamente hasta llegar a extremos de verdadero encono. Con los años se llegó a un punto en que no se dirigían la palabra ni siquiera para solicitar tablas en mitad de una partida, para lo cual recurrían a la intermediación del árbitro. Dos jugadores que habían sido cordiales colegas durante épocas pasadas. ¿Qué sucedió entre ellos?
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Pingback: Capablanca vs Alekhine: los Mozart y Salieri del ajedrez (y II)
Gran colofón a esta fantástica historia. Es una pena que finalmente no hubiera revancha. Este detalle provoca cierta decepción al lector -como es natural- y le hace perder un punto de épica.
Señor, E.J. Rodríguez, seguiremos de cerca sus interesantísimos artículos.
¡¡Bravo!! Muchísimas gracias por estos dos magníficos artículos.
Una segunda parte a la inmensa altura de la primera. Qué gustazo leer artículos así.
estabamos esperando la segunda parte como agua de mayo
Ya me gustó el artículo de Napoleón, y ahora éste… Muchas gracias por darnos el placer de leerte.
Dos articulos geniales.
Muchas gracias, una de las mejores lecturas en mucho tiempo.
Maravilloso artículo. un 11 sobre 10 :D Bravo!
Una historia muy interesante. Siempre he sido un «paquete» al ajedrez, pero leyendo esto me vuelven las ganas de jugar (y sobre todo de aprender)
Gracias
El artículo me ha parecido muy entretenido y ágil, pero el autor muestra una visión muy subjetiva dejando casi siempre mal a Alekhine y bien a Capablanca…
Hombre, la actitud de Alekhine fue mezquina, no tiene defensa posible; y los cambios en la normativa de la FIDE y el rechazo de sus compañeros de tablero lo demuestran. Por otra parte el autor reitera la idea de que varias de las partidas más bellas de la historia del ajedrez son fruto de la mente de Alekhine, lo cual no me parece que sea dejarle en mal lugar.
Capablanca sorprende más por ser niño prodigio, por su facilidad de juego, agradaba por su persona tan educada y caballerosa muy distinta a la de Alekhine, y el hecho de que Alekhine no haya jugado la revancha con Capablanca lo deja con mala imagen. Incluso cuando murió reteniendo el título de campeón del mundo, quedará siempre la duda de qué hubiera pasado si se hubiese jugado la revancha (algo similar a qué hubiera pasado si Fischer se hubiese enfrentado a Karpov) …simplemente son muchos factores lo que hace que se vea con mejores ojos a Capablanca que a Alekhine, aunque sí que no deberíamos restarle merito, pues no cualquiera podía alcanzar ese nivel de juego y mucho menos vencer al invencible Capablanca
Enhorabuena, muy buen artículo (ambos dos).
He disfrutado inmensamente de este realto, al igual que hice con el de la batalla de Waterloo. Espero tener tiempo para revisar otro artículos que han sido publicados. Gracias por mostrarnos la historia sin limitarse a una enumeración de fechas y citas.
Maravillosos estos dos artículos. He estado esperando esta segunda parte con muchas ganas y no me ha decepcionado, más bien lo contrario. Si escribes el libro de la historia puedes contar con un comprador.
Y el artículo de Fischer también lo esperamos :)
Un saludo y muchas gracias.
Enhorabuena por la historia. Está muy bien contada, incluso para los que ya la conocemos y nos resistimos, eso sí, a calificar a Alekhine de «salieri»
Qué gran artículo, espero con ansias la historia de Fischer, sé que hay películas y libros pero algo así sería lo que me invitaría definitivamente a conocer su también fascinante historia
Excelentes los dos artículos, enhorabuena.
Al final tablas en la partida 53.
La muerte de Alekhine parece una venganza por no haber ofrecido la revancha a Capablanca.
Gracias por el relato.
¡Ah! también por las imágenes.
He leído con sumo gusto la segunda parte, realmente interesante, y brillante, el único pero…….por ponerle un pero que ha sido más periodística que la primera, la cuál parecía un capítulo de un buen libro de genios del ajedrez, no obstante permítame darle la enhorabuena por contarnos de una manera clara y elegante la historia de estos dos genios del ajedrez, uno nacido en la Cuba Española, y posteriormente cubano y el otro nacido en Rusia y posteriormente nacionalizado francés. Hasta en el cambio de nacionalidad parece que tenían algo en común. Salu2. MAX
Me ha gustado la primera parte del artículo y parte de la segunda, pero debo decir que no es muy objetiva tu crítica al campeón Alekhine, tildándolo de cobarde, y antisemita. Directa o indirectamente se entiende eso del artículo que has escrito, que yo sepa Alekhine es detenido por los alemanes cuando el decide enlistarse al ejercito francés, y a cambio de mejor trato accede a apoyar deportivamente, lo cual no me parece tan cruel considerando esa época tan violenta.
Otro punto; sobre su negativa de jugar su revancha con Capablanca se debe considerar que Alekhine pone las mismas condiciones duras que Capablanca había impuesto, ya que, que yo sepa Capablanca en 6 años y pico no puso nunca su título en juego (esto casi no se dice), y no lo hubiese hecho en mucho tiempo más de no ser por la intervención del gobierno argentino; mientras que Alekhine si fué mas flexible en ese aspecto.
Y si hablamos de cobardías, yo no creo que un cobarde se siente frente al tablero en 34 ocasiones frente al mejor jugador de todos los tiempos con la férrea voluntad de ganarle. Aunque algo que si era notorio en esos tiempos es que había una enemistad muy grande entre ambos que escapa a las 64 casillas del tablero. Después de todo, los ajedrecistas son humanos y cada quien tiene sus problemas.
Y con respecto a la muerte de Alekhine, casualmente el hombre muere poco antes de jugar contra Botvínnik el match por el título; a pesar de que a Alekhine le habían arrebatado el título después de la guerra, y Botvinnik muy deportivamente quería celebrar este match pués lo consideraba el campeón todavía.
Bueno estos son algunos datos extra que valen la pena considerar. Los dos jugadores a su manera han sido extraordinarios.
A pesar de la falta de objetividad en este segundo artículo, el primero si me ha gustado bastante. Disculpa si la crítica es dura pero te aseguro que es una crítica constructiva. Un Saludo.
A ver colega. Los alemanes detuvieron a Alekhine en 1914, cuando estalló la 1ª Guerra Mundial, y todavía no había nazis a la vista. Eso también es manipular.
saludos, muy de acuerdo con tu comentario y agregaria lo siguiente.
Si la foto de Alekhine muerto al lado de una mesa bien ordenada y un tablero de ajedrez son las piezas bien colocadas, es unafoto real de la forma como consiguieron el cadáver.
Entonces habría que concluir y reforzar la tesis del asesinato, pues nadie muere de un infarte o de una axfisia mecánica, de una manera tan plácida como aparentemente se consiguió el cuerpo.
Dos artículos muy interesantes. Diría que, en mi opinión, Alejin nunca fue un «Salieri»: su genialidad se le reconoció desde pequeño, y en la misma medida que a Capablanca. Simplemente, Alejin era más joven, y llegó a su cénit más tarde que el cubano. Asignar papeles arquetípicos a estos dos jugadores es un recurso eficaz, pero equívoco. Y no cabe duda de que la mística de Capablanca se ha cultivado mucho más que la de su rival.
En el match de 1927, como bien señala Kaspárov en «Mis geniales predecesores», Alejin obligó a Capablanca a luchar más de lo que éste había hecho nunca. Lo atacaba incluso desde posiciones inferiores, y no dejaba jamás de plantearle problemas. La masa de aficionados, torpemente, consideró el match como monótono, aburrido y de resultado injusto. Lo cierto es que fue una lucha llena de tensión, en la que Capablanca fue llevado al límite por Alejin; y el cubano, habituado a una vida muelle -y no sólo en el ajedrez-, fue incapaz de resistir la presión. El resultado fue, por supuesto, completamente justo.
Dudo mucho que Alejin temiera a Capablanca más de lo que éste lo temía a él. En cuanto a las maniobras evasivas del ruso-francés, no eran en absoluto algo nuevo. Por último, no hay argumento alguno para afirmar que, tras 1927, Capablanca siguiera siendo el mejor jugador del mundo. Por ejemplo, la victoria de Alejin en San Remo (1930) es, probablemente, una de las mejores actuaciones de la historia del ajedrez. Capablanca podría haberse preparado mejor para la revancha; pero un Capablanca bien entrenado y que se esforzase a fondo sería una contradicción andante.
Es un artículo, fenomenal. En Cuba se habla mucho de Capablanca, y con escritos tan buenos como este se pudiera decir mucho más.
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Mi sincera enhorabuena, E. J. Rodríguez. He disfrutado mucho con este artículo. Realmente interesante, profundo y ameno.
Sólo quisiera añadir un «pero» anecdótico: La imagen inicial con que se abre el artículo, proviene de una fotografía falsa. Esta fotografía se publicó por primera vez en un libro sobre el campeonato de Buenos Aires, editado en Kharkov (Ucránia) el mismo año 1927. Es de suponer que los editores no dispusieron de una fotografía oficial del torneo (aunque como mínimo existe una foto que publicó el diario «La Nación» y que reproduces en el apartado «La batalla de Buenos Aires» de tu artículo).
La parte izquierda de la imagen, donde se muestra a Alekhine así como el tablero, corresponden a una fotografía de 1926 donde se ve a Alekhine jugando con negras contra Nimzowitsch en Semmering (Àustria). Concretamente en el tablero se observa la posición después de que Nimzowitsch jugó 9.d3. (Los movimientos anteriores fueron 1.e4 Cf6 2.Cc3 d5 3.e5 Cfd7 4.f4 e6 5.Cf3 c5 6.g3 Cc6 7.Ag2 Ae7 8.O-O O-O).
La parte derecha de la imagen manipulada corresponde a otra fotografía, tomada en 1925, donde se ve a Capablanca jugando con negras, con las piezas aún en su posición inicial.
Por otro lado, puede comprobarse que las piezas de la foto falsa no corresponden a las piezas con que se jugó el campeonato, que pueden observarse en la referida imagen de «La Nación» (ver las piezas en detalle aquí: http://www.chessbase.com/espanola/images/2005/Buenos%20Aires/P1000892.jpg)
Dicho este «pero», y sin pretender estar a la altura de este excelente artículo, me parece oportuno recomendar un particular recorrido de la vida de Capablanca y sus partidas a través de los sellos de correos:
http://librodenotas.com/viajealajedrez/21373/filatelium-capablanca
Muy bueno el artículo, lástima que te hayas inventado la mitad de los datos, pero es de fácil y amena lectura.
Impresionante artículo. Espero ansioso el de Fischer
Me ha encantado rl articulo . La próxima sobre genios del parchis!
Me parece interesante que se hable de una de las grandes rivalidades de la historia, pero en mi opinión estos artículos toman posición claramente por Capablanca. Capablanca a mi juicio es un jugador inagualable en lo que a talento natural se refiere, y la imagen que en estos artículos se da de él me parece en gran medida acertada. Sin embargo, el hecho de que Alekhine le pusiera difícil la revancha obedecía a otras razones y no a un supuesto miedo: Capablanca, había evitado también poner su título en juego y había puesto todo tipo de trabas; así que Alekhine simplemente por despecho hacía lo que él creía que había sufrido quiso tomarse venganza. Estos problemas con el título no son algo exclusivo de estos dos genios.
Por otro lado, me hubiera gustado que se hubiera hablado de otros aspectos de la vida de Alekhine. No tuvo precisamente la infancia más feliz, su madre fue alcohólica, y quizá este hecho unido a un cierto abandono por parte de ella motivaron tanto a que fuera alcohólico como a su obsesión por las mujeres mayores que él. Tuvo una obsesión por el ajedrez comparable a la de Fischer durante su infancia, y en 1914 obtuvo el título de Gran Maestro. Fue un hombre de un gran talento natural, no sólo era un jugador combinativo. En su match con Capablanca, creó el paradigma de preparación que más tarde su utilizaría. Él no cambió su estilo de juego, un gran jugador no se construye sólo a base de táctica sino que ha de tener una profunda comprensión estratégica, algo que él siempre tuvo. Lo único que hizo fue prepararlo concienzudamente, estudiando a fondo el juego del rival.
Alekhine, como Capablanca, ha pasado a la historia del ajedrez como uno de los más grandes de la historia; y quizá sea el cazador más temible de todos los tiempos. No era precisamente un galán como Capablanca, ni tenía su talento natural; pero también tenía un gran talento y tuvo una voluntad de acero, que en la mayoría de ocasiones se acaba imponiendo al simple talento. Prueba de su magnífica voluntad y su amor por el ajedrez, fue que dejó el alcohol tras perder el título ante Euwe para poder recuperar su título. Por otro lado, Alekhine tuvo grandes problemas en su vida, no sólo con el alcoholismo, él mismo dijo que las dos Guerras Mundiales habían acabado con él, y además sufrió el revés de la Revolución Soviética (Por cierto se cuenta una historia sobre una partida con Trotsky en la cárcel que le valió la liberación).
En fin, el artículo no está mal para conocer la historia; pero recomiendo mas investigación sobre estos dos cracks para poder hacerse una imagen más realista (No digo que la mía lo sea, siento predilección por Alekhine)
Un saludo a todos!
Fischer fue más caprichoso y no se habla tan mal de él el se retiró con el match ad puertas y también era muy posible que Karpov le gane, su imagen sin embargo no fue tan maltratado como en este articulo.
Faltó incluir cómo fue la partifda de Alekhine con Capablanca el en torneo de AVRO 1938
A ver, los que dicen que Alekhine puso las mismas condiciones que Capablanca para defender el titulo y que no tuvo miendo le pregunto por que a Bogoljubov no le hizo las mismas exigencias? Muchos critican al autor del articulo de anti Alekhine pero el mismo dijo que preferia las partidas del ruso nacionalizado frances, fijense que Euwe pudo haberle hecho lo mismo pero el holandes si fue valiente y le dio la revancha a Alekhine, y un dato que el autor paso por alto es que el registro entre los dos pone al cubano delante 9 partidas a 7 y 33 tablas.
Leí el anterior artículo y enseguida tuve que leer la segunda parte. Es un relato atrapante y está muy bien redactado, aunque soy admirador de ambos jugadores y ya conocía al detalle la historia. Es lamentable que no se diera la esperada revancha, pero se puede decir que la «vengaza» de Capablanca fue aún más terrible. Alekhine pagó muy caro su acto de cobardía en la triste imagen que dejó a la afición… Fue un personaje que no se hacía querer demasiado, pero las circunstancias en las que vivió lo justifican en parte. Y del cubano que decir, fue el más grande talento natural en ajedrez, al que solo Morphy puede comparársele. Saludos!
Magnifico articulo perfectamente redactado. Coinsido totalmente con el autor.
Hoy en dia la competividad a cambiado muchisimo… por aquellos años el juego era mas de caballeros; es justamente por eso que se lo critico a Alekhine no dar la correspondiente revancha a la maquina que era capablanca.
Seguramente en nuestros dias hay genios asi, pero sin discuplina no llegan a sobresalir… felicitaciones nuevamente por el articulo.
Ahora la de Bobby Fischer!!
Algo muy común y de manual es que los latinos, hispanoamericanos y demás, con su habitual fanatismo irracional, pierdan toda objetividad y en este tema puntual exageren mucho endiosando la figura de CAPABLANCA y minimizen la de ALIOJIN, al cual tildan de «cobarde» «traidor», etc, etc…
Se centran tanto en el hipotético «Match Revancha» que hasta hacen parecer que nunca se hubieran enfrentado en un Match y por eso concluyen en que Capablanca era superior. (Según ellos)
Parece que omiten que si hubo un match entre ambos, y el match lo ganó ALIOJIN.
Como decía antes: reconozco la genialidad del gran cubano, pero no hay que dejar en la sombra a su vencedor, Dr. Aliojin. Quien no sólo lo derrotó en el único match en que jugaron (que pese a lo que digan, Capablanca se hallaba en la plenitud de sus fuerzas y tuvo 34 partidas para reponerse si es como dicen que «subestimó» el match) sino que además Aliojin lo derrotó en la última partida entre ellos, en el día en que Capablanca cumplía 50 años. (19 de noviembre de 1938, torneo de AVRO, ronda 9)
Muchos intentan hacer ver esta última victoria de Aliojin con «poco meritoria» ya que según ellos Capablanca ya estaba muy mal en el torneo de AVRO 1938. (Incluso hay un autor, pro-latino- que dice que la partida que Capablanca le gana a Aliojin en 1936 en Nottingham es «brillante» y que demuestra que Capablanca era el mejor del mundo, pero que cuando Alekhine le ganó, dos años después, eso ya no tenía valor.. ¿un poco parcial, no es así?
Sin embargo les digo, que al año siguiente (1939) Capablanca ganó invicto la medalla de oro en el primer tablero del torneo de las naciones de Buenos Aires 1939.
Siempre se van a querer buscar excusas, sobre todo de los latinos, para desmerecer la brillante victoria del Dr. Aliojin en Buenos Aires 1927 sobre Capablanca. Diran que Capablanca se divertía mucho por las noches, que no estudiaba, que no se preparaba, y que Aliojin tuvo miedo por no darle el match revancha. (¿Y porqué habría de darselo? ¿Acaso estaba obligado a ganarle más de una vez para ser Campeón Mundial?)
Pero los mismos defensores de Capablanca nunca diran que cuando este le ganó al gran Doctor Lasker en la Habana 1921 por +4 -0, el gran Campeón Alemán tuvo que hacer un enorme esfuerzo yendo a jugar a la tierra de Capablanca, con un fuerte calor al que no estaba acostumbrado, y con un detalle no menor: 20 años más de edad que Capablanca. (Lasker nació en 1869 y Capablanca en 1888)
¿Qué hubiera pasado si Capablanca y Emanuel Lasker se hubieran encontrado en un match, en iguales condiciones y ambos con la misma edad? No olvidemos que el formidable Dr. Lasker siempre figuró por encima de Capablanca en la mayoría de los torneos famosos (San Petersburgo 1914, New York 1924, y hasta en Moscu 1935 en donde le ganó con 66 años encima)
Por lo tanto, no lloren más señores defensores de Capablanca: La historia es la que es, no está «incompleta» como dice el autor de este artículo. Capablanca y Aliojin se encontraron en un match, ambos en la plenitud de su fuerza (39 años Capablanca y 35años Aliojin) y el ganador fue Alexander Aliojin. Eso es piedra tallada y ha quedado en la historia, el resto es palabrerio apasionado de fanáticos del Cubano.
Christian…
No se trata de desmerecer a Alekhine. Tal como tu dices, el match lo gano el, y no hay nada que decir. Pero a partir de ahi en adelante, Alekhine ademas de no otorgarle la revancha, vetó a Capablanca en cada torneo al que el asistia en su calidad de campeon del mundo, lo cual, nos dice que si tenia miedo a poner su corona en juego contra el cubano, o a jugar nuevamente con el.
Una cosa era vengarse por la elevada bolsa de 10.000 dolares que pedia el cubano inicialmente, y la otra, realizar ese tipo de acciones.
Alekhine fue hipocrita en su actitud, ya que hubiese sido mejor y mas sincero y honesto, haberle dicho al cubano desde un principio que no tenia ninguna intencion de otorgarle la revancha, en vez de hacer estos juegos, dignos de un niñito de preparatoria. Si somos adultos, digamos las cosas de frente, a la cara, y con toda sinceridad.
Ademas Alekhine puso en juego su corona contra rivales, conocidamente inferiores, es como si Nadal eligiera a Tsonga para decidir quien es el mejor del mundo, sabiendo que Djokovic esta ahi.
No se cual habria sido el resultado de una eventual revancha contra Capablanca, pero si estoy seguro, que este ultimo hubiese llegado con mucha motivacion para intentar recuperar la corona y batir a su gran rival. Con un pronostico, por cierto, bastante incierto de quien hubiese resultado vencedor.
muy de acuerdo con tu opinión Cristian C, agreguemos que estos articulos son escritos del lado americano donde Capablanca es favorito y un ídolo, pero que pensaban en el lado europeo? biografos de Alekhine como Kotov, valoraron en su verdadera magnitud el talento y capacidades de Alekhine. Algunos otros lo trataron de minimizar o ignorar, pues la vida de Alekhine estuvo entre dos guerras y no escapó de involucrarse políticamente en ambas, así que tenia defensores como Trotzki, e incluso muchos críticos por su deserción al comunismo ruso, y su trato necesario para vivir con los alemanes. Estos hechos extra-deportivos quizá hayan influido mucho en una imagen mediatizada de la verdadera fuerza ajedrecística de Alekhine. Mi conclusión Alekhine evito ebn lo posible el match revancha, no por temor, y Capablanca aprovechó este rechazo para crear una imagen mediática de ser el mejor y de minimizar la verdadera genialidad de Alekhine. LAs partidas post buenos aires 1927 es una pequeña muestra de lo que hubiera sido un match revancha. Resultado +1 -1 = 1
Estoy totalmente de acuerdo de que el autor es muy subjetivo a favor del cuabano. Yo me quedo con Alekhine.
Impresionante. La única pega es que lo que cuentas en el primer capítulo es tan acojonante, que luego es difícil superarlo, porque no hubo revancha. Pero en general es una JOYA de artículo
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En la historia del ajedrez, han sido más frecuentes los casos de «grandiosos matches» NO celebrados que los «grandiosos matches» SÍ disputados. Entre estos últimos, sí, el mítico duelo entre Capablanca y Alekhine en 1927, a los que habría que agregar el Fischer v. Spassky de 1972, así como los cinco tremendos enfrentamientos entre Kárpov y Kaspárov en los 80, seguramente el mejor duelo de la historia del ajedrez. Entre los matches jamás disputados habría que citar: un Tarrasch v Lasker hacia 1898 o 1899 (y no el disputado en 1908, con un envejecido Tarrasch), un Rubinstein v. Lasker en 1909 o 1912 (antes de que la Gran Guerra acabara con Akiba), un Botvínnik v. Keres a finales de los años 30 (antes de que la URSS devorase Estonia, patria de Keres) un Petrosian v. Tahl en 1960 o 1961 (antes de que Tahl fuera lastrado por sus problemas eternos de salud y su posterior alcoholismo), un Spassky v. Fischer en 1968 o 1969 (con el ruso en su apogeo y el americano justo antes de llegar a él), un Kárpov v. Fischer en 1975 o 1978, y un Anand v. Krámnik a finales de los 90 (no en 2008, con Krámnik mermado en su salud y ya sin motivación). Son sólo algunos ejemplos
Muy buen articulo, encontre un error de sintaxis que te remarco para hacer aun mas precisa tu obra.
» En 1935 Alekhine volvió a poner su corona en juego frente a un gran maestro que consideraba asequible»
Esta mal usada la palabra asequible que es comprable o adquirible.
La palabra correcta es ACCESIBLE. El rival es ACCESIBLE, esto quiere decir facil.
saludos
Del Diccionario panhispánico de dudas
asequible. 1. Adjetivo que significa ‘que se puede conseguir o adquirir’: «El objetivo de este nuevo centro de Cáritas […] es ofrecer a los ancianos un alojamiento asequible a su economía» (Vanguardia [Esp.] 27.3.94); referido a precio, ‘moderado’: «Una amplia gama de tarjetas, con precios asequibles para cualquier bolsillo» (Bustos Multimedia [Esp. 1996]); ‘que se puede derrotar’: «Jugará la primera eliminatoria ante el Vevey suizo, un rival asequible» (País [Esp.] 1.10.86); y ‘comprensible o fácil de entender’: «Ni siquiera las otras ramas de las humanidades […] han podido preservar esa visión integradora y un discurso asequible al profano» (VLlosa Verdad [Perú 2002]). Como se ve en los ejemplos, puede llevar un complemento con a o para. Conviene evitar su empleo con el sentido de ‘que permite un fácil acceso o entrada’ o, referido a persona, ‘afable o de buen trato’, sentidos que corresponden al adjetivo accesible (→ accesible): «Madrid es fácilmente asequible por autopistas» (Rojo Hotel [Bol. 1988]); «Presenta al curandero como un ser asequible, comprensivo» (NCastilla [Esp.] 15.6.02).
Lei hace muchos años la biografía de Alekhine escrita por Kotov y siempre me ha parecido un personaje fascinante. No estoy nada de acuerdo con la imagen de un Capablanca mundano y un Alekhine fuera de lugar en el gran mundo. De eso nada:
Alekhine hablaba seis idiomas, y su padre era miembro del parlamento, noble y su madre una rica heredera. El se doctoró en derecho y ejerció como juez y como investigador criminalista.
Su vida se vió zarandeada por los grandes acontecimientos del siglo XX como la revolución rusa en la que su familia perdió toda su riqueza, la primera guerra en la que fue hecho prisionero o la segunda, en la que tras alistarse en el ejercito francés , fue utilizado por los nazis tras la ocupación a cambio de salvar a su esposa judía.
Capablanca era un crack, pero sus partidas son plomizas y lo más que puede decirse de su vida aparte del ajedrez es que fue ingeniero electrico de la Westinghouse. Mundo pequeño a mi gusto.
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Excelente artículo. ¡Gracias! Espero que alguien del mundo del cine recoja el guante que arrojaste y filme una buena película sobre estos dos fenómenos del ajedrez. Pues hay una película cubana sobre Capablanca pero es bastante mediocre -sin ánimo de ofender-. Dicho sea de paso, si Capablanca hubiera sido judío seguramente ya Hollywood le habría consagrado alguna producción taquillera…
Impresionante todo el artículo. Felicitaciones y gracias!
Muchas gracias!! muy interesante. con esto complemento parte de la biografia, contada por vasili panov, sobre Capablanca.
Maravillosos personajes. En este contexto, no resulta vacío o gratuito el epíteto «épico». Gracias por proporcionarnos un vistazo a la fascinante complejidad de estos dos ajedrecistas. Sin duda, merecen mayor recuerdo.
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Excelente artículo!!!! No obstante, me parece imprudente comparar a Alekhine con Salieri…y un match sobre el que podría el autor de este artículo escribir algo similar, sería el de Lasker Vs Schlechter, celebrado en 1910, y que tuvo todo lo necesario para resultar apasionante, hasta la victoria del campeón en la última partida, cuando en un momento dado, se le iban la partida y el título!!!