Jot Down Cultural Magazine – Jeff Beck, el hombre que nunca estuvo allí (I)

Jeff Beck, el hombre que nunca estuvo allí (I)

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En algunos momentos ha llegado a parecer que, efectivamente, nunca hubiese estado allí. No se ha convertido en una figura universalmente conocida hasta por el último lector de dominicales ni en una insignia del “mainstream” como su compañero de generación Eric Clapton. Tampoco llevó a ninguna banda a los altares rockeros como Jimmy Page. Ni ha sido divinizado por la comunidad musical como Jimi Hendrix. Ni siquiera alcanzó el estatus de instrumentista de culto entre públicos teóricamente más especializados —la “comunidad heavy”, por ejemplo— como Ritchie Blackmore. Sin embargo, todos ellos le profesaron o le profesan una enorme admiración. El propio Hendrix llegó a comentar que era “el mejor guitarrista del mundo”. Stevie Wonder escribió una de sus mejores y más legendarias canciones sólo para que él la interpretase. Algunos seguimos pensando que es el mejor guitarrista eléctrico con vida. Y desde luego tiene un estilo absolutamente único; ha sido uno de los pocos instrumentistas que con los años ha mejorado tanto que ha llegado al punto de sufrir una metamorfosis y revolucionarse a sí mismo a unas edades en que otros colegas se han dejado llevar por la rutina y ya no es que no hayan mejorado, sino que no consiguen estar a la altura de su glorioso pasado. Pero poca gente lo sabe, y mucho menos en España, donde resulta bastante poco probable parar a un peatón al azar y que sepa de quién estamos hablando… ni siquiera a la salida de muchos garitos rockeros. Jeff Beck es, como suele decirse, un “guitarrista para guitarristas”. Y un guitarrista para críticos, al menos desde los años ochenta, porque como media gana prácticamente un Grammy por cada disco editado en las dos o tres últimas décadas. Un músico para connoisseurs, por más que no sea exactamente un personaje marginal en la industria. Un músico desconocido para el “gran público”, por más que llegase a gozar del gran éxito en aquellos lejanos años sesenta y setenta. Como decíamos, casi cualquier persona conoce el nombre de Eric Clapton —por seguir con el modelo de comparación más recurrente— aunque esa persona sea ajena al mundo del rock. Pero no tanta gente conoce a Jeff Beck. Y es una lástima. Entre otras cosas, porque Beck es uno de los más grandes. Y ahora que Hendrix no está entre nosotros, quizá sencillamente el más grande intérprete de guitarra eléctrica que el mundo conoce.

Les Paul y Mary Ford. Él inventó la moderna guitarra eléctrica y fue la primera influencia de Jeff beck.

A principios de los años cincuenta no resultaba nada frecuente escuchar una guitarra eléctrica en la radio, ni siquiera en los Estados Unidos. La música que sonaba en las ondas estaba dominada por los pianos, los vientos y las orquestas; no había mucho sitio para cuerdas de acero y amplificadores. Las pocas que sonaban eran prácticamente electroacústicas y solían ser tañidas con el cuidadoso mimo del jazz o del country. Aún no había estallado la fiebre del rock&roll, en la que las guitarras punzantes cobrarían un creciente protagonismo. Pero unos años antes de la revolución ya existía algún loco de la electricidad que disfrutaba extrayendo sonidos afilados de su flamante instrumento amplificado, aunque fuese en el contexto de canciones escritas en un estilo más típico de los años cuarenta. Ese loco era Les Paul, el hombre que inventó la guitarra eléctrica de cuerpo sólido, sin una caja de resonancia hueca como las electroacústicas anteriores. Vamos, él fue el padre de la moderna guitarra eléctrica y a muchos les sonará el nombre aunque sólo sea porque la marca Gibson —que junto a Fender forma el dúo sagrado de fabricantes de guitarras eléctricas— bautizó así al más legendario modelo de guitarra fabricado por ellos, la célebre Gibson Les Paul, que él diseñó y que tantos músicos han usado y siguen usando. Además de su papel como inventor del instrumento, Les Paul era un consumado guitarrista que había colado varias canciones en las listas de éxitos, canciones en las que podían comprobarse sus nada desdeñables habilidades como solista. Para muchos oyentes, aquellos nuevos sonidos que el virtuoso Les Paul estaba ayudando a promover eran poco más que una extravagancia; la gente todavía no tenía demasiado claro qué era aquello de la “guitarra eléctrica” y muchos hasta llegaban a imaginar que aquel instrumento eléctrico permitía hacer filigranas a gente que no tuviese demasiada habilidad, como si fuese una especie de robot que prácticamente se tocaba solo. Si a alguien le extraña esta forma de pensar, es que en pleno siglo XXI no ha escuchado aquello de que “claro, con la eléctrica es más fácil”. Pero, con todo, Les Paul se había convertido en una estrella junto a su esposa, Mary Ford, que ponía voz a sus composiciones, además de ser también una buena guitarrista (¡eléctrica, por descontado!). El matrimonio solía actuar con frecuencia en televisión —ambos bien armados de sendas guitarras eléctricas, ¡nada de moñadas folk!— y deleitaban al público con toques de humor musical y pequeños trucos guitarrísticos que la gente no estaba acostumbrada a ver, como el uso de armónicos y otras sonoridades que podían extraerse de aquel nuevo tipo de guitarra. Les Paul y Mary Ford estaban ayudando a provocar una revolución con sus Gibson.

Pero crucemos el charco y viajemos a las islas británicas. Allí, la música norteamericana había colonizado las ondas desde mucho tiempo atrás y cientos de miles de oyentes a lo largo de todo el país se iban familiarizando con ñas nuevas modas que llegaban de los Estados Unidos. Entre esos oyentes estaba una mujer inglesa que un buen día tenía la radio encendida mientras fregaba los platos en la cocina. Podría parecernos un ama de casa cualquiera, pero lo cierto es que la mujer tenía intereses musicales y solía tocar el piano que había en la casa. La música, pues, se respiraba en el ambiente. La canción que aquel día estaba sonando —poco podría sospecharlo ella— tendría una enorme influencia sobre su pequeño hijo de seis años, Geoffrey Arnold Beck, más conocido como Jeff.  Era uno de tantos éxitos de Les Paul y Mary Ford. Captando al vuelo aquel sonido que nunca había oído antes, el niño se quedó hipnotizado por el extraño instrumento que, desde la radio, parecía hablarle directamente a él. Preguntó a su madre: “¿qué es eso que suena?”. Y su madre, no sin cierto aire despectivo, respondió: “es una guitarra eléctrica, pero sirve sobre todo para hacer trucos”. Pero al niño no le importó que fuese “un truco”. Decidió que imitar la forma de sonar de aquel objeto desconocido era su nuevo objetivo en la vida, y que quería hacer esos sonidos por sí mismo. Poco después empezó a tocar cualquier guitarra acústica que cayese en sus manos, generalmente la de algún amigo, porque él todavía no podía comprarse una y menos aún tener acceso a una verdadera guitarra eléctrica. Pero no se desanimó. Incluso intentó fabricarse una guitarra él mismo, construyendo el cuerpo con cajas de tabaco vacías y una tabla de una verja de jardín haciendo las veces de mástil, con los trastes directamente pintados sobre la madera. Con la adolescencia, como suele suceder, aquella fijación con la guitarra no disminuyó, sino que fue a más. Y se convirtió en una obsesión cuando estalló el rock&roll: ahora la guitarra eléctrica no era solamente un instrumento que emitía sonidos fascinantes… ahora la propia música le resultaba también fascinante, como a tantos otros jóvenes de la nación. El pequeño Jeff Beck descubrió a uno de los discípulos más aventajados de Les Paul: se trataba de Cliff Gallup, el inolvidable guitarra solista de los Blue Caps, la legendaria banda de acompañamiento de Gene Vincent. Gallup, con su desenvuelta chulería, sus movimientos y sus típicos gritos, fue uno de los primeros iconos de la guitarra rock y probablemente el máximo ídolo de Jeff Beck. Curiosamente, aunque ha sido uno de los guitarristas más carismáticos de la historia, Gallup pasó el resto de su vida trabajando en el mantenimiento de instalaciones escolares, y limitándose a actuar y grabar con grupos locales de su zona de residencia. Cliff Gallup, que tenía más estilo en su forma de mascar chicle que la discografía entera de grupos modernos. En fin.

Beck no llegó a estar ni dos años con los Yardbirds, pero fue el periodo más exitoso de la banda.

Finalmente Jeff Beck tuvo acceso a una guitarra eléctrica con la que continuar su aprendizaje y poder imitar a sus iconos, atravesando la típica etapa de tocar en grupos locales con amigos de su edad. Poco a poco, el boca a boca sobre su creciente habilidad con la guitarra le permitió ir haciendo contactos en el mundillo musical. Su entrada definitiva en la flor y nata del negocio musical se produjo cuando Eric Clapton abandonó los míticos Yardbirds, quienes se encontraron con la difícil tarea de buscarle un sustituto. En la Inglaterra de 1965 no había muchos guitarristas que pudieran cubrir una baja como la de Clapton. Los Yardbirds pensaron inicialmente en Jimmy Page, un solicitadísimo guitarrista de estudio que años después alcanzaría la gloria con Led Zeppelin, pero que por entonces se conformaba con el cómodo papel de mercenario para otros artistas. Page declinó la oferta pero les recomendó a un guitarrista que había conocido: Jeff Beck. La recomendación de un músico joven pero prestigioso como Page no era poca cosa, así que Beck terminó ocupando el cotizado —pero comprometido— puesto de sustituto de Clapton. No tuvo demasiado problema para cubrir las expectativas. Su estancia en los Yardbirds marcó el periodo más exitoso de la banda, con un giro hacia una música más psicodélica no tan basada en el blues, lo cual había sido motivo del abandono del purista Clapton. Su etapa con los Yardbirds hizo que la bulliciosa escena musical británica conociese a aquel nuevo prodigio llamado Jeff Beck, cuyo prestigio llegó incluso a saltar el Atlántico. Jimmy Page, que inicialmente había declinado ingresar en la banda, se lo pensó mejor y finalmente entró también como segundo guitarra, con lo que los Yardbirds contaban con una pareja de “hachas” excepcional. Pero la conjunción entre ambos duró poco. Menos de dos años después de haberlo contratado, los Yardbirds se deshicieron de Jeff Beck, hartos de su carácter difícil, de su mal temperamento y de sus imprevisibles arrebatos. El guitarrista era irascible, perfeccionista hasta el extremo y propenso a perder la compostura. Lo cual quedó irónicamente reflejado en una secuencia (ficticia) de la película Blow Up, en la que aparecían los Yardbirds fingiendo actuar sobre un escenario, mientras sonaba su famosa versión de Train kept a-rollin’. El director Michelangelo Antonioni quería captar lo más “in” de la escena musical inglesa y había oído que el guitarrista de un grupo solía destrozar su instrumento en cada concierto, pero no sabía exactamente quién (evidentemente, se trataba de Pete Townshend de The Who). Así que durante el rodaje de la secuencia con los Yardbirds, Antonioni pidió a Jeff Beck que simulara enfurecerse con un equipo defectuoso y que a continuación destrozase su guitarra. Lo más divertido es que Jeff Beck no solamente destapó sus esencias como actor e interpretó la secuencia a la perfección —se lo veía realmente cabreado con su amplificador, aunque estuviesen en una película— sino que, quizá sin pretenderlo, daba una muestra de lo que era su personalidad habitual, esa misma personalidad que sus compañeros de banda terminaron por no soportar más. Como curiosidad, en la misma secuencia aparece un jovencísimo Jimmy Page sonriendo.

Durante la exigua veintena de meses en que permaneció con The Yardbirds, Jeff Beck se hizo un nombre en la escena musical y se convirtió en uno de los guitarristas eléctricos más respetados del mundo. Casi cualquier músico de la escena rock británica empezó a hablar de él con reverencia. Incluso el norteamericano Jimi Hendrix —el nuevo rey del cotarro— se deshacía en elogios hacia su forma de tocar; no en vano, una de las condiciones que Jimi Hendrix “impuso” —es un decir— a su nuevo manager para viajar a Inglaterra era poder conocer a Clapton y a Beck. Todos los músicos veían algo especial en Jeff Beck: tenía un enorme potencial y además parecía dispuesto a absorber las nuevas influencias como una esponja. Fundamentalmente, cómo no, las que provenían de Hendrix, quien estaba poniendo el mundo de la guitarra patas arriba.

Primera formación de The Jeff Beck Group, con las futuras superestrellas Rod Stewart y Ronnie Wood.

Tras su salida de Yardbirds, Jeff Beck se convirtió en el guitarra “soltero” más cotizado de la nación. Los Rolling Stones, que habían perdido a Brian Jones, intentaron hacerse con sus servicios. Él consideró la idea, dado que el puesto de guitarrista en los Stones era jugoso, pero terminó declinando la oferta. Si lo habían echado de The Yardbirds a causa de su carácter, difícilmente podría haberse adaptado al baile de egos de los Stones, y mucho menos haber pretendido que los Rolling —buenos músicos pero no virtuosos técnicamente— le siguieran el ritmo en la música que tenía previsto crear. También Pink Floyd quisieron contar con Jeff Beck entre sus filas. Acababan de expulsar a su guitarrista Syd Barrett, quien estaba perdiendo la cabeza a causa del abuso de LSD y se pasaba todo el tiempo colgado en una nube, y ahora necesitaban a un sustituto, aunque ya contaban con la baza de Dave Gilmour. Aunque ansiaban hacerse con Jeff Beck, no llegó a suceder y ni siquiera se reunieron para hacer una prueba porque, como ellos mismos recordarían más tarde con sencillez: “queríamos fichar a Jeff Beck pero ninguno de nosotros se atrevió a pedírselo”.

De todos modos, el papel de contratado de lujo en una gran banda consagrada no le bastaba. Eric Clapton había alcanzado el megaestrellato gracias a su breve etapa en Cream, donde había podido dar rienda suelta a sus afanes experimentales con dos compañeros que estaban a su altura, instrumentalmente hablando. El norteamericano Jimi Hendrix había llegado incluso a superar al propio Clapton en popularidad y prestigio con The Jimi Hendrix Experience. Incluso Jimmy Page había empezado a usar a The Yardbirds como plataforma para autopromocionarse. Jeff Beck pensaba que también tenía algo que aportar en una banda construida en torno a él mismo, y no simplemente ejerciendo como sustituto de lujo en un grupo ya existente, por exitoso que fuera. Así pues, con la idea de tener finalmente una formación donde fuese él quien mandabal, creó The Jeff Beck Group. El formato estaba basado en los “power-trios” de Hendrix y Clapton, pero Beck no cantaba, así que buscó también a un vocalista y cerró la banda como cuarteto. Fichó a un todavía desconocido Rod Stewart como cantante, y a Ronnie Wood (hoy en los Rolling Stones) como bajista. Irónicamente, ambos terminarían siendo más famosos que él.

The Jeff Beck Group seguía en principio la dirección de Jimi Hendrix y Cream: un blues-rock ruidoso con tintes de psicodelia. Aunque Beck le añadió el mismo toque que había dado a la música de The Yardbirds,  unos ritmos más potentes y sincopados, un sonido más “duro” basado en potentes “riffs” de guitarra, aunque también con espacio para canciones más suaves basadas en emotivas melodías instrumentales. Su antiguo compañero Jimmy Page se inspiró en el formato de The Jeff Beck Group para reformar los Yardbirds e imitar el nuevo sonido de Jeff Beck con The New Yardbirds, que en muy poco tiempo serían bautizados como Led Zeppelin y alcanzarían un monstruoso éxito mundial, haciendo olvidar a mucha gente que Jeff Beck había sido el primero.

Tras un par de grandes discos con su nueva banda, Truth (1968) y Beck-Ola (1969), el inquieto Beck volvía a dar muestras de una de sus características básicas: el inconformismo. Los dos álbumes habían sido bastante exitosos —aunque Led Zeppelin empezaban a adelantarlos por la derecha— pero Beck, por entonces muy dado a aburrirse rápidamente de los grupos con los que trabajaba, ya estaba pensando en nuevos proyectos. Acariciaba la idea de unirse al bajista Tim Bogert y al batería Carmine Appice, ambos procedentes de la banda Vanilla Fudge, para formar una “superbanda” de tres miembros con la que asolar los escenarios. Los tres tenían querencia a ese estilo de rock contundente que terminaría siendo conocido como “hard rock” y pensaban que podrían funcionar bien juntos, pero cuando la cosa estaba tomando forma, Jeff Beck sufrió un grave accidente de coche en el que sufrió severas heridas, incluyendo alguna fractura de cráneo. Milagrosamente, el guitarrista sobrevivió sin demasiadas secuelas, pero no sin estar hospitalizado durante una larga y dolorosa temporada. Tardó más de año y medio en recuperarse. Mientras, Bogert y Appice formaron Cactus, una banda que estaba, más o menos, en la onda de lo que Beck había pretendido hacer con ellos.

Cuando finalmente pudo volver a tocar, decidió retomar el Jeff Beck Group para volver a la carga. Rod Stewart y Ron Wood se habían marchado para formar The Faces, banda con la que grabar un rock más sencillo y divertido, lejos de las manías y mal carácter de su anterior jefe. Pero Beck no tardó en encontrar otro vocalista, Bobby Tench, además de hacerse con los servicios del espectacular batería Cozy Powell. Con ayuda de ambos The Jeff Beck Group grabó dos nuevos discos: Rough and Ready (1971), que por primera vez tuvo una recepción discreta por parte del público. Y sobre todo el álbum Jeff Beck Group (1972), que le devolvía el éxito anterior y que contiene una de las exhibiciones de electricidad más legendarias de Jeff Beck, una canción que marcó a muchísimos guitarristas en el futuro. Se trata de Goin’ down, una canción originalmente escrita por Don Nix, pero que como había sucedido con Hey Joe y Jimi Hendrix, quedó para siempre asociada al nombre de Jeff beck gracias a su inmejorable versión. Como decimos, una de las exhibiciones más apabullantes de lo que puede hacerse y expresarse con una guitarra eléctrica a todo volumen. Veinte años después de que el pequeño Beck hubiese escuchado los fraseos de Les Paul en la radio, daba su propia lección a los más jóvenes. La canción influyó a innumerables guitarristas de las siguientes hornadas, gente como Stevie Ray Vaughan, Joe Satriani, Steve Vai, Eddie Van Halen, Slash… no en vano hubo otra generación de niños prendados por aquellos extraños sonidos que procedían una vez más de la radio.

Por entonces volvía a conocer el éxito al frente de The Jeff Beck Group, pero se cansó una vez más y nuevamente contactó con Tim Bogert y Carmine Appice, quienes no habían conseguido que Cactus despegara comercialmente. Llegaron a un acuerdo, así que disolvió The Jeff Beck Group y formó un power-trío llamado sencillamente Beck, Bogert & Appice, con el que iba a escribir una nueva y brillante página en su biografía.

Beck, Bogert & Appice: lo de tocar suave pop melifluo a bajo volumen no iba con ellos.

Por entonces su guitarra ya había enamorado a músicos más allá de las fronteras del rock. Uno de los principales fans de Jeff Beck era Stevie Wonder, quien llegó a escribir una canción especialmente pensada para que Beck la interpretara. Stevie llevaba tiempo ansioso por colaborar con él y lo llamó al estudio para hacer jams y tocar juntos. Una vez allí, a Jeff Beck se le ocurrió un ritmo de batería particular, que llamó la atención de Wonder. Basándose en ese ritmo, Stevie completó una canción llamada Superstition, con la intención de cedérsela a Jeff Beck para que la interpretase en su propio estilo. Pero Berry Gordy, el jefazo de Motown, oyó el tema y vio que aquello era un éxito en potencia. Obligó a Stevie a grabarla antes, así que Superstition terminó siendo editada en el siguiente LP de Stevie Wonder, Talkin’ Book. Donde, por cierto, podemos escuchar la guitarra de Beck en una de las canciones, haciendo un delicado y cristalino solo bastante alejado de su estilo habitual por entonces, con fraseos que nos traen a la memoria aquellas guitarras de Les Paul que Beck había escuchado en su infancia. Aunque Superstition se convirtió en un gran “hit” en manos de Stevie Wonder, Beck no renunció a grabar su propia versión para incluirla en el primer (y único) disco en estudio de Beck, Bogert & Appice (de 1973, titulado simplemente con el nombre de la banda) con lo que podemos hacernos una buena idea de lo que Stevie Wonder esperaba encontrar cuando el tema fuese grabado por el guitarrista a su manera (mención aparte merecen los fantásticos juegos de voces de Bogert y Appice, desde luego).

Con Beck, Bogert & Appice, Jeff Beck logró un éxito similar al obtenido con Jeff Beck Group y además el trío se ganó muchos elogios por su demoledor directo, que sonaba como una versión más dura y cortante de Cream. La crítica estaba fascinada por aquella conjunción de músicos y se preguntaba qué podrían hacer en el futuro, pero el carácter volátil de Jeff Beck hizo nuevamente aparición y surgieron grietas en el ambiente interno de la formación. El trío, pese al prestigio que habían acumulado en muy poco tiempo, no tardó en disolverse. Aquello sorprendió a mucha gente, y Jeff Beck empezó a arrastrar una muy merecida fama de no ser capaz de durar demasiado en ningún proyecto.

Aunque aún resultaría más sorprendente la siguiente jugada del guitarrista, cuando empezó a despistar a propios y extraños con cambios de estilo inesperados, que en ocasiones le reportaron un éxito todavía mayor del que había conocido hasta entonces, y que más tarde provocaron que el grueso del público fuese olvidándose de él. Pero fue con esos cambios con los que, si bien desapareció progresivamente de las portadas, se convirtió en el guitarrista eléctrico de su generación —y probablemente de todas las generaciones— que más profundamente ha evolucionado, hasta el punto de convertirse en un nuevo revolucionario décadas después de haberlo sido por primera vez en la escena londinense de mediados de los sesenta. Un buen día, Jeff Beck decidió que le importaba más mejorar con su guitarra y explorar las posibilidades de su instrumento que tratar de captar la atención de una audiencia que cada vez lo entendía menos. Las contradicciones en ocasiones exasperantes de Jeff Beck iban a causar la aparición de un nuevo monstruo de la guitarra. Habría una versión 2.0 de Jeff Beck que, increíblemente, terminaría por ser mejor incluso que la anterior.

55 comentarios

  1. Pingback: Jeff Beck, el hombre que nunca estuvo allí

  2. Hace mucho tiempo que pienso y lo discuto a menudo con amigos, sin menospreciar a nadie, que Jeff Beck es uno de los guitarristas mas grandes que han existido nunca. Une el virtuosismo y la emotividad como nadie. Innovador y unico.

    Estupendo artículo. Felicicades.

  3. Guitarrista para guitarrista. Eso sí, la manía de descartar a otros grandes guitarristas eléctricos que no son rockeros. Pat Metheny o Stanley Jordan, por poner dos nombres, no tienen nada que envidiar a los que aparecen en el artículo, instrumentalmente hablando, y musicalmente tienen muchas más cosas que decir, sobre todo el primero.

    • Peter, tengo que discrepar. Hay guitarristas eléctricos, sobre todo en el jazz, que son más completos melódica u armónicamente, eso es evidente y creo que nadie lo niega. Sobre una partitura, su música puede ser más compleja. Como músicos en conjunto, pueden ser más completos y mejores.

      Pero existe una realidad que no puedes obviar: los guitarras de rock han sido quienes más profundamente han explorado, desarrollado e investigado las posibilidades dinámicas de la guitarra eléctrica como instrumento. Hablo de tocar la guitarra eléctrica según sus propias leyes, no adaptando técnicas de las acústicas o electroacústicas.

      Ha sido eso lo que ha hecho que la guitarra eléctrica madure y siga madurando. El piano, por ejemplo, se ha desarrollado más en la clásica, en el jazz o en el rhythm & blues: el rock ha tenido relativamente muy poco que aportar a su desarrollo. Pero la guitarra eléctrica alcanzó su edad adulta dentro del ámbito de la música blues-rock, sobre todo con Hendrix, pero con otros muchos. Y desde entonces han sido los músicos de rock quienes le han seguido dando forma.

      Lo que Jeff Beck es capaz de hacer (musicalmente, dentro de una melodía, no hablo de exhibiciones gratuitas) con las posibilidades dinámicas de la guitarra eléctrica es algo que no está al alcance ni de Pat Metheny ni de Stanley Jordan.

      Metheny o Jordan podrían arreglarse (y de hecho a menudo se arreglan) con una electroacústica. Beck (o Hendrix, etc.) necesitan una eléctrica de cuerpo sólido porque su forma de tocar bebe directamente de los registros que produce el instrumento que inventó Les Paul.

      Puedo considerar a Pat Metheny un gran guitarrista, así, en general. Desde luego. Pero no puedo considerarlo un mejor guitarrista *eléctrico* que Jeff Beck. Eso sería absurdo, porque Metheny apenas domina un pequeño porcentaje de las técnicas específicas de la guitarra eléctrica que sí utiliza Beck. A cada uno lo suyo.

      • Menuda chorrada de argumentos y de puntos de vista y de consideraciones señor Emilio. A nivel general.

        Además, Jeff Beck es un plasta. Basta un minuto de sus gemidos para conocer toda su carrera musical, es siempre lo mismo. Vergüenza me daría a mi.
        Desde luego mucho más interesante Metheny, aunque también es repetitivo. Jordan, curioso.

        Hay gente mucho más decente guitarra en mano, aunque salgan menos en la Mtv y en la Rolling Stone y en los documentales. No sé, Sylvain Luc, Guthrie Govan, Larry Carlton, miles…

        • Lo que es una vergüenza es tu forma de discrepar y de dirigirte a la gente, eres un mal educado de mucho cuidado. Jeff Beck ha salido tanto en la MTV como yo mismo, no sé de donde te sacas eso. Muy suelta tienes la mano para andar calificando (descalificando) a artistas de la talla de Jeff Beck o de Metheny, puedo entender que no te gusten, me cuesta más entender tu condescendencia y desdén hacia ellos. Me gustaría ver qué haces tú con una guitarra en la mano…

        • Metheny repetitivo y me mencionas a Larry Carlton.

        • Pedro, ese minuto que dices que es necesario para conocer toda su carrera musical, es el unico minuto que has dedicado en tu vida a escuchar a Jeff Beck, así que, dale, date una oportunidad y escucha algo más de Jeff, cambiaras de opinion, en serio ¡¡

      • Emilio, para nada de acuerdo. Si he puesto esos dos guitarristas es por la explotación de las posibilidades dinámicas de la guitarra, en la que S. Jordan ha cerrado caminos en los que hay unos cuantos que mencionas que apenas lo iniciaron, y Metheny aporta una forma de fraseo derivada de la trompeta, que abandona cada cierto tiempo para buscar otros lenguajes.

        El ejemplo del piano es injusto. Es como decir que el piano no ha avanzado en el rock. Hombre a quién le gusta el jazz se fijará más en Coltrane, Davis o Monk que en Metheny. Y en el rock a Hendrix y no en Billy Joel. Aún así encierra algo que no es cierto. La evolución que ha habido desde los tiempos de Joe Pass o Wes Montgomery a los de Metheny, Bill Frisell, o John Scofield, hablando de posibilidades dinámicas, vaya uno, han sido más que notables.

        Además, yo no digo que sean mejores instrumentistas, tampoco peores. Ahora bien, lo que no caen es en efectismo puro y duro, en el número circense, de la lista que has puesto es precisamente Beck el que menos cae, que veo en mucho de ellos.

        Porque al final no es cuestión de hacer bends, finger pickings u otras cosas, la cuestión es decir cosas, y ya sé que eso es entrar en cuestiones subjetivas, ni tampoco hace falta tocar doscientas notas por minutos.

      • Y una cosa que se me olvida. Es imposible que dentro de una melodía Beck haga más cosas que Metheny, Jordan u otro guitarrista de jazz mientras Beck se mueva dentro de los patrones de la ´música que hace. Es imposible. Su música tiene un corsé que el jazz no lo tiene.

        • Pues eso, que es un plasta Beck.
          Pero vamos, que hay gente que ve variedad en los discursos de los políticos, por ejemplo, y llenan páginas y páginas de periódicos a diario. A mi me parece siempre lo mismo en comparación a la cantidad de posibilidades existentes.
          No sé… A Hermeto Pascoal le daría la risa si escuchara, pongamos, dos minutos, de Jeff Beck.
          Creo.
          No se me enfaden, criaturas, pero lo que es, es.

          • He llamado a Hermeto Pascual y, efectivamente, le ha dado la risa cuando le he comentado lo que has escrito. Pero no se lo tomes a mal, ya sabes cómo es.

  4. Enorme guitarrista Jeff Beck! Las versiones junto a su compañero de generación Eric Clapton de “Because we’ve ended as lovers” y “Farther up to the road” son sencillamente descomunales, sobre todo la primera por ese inolvidable duelo de cuerdas (del que Beck sale triunfador, en mi opinión) tan extremadamente sutil como virtuoso en su magnificiencia…
    Muy interesante el artículo. Saludos.-

  5. Felicidades por el artículo, conozco a Beck desde hace años pero soy más fan de los “otros”: Hendrix, Page y Clapton… así que tengo asignatura pendiente. haces bien en comentar discos pq es la forma de salir del artículo y entrar en determinado disco para empezar a investigar… esa es la forma de escribir sobre música: tratar de abrir los ojos (y oídos) de los usuarios; bien!

  6. Si para ti, Pedro, Jeff Beck es un plasta, no quieras saber los minutos de “plastedad” insufrible, por no decir coñazo tremebundo que me ha dado Pat Metheny con su guitarra sintetizada con sonido espectral de fantasma alcoholizado midi doblado por coros de eunuco…por favor ¡¡¡
    Aunque respeto mucho a Pat, en algunas facetas musicales y guitarrísticas es sensacional, no lo puedes comparar ni por asomo, como guitarrista de rock, al excelso Jeff Beck, sin duda el mejor guitarrista electrico vivo. (Perdonad Scott Henderson y Dave Fiuczinsky)
    Quizas no posea la preparación teórica de muchos de los guitarristas modernos actuales, pero técnicamente y sobretodo expresivamente, no hay ninguno que se acerque a él. Y como dice Emilio de Gorgot, despues de más de 40 años, sigue evolucionando de una forma tan alucinante, que no te lo puedes creer cuando lo ves tocar en directo…
    Expresividad , creatividad y sonido en estado puro…y con poquísimos artilugios¡¡¡¡¡…ampli, deditos, potenciometro de volumen, palanca de vibrato y poca cosa más.
    Habría un caso parecido ,salvando la diferencia estilistica abismal entre ellos, que sería Robert Fripp, de King Crimson. Ambos no han parado de evolucionar en más de cuatro décadas.
    Pedro, escucha el tema Going Down detenidamente por poner un ejemplo, la guitarra de jeff Beck es de una imaginación inconcebible, aunque suene a ratos patillera, es sublime. Pero que te voy a contar, probablemente no te guste ni el rock…
    Emilio de Gorgot, gracias por acordarte de este músico increible

    • Bueno, siguiendo tu recomendación acabo de escuchar el Going Down de nuevo. Y me reafirmo. Sus truquitos son graciosos, pero siempre son los mismos.
      Si a alguien le gusta el circo barato hay un chico que se llama Steve Vai que se dedica a ello y es mucho más gracioso. Sus guitarras son fluorecentes, con lucecitas y tal. Una monada.
      Que Metheny es un coñazo a menudo ya lo había dicho yo en mi comentario. Pero la horterez de Beck es difícil de superar.
      Y Clapton es un pupas que ha caído en gracia. Es el Nicolas Cage del Rock.
      Hendrix sí que era un tío.

      • Eres fascinante

      • “La horterez de Beck es difícil de soportar.” “Clapton es un pupas”. “Metheny es un coñazo a menudo”. Oye, Pedro, confiesa, tú no escribes a este blog por lo de la guitarra…

      • El Becko ¡¿truquitos graciosos?! Clapton ¡¿el Nicolas Cage del rock?! Ja, ja, ja. Las cosas que lee uno de vez en cuando en internet…
        ¿Que mas te puedo decir hombre? Si Hendrix estuviese vivo y te oyese decir estas barbaridades de sus colegas seguramente te partiría su guitarra en tu cabeza por decir tantas tonterías. No seas prejuicioso y escucha mas detenidamente, aprende a apreciar lo que entrego cada gran guitarrista mencionado y sobre todo se humilde y ten mas respeto con tus maestros.

  7. Me ha encantado lo de que, tras el accidente de tráfico, sufrió “alguna fractura de cráneo”. O es una, o ninguna :)

    Por lo demás, buen artículo, el que se merece este pedazo de músico. El trio con Bogert y Appice, leyenda pura del rock and roll.

  8. Gran artículo. Yo conozco a Jeff Beck desde hace unos dos años por mi padre,lo cual me lleva a pensar que sabe mucho más de lo que pensaba. Yo llevo en el iPod All shook up,Hammerhead y Hi ho silver lining. Por cierto, y esto ya como apunte aparte. Hecho en falta un artículo en profundidad de Neil Young en Jot Down. Creo que es un músico grandioso que aunque tiene mucha fama tiene menos de la que merecería por ser consecuente con su carrera. Con el Crosby,Stills & Nash cobraron sentido,dejo en Buffalo Springfield un temazo como For what its worth y en solitario creo que no hace falta definirlo.

    • Y a mi comentario añado otro caso de la música que debería ser recuperado aquí ya. Creo que tienen credenciales de sobra para situarlos entre las 10 grandes bandas de la historia y su virtuosismo e imaginación estoy seguro que han dejado mucha huella y,sobre todo,el de su líder. Jethro Tull merecen un artículo a lo grande.

      • Lo merecen seguro Neil Young, Crosby Still Nash, Jethro Tull… pero es que ahora estamos hablando de Jeff Beck¡¡
        escuchadlo más y hablemos de él, vedlo en directo si podeis, aprovechemos que todavía sigue vivo, que las verdaderas leyendas andan escasas ¡¡¡¡

  9. Nunca conseguiré entender la necesidad de alguna gente de menospreciar a un artista (o deportista, o lo que sea) para ensalzar a su predilecto.

    Me flipa Clapton, rezo a Hendrix todos los días, a Page le enciendo velas, sueño con que me echo birras con Richards durante la gira del 72… y a Jordan lo he visto en directo y fue genial (hasta pude hablar con él, un tipo muy majo).

    Huelga decir que Beck es uno de mis referentes. Artista único, y como se verá en la parte II, explorador de nuevos sonidos.

    Disfrutad del talento sin esa necesidad tan infantil de menospreciar al resto, o “hacer listas”.

    Esperando la segunda parte del artículo. Gracias (y date prisa!) Emilio.

    P.D: También me encanta Neil Young, pero “For What It’s Whorth” es de Stephen Stills.

    • Claro, no hay que hacer, listas, ni rànkings, que más dará Leonardo da Vinci que el panadero de la esquina, ambos merecen el mismo trato.

  10. ¿No fue Leo Fender el que inventó la guitarra “solid body” (sin caja de resonancia)? La Telecaster debe de ser de 1951 o poco más, y no fue su primer diseño. En cuanto a Jeff Beck, no hay otro como él. Le vi hace un par de años y va sobrado (tocando con toda la mano o con el pulgar); pero me dio la impresión de que se estaba aburriendo. Y no comparéis los guitarristas de jazz con los rockeros; son mundos completamente distintos. Amo a mamá Metheny, pero flipo con papá Beck.

    • En realidad Les Paul tenia prototipos de guitarras electricas desde antes de la salida de la Esquire de Fender en 1950, pero no se llevaron a producción hasta que Gibson vio el exito que estaba teniendo Fender. Ya en 1941 tenia un modelo primitivo de la LP.

  11. Las comparaciones, que son odiosas, detectan que Pat Metheny tiene pelo, al contrario que John Scofield. Yo prefiero las faltas de ortografía y puntuación de Scofield que a los robotizados Guthrie Govan y pirupirus fussion. Prefiero los guitarristas que tocan a carboncillo y emborronan lo necesario mientras rebuscan en el misterio que a los virtuosos fáciles de imaginar ensayando en pijama quince horas al día. ¿Vale la pena preguntarse qué habría sido de Hendrix si hubiera vivido 40 ó 50 años más? Es difícil imaginar que tanta pólvora hubiera llegado hasta hoy, ni aún con vida. No son del todo santos de mi devoción estos guitarristas británicos, pero me gusta de Beck que prefirió el camino honesto de complicarse la vida; o como el irlandés de la guitarra desconchada, que tuvo menos suerte.
    Pero si se pueden pedir artículos sobre guitarristas, yo voto por la triste historia de Danny Gatton, “the world’s greatest unknown guitarist”, (creo que esta frase no es de Hermeto Pascoal).

  12. Supongo que no es un concursode méritos Beck es un guitarrista muy bueno, igual que los citados, pero es manía de hacer listas siempre me ha parecido vejatoria para otros comparados.
    cada uno tiene sus virtudes y alguno es virtuoso, otros sólo tienen oficio, pero entre todos han engrandecido el rock…y Beck ha sido uno de los mejores

  13. Les Paul no inventó la guitarra eléctrica
    Guitarras eléctricas existían en 1935, en principio guitarras achtop con diferentes tipos de fonocaptores. La primera en desarrollarse parece que fue una Rickenbacker, la llamaban algo así como “la sartén”, por la forma que tenía.

    Para solucionar acoples, empezaron a investigar. Y lo primero que no tenía cuerpo de resonancia era una cosa que se llamaba “The Log”, y parece que sí, que fue Leo Fender.

    El señor LesPaul era un guitarrista que colaboró con el luthier Ted McCarthy en 1952, pero no inventó nada.

    • Perdona Enric, ” The Log” es un invento creado totalmente por Les Paul, y eso que dices de que no inventó absoluntamente nada es falso, de hecho tiene una lista importante de patentes relacionadas con el tema de electronica, instrumentos, etc…, decirte que fue uno de los pioneros, por no decir el primero en grabar por el método multipistas, y él mismo inventó mesas que le permitian grabar múltiples tracks de guitarra

  14. Maravilloso artículo. Muchas gracias por recuperar la figura de Jeff Beck. He de confesar que mis referencias acerca de este guitarrista eran más bien remotas, pero desde que leí el artículo no puedo parar de escucharlo. Como decía alguien por ahí, hoy en día la leyendas no abundan y desde luego que este tío es legendario, así que aprovechémoslo.

  15. Bonito articulo. A mi lo que me gusta de Mr Beck, a parte de su colección de coches, es lo bien que maneja la herramienta, como juega con los controles y con el puente, nada que ver con los trucos de floyd en plan dive bombs, se ve que tiene pleno conocimiento de cada elemento. Al igual que con Rory Gallagher me parece que no tienen el reconocimiento que se merecen.

    No estoy nada de acuerdo en la comparación que hacéis algunos de un guitarrista de rock como es el caso con guitarristas de jazz o fusión. Primero por que son estilos diferentes, y segundo por que el uso del instrumento y las características que se busca en el son diferentes. Es igual de estéril que las discusiones que comparan guitarristas de flamenco con guitarristas de rock.

    A ver si mas adelante os podéis currar un articulo sobre los guitarristas mas modernos seguidores de Hendrix, Clapton, SRV,… como pueden ser Bonamassa, Kenny Wayne Shepherd o John Mayer (que la verdad, este ultimo tiene un deje pasteloso que llega a cansar, pero como guitarrista y sobre todo en directo es una pasada), muchas veces la gente se queda en el pasado y no presta atención a gente mas moderna.

    • Hombre, comparar guitarristas de rock con flamencos … Si algún día llegan a tocar el mismo instrumento.

  16. Los que más admiro de Beck son sus ritmos sincopados, y el cantabile tan personal: puede cantar con la guitarra cualquier cosa, desde melodías indias (Nadia) a ópera (Nesun dorma).
    Lo curioso es que empecé a oirlo en los 70 pero no lo he disfrutado verdaderamente hasta los 90. Pero él siempre estuvo allí…

  17. Sin duda, Jeff Beck es el guitarrista más innovador e inspirador que junto a Jimi Hendrix uno ha conocido.
    Además, su figura concilia aspectos a veces no debidamente reconocidos -ni falta que hace en los formatos masificados propios del rock-, como lo son un extraordinario gusto musical que fagocita con ecléctica finura cualquier estilo, así como una actitud absolutamente dandy que evita cualquier clasificación.
    A ver qué caricatura le tiene reservada en la previsible biopic el Oliver Stone de turno.

  18. Emilio, espero ansioso la 2ª parte. ¿Para cuando?

  19. Técnicamente es impecable, y como ratón de laboratorio haciendo cosas nuevas con la guitarra es un genio. Vale. Por eso nos gusta a los guitarristas.

    De todos modos, si no ha conseguido la relevancia de otros de su generación es por un motivo muy claro: es un plasta, se fija tanto en el instrumento que hay veces que se olvida de que está tocando una canción. Claro, que ensalzar plastas te da siempre una aureola de intelectualidad molona.

  20. Versatilidad, creatividad, potencia, delicadeza, ritmo…el disco Blow by Blow de Beck, donde podeis encontrar funk, baladas, psicodelia, jazz y hasta un “reggae”, es sin duda uno de los mejores discos que he escuchado en mi vida…Plasta? monótono? escucharlo los novatos y me comentais luego.
    Por cierto, la guitarra en el citado “reggae” llamado “she’s a woman me hace saltar las lagrimas a menudo…
    Gran post, me encantó, espero la segunda parte ansioso.

  21. Gran trabajo, memorable artista. ¿Para cuando la segunda parte?.

  22. Espero con ansias la segunda parte……………….

  23. Me provoca cierta molestia oir de continuo que los seguidores recalcitrantes del jazz se refieran a los virtuosos del rock tratando de menospreciar su arte.

    Es como decir que yo creo que la música de jazz es musica para la hora del coctel si la comparamos con la música clasica, y que en general es aburrida, para un publico snob que no tiene sangre en las venas.

    Pero, yo seria un capaz de creer algo así, a cada estilo parámetros diferentes.

  24. “Y ahora que Hendrix no está entre nosotros,” llego con retraso al artículo, pero no tanto, creo…

  25. ¿Sería mucho pedir poder leer la segunda parte de este artículo? la etapa posterior de Beck es muy interesante.

  26. Pingback: In memoriam: Nicky Hopkins

  27. Si puedes notifícame la publicación de la segunda parte en el correo electrónico… ¡Muchas gracias y enhorabuena por el artículo y los comentarios!

  28. Es algo que me hace alucinar. Vaya nivel el del personal. A uno le pueden gustar más o menos ciertos guitarristas, puede tener o escoger sus afinidades electivas, tienes el derecho de expresarte libremente y… en vez de hacer una crítica lúcida, constructiva o simplemente callarse, eligen insultar, faltar al respeto o jerarquizar a una gente que ha dedicado casi toda su vida a tocar la guitarra. Cualquiera que se suba a un escenario a tocar merece todo el respeto del mundo, aunque no nos guste lo que toca.
    Que si uno es mejor, que si el otro es una mierda, cansino, aburrido… que si el de allá es Dios y el otro el diablo… no sé… ¿De verdad? Mi opinión es que hay mucha gente que se quedo en los doce años y jamás pasó de allí.

  29. Que buena nota!!!!!….jeff. Es único!!!!!!el y hendrix……son únicos y maravillosos. Nunca hacen fraseos mediocres y cada nota que toca jeff es sorprendente y de un gusto único….es como el messi de la guitarra….un genio total !!!!!!!

  30. Perdón por todas las estupideces que he escrito. Ya estoy alejado del alcohol y las drogas.

  31. Jeff Beck formó el grupo en enero del 67. Nadie de los Stones le había pedido nada todavía. Ni lo hizo después. Igual se confunde usted con Clapton, quien sí tuvo posibilidades, pero en 1974.

  32. Yo tuve la suerte de ver en directo a beck en Barcelona , seria a principio delos 80 o finales de los 70 ( no recuerdo bien la fecha ) …con Beck estaba el gran bajista Stanley Clarke , y de grupo telonero ( si se le puede llamar telonero )…era ni mas ni menos que Weather Report con el bajista mas grande que ha habido en la tierra , que era Jaco Pastorius . Fuè un concierto inolvidable . Que salì con un buèn sabor de boca . Todo lo contrario que cuàndo vi a los Rolling Stones por primera vez , que salì decepcionado , ( ya no estaba Mick Taylor , si no Ron Wood ) Hay una anecdota que no se si es cierta . Que Jeff Beck expulsò de su grupo a Ron Wood , porque no daba la talla en directo .

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