Cine y TV

Mueve los hilos, Padrino

Publicado por


El Padrino no es una película de gangsters, es una obra sobre la América corporativa” Coppola

Realmente, era un proyecto abocado al fracaso. Los principales directores de la época lo habían rechazado. Otras películas sobre la temática habían sido un desastre en taquilla, como Mafíi con Kirk Douglas. El director que lo iba a ejecutar ya se había negado dos veces, y solo aceptó por sus problemas económicos. Incluso se saltaban la máxima de no adaptar un libro al cine teniendo como guionista al autor. Durante el rodaje los problemas se multiplicaron. El director de fotografía discutía con Coppola día sí y día también. Un aguacero retrasó una semana el rodaje de la escena de la boda, con el consiguiente incremento en costes. La película, que inicialmente iba a ser una obra menor con un presupuesto pequeño, se encaramaba a los 6 millones de dólares de presupuesto. La mafia italiana, representada por un pequeño grupo, amenazaba el rodaje abiertamente. El actor principal, Marlon Brando, estaba en franca decadencia y nadie quería trabajar con él por su carácter. El principal actor, Al Pacino, solo era apoyado por el director, y además tenía un contrato firmado con otra película que hubo de ser “gestionado” al más puro estilo de la familia. E incluso hubo un traidor en las filas, el montador ambicioso que informaba a los productores de que la obra no tenía sentido ninguno, buscando el despido del director para ocupar su puesto aprovechando el material rodado.

El resultado de este cóctel explosivo fue una obra maestra, inmortal, atemporal, incomparable, la más gloriosa película que ha dado el séptimo arte. Soy una persona razonable y flexible en cualquier tema. Incluso religión o fútbol (la religión más moderna que conocemos). Sin embargo no hay nada más allá de El Padrino. Una obra maestra sobre el amor, sobre la familia, sobre el poder y la amistad, pero sobre todo una recreación maravillosa del mundo empresarial.

Empieza este artículo con una frase que ni siquiera aparece en la película. El consiglieri de Don Vito está en su lecho de muerte, y al sentir la cercanía de la parca solicita a su Padrino un último favor: que mueva los hilos para ayudarle, que haga uso de todo su poder y le salve. ¿Delirio? No, una simple muestra más del aura de poder que rodea al más grande personaje del cine, de la cultura, quizá de la historia (en dura pugna, lo acepto, con el Darth Vader de Star Wars y posteriores).

Poder. Influencia. Confianza en su capacidad para conseguir lo que desea, para alcanzar sus objetivos moviendo los hilos y actuando sobre otros. El gran olvidado por los técnicos de la estrategia empresarial y del análisis económico, únicamente estudiado en la magnífica obra del profesor Pascual Montañés, Inteligencia Política, de manera estructurada y relacionada con la estrategia empresarial clásica. La clave de todo es el poder, es lo que hace grandes a los hombres pequeños. Es lo que da sentido a la vida. ¿Dinero?¿Amor? Nada genera más sensación de satisfacción que el poder. Spielberg lo exploraba mínimamente en su ingenua Lista de Schindler, con un Ralph Fiennes desconcertado por su recientemente adquirido poder de vida y muerte.

La única diferencia entre mi empresa y la mafia es que la mafia está organizada” Directivo español anónimo

El mismo poder que atesora Don Vito Corleone, CEO de Genco Oil Company, como sabe bien al comienzo de la primera película Bonasera, el sepulturero del barrio, quien pide sin ningún respeto que mate por dinero. Por si no queda claro el sublime Marlon Brando crea al personaje demostrando este poder sutil pero poderosamente: acaricia un gato en su regazo. Un gato que no estaba en el guión. Un felino, símbolo de astucia por su comportamiento, de ternura por sus gestos y de poder desde el antiguo Egipto por sus escondidas y afiladas garras. Encontrado en el set de rodaje, Brando decidió que era el compañero de viaje ideal para el Don. Cómo presentar un personaje sin decir una palabra1. Miau.

Pero Don Vito no acepta. No es un asesino, a pesar de lo que piense la gente. El poder no se usa de esta manera, o como expresaba maravillosamente el tío de Peter Parker, “un gran poder supone una gran responsabilidad”. Don Vito lo sabe, lo ha aprendido. Y precisamente por eso nos cae bien. Curioso. Nos gusta el personaje. Asesino, mafioso, ladrón…pero no queremos que le pase nada malo. ¿Por qué? ¿Qué nos impulsa a este síndrome de Estocolmo audiovisual? ¿Quizá la demostrada por Milgram en su experimento obediencia a la autoridad? A fin de cuentas el Padrino sabe cómo dar órdenes.

Varios factores influyen en este efecto. El primero, que no conocemos totalmente pero se desvela en la segunda película, es el pasado de Don Vito. Él es asesino porque el mundo le ha hecho así. Sus padres murieron a manos de un mafioso, y él mismo habría muerto de no ser por familia y amigos que le sacaron del país. Adulto ya pierde su trabajo y posibilidades de alimentar a su familia por otro mafioso, Fanucci, la mano negra. Así que se ve forzado a robar para sacar adelante a su familia. No era su deseo. Pero tiene claro su objetivo: sobrevivir y proteger a su familia. Como cualquier animal que se precie, como cualquier neandertal que se precie, quizá no tanto como cualquier homo sapiens común. Así que hace lo que tiene que hacer. Incluso quitar de en medio a Fanucci, en un acto casi de justicia. Nos cae bien. Hace justicia.

Ese es el segundo factor. Don Vito tiene una visión clara de su cosmogonía persona, y en realidad de la de todos: el mundo está dominado por los poderosos, que mueven los hilos. Así se lo hace saber a su hijo en una maravillosa escena en el jardín de su casa (a las dos horas de la primera película), escena que no estaba en el guión original y que fue contratada a un experto en salvar guiones para dar la puntilla a una película que chirriaba en algunos detalles. Mágico. El círculo se cerró. Esa escena lo explicaba todo. Visión y misión empresarial. El traspaso de poderes de padre a hijo. La sucesión empresarial. Y la motivación de Don Vito por volver al mundo legal algún día. Ese mundo que había sido obligado a abandonar, esa vida que no quería para su hijo pequeño. Esa obsesión por hacer los negocios de la familia legales en las siguientes películas a cualquier precio, por cumplir el deseo de su padre y quitarse la pesada losa para recuperar su vida.

Aquí nace el tercer factor. Don Vito nos gusta porque tiene poder y lo usa bien. Nos gusta porque está al margen de la ley. Nos gusta porque se enfrenta a los grandes monopolios que oprimen al hombre de la calle. Se enfrenta al poder con poder. ¿Cómo? Fácil. El estado moderno tiene el monopolio de la violencia. Policías, ejércitos, fuerzas de seguridad de los estados: solo ellos, siguiendo órdenes (debida obediencia, obediencia debida), pueden ejercer la violencia, una de las principales fuentes de poder e influencia (más allá de Milgran tenemos Das Experiment y su homónimo caso real). El homo sapiens de Paulov. Sin embargo Don Vito, y los mafiosos en general, combaten ese monopolio con su propia violencia. Sobre ella se sustenta su poder también.

Curiosamente son las dos caras de la misma moneda, de la misma hipocresía, como bien explica su hijo Michael a un Senador en la segunda entrega. En una situación que empieza a resultar común en el ideario actual corrupción, empresa y política van de la mano. La obra nos permite entrar dentro de las decisiones y bambalinas de este teatro de los sueños oscuros, donde ningún mafioso caminará solo ya que de su mano irán hordas de policías corruptos, periodistas en nómina, jueces agradecidos y políticos de raza. A fin de cuentas los políticos controlan las fuerzas de seguridad y las leyes, los jueces y policías ejecutan, y los periodistas crean las imágenes de la realidad que se reflejan en la caverna en technicolor de nuestros medios tradicionales. Tan moderno. Tan actual todo. Tan “La Casta” y “Simiocracia”.

En este maremagnum de todo lo que no deseamos y todo lo que somos un hombre tiene un plan. Un objetivo claro. Un código y unas normas que sigue y respeta. Un deseo evidente y manifiesto de proteger a su familia. Su coherencia, su empatía, su manera de involucrar y escuchar a los que le rodean, y sobre todo la sensación de seguridad que transmite en sus decisiones nos embriagan. Por ejemplo no entrar en la droga pese al ofrecimiento de Sollozzo. No es porque sea bueno, por dios bendito, es un mafioso. Es porque le aleja de su objetivo de devolver la familia al mundo legal por lo que se niega. El juego, los casinos, los sindicatos, siendo ilegales le permiten estar más cerca de su futuro objetivo de devolver al mundo legal a su familia siendo poderosa, replicando ese modelo de tantos mafiosos modernos de tener una pata en el mundo legal y otra en el ilegal. Sin embargo la droga le alejaría de ese objetivo. No es porque, como dice en la reunión del comité de familias, crea que su ventaja competitiva, su poderosa red de contactos, le abandone si entra en ello. Sollozzo es un recién llegado y ya ha incorporado un capitán de policía en su star-up, así que algún otro motivo debía haber en su mente para oponerse a este nivel. Simplemente no quería perturbar su plan.

Al margen de la ley existe un espacio donde solo reinan los tipos que cumplen su palabra” Manuel Vicent

Aunque ciertamente la red de contactos, ese otro activo que envidiamos del Don, es el resultado de años de trabajo y de esfuerzo, de confianza y de favores. No le debes dinero, le debes favores intangibles, que se cobrará a un valor mucho mayor cuando llegue el momento oportuno. Financiando carreras de jueces, ayudando en momentos oportunos a compatriotas en problemas, o simplemente pagando a policías mal pagados o periodistas. Es un hombre de negocios. Invierte en activos intangibles valiosos. Invierte en poder e influencia. Los lazos invisibles son más difíciles de romper.

Ojo, es un activo envenenado. Los aliados del padre no necesariamente lo serán del hijo. Algún heredero patrio lo ha comprobado en sus carnes recientemente. Michael Corleone, avisado por su padre, aprendió la lección con tiempo para organizar uno de los finales más espeluznantes de la cinematografía. Uno que generó más sonrisas que lágrimas sin embargo. Justicia. Equilibrio. ¿Venganza? No, nada personal, solo negocios.

El Padrino es un líder al que podríamos seguir. Castiga a los malos, aunque no se mete en líos. Tiene un código, unas normas, un sistema de creencias que respeta y cumple con disciplina. No nos da miedo, nos hace sentir seguros, poderosos, deseosos de ser como él. ¿No me creen? Lean cómo Brando consiguió que los propios mafiosos reales se comportaran como su personaje.

Pues así consigue Don Vito mover los hilos para alcanzar sus objetivos. Y así funciona el mundo. La visión y misión de la familia sigue viva. En medio de la crisis actual empezamos a ser más conscientes de quién tiene el poder, cómo lo utiliza, y lo que hay realmente a nuestro alrededor. En la clase política, en la empresarial, en las leyes, en los negocios. Lo dejaba claro ya en los años 80 un sincero Charlie Richardson, mafioso de pro, condenado a casi dos décadas de cárcel por sus prácticas de extorsión y su violencia, y reconvertido en millonario tras estudiar finanzas en prisión y aplicarlo a su salida de la misma, cuando decía que “mi trabajo en la City como broker ha sido, de lejos, lo peor que he hecho en mi vida”

Curiosamente la chispa de esperanza sigue recayendo en los bandidos buenos. El clásico Robin Hood, mi venerado Don Vito o los anónimos criminales mundiales que se saltan día a día las leyes de salir a la calle, reunirse, hablar o pensar, hoy vigentes de un modo u otro en casi todo el mundo. Noam Chomsky dio con la clave al ser preguntado por líderes y referentes, a lo que respondió que cualquiera que se enfrenta día a día en muchas partes del mundo a la injusticia y al poder establecido de cara y sin tapujos, para proteger a su familia, sea esta considerada como se quiera. Igual que Don Vito. Igual que cualquier Padrino, necesario según la tradición porque la vida es tan dura que un hombre necesita dos padres para afrontarla. Mueve los hilos, Padrino. Solo tú puedes salvarnos de esta.

1 No puedo dejar de comentar, reminiscencias de mi infancia, el impacto que suponía el mismo gato en los brazos del doctor Gang en El inspector Gadget. Hasta ahí pueden llegar las influencias de un momento de inspiración artística.

 

22 comentarios

  • ¿Era un proyecto aVocado al fracaso? Sí que empezamos bien…

  • El texto tiene algunas faltas de ortografía y de coherencia. Por lo demás, está bien. Esta es, sin duda, una de las mejores películas de la Historia del cine.

  • Si tu infancia la pasaste en España como yo, juraría que se trataba de “El inspector Gadget” nada de profesor…Dejando eso a un lado y las ya señaladas faltas de ortografía, es un buen artículo que reseña una película mítica. Eso sí, si este proyecto estaba abocado al fracaso, ¿qué pensaría Coppola cuando rodó “Apocalypse Now”?

    • Hay un libro llamado “este rodaje es la guerra” o algo similar, donde se habla de rodajes de locura :)

  • Excelente artículo!

  • Interesante vision sobre esta gloriosa pelicula, gran articulo

  • Qué bien iba el artículo hasta que apelaste al ínclito Chomsky.

    “¡MEEEEK…!”

    “Ohhhhhh…!”

    De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.

    Más suerte la próxima vez.

    • Jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajajajaajajaja

      Pues nada hombre, ahora toca una campaña mundial para que todos los aporreadores de teclados sepan que mentar a la bicha ridiculizar y no articula

      Macho que “jartá” de reir con tu comentario

  • “el mismo gato en los brazos de Spectra en El inspector Gadget”.

    Por el amor de Dios, el villano del inspector Gadget era el Doctor Gang, de MAD. Spectra es la organización que aparece en las novelas y películas de Bond.

    Y se escribe BONASERA, no Buonnasera.

    Hay que joderse.

    • Qué alegría me das Zaraphiston. El texto tiene 2.159 palabras. Antes por sólo una se convertía en un horror (Localmente moderado me dejó preocupado, ¿habrá aguantado?). Ahora ya son 13 palabras las que destrozan una vida más. Vamos mejorando.

      En cualquier caso mis disculpas, por supuesto. Espero que los daños provocados por el artículo no sean permanentes, aunque se han dado casos que mejor ni contarlos aquí. Pero si notas que la cosa empeora avisa, que sepas que tengo un seguro de responsabilidad civil para estos casos, esto de escribir en Internet le hace a uno precavido.

      Finalmente gracias por tus comentarios, y mis mejores deseos para tus futuras lecturas de artículos de cualquier tipo, aunque personalmente te recomiendo la página de la RAE donde el riesgo de sufrir estos males es mínimo ;-)

  • Al margen de las faltas de ortografía, que sinceramente es lo que menos me importa, me he identificado mucho con el artículo en cuanto a lo que me transmite esta película. Enhorabuena. Un saludo.

    • Gracias Rocío, me alegro mucho. Disculpas de nuevo por el maleficio (me pasó igual con la primera edición del libro). Aunque deberían estar corregidas la mayoría de las cosas que se han ido comentando, ¿no?

  • Curiosamente, la semana pasada volví a ver (por quincuagésima vez) las dos partes (la tercera para mí no puede considerarse hermana de éstas).

    A lo ya mencionado yo añadiría la entrañable familiaridad que nos transmite don Vito como padre y esposo ejemplar, hay algo en él que nos retrotrae a la infancia y al ejemplo de nuestros mayores. Además, llega a ser poderoso pero no se convierte en un déspota o en un ejemplo de exceso alguno. Mas, al contrario, se convierte en alguien reflexivo, que ha sabido aprender de la vida y sacar provecho a la experiencia.

    La escena de su muerte es muy esclarecedora. El poderoso hombre al que ni a tiros han podido matar, muere jugando en el jardín con su nieto.

    No hay película mejor ni personaje más sublime.

    Salud.

  • Quizá sea que ambos personajes representan el cambio del tiempo. Por un lado don Vito es el pionero, el personaje que da importancia a detalles -o valores- que con el progreso quedarán obsoletos y Michael representa al nuevo hombre de negocios que, partiendo de una escuela, antepone el pragmatismo al sentimentalismo.

    De ahí el gran acierto en la 2ª entrega de mezclar ambos espacios temporales. De haberse centrado únicamente en el “actual”, la película hubiera tenido grandes carencias con respecto a la primera.

    En la primera esa mezcla -esta vez sirviéndose del espacio en lugar del tiempo- también está acertadamente incluida con la historia del destierro de Michael en Sicilia. Se trata, como digo, de un contraste espacial pero es, a todos los efectos, más bien un contraste temporal. Sicilia representa, sobre todo, el origen, la explicación de muchas cosas.

    Pero estas películas dan para muchísimo más, como bien dice el autor, no se puede incluir todo en un artículo. Un solo apunte más: el reparto. Ese Robert Duvall…

Responder

— required *

— required *