Arte y Letras

Un recorrido por la historia de la melancolía: su significado y conceptualización en el arte

Grabado de Alberto Durero
Grabado de Alberto Durero.

Desde la época de la Antigua Grecia, la melancolía ha sido sujeto permanente de debate y reflexión en la historia de nuestra civilización. Estudiada por disciplinas de toda índole, desde la medicina, la astrología o el arte, ha sido considerado un tema intrínseco a la condición humana más universal y, al mismo tiempo, eminentemente personal; no perteneciente al campo de la holística ni de la ontología social, sino resguardada en los recovecos más inhóspitos y menos translúcidos del alma humana, en aquella parte más exclusiva de la individualidad y de la autoconciencia que delimita los siempre ambiguos y permeables —pero existentes— confines entre el yo y los otros, entre el yo interior y profundo, y el mundo exterior.

La melancolía, observada per se y no por sus efectos circundantes, deviene un sucedáneo particular del solipsismo en su terreno emocional y no doctrinal: una afección insondable de recogimiento en la intimidad de uno mismo que desemboca en una especie de impasibilidad y desentendimiento con el mundo exterior. Una carencia de toda posibilidad de trascender el ámbito subjetivo del propio yo. Un sentimiento que habita en el dominio privado y recóndito de la soberanía individual.

A lo largo de la humanidad, la melancolía ha ido variando en importancia y diagnóstico según los periodos históricos y las élites dominantes, pero se ha mantenido de forma más o menos constante en las artes, como fuente de influencia y de creatividad.

De la Antigua Grecia, cuna de nuestra tradición humanista y crisol de civilizaciones, proviene el término melancolía, que significa bilis negra. Un término médico que Claudio Galeno de Pérgamo, continuador de la tradición hipocrática, diagnosticó y estudió desde una perspectiva científica. Considerada en ese periodo helénico una enfermedad equivalente a la depresión y siempre observada desde un prisma científico-filosófico, era una condición inherente al espíritu sensible y elevado. Como decía Aristóteles, una calidad del genio, “de los hombres excepcionales”.

No obstante, observada desde la perspectiva panorámica que el transcurso de la historia nos confiere, la melancolía deviene un concepto poliédrico, una propensión que presenta diversas vertientes más allá de la definida por la Real Academia Española de «sentimiento de tristeza profunda, que quien la padece no encuentra gusto y diversión en nada». Una definición amplia y neutral que sin embargo no estira su significado lo bastante como para que se pueda entender lo melancólico en todas sus dimensiones y con su consustancial ambivalencia. Por un lado, la melancolía responde a un sentimiento de abulia, es decir, de falta de energía y voluntad que conlleva un estado de ensimismamiento, fértil en pensamientos pero improductiva para la acción concreta. Por el otro, en épocas como el Renacimiento y el Barroco, se consideraba la melancolía como un estado donde el ser humano es extremadamente susceptible a recibir las variaciones de los estados de ánimos, de los colores, los gestos o las palabras. Un estado propicio a la creatividad, de evocación a la memoria o a la imaginación y de sublimación de los sentidos.

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29 comentarios

  1. «eminentemente personal; no perteneciente al campo de la holística ni de la ontología social, sino resguardada en los recovecos más inhóspitos y menos translúcidos del alma humana, en aquella parte más exclusiva de la individualidad y de la autoconciencia que delimita los siempre ambiguos y permeables—pero existentes— confines entre el yo y los otros, entre el yo interior y profundo, y el mundo exterior.»

    Mira que tengo el título de filosofía pero es que con este tipo de lenguaje es que no puedo. Se puede hablar mucho más claro, Dewey te enseña cómo.

    • Amigo Albers, ¿es que no sabes que algunos articulistas de Jot Down son sometidos a durísimos careos para ver quién escribe de manera… de manera…¡no tengo palabras! menos asequible? Cuando tienen a los vencedores, los introducen en una habitación circular sin ventanas con un grupo de abogados y otro de médicos. Los que sobreviven a la jerga cruzada entre los tres colectivos, escriben finalmente estos hermosísimos testamentos. ¡Que se joda el lector medio!

  2. Sonia Fernández

    Enfoque original. Articulo muy bien documentado. Profundidad y rigor: Excelente

  3. Me ha encantado, es un artículo magnífico.

  4. Me ha encantado… algo indefinible y categórico… lenguaje algo jocoso y prescrito a lo filosófico… buen artículo.
    Melancolía…
    http://youtu.be/v80aDPBu27U

  5. Todas las loas son pocas: excelente.

    Un análisis psicológico del mal de nuestro tiempo certero, preciso y potente. Muchísimo mejor del que pretenden muchos autores en psicología.

    A quien le interese este tema y su relación con la proliferación exponencial de problemas psicológicos en la vida moderna le recomiendo un excepcional autor patrio: Marino Pérez. Él ahonda en todas estas cuestiones desde una perspectiva muy similar, enarbolando también (como no podría ser de otra manera) a Aristóteles. Propone, desde un trabajo fundamentado y riguroso que es la hiperreflexividad melancólica la que define los problemas psicológicos que caracterizan a nuestra sociedad.

  6. Gracias por poner temas interesantes sobre la mesa, pero desde luego se agradecería un esfuerzo para dejar de lado tecnicismos exóticos que sólo encriptan el mensaje.

    Claro que hay palabras específicas para ciertos conceptos, pero se pueden definir de pasada, por ejemplo. La síntesis, el estilo, la capacidad de comunicar, en fin, son igual de importantes que el mensaje que vehiculan. Gracias de nuevo.

  7. Pingback: 15/03/13 – Un recorrido por la historia de la melancolía : su significado y conceptualización en el arte | La revista digital de las Bibliotecas de Vila-real

  8. Concuerdo con el primer comentario. Añado que el artículo es magnífico.

  9. Excelente, esclarecedor, bello y melancolico.

    El uso de los diccionarios JAMAS perjudicará vuestra salud mental.

  10. Muy bueno el artículo, ya tenía Melancolía apuntada para verla, pero a partir de ahora, sube unos cuantos puestos en el orden de visionado.
    De nuevo, genial artículo, viva Jot Down.

  11. Excelente artículo.

  12. Definitivamente lo mejor que podemos ver magnificos temas :) gracias

  13. milagros garcía

    Muy buen artículo. Y no veo tanto problema en el lenguaje! No tengo ninguna formación filosófica, y a este artículo alcanzo.

  14. me gusta

  15. Masha Raskolnikova

    Pero, estoy leyendo quejas porque el texto está «demasiado bien» escrito?

    Por Dios, señores, vayan a las fuentes, al diccionario o a google. Reactívense! o es que están sufriendo la paralización de la melancolía?

    Un artículo de 10.

    • Está perfecto, pero hace uso en demasía de un lenguaje bastante florido… ciertamente me ha parecido encantador… y además, acabo de terminar de ver Melancolía y he entendido cada apunte literario…

      Yo también recomiendo un 10… y un pase a mi archivo «pa’luego».

  16. Increíble, de 10.

  17. Hoy viene a mi la damisela soledad
    con pamela, impertinentes y botón
    de amapola en el oleaje de sus vuelos.
    Hoy la voluble señorita es amistad
    y acaricia finalmente el corazón
    con su más delgado pétalo de hielo.

    Por eso hoy
    gentilmente te convido a pasear
    por el patio, hasta el florido pabellón
    de aquel árbol que plantaron los abuelos.
    Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
    dibujando los abismos de un amor
    melancólico, sutil, pálido cielo.

    Viene a mí, avanza,
    viene tan despacio,
    viene en una danza
    leve en el espacio.

    Cedo, me hago lacio
    y ya vuelo, ave.
    Se mece la nave,
    lenta como el tul,
    en la brisa suave
    niña del azul.

    Oh melancolía, novia silenciosa,
    íntima pareja del ayer.
    Oh melancolía, amante dichosa,
    siempre me arrebata tu placer.
    Oh melancolía, señora del tiempo,
    beso que retorna como el mar.
    Oh melancolía, rosa del aliento,
    dime quién me puede amar.

    Silvio Rodríguez

  18. Fritz SAXL, no Saxo, por favor.

  19. Y ERWIN Panofsky.

  20. Masha,
    las «quejas» no son porque el texto esté «demasiado bien escrito» sino porque se puede decir lo mismo de una manera más entendible; a veces por querer rizar el rizo acabas embarazándote en frases y frases que podrían solucionarse en algunas aclaraciones y adelante como los de alicante. No sé si me explico, la precisión, concisión y claridad también son importantes en la escritura. ¡Ojo! Lo digo yo que suelo caer en esas trampas literarias… es decir que sólo es una opinión, una nota al margen, pero no cabe duda que es un buen artículo, felicidades a su creadora.

  21. contiene spoiler!

  22. El artículo me parece muy interesante e instructivo, es cierto que en algunos fragmentos pierde cierta claridad por un alarde de un uso arduo complicado del lenguaje, pero en su conjunto está muy completo.
    Como alternativa a la espléndida película de Lars Von Trier recomendaría ‘Sacrificio’ (1986) de Andrei Tarkovsky.

    Y para finalizar facilito mi pequeña aportación sobre melancolía: http://wp.me/pqufv-2g

  23. Pingback: Un recorrido por la historia de la melancolía: su significado y conceptualización en el arte - Psicólogo Leganés Carabanchel Alcorcón Móstoles Getafe Fuenlabrada Boadilla Pozuelo Majadahonda Las Rozas Retiro- Psicólogo Leganés Carabanchel Alcorcó

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  25. Buen artículo para ser una película tan mala.
    Está mejor el artículo que la película.

  26. Pingback: Melancolía | ADICCIÓN INNECESARIA

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