Intermon Oxfam Sociedad

Mejor váyanse a vender caramelos en los semáforos

(English version)

Reportaje realizado con el apoyo de Intermón Oxfam

Cinco siglos después de la Conquista, una nueva colonización asalta los recursos naturales y destruye las poblaciones locales. No hay carabelas, ni armaduras, ni hombres a caballo, ni conversiones, sino tractores, pesticidas, paraísos fiscales, mercados financieros, inversores que, como Leopoldo II o los Reyes Católicos, no sabrían decir las creencias, costumbres o la lengua que hablan los hombres que habitan sus dominios. En Paraguay, la agroindustria se ha convertido en el gran negocio que fumiga y expulsa al campesino y produce enormes beneficios para el disfrute de unos cuantos; de nacionalidad, inversores.

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Paraguay: una nueva colonización

Curuguaty, julio 2012

Unos días antes de que corriera la sangre, el comisario Arnaldo Sanabria llamó por teléfono al líder campesino Rubén Villalba y le dijo que solo tenían dos posibilidades. O se largaban por las buenas o les mandaban un grupo armado.

«Un grupo armado acompañado de varias ambulancias», añadió el policía para reforzar la gravedad de sus intenciones. «Traigan también cajones de madera», respondió desafiante el campesino.

Todavía hubo una última advertencia.

Fue la visita de un emisario del Ministerio del Interior, Elvio Cousirat, quien se desplazó hasta el campamento y mantuvo un tenso diálogo con las familias que ocupaban la finca Marina Cué, unas tierras del Estado que el empresario y político del Partido Colorado, Blas Riquelme, reclamaba como propias.

«Si traen los papeles que acrediten que la propiedad es de Riquelme, saldremos», dijo Avelino, uno de los ocupantes. «Muestren el documento», insistió otro campesino alzando su voz entre el coro de protestas.

Antes de abandonar el campamento que presidía la bandera nacional como si los colores patrios fueran un talismán que debería defenderles de la balacera que se anunciaba, el funcionario público hizo todavía un comentario a modo de despedida.

Fue un comentario irónico que a los campesinos les sentó como un escupitajo.

«Mejor váyanse a la capital a vender galletitas y caramelos en los semáforos», dijo utilizando una frase que ya se ha convertido en una broma recurrente por parte de todos aquellos que consideran al campesino como una antigualla; una especie en extinción cuya forma de vida humilde y autosuficiente, construida sobre el cultivo de unas pocas hectáreas, unos cuantos animales —cerdos, vacas, un par de caballos, gallinas—, y la venta de sus productos en los mercados locales, son un estorbo y una rémora para que pueda fluir libremente el progreso.

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11 comentarios

  1. Pingback: Paraguay: a new colonization

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Felicidades por el reportaje, muy pero que muy interesante!!!!

  4. «Cinco siglos después de la Conquista, una nueva colonización asalta los recursos naturales…

    Escrito por un ingles sobre nuestro imperio o el belga en Congo, pero sin ninguna casualidad, no sobre el suyo.

    Bien claro, si bien el colonialismo es un crimen contra la humanidad, el publicar estas descripciones sobre nuestro país, con absoluta candidez, solo lo hacemos (algunos de) nosotros.

  5. ‘Es evidente que el campesino no concibe la posibilidad de que no se sepa lo que ha votado. Para él, el político, siempre en su pedestal, sigue teniendo el aura del mesías. El demiurgo del castigo, la culpa, la recompensa. «Yo, el Supremo», como ha descrito magníficamente Augusto Roa Bastos esta presencia del Dictador Perpetuo encarnado en el papel del padre designado desde lo desconocido para reinar sobre los hombres.’

    Como en España, vamos: Rajoy nos lo da y Rajoy nos lo quita. Rajoy nuestro que estás en los cielos, bienaventurado sea tu nombre, así en la Tierra como en el cielo, y líbranos de la troika. Amén.

  6. Pingback: Mejor váyanse a vender caramelos en los semáforos

  7. Leo el magnífico artículo de Bru Rovira con sentimientos encontrados. Por un lado con la impresión que gran parte de América latina no levanta cabeza. ¿Qué diferencia encontramos entre la Centroamérica bajo United Fruits de la que nos hablaba Kapucscinski y la actual Paraguay? ¡Desolador! Por otro, con el placer de descubrir periodistas que viajan, conviven, investigan y analizan como hizo Kapuscinski en su momento. Incluso mejor: dando voz a los actores de la historia. ¿Nuevo o viejo periodismo? Sin duda necesario. Espero más páginas de Rovira.

  8. magnífica lección de historia real.

  9. Real, sin aliento. Las multinacioanales dijo un extensionista (extensión agraria) son empresas sin alma.

  10. Pingback: La compra como acto político | sentido común

  11. Enhorabuena por el reportaje. Explicáis de forma clara que es lo que está ocurriendo con la tierra y la especulación en Paraguay y de qué manera el gobiernos y las multinaciones se están enriqueciendo a costa del expolio de sus ciudadanos. Creo que es importante que como ciudadanos occidentales conozcamos la realidad de los macrocultivos y el expolio de tierras en estos países. Es un primer paso para romper el silencio con el que tienen que vivir tantas víctimas y campesinos que están luchando por sus tierras y sus derechos.

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