
Fue en abril de 1994 —el día en concreto ni siquiera él lo recuerda—, cuando Jeffrey Bezos dejó su trabajo, metió sus cosas en una furgoneta y, junto con su mujer, se trasladó a Seattle. Tenía treinta y un años. En la ciudad de Nirvana, donde nunca sale el sol y la gente —dicen— se suicida más de lo habitual, comenzó a dar forma en el garaje de su casa a una idea que llevaba meses removiendo. Nada esencialmente complicado: quería vender libros a través de internet. Tras un año de trabajo invitó a sus amigos a la inauguración de su primera pequeña empresa, a la que decidió llamar Amazon, por si acaso los buscadores de internet seguían creciendo y mantenían sus criterios de orden alfabético. Para sorpresa de la concurrencia el asunto funcionó y, en treinta días, Amazon ya estaba vendiendo libros en los cincuenta estados de Estados Unidos. El crecimiento fue exponencial y el éxito, bestial: solo cuatro años más tarde, la creación del garaje de Jeff se convirtió en el líder global en comercio electrónico y en una de las mayores quinientas empresas de Estados Unidos. Hoy, se plantea repartir todo tipo de productos a domicilio con drones. De un garaje a la cima del mundo. Estas cosas pasan.
Es más fácil ser inteligente que amable. Con lo primero se nace, es un don. Lo segundo se elige. Y no es sencillo, porque es fácil creer que con lo primero basta. (Jeff Bezos, 2001).
Quitémosle romanticismo (que no mérito): Jeff Bezos arrancó su mastodóntica idea en un garaje, sí, pero no era un universitario de peinado inadaptado que comenzó a conectar cables y terminó presidiendo una compañía informática. Bezos tenía más o menos claro lo que quería y, sobre todo, tenía dinero para ponerlo en marcha.
Cuando Jeffrey Preston Jorgensen nació en Albuquerque (Nuevo México) el 12 de enero de 1964, su madre Jacklyn Gise tenía diecisiete años. Se encontró sola a los pocos meses, después de que Ted Jorgensen, el padre biológico, los abandonara. Apenas nada se sabe de este señor, cuyo rol fue adoptado por Miguel Bezos, un ingeniero cubano de la Exxon con quien Jacklyn y el pequeño Jeff —que adquirió su apellido— se instalaron en Houston. De aquella época, la madre del dueño de Amazon recuerda que, en lugar de un cuarto de juguetes, Jeff tenía una sala llena de aparatos electrónicos y mecanos donde mataba las tardes. La adolescencia la pasó en Miami, a donde se trasladó la familia. Fue allí cuando la inteligencia de Jeffrey comenzó a emitir avisos. En secundaria, con apenas trece años, montó su propio negocio, el Dream Institute, un campamento de verano educacional para chavales de su edad. Era, por supuesto y además, brillante en el colegio.
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Pingback: La sombra de Amazon planea sobre los libreros españoles
Hay algo de lo que nadie habla cuando se analiza a Amazon y me parece posiblemente lo más gordo.
Cuando Amazon actua como «marketplace»(promociona y vende productos de otras tiendas a las que les cobra comisión por ventas y/o fijos mensuales) recopila datos de que productos son los más vendidos para, a posteriori, acabar vendiéndolos por si mismo a precio inferior al de cualquier tienda online al uso.
Es el capitalismo llevado al extremo en el que el pez grande siempre se come al pequeño.
Seguramente el beneficio de Amazon al servir de marketplace para otros comercios es la comisión fija mensual/anual más que la comisión por venta. Y tambien lo que tu dices, les sirve como estudio de mercado a la hora de incorporar artículos a su propio catálogo.
Hay veces en que la diferencia de precio es espectacular, amazon practica dumping por sistema contra las tiendas de su propio marketplace.
¡Que se lo digan a Toys’r’us con la distribución de juguetes!
¿Alburquerque? ;)
Son casos tristes y, lamentablemente, ya comunes. Es la consecuencia de vivir en un mundo con clara capacidad superada de producción. Es la verdad, dentro de esta economía, no hay trabajo para tanta gente y, por lo tanto, el que hay, se consigue en condiciones de esclavitud total. Amazon es culpable por ser parte de este sistema, al igual que lo somos nosotros. Porque es una idiotez criticar al autor francés por vender su libro en Amazon: esos que lo critican seguramente tienen un producto de Apple, que también tiene unas condiciones laborales horrorosas en sus plantas en China; o alguna ropa de marca, creada en Bangladesh y en la misma situación. O cambiamos el sistema o le damos la bienvenido a la esclavitud. Yo opto por lo primero.
Soy un pequeño editor de ensayo técnico (arqueología). Como investigador, Amazon me ha salvado la vida consiguiendo a buen precio libros internacionales que en España se vendían hasta un 200% más caros de su precio original y no estaban en las bibliotecas universitarias. Como editor me permite llegar a todos los rincones. Y si yo puedo igualar los gastos de envío de Amazon, cualquiera puede. Empecé con Marketplace, me hicieron dumping, lo quité y ahora venden ellos. Personalmente me da igual. Con mi nivel de ventas apenas pierdo dinero, puede que hasta gane mas. Si queréis números, los tengo hechos. Cuando dejé Marketplace pasé de vender 3-5 libros al mes (yo) a 1. Amazon vendía unos 15… el triple.
Además, algo muy importante: Amazon paga, cosa que no ocurre con el 35% de las librerías con las que he trabajado.
El problema de muchas librerías es la falta de seriedad con sus proveedores y la falta de profesionalidad. Hay libreros sensacionales a los que les hará más daño Planeta, o Belén Esteban, que Amazon. El resto es el que pierde. Cuando quiero determinadas cosas sigo yendo a las librerías de confianza y mando a muchos de mis clientes allí. Para todo lo demás Amazon.
Es curioso que en pocos días coincidan varios artículos (http://www.elmundo.es/cronica/2013/12/01/529a176e61fd3dba0a8b456e.html , http://www.xataka.com/historias-de-la-tecnologia/amazon-un-gigante-con-luces-y-sombras) con planteamientos similares (el de Xataka es calcado).
Francamente, estoy harto de los lloriqueos de libreros, editoriales y distribuidores. Amazon no se va a cargar nada que ya no se hayan cargado ellos; es más, creo que gracias a Amazon están potenciándose iniciativas como Iberlibro o las pequeñas editoriales «on line», donde los autores pueden publicar y vender sin depender de la tiranía de las 4 editoriales que dominaban el mercado.
Por suerte o por desgracia la compra por internet es imparable. Si la gente hasta se compra ropa por internet (confieso que no lo termino de entender) como no nos vamos a comprar un libro.
Los de Amazon seguro que son unos malditos canallas, no seré yo quien lo niegue, pero hay que reconocer que como cliente no he visto nada mejor. Por mejor quiero decir que la página de Amazon es simplemente genial, fomenta la compra compulsiva, es facilisimo comprar (pero facilisimo de verdad) y en dos dias lo tienes en casa.
Simplemente se lo están montando bien, puede que machaquen al trabajador, no lo niego y me parece asqueroso, pero si tenemos que dejar de comprar a cada empresa que explota a sus trabajadores viviriamos en una cueva y andariamos en pelotas por el campo.
Es el mundo que nos ha tocado…
La gente que compra ropa en internet va a la tienda física a probársela, ponen cara de no estar convencidos y corren al ordenador/tablet o al mismo movil dentro de la tienda (los más caraduras) para comprar dicha prenda a menor precio.
No me iré a la cama sin saber una cosa nueva hoy… Gracias
Yo compro toda la ropa por internet desde aproximadamente hace un año y no hago lo que comenta el usuario anterior, ya que el tipo de ropa que me gusta no la encuentro en los comercios de mi ciudad
¿y?
Hola, un tema importante, el periodista habla de que abrieron a los medios sus almacenes en España. ¿Estuvo allí? ¿Vio las mismas condiciones que las que relatan en otros países? Mucho dato recopilado, buenas referencias de sectores relacionados, pero ninguna historia personal de trabajadores recogida de forma directa, me temo.
Aquí un vídeo del día de puertas abiertas de Amazon:
http://www.youtube.com/watch?v=5SS9eepJV-U
Yo con las quejas de los distintos «perjudicados» con Amazon (o Spotify o cualquier nuevo servicio) me imagino como seria la situación actual si siguiéramos con los sistemas de Gremios de hace unos siglos en Europa, posiblemente iríamos en carruaje todavía. La evolución de x es maravillosa hasta que x me toca a mi.
Otra cosa muy distinta es la precariedad laboral que parece que tienen en Amazon, contra eso si que hay que luchar, pero quejarte de que tienen mejor servicio que tu y no hacer nada para solucionarlo me parece de jetas.
¿Hay que luchar? ¿porqué? ¿te ponen una pistola en la sien para aceptar un puesto de trabajo precario en Amazon? ¿es mejor el desempleo?
Porque si no luchamos, todos los trabajos acabarán siendo precarios. Con esa mentalidad de «mejor esto que nada» acabaremos trabajando por un cuenco de arroz, que también es mejor que nada.
De momento, ya nos han acostumbrado a que las horas extras se apuntan a la viga, a que las 40 horas semanales es una bonita declaración de intenciones que no se cumple y a que los días de huelga existe el «derecho a ir a trabajar».
¿Ya «nos han acostumbrado»? ¿quién? ¿los políticos/banqueros/funcionarios/marcianitos verdes? ¿qué jornadas semanales se trabajaban a finales del s.XIX? ¿y a finales del s.XV? ¿qué calidad de vida tenían aquellos obreros o campesinos? ¿también tenían tres portátiles y dos coches por domicilio?
Despierte y huela el café!
Ah, bueno, que teniendo portátiles y teles de 50 pulgadas ya llega, entonces olvídese hombre, no vaya a ser que pierda sus privilegios.
Vale, y ahora el porque amazon es amazon…… tienen el mejor servicio postventa y de atención al cliente de todo el mercado
Si eso simplemente lo copiaran, es dificilmente mejorable, su competencia, unos no serian tan buenos/malos que otros
Completamente de acuerdo.
http://es.wikipedia.org/wiki/Buy_n_Large
¿Es realista, Flo, que una empresa llegue a este tamaño? Para ello ya necesitaría una ingente burocracia interna, que fuera muy eficiente.
Y la luz del capitalismo se hizo para ciertos capitalistas de toda la vida. ¿De dónde salen las quejas? ¿De que, como señala Barandiarán, les quitan su parte de la tarta? Ya lo dice And: «la evolución de x es maravillosa hasta que x me toca a mi». Cuando los perjudicados por el dumping son ellos, reaparecen convertidos en Naomi Klein y, ahora sí, claman al cielo contra las miserables condiciones laborales de la competencia. El libre mercado y la globalización está muy bien siempre que yo me saque mi buen pellizco. Si no, ya no mola tanto. Los que mueven los hilos del mercado cultural español llevan riéndose de los consumidores y sacando tajada a su costa desde hace décadas. Ahora que algo amenaza esa tajada, se ponen estupendos. Yo llevo años sin comprar series, películas, libros o música en España, a excepción de libros a pequeñas editoriales que no se pueden permitir el lujo de grandes tiradas. Que en este país haya gente pagando el doble y el triple de dinero por el mismo producto que en países con salarios y precio de la vida más elevados, no es un problema de Amazon sino de la desvergüenza de los oligopolios del sector cultural. A ellos que son más listos que nadie les ha salido un competidor todavía más listo.
Cuando compráis un libro a una librería en Amazon se quedan un 40%, a veces más, del total, gastos incluidos.
El dumping no lo hacen para bajar precios, lo hacen para subirlos cuando logren eliminar la competencia.
He trabajado con ellos y el trato fue indignante, pensaban que éramos sus esclavos.
El servicio de post venta es igual de bueno que en cualquier librería on-line seria.
Iberlibro también es una compañía de Amazon, la web de los libreros españoles de segunda mano es Uniliber.com, la de los libreros de nuevo es todostuslibros.com
Tras trabajar con ellos sé que dejaría de leer antes que comprarles un sólo libro.
Yo no he comprado libros en Amazon, aún, pero si he hecho las compras para Navidad y en jugueteria NO TIENE RIVAL. Y, cómo cualquiera, yo compro dónde sea más barato, y que además den la garantía suficiente como para que si hay cualquier problema me respondan. Y Amazon lo tiene. Y lo ilustro con un ejemplo: He comprado un juguete de los Angry Birds por 39,90 euros, y en la web de Toys’r’us está a 57,90 euros, es decir, casi 20 euros de diferencia. En la jugueteria del barrio cuesta 55 euros. ¿Qué hariais vosotros? Y además, en 3 días lo tuve en casa. Yo sólo puedo decir que gracias a Amazon por ahorrarme tanto dinero.
El problema es que TODO lo venden unos pocos, por lo que :
1º Cuando te quedes sin trabajo, o te bajen el sueldo porque nadie compra lo que tu fabricas porque están en el paro porque TODO el dinero está en el mismo sitio que NO está cerca de tí, No te quejes.
2º Cuando tengas que comprar lo que te digan, sin opción porque TODO el sistema productivo y comercial depende de UNOS POCOS, no te quejes.
3º Cuando las tiendas de tu barrio, esos explotadores sin escrúpulos que sólo quieren timarte, y tú, por supuesto, TÚ NO ERES TONTO, cierren, y no paguen impuestos y no contraten gente y no den vida al barrio que se convertirá en un barrio fantasma, no te quejes.
Antoine, qué conste que no me gusta que TODO lo vendan unos pocos, es más: lo detesto. Pero, aunque muchas veces he hecho lo contrario, creo que como comprador es lógico acudir donde más barato esté el producto qué busques (ojo, cuando hablamos del mismo producto y la diferencia no sea de un euro).
Pero lo acojonante, a mi modo de ver, es que las empresas logren escaquearse de impuestos y tener ventajas sobre sus competidores de manera tan clara. Algo falla.
No soy un especialista en el tema pero si, como dice Alejandro, el juguete cuesta 20 euros más caro en el resto de comercios, ¿cómo vas a comprarlo en otro sitio? Creo que para arreglar esto no podemos apelar a ser buenos y comprar en las tiendas de nuestro barrio, porque a mi no me sobra el dinero.
Lo que hay que conseguir es que las reglas sean para todos iguales. Y no nos confundamos: comprar a distancia no es el mal y comprar en el barrio no es el bien. Yo busco un buen servicio y el mejor precio posible, creo que como todos. Lo grave es que, esto, arruine a la gran mayoría.
Gonzalo,
Todos tenemos el impulso de comprar lo más barato posible, pero no nos damos cuenta de lo que en realidad nos cuesta comprar lo más barato. Nos cuesta, por ejemplo, el empleo, el estado del bienestar, la salud, la desaparición de la clase media, etc, etc..así que no creo que sea más barato comprar en Amzon, es carísimo.
Debemos exigir a este estado devorador y alineante que nos defienda, que defienda nuestro modo de vida y que no nos entregue a las p…. multinacionales que nos esquilman, principalmente porque se llevan el dinero a paraisos fiscales y no pagan impuestos, eso que no nos gusta a nadie, pero que es lo que nos ha permitido hasta ahora vivir con una calidad razonable. Y no hablo sólo del PP, hablo de todos, de TODOS.
Totalmente de acuerdo Antoine. Creo que debemos exigir y protestar pero de manera efectiva. No quiero acabar en una conversación en bucle, no tengo además la solución, pero pongo el foco de atención en que es la normativa, son las leyes las que permiten, o no sancionan, los comportamientos de ciertas empresas.
No creo que debamos ir a nuestra bola, ojo, creo que deberíamos exigir que las leyes sean justas para todos. Limitarnos a comprar en un pequeño comercio (que por supuesto también lo hago), me parecen lagrimitas en el mar. Al final, la oferta y la demanda son más potentes que todo eso.
Saludos
¿Y quién dice que defender a los ciudadanos significa defender al pequeño comercio? ¿dónde lo pone? ¿en las Tablas de la Ley que bajó Moisés del monte Sinaí?
Yo no quiero que me defiendan de nadie. Yo quiero libertad para competir. Basta de mamandurrias!
Saulo, perdona pero no entiendo tu respuesta. Yo precisamente digo que lo ideal es que las reglas sean para todos iguales.
Yo no he comprado jamás, nada en Amazon. Como no soy un cabrón codicioso, que pierde el culo por obtener algo barato aunque no le convenza, pues no les doy a ganar ni un céntimo. Si el mundo no estuviera lleno de urracas ansiosas por el brillo del oro, como los mismos tipos de Amazon y sus clientes, esta empresa y otras, se hundirían en la mierda. La inmensa mayoría de gente tiene lo que se merece, que no se quejen…
O sea, que por querer comprar más barato soy un cabrón codicioso? Quédate con el romanticismo inútil de las tiendas de proximidad, que el comercio electrónico está aquí para quedarse, te guste o no.
Tampoco compras en Zara? O en el Carrefour? En el Corte Ingles? (vease articulo de Jot Down sobre El Corte Ingles) Apple? Bombonas de butano servidas por trabajadores pakistanies esclavizados? Practicamente todo lo que compramos no pasa un minimo estandard ético en su producción, distribución o venta. Esto es así, para que una camisa de Zara te cueste 15 euros, alguien, en algún lejano pais, tiene que estar cobrando dos euros al día.
Yo no sé Mochales, pero yo no compro ni en Zara ni en ninguna otra tienda de ropa con productos hechos en Bangladesh, Malasia y similares, ya sabemos cómo. Y no creo ser el único. Por supuesto, algunos tienen la conciencia más laxa que otros.
Entonces me imagino que tampoco tendras movil ni ordenador y que este comentario lo has mandado por paloma mensajera a la redacción de Jotdown, ¿no?
No defiendo la explotación laboral de nadie en ningún lugar del mundo, pero tampoco tranquilizo mi conciencia mirando la etiqueta de una camiseta antes de comprarla a ver si pone Pakistan o Garrapinillos de arriba, la realidad es bastante mas compleja que eso.
Ah, entonces es mejor lo suyo: no hacer absolutamente nada. Una filosofía muy postmoderna: ándeme yo caliente, que les den por culo a los demás.
Si lo que hace le ayuda a dormir mejor sigalo haciendo, aunque como todos hicieramos lo mismo entonces si que las condiciones de vida en esos paises iban a ser malas de verdad. Si todo fuera tan facil…
Sr. caliviz. es usted un nazi y un vago existencial. No disfrace su pereza intelectual y su absoluta falta de compromiso político como si el problema fuera de los demás.
Asi me gusta, aportando argumentos.
Sinceramente, no sé qué más argumentos quiere. Usted es como esos niños del parvulario que, enfrascados en una pelea a tortas, cuando el profesor les reprende por su actitud, en lugar de retractarse y hacer examen de conciencia, buscando excusarse dicen: pero él empezó primero. Vuelva usted al parvulario.
Volvere al parvulario, no se preocupe, y haré examen de conciencia con mi consejero espiritual. Gracias por sus sabios consejos y por sus finos insultos. Que le vaya bien.
¡No ser así coño! ¡Que estamos en Navidad casi!
Sevidora pa no dar de ganar a esos esplotadores me compro las bragas usadas en los mercadillos, a los gitanos!
Nazi? Compromiso político? Intelectual? Qué grandes palabras salen del cerco de tus dientes. Sigue opositando, que te van a dar el premio al comentarista demócrata del año. Contente un poco antes de sacar la esvástica a pasear.
http://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_godwin
Verlo para creerlo. Definitivamente, la luz del capitalismo ha llegado a los hogares de la mano de Amazon. Un siglo después se cae la venda y a los consumidores que petan FNAC o Barnes & Noble les parece indignante la llegada del nuevo tipo más listo de la clase capitalista. Como no hay mal que por bien no venga, quizá es un buen momento para que esa gran minoría de precarios españoles colguemos nuestras nóminas en el tablón de anuncios y revelemos (digo revelar porque parece que el sector estable sigue sin enterarse) el ínfimo estado de nuestras condiciones laborales. Yo empezaría por algunos de esos sitios respetables.
Está claro. No ha sido Amazon el que ha inventado la explotación del trabajador español. Yo estoy cansado de ver mil y una historias de explotación, y no precisamente de grandes empresas. En este pais, digamoslo ya, el que mas explota es el pequeño empresario.
La crítica a Amazon es muy legítima, pero no precisamente desde los sectores que la están alimentando. ¿Tiendas de proximidad? ¿Cuáles? ¿La del frutero, la librería independiente, la zapatería o la tienda de ropa de tu barrio? Porque esas hace tiempo que cerraron y fueron sustituidas por los Alcampo, Carrefour, FNAC, tiendas de los chinos, H&M, Mango, Lots of colors, Tiger y el mayor engendro de entre todos los engendros: los macrocentros comerciales, que han arrasado en España. Que viva la libre circulación de capitales y mercancías, la globalización y el libre comercio siempre y cuando los afectados y desfavorecidos sean los demás.
«Si nos paramos y miramos los datos, vemos que en EE. UU. la venta de e-books se ha estancado y supone solo un 4% de las ventas totales de libros. ¡Un 4%! » (Txetxu Barandiarán)
¿Cuál es la fuente de ese 4%? Primer resultado en Google para «2013 ebook sales us»
Según datos de la APP (Asociation of American Publishers) en lo que va de año para unas ventas totales aproximadas de 3.100$ millones, las del libro electrónico son aproximadamente unos 766$ millones, que representan alrededor de un 25% del total.
Un cuarto de las ventas totales me parece un porcentaje ciertamente significativo.
Perdón, el enlace de donde he sacado la información:
http://www.the-digital-reader.com/2013/09/19/ebook-sales-almost-4-first-half-2013-aap-reports/#.UqdZzmTuJrQ
Y eso en dólares. El porcentaje en unidades será mucho mayor.
Amazon aparte, ¿por qué en España los libros españoles son tan caros? Ayer mismo en una gran librería veo Grandes Esperanzas en De Bolsillo por 14.5€ y el mismo libro en inglés (!!!y en mejor edición!!!) lo encuentro a unos pocos metros a … !!8.5€!!
Lo mismo pasaba con la trilogía de Larsson hace unos años: mientras Destino seguía vendiéndolos a más de 20€, los encontrabas ya en inglés sin mucho problema a 9-10€. Todo en la misma Feria del Libro, a unos pocos stand de distancia.
Yo quiero a mi librero y a mi editor, pero más quiero a mis ahorrillos, cada día menos poderosos desde el punto de vista adquisitivo.
Mi pena arcimboldo es que solo puedo leer en inglés. Lumen sacó hace años las memorias de Leni Riefenstahl, pero acabaron descatalogadas. Como soy incapaz de leer alemán, llevo años persiguiéndolas sin tener que gastarme 30€ en un libro de segunda mano. Este año Lumen las reeditó para mi alegría hasta que vi el precio: 34 €. Según salió a la venta fui a ver la edición para ver si incluían algo muy valioso que a mí se me estaba escapando. No es el caso, así que dejé el libro donde estaba. En su día no lo compré en inglés, que se puede comprar por la mitad o un tercio de ese precio, porque me parecía absurdo leer en inglés a una autora alemana. Pero al final, ante el atraco del mercado editorial español, no te dejan otra salida. Desgraciadamente, a pesar de los infladísimos precios, nunca han dejado de vender porque la mayoría de los consumidores apenas compra 5 ó 6 libros al año. En Gran Bretaña se han empezado a dar cuenta del nicho que hay en España y están empezando a vender libros de editoriales españolas más baratos (con los gastos de envío incluidos) que aquí. Para lo que no podía leer en inglés, antes recurría a las bibliotecas. Ahora, ni siquiera queda esa opción porque apenas hay dinero para adquirir nuevos libros. ¿Resultado? Cada vez leo menos literatura o ensayo en español.
Exactly like me. Todavía estoy intentando encontrar en España las obras de Galdós al precio que los británicos ofrecen las de DIckens. O EEUU las de Twain, Poe y Fenimore Cooper. O Francia las de sus clásicos del XIX (aunque aquí no son tan baratos, pero en cualquier caso Gallimard no ofrece malos precios en Livre de Poche).
Aún recuerdo que en un Mall en un pueblo de mala muerte del Estado de Ohio (EEUU) compré por 10$ las obras completas de Poe, en una edición en rústica de calidad más que aceptable (algo así como mil páginas). En España no encuentras una serie de los Episodios Nacionales por menos de 50€. E ir uno por uno supone gastar en torno a 8€ por Episodio. ¿Cómo c… voy a tener yo cariño a este conglomerado librero-distribuidor-editorial?
Y sí, yo prefiero ya leer directamente en inglés. Sin dudarlo.
Compro lo más barato posible. No me importa las miserias que tengan que sufrir unos desconocidos para que yo obtenga mi producto de calidad.
El mundo es así, y los que lo entienden son los que triunfan.
Es cierto, todo el problema se reduce a esto. Adaptarse o no; tratar de no desfallecer en esta carrera de ratas sin mirar a los que se quedan atrás. Pensar únicamente en los nuestros, esposa, hijos, padres, hermanos. Y si fuera necesario, soltarse de la mano también de estos, ya que lo único importante es sobrevivir, uno, COMO SEA. Bueno, sobrevivir hasta que llega el fín, porque todos sabemos como acaba, ¿verdad? Los que han triunfado se van a tomar pol culo igual que los demás.
Amazon elude pagar impuestos allí donde opera, pero ha desembarcado en España con una alfombra roja tendida por nuestros gobernantes. Para ocultar a sus robots de carne y hueso, Amazon nos ha enseñado un robot de mentira y los informativos de todo el mundo han convertido la publicidad verdadera en una noticia falsa wp.me/p1peVr-E2
Pingback: Los robots de Amazon | Después del hipopótamo
La gran idea de amazon de vender libros por internet; explota las ansias de los lectores por tener los primeros libros que están a la venta; y ahora ya se pueden descargan en tu kindle o en tu ipad instantáneamente; tengo curiosidad de ver con mis propios ojos algún día uno de estos drones entregándome un libro, algún producto o una pizza, por lo pronto ahorrarré para comprarme un kindle que pesa poco y no tener que cargar con un libro; aunque algunos digan que se pierde la escencia o no se puedan hacer anotaciones igual que en un libro.
Saludos.
En un país que no lee, y donde ser un ignorante es algo de lo que orgullecerse, ahora resulta que el problema es que los lectores digitales (Kindle, Sony, etc…) no permiten folios y más folios en blanco para realizar anotaciones enciclopédicas a las obras completas de Dostoievski que cada español de bien tiene debajo de su almohada para releer con interés y hábito constante.
En fin. Hay que reírse, porque sino acabamos sacando la recortada…
Perdón: enorgullercerse…
Jajajaja, nunca lo había visto tan bien expresado.
Ya le digo… y con erratas hasta en la fe de erratas.
La cita «Es más fácil ser inteligente que amable…» la atribuyen al abuelo de Bezos, y aquí está la historia:
http://blogs.hbr.org/2012/08/its-more-important-to-be-kind/
Un servidor disfruta de la compra de libros en librerías, de sopesarlos, leer contraportadas, de ir con la cabeza ladeada leyendo los lomos en las estanterías…
Pero he comprado libros en Amazon, y muchos. Todos los libros técnicos y especializados que necesito los compro allí. El porqué, muy sencillo, está todo lo imaginable y a un precio inmejorable. A mi también me gustaba el trato de mi librero especializado pero por lo que antes me llevaba 10 libros ahora me llevo 15. Y dejando el tema libros el otro día me compré una cafetera por 78 pavos que había visto en comercios (pequeños y grandes superficies) nunca por menos de 99…
¿Acaso no buscamos rentabilizar nuestro dinero al máximo?
Jeff Bezos ha buscado un terreno vacío y lo ha encontrado en el mercado online. Por suerte ha decidido basar su modelo de negocio en reducir costes (tiendas físicas) para ofrecer libros (en un primer momento) a menor precio. Otras empresas para reducir sus costes y mantener (o icrementar) sus beneficios han decidido abandonar España o cualquier país del primer mundo para ubicar sus factorías en paises subdesarrollados, creando «salarios» que no cubren ni el hambre.
Amazon ha reducido los precios mientras que marcas como Lacoste o Zara los han aumentado. ¿Nos estamos volviendo locos? ¿Estamos defendiendo los soldados rasos de este mundo capitalista los intereses de la burguesía española? ¿Acaso ellos no han reducido el salario de todos sus trabajadores para aumentar sus beneficios?
Este debate es insustancial, no hay nada más peligroso que una clase media/baja que defiende a los que se han aprovechado de ella durante toda la historia.
Gran artículo. Enhorabuena. Por cierto, sabéis si existe algo similar para autoeditar y vender tu propia música? Gracias.
bandcamp.com
Gracias arty, lo miraré.
Muchas gracias por el artículo.
Editamos nuestro primer libro hace casi seis años, y la imprenta nos habló de que podían vendernos en Amazon. En aquel momento, con la euforia de ser una editorial “de verdad” al fin, les dijimos que sí. Nuestro único punto de venta era nuestra página, desde la que vendimos cerca de 300 ejemplares. Al principio nos pasábamos por Amazon para ver si habían vendido algo, pero como nunca vendían nada, dejamos de hacerlo.
Y el año pasado me escribió un estudiante de la Universidad de Córdoba diciéndome que estaba haciendo un trabajo sobre el libro. Primero se lo había descargado online y le había gustado tanto que se lo había comprado en papel. En Amazon, porque lo tenía más barato que nosotros (no cobrábamos gastos de envío). El muchacho me dijo que en el libro ponía que había sido impreso en Inglaterra.
¿El envío desde un pueblo de Inglaterra a Córdoba es más barato que desde Madrid? Supongo que si fletas un barco diario y aprietas a los transportistas como a los empleados, podría ser más barato.
Pero el tema no es si Amazon está arruinando a los editores o a los libreros (nosotros estamos haciendo el camino inverso: empezamos en la red hace 14 años y ahora inauguramos librería física el 17 de diciembre a las 20:00 en Torrelodones. Estáis invitados. Habrá picoteo).
El tema está es que si no estuvieran exterminando a la clase media, no andaríamos tan preocupados por los precios de las cosas y no tendríamos que renunciar a ciertos placeres de la vida, como bajar a ver el género que tiene el frutero y charlar un rato con él , en lugar de comprar la fruta empaquetada en el centro comercial.
Las condiciones laborales de Amazon, por desgracia, no son insólitas en nuestro país. El otro día a mi hijo le llamó una gran cadena de restauración para que trabajara sábados, domingos y días festivos de Navidad por menos de cinco euros la hora. (Y sólo entrevistaban a gente con experiencia).
Es un círculo vicioso: como apenas tenemos dinero, nos vemos obligados a consumir lo más barato, y para que sea más barato las megaempresas recurren a paraísos fiscales y a explotar a los empleados. Si comprar un libro o un juguete no supusiera un roto en nuestros tristes presupuestos, no andaríamos todos a la caza de ofertas, y miraríamos un poco más las condiciones en las que trabajan los empleados de esas empresas.
Como antes, cuando todos éramos ricos y pagábamos la cuota de Greenpeace o de Médicos sin Fronteras.
No podemos luchar contra Amazon, pero será la propia tecnología la que acabe con ella. En el futuro, el libro se imprimirá en casa. Esperemos que para entonces no sean ellos los únicos distribuidores mundiales.
Ni más ni menos, Malvisol. Esa es la madre del cordero. ¡Enhorabuena! Y parece mentira que en este foro haya tanto ignorante que aún no se ha dado ni cuenta. No solo destruimos la industria editorial (y a muchos autores) es que somos cómplices de este modelo explotador. Pero claro, señalarse a uno mismo y acusarse es bien jodido. El otro día leía en el New Yorker una noticia breve que me dejó patas arriba. La dirección de Wal-Mart, (para quien no lo sepa, marca de una cadena de supermercados) recomendaba a sus trabajadores que vendieran sus pertenencias en e-Bay para sacarse un sobresueldo y compensar el ruinoso salario que les pagaban. ¡Y lo hacían en la propia web de la compañía! Este es el modelo Amazon. Explotación humana y degradación. En Alemania, parece que los trabajadores se han declarado en huelga ante las infectas condiciones de empleo que prometen estos puercos. ¡Y nosotros que nos creemos tan lejos de China! ¡Ay, señor!
Es muy respetable querer comprar en el pequeño negocio, negociar cada contrato, tratar personalmente con el dueño, regatear incluso, y sentir que uno se encuentra en un zoco medieval. La atención personal, una buena conversación sobre el producto que se compra, un buen asesoramiento… eso no lo puede dar internet.
Pero estamos en el siglo XXI, la gente quiere vivir mejor, y para eso tiene que celebrar más contratos, comprar más cosas y al menor coste posible. Y para eso las técnicas empresariales de las grandes compañías con un volumen de ventas enorme son tan imprescindibles como las condiciones generales de la contratación.
La semana pasada estuve en Poitiers. Busqué una librería de bande dessinnée (recomiendo Bulles d´encre), compré un par de volúmenes en francés, y esas colecciones las seguiré haciendo a través de Amazon. Si tuviera que traerme los veinte tomos de una colección en la maleta probablemente no hubiese comprado nada, ¿para qué comprar sólo un número? No haría tantas colecciones, sino que me conformaría con una, o incluso renunciaría a comprarlas en francés. Me conformaría, como se hizo hasta hace bien poco, con leer traducciones que pagaría comparativamente más caro.
Así que Amazon ayuda también a que los pequeños empresario, porque contribuye a hacer afición permitiendo que la gente adquiera productos a menor precio, de manera que a veces se decante por el trato personal, por el asesoramiento (por ejemplo, qué serie comenzar o a qué dibujante seguir) y otras por la cantidad y la rapidez en las transacciones.
La lucha contra el capitalismo y la gran empresa que proponen algunos, de haberse llevado a cabo hace 100 ó 150 años, haría que hoy en día siguiésemos viajando en diligencias.
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Las condiciones de Amazon serán malas, seguro.
No conozco una sola empresa que utilice mano de obra de forma intensiva y que económicamente marche bien que ofrezca condiciones «buenas».
Europa está jodida, pero bien jodida. No tiene huevos para competir contra la innovación norteamericana o contra la competitividad china o india. Y es lo que hay. Poco a poco (en el caso de España, no es tan poco a poco), nos toca bangladeshinarnos.
Podemos también adoptar posturas anticapitalistas, como Corea del Norte, Venezuela o Cuba. No sé yo si ganamos mucho con el cambio.
Por lo que se ve, estamos jodidos.
Yo soy hijo de agricultores. Cuando los del sector protestamos porque los productos de fuera son más baratos que los de dentro, a base de sueldos míseros, jornadas maratonianas y controles de calidad inexistentes, nos tiran los precios y no nos salen las cuentas, los tercermundistas nos dicen que el comercio ha de ser libre, que se han de acabar las restricciones arancelarias, no te cuento yo si se trata de productos agrícolas, que hay que dejarles desarrollarse a los países del tercer mundo, y que si a ti, olivarero español, te cuesta producir el kg de aceite de oliva un euro con cincuenta céntimos (porque tus aceituneros te cuestan unos ochenta euros diarios entre salario y seguridad social), y al marroquí o tunecino sesenta céntimos (porque paga jornales de cuatro a seis euros), te jodes y bailas.
Esos, los que le piden a los agricultores españoles que se callen y aguanten, son los mismos que critican a Amazon y demás porque producen en condiciones dickensianas y en países allende nuestras fronteras… Se acuerdan de aquello evangélico de la paja ajena y la viga propia.
Yo no me creo a nadie. Creo que nos van a dar por culo a todos, y que nuestros hijos y nietos lo van a pasar chachi piruli, porque efectivamente no va a haber trabajo decente para todos, y esto va a ser una guerra a bocados por lo poco decente que quede. A no ser, claro, que nos transformemos en un país de vanguardia como los EE.UU., Israel, Escandinavia…
Eso, ya lo sabemos, no va a pasar. Con España no. Y con buena parte de la Europa rica y rubia que hoy se pavonea, tampoco.
Amén
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¿En qué queremos que se convierta El Mundo? Coincido con que Amazon es parte de un sistema capitalista voraz. Que los gobiernos y la autoridad competente investigue: si explotan a los empleados, si hacen malas prácticas, que paguen con el dinero que consiguen tan fácilmente. Capitalismo sí pero siempre desde la ética.
@alopezvicente
Se han exagerado un poco las condiciones laborales en los almacenes de Amazon. Sólo un poco. Es verdad que hay que andar kilómetros, y no se cuentan algunas exigencias en el trabajo que quizá sean ilegales. Tampoco se habla del proceso de selección de personal: es, literalmente, denigrante y obligan a perder la dignidad o soltarle un sopapo al entrevistador.
http://www.bookfinder.com
Esta muy bien el articulo pero hay un matiz el dumping, entendido vender bajo coste, es una practica illegal en España.
yo he tenido la oportunidad de usar este servicio y me parece imprecionante la cantidad de articulos y de titulos de libros que puedes encontrar, ademas de lo rapido que te los mandan.
La madre del problema está en algo que ha dicho Ricardo: «Pero estamos en el siglo XXI, la gente quiere vivir mejor, y para eso tiene que celebrar más contratos, comprar más cosas y al menor coste posible.»
Es la obsesión por comprar cosas a puñados, aunque no las necesitemos, solo porque son baratas y sin tener en cuenta las consecuencias a medio y largo plazo. Nuestra adicción a las compras baratas ha desmantelado la industria de media Europa, hasta tal punto que ya es imposible encontrar ciertas cosas «made in EU» (no digo siquiera «made in Spain», que es casi una utopía). Gomas del pelo, por ejemplo: ni en España ni en Alemania (donde vivo) es posible encontrarlas que no estén hechas en China o Vietnam. Lo mismo pasa con la ropa; da igual Primark que El Corte Inglés: la etiqueta de Made in China/Bangladesh/Sri Lanka es omnipresente y la falta de alternativas a esto es agobiante.
Personalmente, que la ropa que llevo, la comida que como, los aparatos eléctricos de mi casa y hasta el boli con el que escribo vengan de la otra punta del mundo es una obscenidad, tanto desde el punto de vista económico como moralmente y hasta ecológicamente.
Nos han cambiado puestos de trabajo, industria y riqueza por la maravilla de comprar una bolsa de 100 bolis por 1€ (que dejarán de pintar mañana, pero, ¡oye, eran baratos!), unas zapatillas de deporte por 5€ (que se despegan, me dan alergia y durarán 1 mes) o hasta carne de cerdo barata que viene de… China. Y no solo no hemos protestado contra este robo, sino que lo hemos abrazado con alegría en vez de exigir a las empresas responsabilidad civil, laboral y ecológica y sanciones y leyes a gobiernos que tienen una extraordinaria capacidad para mirar hacia otro lado. Como sus ciudadanos, más o menos. Nos hemos puesto una correa al cuello y ni siquiera nos hemos dado cuenta.
Todo para poder comprar a manos llenas y compulsivamente cosas que, realmente, no necesitamos. Para qué voy a comprar 1 libro en la librería de barrio – por mucho que esté apoyando el comercio local, la creación de empleo decente, dinero que se queda en España, etc. – cuando puedo por el mismo precio adquirir 3 en Amazon… aunque no me hagan falta ni los quiera especialmente.
Las multinacionales no compiten con las mismas reglas que los pequeños negocios: la librería de tu barrio no paga impuestos en Luxemburgo ni tiene un complicado entramado legal para facturar en otros países y tener cuentas fuera, ni recibe ayudas del Estado para convencerle de que ponga el almacén aquí y no en otro sitio, ni tienen la misma capacidad económica para bajar precios, gastos de envío y bombardear con publicidad, ni para comprar al gobierno, diputado o juez de turno.
Alguien comentó «si tenemos que dejar de comprar a cada empresa que explota a sus trabajadores viviriamos en una cueva y andariamos en pelotas por el campo.» Ni mucho menos. La libertad y el poder del siglo XXI no son a quién votas, sino a quién compras: no interesamos como ciudadanos, sino como consumidores. Un boicot general y sostenido a una empresa hace cambiar sus políticas laborales, comerciales o de publicidad y de eso tenemos innumerables ejemplos. No es ninguna utopía. Si todos dejáramos de comprar en Mango, Primark, H&M (por ejemplo) para que vuelvan a traer la producción a Europa, acabarían por hacerlo. Se nos olvida que la «deslocalización» (eufemismo para decir que me llevo la fábrica a Bangladesh, que es más barato y los derechos laborales son inexistentes) es un fenómeno moderno, de los últimos 15 o 20 años.
Tenemos más poder del que creemos. Solo falta ponerlo en práctica.
Amén.
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Amazon se quedará con todo:
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