Jot Down Cultural Magazine – Filosofía hoy

Filosofía hoy

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Friedrich Nietzsche (DP)

Friedrich Nietzsche (DP)

La revista Filosofía Hoy es una empresa altamente singular. Sale cada mes y llega al quiosco envuelta en una bolsa porque incluye un libro. No cualquier cosa sino Hegel, Nietzsche, Stuart Mill, Platón… Tienen la gentileza de enviármela todos los meses, de manera que la vengo siguiendo desde el principio.

Debo confesar que en sus inicios la tomé con cierto escepticismo. Un intento de vulgarización de asuntos que de hecho son enormemente complejos y no admiten su democratización me parecía un tanto inútil. Poco a poco he ido variando de opinión. No es vulgarización, es divulgación y soy cada día más respetuoso con aquella «industria cultural» que ponía de los nervios a Theodor L. W. Adorno. Debemos tomar cada vez más en serio este tipo de publicaciones dirigidas al público más joven o a los aficionados sin especialización porque cubren el vacío que dejan instituciones centenarias como los institutos de enseñanza media en los que han arrasado la asignatura de filosofía y son una excelente ayuda para los universitarios cada día menos capaces de hundirse de codos en textos difíciles.

A buen seguro muchos de mis colegas (no filósofos, que de eso apenas quedan dos o tres, sino profesores de filosofía) deben de tomarla por una publicación amarillista y próxima a las revistas del corazón. Quizá, pero en lugar de interesarse por quién se acuesta con quién, se interesan por lo que piensa este o aquel antes de acostarse. Hay una diferencia y viva la diferencia. El último número que llegó a mis manos, por ejemplo, trae una entrevista con Jürgen Habermas, un largo artículo sobre la polémica teológica entre Dawkins y Flew, un retrato intelectual de Diderot, el feroz ataque de Günther Anders contra Heidegger, un dossier central sobre identidades políticas y tribales y muchos otros artículos que resultan ideales para leer en el autobús. No es el Philosophical Quarterly, pero menos da una piedra (filosofal).

Como buena revista popular, incluye secciones de honesto entretenimiento y al poderse consultar por internet la respuesta del público es espontánea, abundante y divertida. En este número, por seguir en el mismo, preguntan: «¿Con qué filósofo te gustaría pasar una tarde?». El resultado me ha provocado una sonrisa. El ganador, con diferencia, es Nietzsche. Mayúscula sorpresa. ¿Qué tendrá él que no tengan los otros? ¿Entusiasmo, sentido del humor, la belleza del maldito? ¿Y es realmente una guía de la actual juventud, tan gregaria ella, aquel solitario empedernido que practicaba la «filosofía a martillazos»? ¡Ojalá!

Vienen luego los esperables, Aristóteles y Platón, pero por este orden, lo que me parece novedoso. Y vean ustedes los siguientes: Heidegger, Foucault, Kant, Hegel, ¡Kierkegaard! Llegados a este punto renació mi escepticismo. ¿Pero alguien lee al temible y tembloroso Kierkegaard, poeta supremo de la angustia, en estos días? Sería sumamente interesante conocer las opiniones de los votantes.

Hay opiniones, claro, no en vano la encuesta vino colgada en Facebook y, aunque breves, algunas son muy graciosas: siendo así que la encuesta estaba encabezada por la frase de Steve Jobs que decía «Si pudiera, cambiaría toda mi tecnología por una tarde con Sócrates», José Manuel Aleixandre comenta: «Es curioso que Jobs quiera pasar una tarde con el filósofo que menos ha escrito en la historia de la filosofía. Convendría concertar una cita con Sócrates y Platón a la vez». Tiene toda la razón y derriba al pretencioso Jobs de su altarcillo.

Al terminar de leer la página me pregunté yo mismo con qué filósofo querría pasar una tarde y como estamos en plena heterodoxia me contesté: con Erik Satie.

26 comentarios

  1. Kant, sin duda.

    Ha sido el único capaz de dar al mundo un axioma filosófico.

  2. A mí me ha sido muy útil y me ha aclarado muchas cosas el libro de Juan José Sebreli EL OLVIDO DE LA RAZÓN, de editorial DEBATE.
    Lo recomiendo a todos los que os interese la filosofía del siglo XX. Lo considero imprescindible.

  3. Pareciese que el escritor del artículo hubiera descubierto recientemente la “popularización” de la cultura. Y no deja de ser curioso en alguien al que le supongo ya una edad y una sólida formación. Tal como lo cuenta da la sensación de que se le acaba de caer cierta visión elitista. En ese caso se le debería reconocer su honestidad y felicitar el nuevo camino que emprende: Muy bien, Señor de Azúa.

    • Con todos los respetos, me temo que quizás sea usted el que acaba de descubrir al Señor de Azúa.
      Échele un vistazo a su obra y verá si le sigue pareciendo que acaba de caerse del guindo de la “alta cultura” o si ya lleva con los pies en el suelo alguna que otra década.
      Un saludo.

  4. Bueno y digo yo que por poco que hubiese escrito Sotraces el Esteve Jobs ese pensaría que de boquiya le podria transmeter algo de su sabiduría o cuanto meno pegar la hebra con alguien no-cateto. Asín que no lo veo yo como pa que haya que ponerlo a caer de un burro, ¿eh?

  5. Estamos de acuerdo con Alvarez y la Pantoja. Nos gusta su artículo, sr. Azúa. Por sus juicios de gusto se ve la ambigua tensión de la que adolecen muchos de los profesionales de la filosofía y filósofos más o menos destacados: la que entraña el haber apostado por la Gloria institucional y el resquemor de las tragaderas.

    Sepa igualmente que hemos sido lectores de bastantes de sus artículos y de algún libro suyo del que hemos disfrutado bastante.

    Nosotros pasaríamos una tarde con Schopenhauer, o al menos lo intentaríamos.

    Un saludo

  6. “Un intento de vulgarización de asuntos que de hecho son enormemente complejos y no admiten su democratización me parecía un tanto inútil. Poco a poco he ido variando de opinión. No es vulgarización, es divulgación”.

    Por ésto digo lo que digo. Y luego lo remato alabando su honestidad al reconocerlo. Pero ha sido el propio Señor de Azúa el que en un principio le parecía una frivolidad, lo cual me chocó al tenerle por alguien ya experto en la divulgación cultural. Creo que no hace falta más explicación.

    Gracias por sus correctas formas y un saludo.

  7. max stirner, ya que va a venir kierkegaard…

  8. Sin duda yo pasaría una tarde con Friedrich Nietzsche a mi parecer uno de los pensadores contemporáneos más influyentes del siglo XIX excelente filósofo, poeta, músico y filólogo alemán. En su obra Así hablo Zaratustra se expresa del leer y escribir “el que a todo el mundo le sea lícito aprender a leer corrompe a la larga no sólo el escribir, sino también el pensar”.
    La revista Filosofía Hoy me parece una excelente alternativa para aprender a pensar y no a memorizar así nos quiere la sabiduría.

  9. A mi me gustaría pasar una tarde con Hegel, a ver si conseguía hacerme entender algo.

  10. Pues a mí me gustaría pasar una tarde con el culo en pompa de Scarlett Johansson, o mejor aún, con el de Monica Bellucci. Hay más filosofía ahí que en todos los libros de esos tíos tan feos.

  11. Que la gente elige a Nietzsche para pasar una tarde con el solo puede demostrar que no le haya leido. Nietzsche huía de la gente corriente como la peste. Por otra parte, por lo visto era un hombre muy bien educado.

    Yo eligiría pasar una tarde con David Hume – Le Bon David – que le gustaba mucho hablar, beber y comer bien con sus amigos en Edimburgo.

    Suena bien la revista, por que no? Hay demasiado elitimiso y ensobismo con la filosofía y la música clasica tambien.

    Hace poco leí “The History of Western Philosophy”, de Bertrand Russel. Leí aquellas 500 paginas de ideas disparatadas y estrafilarias una tras otra, en algun momento me preguntaba si tal vez que estaba leyendo el testamento de un loco…

    • la musica “clasica”como la nombras,es para mi una de las justificaciones de la existencia de la especie humana

  12. Pasaría mil ratos con todos vosotros, pero con Nietzsche pasaría dos años, como poco. No importa si tiene razón o no, qué más da si lo que lo impulsa es una sicalíptica superioridad o un complejo gravísimo de inferioridad. Es igualmente irrelevante si, finalmente, la coherencia de sus ideas dará o sólo promete un fruto cabal. Es apasionado y apasionante, fugaz, florido, incisivo, vital, lujuriante, delocos, e indiscutiblemente inteligente. ¿Qué más hace falta para enamorar intelectualmente? O para enamorar, a secas.

  13. Pero también siento disentir, en el amplio sentido de la palabra, sobre el señor De Azúa. Tras captar mi interés reiteradamente con algunos de sus escritos, consiguió pillarme por sorpresa. Insólitamente, se estaba expresando y proyectando no en un plano filosófico ni literario, ni excelso ni sublime ni rompedor, sino en el ramplón y triste registro pseudopolítico y pseudomoral consonante con cierta mayoría gobernante. Como no hay primperán para las neuronas, miré para otro lado y así sigo, vaya.

  14. una tarde con Jesucristo

  15. Pingback: Anónimo

  16. “soy cada día más respetuoso con aquella «industria cultural» que ponía de los nervios a Theodor L. W. Adorno”

    Y como corresponde, supongo, aquella industria cultural lo será cada vez más con usted.

  17. No veo la incongruencia, más bien al contrario, entre el desear pasar una tarde con Sócrates y que éste no escribiera nada (no el que menos que dice el profesor). Más bien al contrario.
    Aunque también estaría bien poder preguntarle a Platón: ¿y usted qué pensaba de verdad?

  18. Pingback: Félix de Azúa: Educación en el desierto

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  22. Con Platón, pero en su casa.

  23. Nieztsche se fundió a Sócrates y a Dios en el mismo paredón de fusilamiento. Eso tiene morbo.

  24. Quisiera saber el número de la revista que se menciona en el artículo. “El último número que llegó a mis manos, por ejemplo, trae una entrevista con Jürgen Habermas, un largo artículo sobre la polémica teológica entre Dawkins y Flew, un retrato intelectual de Diderot, el feroz ataque de Günther Anders contra Heidegger, un dossier central sobre identidades políticas y tribales y muchos otros artículos que resultan ideales para leer en el autobús”.

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