La República Galáctica debía caer - Jot Down Cultural Magazine

La República Galáctica debía caer

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«Así es como muere la libertad, con un estruendoso aplauso». (Padmé Amidala, senadora de Naboo)

Cuando el canciller supremo Palpatine, en una sesión extraordinaria del Senado, proclamó oficialmente la disolución de la república y el establecimiento del Primer Imperio Galáctico —en lo que se llama un autogolpe de Estado— hubo una ovación cerrada. Mientras que las manos del recién proclamado emperador se levantaban hacia el hemiciclo, la cúpula de la Confederación de Sistemas Independientes era brutalmente asesinada en Mustafar y sus ejércitos droide eran desactivados. La Orden 66, recién promulgada, ya había diezmado a la Orden Jedi por toda la Galaxia. Las Guerras Clon llegaban oficialmente a término y, junto a la paz, también se consumaba la caída de la República. Un régimen que había durado milenios llegaba a su fin.

La República Galáctica ha sido glosada por todas las crónicas como un periodo de libertad y prosperidad en la Galaxia, cuando los jedi ponían sus nobles armas al servicio de un sistema político «más civilizado». Sin embargo, todos coinciden en que la República antes de Palpatine se caracterizaba por tener gobiernos ineficaces y corruptos, por ser un régimen impotente y controlado por burócratas. Si esto era así, ¿es posible dicha decadencia tuviera algo que ver con su caída? Casi con seguridad. Después de todo, la conspiración de los sith no hubiera fructificado tan fácilmente sin el abono del mal gobierno. No perdamos de vista que la ambición de poder del Lado Oscuro solo nos cuenta una parte de la historia.

A mi juicio todavía no se ha respondido convincentemente el porqué de la decadencia de la República. Más aún, hasta lo que sé, pocas veces se han revisado las instituciones republicanas como su causa fundamental. Comprensible. Al fin y al cabo, un análisis en profundidad podía cuestionar con solidez dos cosas; que la República se tratara de un verdadero régimen democrático y que no se hubiera derrumbado desde sus mismos inicios. Por lo tanto, mi propuesta es que no nos centremos (solo) en las astutas maniobras del emperador Palpatine. Ampliemos el angular y veamos con detenimiento cómo funcionaba el (casi con seguridad) peor diseño institucional de un régimen de gobierno galáctico. Solo así podremos entender las causas profundas de su colapso.

La (Con)federación Republicana

La República Galáctica nace como una alianza económica y de protección mutua entre un grupo de planetas del núcleo galáctico. Esto implica el establecimiento de un modelo confederal; cada planeta o sistema dispone de la soberanía de manera autónoma, pero renuncia a  determinadas competencias en favor de una institución supraplanetaria. No se detalla exactamente cuáles son, pero hasta lo que sabemos la República controlaba moneda (el dactario de la República o crédito) o las tasas a las rutas comerciales (véase crisis de Naboo). Aunque parece que había una constitución escrita, la República tenía principalmente un sistema de common law basado en procedimientos informales. Esto es algo poco prudente cuando se establece una confederación, ya que hace falta detallar claramente qué potestad se cede al nivel galáctico. Sin embargo, parece que la República también iba más allá del modelo confederal y tenía algunas potestades propias de una federación. Por ejemplo, debía existir algún tipo de derecho galáctico vinculante, ya que sabemos que la República tenía tribunales, y no solo mercantiles sino también penales —por ejemplo el virrey Nute Gunray de la Federación estuvo con un proceso judicial abierto más de ocho años.

En todo caso, no había un demos soberano en el ámbito de toda la Galaxia. Cada uno de los mundos o planetas podían mantener su propio gobierno basado en sus creencias, costumbres o tradiciones locales. Algunos, de hecho, podían ser aristocráticos, colmena o monárquicos (antidemocráticos, por tanto) pero la República no entraba en dicha cuestión. Tampoco sabemos qué ocurría en caso de violaciones flagrantes de derechos de las especies dentro de sus sociedades (aunque, por ejemplo, el esclavismo estaba prohibido). Esto abre la puerta a un dilema no menor: ¿eran los tribunales republicanos la última instancia de apelación? ¿Qué pasaba si se contradecían las normativas republicanas y las planetarias? Todo apunta a una organización competencial caótica, con la puerta continuamente abierta a rivalidades entre mundos.

Por su parte el gobierno galáctico estaba centralizado en el núcleo. La República tenía la capital fija en Coruscant y era la sede del supremo órgano unicameral que la representaba: el Senado. Esta cámara estaba compuesta  por un senador de cada uno de los sistemas galácticos o planetas, según el caso, si bien la República no fijaba en el método de elección de sus máximos legisladores. Supongo que en algunos casos se trataban de elecciones libres y competidas, pero por lo que sabemos en muchos casos los senadores eran cargos designados por el gobierno local (como en Naboo) o aristócratas que lo ostentaban de manera casi hereditaria (por ejemplo, los Organa de Alderaan).

Sin embargo, el Senado no solo era una cámara territorial. Como se ve durante el «intenso» debate sobre el bloqueo a Naboo, los gremios también tienen representantes con derecho a voz y voto. El Clan Bancario o la Federación de Comercio tenían sus delegados, con lo que el Senado es una mezcla de cámara planetaria y corporativa —lo que genera dudas sobre qué legitimidad encarna realmente el órgano. Por otra parte, en una confederación las decisiones que conciernen a todos se aprueban por unanimidad. Sin embargo, este Senado es particular ya que aprueba la legislación por mayoría o por ruidosa aclamación. Es más, justamente por mayoría desarrolla su facultad más importante: la elección de un canciller supremo, jefe de Estado y de gobierno de la República.

Parlamentarismo sin partidos galácticos

El sistema republicano es un sistema parlamentario, ya que no existen elecciones directas a canciller supremo. Este último es escogido de manera indirecta por los senadores, dependiendo de su confianza para seguir en su puesto, lo que aboca a una crónica inestabilidad de los ejecutivos. Como (casi todos) los senadores son de designación planetaria, no existe algo así como partidos galácticos. Es decir, no tenemos coaliciones de intereses estables en torno a líneas programáticas concretas, con grupos organizados de senadores buscando impulsar temas más allá de sus planetas. Se trata de un modelo de república parlamentaria en el que no existen facciones ni disciplina de voto para asegurar que el canciller terminará su mandato.

Esto es lo que da gran preponderancia a los intereses sectoriales, hasta el extremo de que un senador preocupado solo por los intereses locales de su planeta puede tirar al ejecutivo entero. Veamos un caso práctico para ilustrar esta cuestión. En la sesión del Senado sobre el bloqueo a Naboo la reina Amidala, tras un largo periplo para llegar a Coruscant, plantea una moción de condena ante el pleno de la cámara. Sin embargo, la reina es instada razonablemente a que la retrase hasta que una comisión independiente certifique sobre el terreno lo que ocurre —propuesta por la Federación apoyada por el sistema Malaster.

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Palpatine había advertido a la reina en una reunión previa de que el canciller era un corrupto en potencia y que su gobierno estaba «paralizado por los burócratas». Ese comentario dio en el blanco. La táctica dilatoria de la Federación provoca el enfado de la impulsiva Amidala y el resultado es que el planeta Naboo plantea formalmente una moción de censura contra el canciller Finis Valorum. El gobierno cae inmediatamente y hay que buscar un nuevo canciller. No importa que su ejecutivo pudiera haber sido mejor o peor para el conjunto de la Galaxia. Dado que el planeta Naboo se ve perjudicado por un problema político, puede hacer caer al canciller de manera inmisericorde. Los políticos galácticos responden a sus electores, como es natural, y sus electores están en sus sistemas.

De hecho, esto lleva al problema del propio sistema electoral. Puede que Kashyyyk tenga apenas unos pocos miles de wookies mientras que Corellia tenga millones de habitantes. Sin embargo, ambos planetas tienen un senador, por lo que tienen exactamente la misma representación y el mismo poder de influencia. Por eso mismo, podía ser que Valorum fuera infinitamente más apreciado que Palpatine en términos absolutos (medido con una encuesta a nivel de toda la República) pero si este último sumaba los votos en el Senado, eso era lo que importaba. De nuevo, un problema de legitimidad política añadido el más que factible desajuste entre la mayoría popular en la Galaxia y la mayoría en el Senado.

¿Cuántos cancilleres supremos habrían caído a lo largo de la historia de la República por problemas locales que nada tienen que ver con su competencia? Aunque suponemos que el peso de un solo mundo es infinitesimal en una gran coalición, que un solo planeta pueda plantear la cuestión de confianza señala que la República tenía mecanismos parlamentarios que convertían a la cancillería en un ejecutivo muy débil.

Peleando por ser el canciller supremo

La caída de Valorum tras la moción de censura vendría seguida del ascenso del último canciller supremo de la República: Palpatine. Según se nos cuenta, este último llegó a la cancillería en gran parte por la corriente de simpatía que despertó la crisis de Naboo. Su nombre es propuesto casi desde el principio, junto con los de Beil Antilles de Alderaan y Eily Din de Malaster. Sin embargo, es más que dudoso que miles de senadores representantes de sus mundos locales estuvieran dispuestos a nombrar un nuevo canciller simplemente por simpatía. No hay duda que los equilibrios políticos no van por aquí, sino más bien por  establecer amplísimas coaliciones electorales.

Cualquier aspirante a la cancillería necesitaría asegurarse de que cada senador sacará su parte del pastel si le da apoyo sea una regulación comercial, sea una inversión del presupuesto. Esto, necesariamente, había de convertir a la Cancillería Suprema en un ejecutivo paralizado. Para poder ser elegido y mantenerse en el poder el canciller debía repartir rentas en unas coaliciones inestables de senadores propensos al chantaje. Una deserción oportunista puede poner en juego tu continuidad en el cargo, así que no es difícil imaginar a los candidatos a canciller prometiendo de todo y gastando a manos llenas

Si uno lo piensa en términos racionales, la única manera viable de mantenerse en el poder es la corrupción y la ineficiencia. Si el senador de Bespin es amigo de los sobresueldos, le inflas la cuenta de créditos y le compras un apartamento en Coruscant. Si el senador de Yavin quiere en su planeta un espacio-puerto pagado por la República, le preguntas si lo quiere con o sin líneas regulares. Palpatine le cuenta a la reina Amidala que esta  no es la República que conocíamos, que ya no se defiende el interés general. La pregunta pertinente es más bien si pudo haberlo hecho alguna vez.

Comprensible, por lo tanto, que ante el fracaso de las negociaciones con la Confederación de Sistemas Independientes el propio Senado aceptara la dar poderes de emergencia a la Cancillería propuesta otra vez por Naboo, aunque esta vez por el senador Binks (¿no hay más planetas?). Esto revela hasta qué punto el ejecutivo de la República carecía de margen de maniobra. Pero esos poderes especiales tienen un cometido muy concreto. La primera medida que aprueba el canciller Palpatine es militarizar la República, justo en la antesala de la… ¿Guerra Civil Republicana?

 La República en guerra

Voy a dejar aparcado el hecho de que la República Galáctica hiciera el pedido de un ejército clon a Kamino y que nadie se enterara hasta la antesala de su uso. Le podría pasar a cualquiera. Entremos mejor en lo que había antes de las Guerras Clon. Por lo que se desprende de las crónicas, en la República no existía algo así como un ejército galáctico, al menos en los últimos mil años. Había un conjunto de milicias planetarias y caballeros jedi, poco más. Esto genera un problema más que evidente; no existe un cuerpo armado que pueda proteger la Galaxia en caso de agresión más allá del Borde Exterior. Pero tampoco en caso de problema interior, por más que no se cumpla el principio de posse comitatus.

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Al no existir un ejército unificado, nos vamos a un modelo cuasi feudal. Aquellos planetas o gremios que dispusieran de los ejércitos (droides) más grandes lograban imponerse sobre otros por la vía de los hechos consumados. La República no podía hacer absolutamente nada contra un señor de la guerra ambicioso más allá de mandar algún jedi a intentar mediar. Como hemos visto más arriba, el modelo de definición competencial entre niveles era de todo menos claro, con lo que los conflictos armados por disputas puntuales también serían frecuentes. Pero además hay una tensión que va mucho más allá y es la que hace de las Guerras Clon un conflicto con carga política.

Las Guerras Clon comienzan formalmente con la batalla de Geonosis, pero no debería olvidarse que es la República la que inicia la agresión atacando a un planeta que es «independiente». Si la República Galáctica es un modelo confederal, en el que la soberanía última reside en los sistemas, ellos son libres de salirse si así lo consideran oportuno. Sin embargo Palpatine, aunque se supone que es la mano que mece la cuna del conflicto, también es el primer federalista de la Galaxia. La crisis estalla en el octavo año de su gobierno e insiste en que «bajo su mandato no se partirá una república que ha estado unida durante miles de años». Es decir, que la soberanía a su entender recae en el Senado, en el conjunto, y no en los planetas. La Confederación de Sistemas Independientes son los «separatistas». De ahí que las Guerras Clon también fuera la antesala de una república soberana (que no se daba), necesaria para un Estado funcional pero también para el advenimiento del imperio.

Pero hay algo que resulta relativamente llamativo y es un límite evidente incluso cuando se constituye el ejército republicano; la ausencia de un mando civil. Aunque el canciller supremo tiene poderes especiales, no tenemos constancia de que hubiera una war room bajo supervisión política que tomara las decisiones estratégicas. Por lo visto, Inteligencia Clon (espionaje) sí lo está —por esa vía dice Palpatine a Skywalker que han descubierto el paradero del General Grevious pero poco más. Bien, también el «pequeño» resorte de la Orden 66, pero si Valorum fuera canciller el mando de la guerra seguiría estando en manos del Consejo Jedi. Algo que merece la pena tratar en profundidad para demostrar hasta qué punto la República Galáctica difícilmente podría caracterizarse como una democracia. Hasta qué punto una secta religiosa tenía más poder que el Senado.

Una democracia tutelada: La Orden Jedi

El poder real en la República Galáctica no había que buscarlo en el Senado, sus tediosos comités o la oficina de la Cancillería, sino en un estilizado templo situado a kilómetros de distancia. En concreto, en la cámara en la que se reunía el Consejo Jedi, el órgano supremo de la Orden. Eso sí, el Consejo era elegido por sus propias reglas internas  —no democráticas —y en la práctica no tenía que responder ante nadie —aunque formalmente ante el Senado. Este y no otro era el principal puntal de poder del sistema republicano, porque los jedi fueron el verdadero poder «fáctico» de la República.

Los jedi antes de la Guerra Clon «aconsejaban» y servían al Senado. No se basaban de algún texto legal (por lo tanto, con el legislador como fuente última de poder soberano), sino que escrutaban el «sendero de la Fuerza». Esta orden monacal, mística, servía y formaba a la vez la voluntad de la República. Sus poderes se amplían con la llegada del conflicto. Los jedi son los generales del ejército y tienen total discrecionalidad para tomar decisiones militares de hecho, como se apuntaba antes, el Consejo es la sala de mando principal. Y aunque uno podría pensar que los caballeros disponen de su dominio en la Fuerza para ser una ventaja sobre sus oponentes, ni siquiera son de ayuda durante este último periodo. Al fin y al cabo, todo lo veían «nublado por el Lado Oscuro» y, en ocasiones, hasta precipitaban conflictos la exagerada operación de rescate de Obi-Wan Kenobi fue el inicio de la guerra.

Este rol central de la Orden hacía inevitable que hubiera tensiones con la Cancillería Suprema. Por ejemplo, cuando Palpatine le dio un cargo de libre designación a Anakin Skywalker como consejero personal, el Consejo opuso resistencia y lo consideró una injerencia impropia. Esto simplemente subraya un conflicto ineludible: ¿quién está al mando aquí? Un buen ejemplo de ese dilema es el que emerge en el despacho de la Cancillería Suprema los últimos días de la República.

El maestro Mace Windu, al descubrir que el canciller supremo Palpatine es un sith, decide ir con otros jedi a su oficina y arrestarlo. Esto, en su esencia más pura, es un violento choque de legitimidades. Windu no ha sido electo y se erige en representante último de la legalidad republicana. Por su parte, el canciller tiene un mandato legítimo y legal del Senado (aunque el sujeto sea malvado). Windu hasta insiste, cuando discute con Skywalker, en que hay que matar al revelado lord sith porque controla a los tribunales y que deberá nombrarse un gobierno interino de transición. Esto último ya lo había sugerido el maestro Ki-Adi-Mundi en caso de que el canciller no renunciara a sus poderes tras la muerte de Grevious. Es decir, que el maestro y los jedi por extensión se arrogaban el derecho de ser jueces, verdugos y legisladores al tiempo.

Si uno lo mira bajo este prisma, la Orden 66 cobra una nueva luz, por más que se tratara de una ardid maliciosa y brutalmente expeditiva. Puede sonar crudo, pero la «defenestración» de los jedi podría ser un punto de convergencia instrumental tanto entre un sith como un demócrata. No debería perderse de vista una evidencia; el duelo entre el maestro Windu y Palpatine es optar entre dos golpes de Estado de diferente naturaleza, ambos anteponiendo los fines a los medios. Los jedi con el ánimo de seguir tutelando la República, los sith con el de destruirla. Porque en el fondo, la República nunca fue una democracia plena.

La República Galáctica debía caer

Con este breve repaso se ve rápidamente por qué la caída de la República era bastante inevitable; se trataba de un Estado fallido casi desde el inicio, incluso sin intercesión de los sith. Más sorprendente resultó que tras su colapso se estableciera un estado centralizado. El Imperio consumó a pocos días de la batalla de Yavin la disolución del Senado y dio poderes plenos a los Moffs y Grand Moffs para el gobierno sobre los planetas. Lo que uno hubiera esperado tras la caída de la República es su fragmentación en pequeños reinos de taifas, al modelo del universo de Asimov. La transición al Imperio Galáctico es, más que otra cosa, la anomalía a estudiar.

Merece la pena insistir en que para conseguir un régimen democrático estable y libre, incluso en una galaxia muy muy lejana, las instituciones son importantes. La República Galáctica combinó lo peor de la UE (medio federación / confederación gobierno lejano a la ciudadanía), de los EE. UU. (intereses localistas de legisladores) con Guerra de Secesión incluida (las Guerras Clon), de la Primera República Italiana (macrogobiernos de coalición), la República de Weimar (sin disciplina partidaria y ejecutivos inestables) o de la República Islámica de Irán (con un Consejo Jedi a imagen del Consejo de Guardianes de la Revolución).

Siendo esto así, ¿qué podíamos esperar? ¿De verdad este régimen había sido capaz de traer miles de años de libertad y estabilidad? Bastante dudoso. Si hace falta, yo le presto el hombro a Padmé Amidala. Lo siento mucho, senadora, pero la República Galáctica debía caer.

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75 comentarios

  1. Gran artículo para los amantes de la ciencia ficción. Felicito al autor.
    Este es un genero en el que he empezado a profundizar hace relativamente poco y que para los que están como yo, “en sus primeros pasos”, les recomiendo un artículo que encontré sobre los orígenes y las bases de la ciencia ficción. “¿Qué es la ciencia ficción?” Dejo el link por si a alguien le puede interesar.

    http://www.elpisapapeles.com/cultura/entretenimiento/que-es-ciencia-ficcion-gernsback-campbell.php

    Saludos

  2. Si hay algo que se puede extraer de todo Star Wars, de películas, libros, cómics, videojuegos… Es que la República es un verdadero desastre permanente, siempre a un paso de la desintegración. La historia de Star Wars en su conjunto es la de diversos conflictos contra una legitimidad republicana ineficaz y muchas veces impuesta. Valgan algunos ejemplos, como las Guerras Mandalorianas, o la Guerra Civil Jedi. Incluso después de la caída del Imperio, la Nueva República acaba colapsando por un exceso de burocratización que, junto a la reticencia por la militarización, la hizo inoperante y débil, especialmente ante la invasión de los Vong. La Alianza Galáctica que la sucedió no consiguió remediar estos males, y sufrió una nueva Guerra Civil, liderada por un nuevo Lord Sith.
    Todo esto ocurrió porque aquellos que se presentan en la historia como “legítimos”, los “buenos”, apuestan constantemente por el mismo modelo. La Nueva República no hizo nada por subsanar los defectos de la Antigua; da la impresión de que nadie hizo autocrítica, y que todo se achacó a las actuaciones de los Sith y de Palpatine. Hasta casi doscientos años después de la caída del Imperio – la excelente saga de cómics “Legado” – los vicios de la República siguen siendo similares. De hecho, los Nuevos Sith de Krayt la despedazan de un modo mucho más directo que Palpatine, pero en el fondo empleando el mismo trasfondo.
    ¿Cuál es la enseñanza? ¿Pelear por la República aunque sea claramente imperfecta y viciada de raíz? La secesión no se plantea como una mala solución. La República es inoperante por tamaño y planteamiento. La Confederación, primero, y Corellia después, no hacen otra cosa que alejarse de ese modelo y apostar por modelos más reducidos y eficientes.

    A George Lucas se le pueden achacar muchos vicios con el planteamiento y realización de las precuelas, casi todos ellos ciertos e injustificables, pero al menos quiso incluir matizaciones y ambiguedades interesantes. La trilogía clásica daba un significado a la República y a los Jedi un tanto infantil e idealizado; eran muy buenos, porque lo que hay ahora es muy malo. Ha sido mérito de las precuelas, tal vez el único que han tenido, introducir la ambiguedad moral en Star Wars, algo que ha ido muy bien en trabajos posteriores como videojuegos – ahí están los KOTOR -, novelas y comics. Los Jedi, ¿son tan buenos? ¿Justos o paternalistas? ¿No es evidente que tuvieron mucho que ver en su propia destrucción, y que durante siglos convivieron con la putrefacción de la democracia?
    En fin, tanto para Lucas. El único, tal vez, que se puede apuntar en los últimos veinte años. Pecó, eso sí, de convertirlo en parte nuclear de la nueva trilogía, de aburrir con tanta diatriba política ciertamente soporífera.

  3. Pingback: La República Galáctica debía caer

  4. Muchísimas gracias por este artículo. Incluso me ha apetecido ver esa segunda trilogía que detesto y que tan sólo fui capaz de ver una vez.

  5. ” Lo que uno hubiera esperado tras la caída de la República es su fragmentación en pequeños reinos de taifas, al modelo del universo de Asimov. La transición al Imperio Galáctico es, más que otra cosa, la anomalía a estudiar.”

    No si el Imperio Galáctico lo vemos como una extrapolación del Imperio Romano, un ejército masivo, profesional, bien organizado, pertrechado y abastecido, capaz de aplastar a los pequeños reinos de taifas y sus señores de la guerra e imponer en un breve espacio de tiempo una “Pax Romana” al uso.

  6. Me está resultando muy interesante, pero me estoy viendo obligado a comentar antes de terminarlo debido a la aparición de algunos nombres escritos “tal cual suenan”, que me chirrían bastante. De modo que a continuación dejo este enlace, y sigo leyendo:
    http://es.starwars.wikia.com/wiki/Ainlee_Teem

  7. Gran artículo, enorme, lo he disfrutado.

    PD: hay un queísmo que corregir.

  8. Sólo apuntar que los Jedi me recuerdan más a los samurai del Japón feudal.

  9. Pingback: Bitacoras.com

  10. brutal, me ha encantado.

    Y añadir que los jedi son una cuadrilla de curas y roucos de la vida a los que nadie ha votado y que cualquier persona de bien aclamaría su linchamiento.

  11. Excelente artículo aunque parte de “tomarse en serio” una base tremendamente endeble.

    En la formación del entremado que explica el funcionamiento del sistema político del Universo Star Wars nunca se ha sentado un comité de historiadores ni mucho menos de especialistas en instituciones legales de manera que dote de una cierta coherencia todo lo que el artículo intenta explicar como si hubiera sucedido en la realidad.

    Años de estudio en la Facultad y fuera de ella de Derecho y de Historia (aunque tampoco soy un erudito) me indican que si no fuera fruto de la imaginación de uno o varios autores todo lo que sirve de base “histórica” a la transición entre República e Imperio Galáctico en Star Wars jamás habría podido ocurrir como se cuenta, precisamente por todos los cabos sueltos que Pablo Simón, autor del artículo, va diseccionando acertadamente.

    Le felicito por el ejercicio de análisis pero me parece tan fútil como si un ingeniero tratase de explicar los fallos en el funcionamiento REAL de un sable láser como los que aparecen en las películas.

    En ese aparentemente complejo sistema institucional creado originariamente por Lucas hay que hacer el mismo ejercicio de suspensión de incredulidad que para creer que extendiendo la mano y concentrándose, con el debido entrenamiento, un Jedi puede dominar los “fuerzanitos” y mover objetos.

    • Criticar que se habla de Star Wars en un artículo… sobre Star Wars. Lo que se dice ser mas papista que el Papa.

      Yo, personalmente, escucharía con mucho interés a ese ingeniero que dices.

      • Pues yo veo bastante logico lo que dice Antonio Rentero: la base del artículo es tomar en serio un sistema que está esbozado en las películas, más profundizado en algunos videojuegos y novelas pero nunca acaba de estar estructurado. Isaac Asimov siemore decia que el universo que se crea tiene que ser coherente, aunque diste millones de años luz del nuestro. Y el universo de Star Wars tiene muchas incoherencias. Partiendo de que,al no ser el eje central de las peliculas, las intrigas politicas se construyen sin que nadie sepa en que organizacion politica tienen lugar (como mucho lo intuye).

        Es como si un ingeniero se pone a explicar lo del sable laser con las premisas de “es un tubo de metal con cristales que hace un laser que traspasa todo menos otros láseres”… Por donde empiezas a desmentirlo?

  12. Esto es un flame en toda la regla. Si el imperio tuviera un Paco Mahuenda, habría sido sin duda el firmante de este texto.

    Definir un estado que ha durado 25.000 (Si, VEIN-TI-CIN-CO-MIL) años como “fallido” por que al final ha caído es… que cada cual saque conclusiones. Decir que estaba “destinado a caer” es como decir que una persona “esta destinada a morir”. Al final, todos morimos ¿no?

    Sobre la orden 66, los Jedi y el fin de la república (no se cuantos habrán oído hablar de la Orden 65) yo personalmente prefiero verlo como el resultado de un plan finamente urdido por el Canciller Palpatine que como un el resultado inevitable de los fallos del sistema republicano. Si, hay una serie de dudas morales puntuales (¿Tenia el consejo Jedi derecho a ejecutar al canciller?), pero creo que son precisamente esos puntos los que hacen que el plan sea tan maléficamente bello.

    Por lo demás, y a pesar de la caña dada, mis felicitaciones al autor. Me parece un texto espectacular, solo debería haberlo firmado como “Historiador Imperial”

    • Desde luego esos 25000 años no fueron ni pacíficos ni mucho menos continuos. Creo que la Repúblic no llegó a encadenar nunca un siglo entero de estabilidad. Y creo también que el artículo se refiere a eso, a la inoperancia y a la falta de efectividad y eficiencia, para llamar a la República “fallida”.

      • Y de este modo se justifica la llegada de un dictador que por la gracia de Dios (o de la fuerza, que se me va el tema) salva al pueblo de si mismo, recortando las libertades, entre ellas la libertad de errar, a cambio de una mediocre estabilidad bajo coacción. Y todo el mundo lo ve lógico. Si, si, está claro que esta es una democracia madura en la que ya no queda ningún rastro de haber vivido bajo una dictadura… Y se supone que vosotros sois los culturetas de esta sociedad. Jo Der!

        • Madre mía que burrada.

          A lo que va el artículo es que la república de democracia no tenía nada.

          No se justifica la llegada de un dictador, antes estaban ya en manos de cualquier dictador feudal con dos destructores y un ejército pequeño.

          “Eso” que defienden los fanboys republicanos, era una UE (unión económica) mala y capitalista en extremo. Sin más.

          ¿Mediocre estabilidad? El Imperio es infinitas veces más estable que la república donde un vulgar sith es capaz de tumbarla mientras bosteza. Los rebelndes ganan al imperio por exigencias de guión. Sin más.

          En el puñetero universo normal, unos salvajes armados con rocas y lanzas no hubieran derrotado a la 501, que se supone de las mejores legiones del imperio. Es algo que yo siendo niño, vi y dije: “Ni de coña”.

          La única diferencia entre palpatine y un jedi que decidiera asesinar al consejo y pasarse al lado oscuro, es el color de la espada. Mientras existieran los jedi de cualquier signo, cualquier gobierno estaría en peligro. La difenrencia es que unos tratan de ser diplomáticos a la hora de gobernar, y los otros son unos déspotas. Si uno estudia el Imperio Sith, no hay mucha diferencia entre unos y otros salvo en la forma de expresar los sentimientos. Unos se justifican, y los otros no lo hacen. Sin más.

          A mi si me dieran a elegir entre una democracia donde un clan bancario o una federación mercantil pueden entrar en mi pueblo (planeta) y saquear, violar y asesinar a voluntad hasta el punto del genocidio, o una dictadura donde el imperio no se mete contigo mientras no digas “abajo el emperador”, tengo claro que me apuntaría al imperio.

          Sobre todo porque es lo que dice el artículo. ¿Quién es la rebelión? coño, todos los políticos a los que han quitado la poltrona, para instaurar la “pax romana” al uso.

          De luchadores por la libertad, nada. Son terroristas neoliberales, que es una mierda bien distinta. ¿Y qué cambian? ¡¡NADA!! Restauran su poltrona, hasta que el sistema pete de nuevo.

          Si los Vong hubieran atacado al imperio, palpatine los hubiera barrido sin despeinarse. O mejor, los hubiera dejado invadir un planeta y lo hubiera volado en pedazos.

          Bajas del Imperio: 1 planeta
          Bajas de la República: media galaxia y varias especies extintas.

          ¡Qué malo es el Imperio!

  13. El autor no tiene en cuenta un matiz importante, a mi juicio, y es que la Fuerza es una realidad evidente en el universo Star Wars y no una superstición como lo son las creencias religiosas en el nuestro. Constantemente vemos a los iniciados en ella ejerciendo poderes sobrehumanos de manera pública. La incredulidad no es una opción ante dichas demostraciones. Sin duda esto proporciona una legitimidad y una autoridad a los Jedis dificilmente explicable mediante las coordenadas de teoría política aplicables en nuestro mundo. Se trata, por tanto, de un universo donde el bien y el mal se encuentran objetivados, por eso los Siths ocultan su condición por debajo de las naturales contradicciones que conllevan sus acciones y pensamientos políticos. Todo aquello en lo que participan debe ser juzgado -sin que quepa lugar para la duda- como de maligno. Y si sus aspiraciones imperiales son inequívocamente malignas entonces la República, sus sacerdotes y sus laicos aquejados de innumerables defectos y vicios solo pueden ser sujetos de piedad y perdón por nuestra parte. Ellos están combatiendo al Mal objetivado, que siempre es más astuto.

  14. Excelente artículo, sólo quisiera hacer unas puntualizaciones:

    -El ejército clon no es encargado por la República Galáctica, sino que es encargado por el maestro jedi Sifo-Dyas en nombre de la República pero sin informar ni al canciller supremo, ni al Senado Galáctico ni a la Orden Jedi. Sifo-Dyas era un Jedi descontento con lo que consideraba una absoluta falta de acción del Consejo Jedi ante los graves problemas que afectan a la República Galáctica y creía que la República necesitaba un ejército, pues la Orden Jedi se vería pronto desbordada (no era para nada el único Jedi en pensar así). Así que cuando un miembro del Clan Bancario, preocupado por el devenir de la República, se ofrece a financiar la creación de un ejército clon, Sifo-Dyas no se lo piensa más y ordena la creación del ejército, sin saber que ha cavado la tumba de la Orden Jedi, pues el banquero que se ofrece tan generosamente a financiar la creación del ejército clon es realidad Darth Plagueis, el maestro de Palpatine, que piensa usar dicho ejército para aplastar la Orden Jedi. (Moraleja: jamás te fíes del altruismo de un banquero).

    -Una de las razones por la que la transición al Imperio Galáctio es tan rápida es que las posibles fuerzas separatistas estaban muy debilitadas tras la guerras clon. Las guerras clon, a parte de proporcionar la excusa para la creación del ejército clon que aplastará a los Jedi, y de permitir al canciller acumular cada vez más poder, cumplen otro cometido: la de debilitar a los mundos del borde medio y exterior para que les resulte mas díficil oponerse al Imperio tras la proclamación de este. Esto unido a que el Imerio hereda un ejército y una flota espacial enormes y muy bien entrenadas tras tres años de continua guerra, y que el cansancio general de la población hace que acepten de buena gana cualquier cosa con tal de que se acaben las hostilidades, explica la rápida implantación del Imperio.

    • Zasca: En mi opinión, a pesar de que la fuerza sea una entidad palpable, el hecho de cuantificarla y catalogarla como lado oscuro (Mal) y lado de la luz (Bien) sigue siendo un estándar creado por algún ser inteligente (o semi) y convertido en una especie de código moral que todos deben seguir y respetar. Aunque sea una ficción, ésta forma de clasificar de forma tan tajante el Bien y el Mal como lo blanco y lo negro me sigue pareciendo muy similar al mundo real en el que no tenemos la fuerza, pero a la vez una visión muy absurda. Los seres humanos somos así.
      Los jedi no dejan de ser sujetos corruptos por el lado de la luz, que se posicionan en un extremo de la balanza y que no siempre merecen la piedad y perdón de manera ciega por estar ejerciendo un ‘supuesto’ bien.

  15. Aprovecho para aportar un dato histórico sobre la inexistencia de ejército y los problemas que plantea.

    Los que conozcan el universo expandido de Star Wars conocerán el Knight Of The Old Republic, ubicado muchos años antes que los sucesos de las películas. Durante este periodo la República se enfrenta a la problemática de las Guerras Mandalorianas. Este conflicto comenzó cuando los mandalorianos (una raza cuya cultura gira en torno a la guerra, una especie de espartanos del espacio) comienzan a invadir planetas del borde exterior. Éstos piden ayuda a los jedi (no sé si se pidió ayuda primero, después o simultáneamente al Senado), que deciden no meterse en el conflicto, aunque conforme avanza la invasión, algunos jedi deciden actuar, liderados por Revan y Malak.

    Durante esa guerra, muchos cayeron presa del lado oscuro pese a derrotar a los mandalorianos. Revan y Malak se convirtieron en jedis caídos y abrazaron las enseñanzas de los sith y llevando consigo a buena parte de los veteranos, provocando la Guerra Civil Jedi, que terminaría con la Antigua República.

    Si la historia ya les había enseñado que carecer de ejército, de unas instituciones políticas fuertes y un cierto control sobre los Jedi, era peligroso, ¿cómo permitieron que volviese a suceder algo parecido?

    • No se si has aprendido algo de la condición humana.
      Pero si algo hemos demostrado es que tenemos un talento espectacular para cometer errores una y otra vez, si las instituciones, aprendieran de los errores del pasado, Italia o Inglaterra, tendrian un sistema politico perfecto.

      • Italia no, pero el Reino Unido casi lo logra. Podría sin duda argumentarse que es el sistema político que más ha aprendido de sus errores, precisamente por su sistema legislativo constitucional de Common Law, al que hace referencia el autor en su artículo.

  16. El enfoque del artículo me parece equivocado, pero en vez de discutir su tesis prefiero exponer la mía propia.

    Cuando George Lucas escribe su primera trilogía no explica cómo la República deviene Imperio, ni si la guerra tiene que ver con ello. Introduciendo al personaje de Kenobi, se mencionan de pasada las “guerras clon”, y eso es todo.

    Cuando George Lucas escribe su segunda trilogía, necesita detallar todo el proceso y está claro que se inspira en referentes históricos. La historia nos muestra varios ejemplos de Repúblicas que devienen Imperios, esto es, regímenes democráticos que devienen dictaduras. La más famosa, Roma, tras la guerra civil entre César y Pompeyo. La más cercana, España, tras la guerra civil entre nacionales y republicanos. Es evidente que la guerra es una condición necesaria, y Lucas la incorpora.

    Me parece más clara la influencia de la rebelión de los esclavos de Espartaco; tras aplastarla, los comandantes victoriosos Craso y Pompeyo (sí, el mismo que después pierde contra César) aprovechan su éxito para hacerse nombrar cónsules. Es más, a mi juicio Lucas se inspira principalmente en la película guionizada por Dalton Trumbo, en la que el único comandante victorioso es Craso y en vez de ser nombrado cónsul después es investido de poderes de dictador antes; su tiranía se insinúa cuando vemos que su principal rival político opta por el suicidio antes que esperar males mayores.

    A partir de aquí, revelaciones.

    Tanto el Palpatine de Lucas como el Craso de Trumbo son investidos dictadores para que apaguen un fuego que prenden ellos mismos. La originalidad de Lucas reside en que, mientras el Craso de Trumbo provoca la rebelión involuntariamente al encargar un combate a muerte de gladiadores, el Palpatine de Lucas lo hace premeditadamente utilizando su identidad de Señor del Sith para promover rebeliones que ha de aplastar después. Cualquier incauto engatusable le vale, tanto la Federación de Comercio como los separatistas que se quieren independizar hostilmente al estilo de los estados sureños que inician la guerra de Secesión en 1861.

    Pero Lucas no quiere que Palpatine sea un militar golpista como un Franco cualquiera, que es algo ya muy visto. Así que hace que sea un político; pero ¿cómo se hace con el control del ejército entonces? Esa cuestión tiene solución fácil gracias a la libertad para fabular que concede la ciencia-ficción: en una República tan evolucionada como para no tener ejército, Palpatine crea un ejército nuevo bajo su exclusivo control.

    Éste es el argumento creado por Lucas, y la República está creada a medida para encajar con él. Inicialmente debe ser una República tan pacífica como para que los caballeros Jedi se basten solos para mantener la paz, pero también debe tener descontentos con potencia militar. El resultado, claro está, tiene defectos de coherencia: no tiene sentido que el canciller Valorum sepa que la Federación de Comercio cuente con un ejército y no le preocupe que la República no tenga ninguno.

    Por eso no estoy de acuerdo con el enfoque de este artículo, porque sobre la base torcida que representan los defectos de coherencia de la República se pretende edificar un análisis, que inevitablemente deriva en tripodología felina. La ficción es sólo ficción, y no hay que buscarle tres pies al gato.

  17. Tengo que preguntar…¿eres un personaje de una peli de Kevin Smith?

    • Para mi esta mas que claro que la historia mantiene muchisimas analogías a la Guerra Civil Española y a la Segunda Guerra Mundial.

  18. Durante un momento de la lectura se me ocurrio entender que se nos estaba diciendo que la Republica fue vencida por el fascismo por no haber sabido ser suficientemente fascista: por ser blanducha.

    Me sumo a la opinion del comentarista Daniel, pues 25 mil años son muchos años de “mamandurrias”.

    Pero no menos importante es el matiz que señala el comentarista Zasca: los Jedi y los Sith no son meros brujos tribales.

    Si hay unos Sith zascandileando con la Fuerza, solo unos Jedi pueden enfrentarselos, no la Republica con sus soldados e sus instituciones.

    En definitiva si los Sith vencieron no fue por las debilidades de la Republica sino por el fracaso de los Jedi.

  19. Buen artículo. Hace tiempo escribí un texto similar. Coincidimos en algunos puntos:

    http://egosumqui.blogspot.mx/2013/05/ideologia-y-politica-en-star-wars-la.html

  20. Sieguiendo el tema de la marcha imperial cantemos… Chan chan chachanchan chachanchan Sois unos frikis cha chan chan

  21. En la pelicula de Lucas podemos identificar la tragedia de la civilización occidental que sucumbe ante la irracionalidad de los mugrientos partidarios de cultos reigiosos fundamentalistas, representados en la película con claras connotaciones asiaticas y musulmanas. Observen como los Jedi rechazan varias veces el sexo y el progreso de la tecnología. Están contaminados por las discriminaciones de género y no admiten la superioridad de la ciencia para en los organismos vivos.

    Es una historia trágica. La galaxia esaba a punto de dar un salto tecnológico por medio del progreso que les traía el imperio. Ejércitos de droides, humanos clonados y tecnología de última generación que traerían un nuevo órden. El imperio además podía regular un comercio caótico y ponía órden en una galaxia en donde distintas especies no se podían entender.

    Exterminar a ese culto magufo de los Jedi era obligado para poder instaurar un sistema más moderno y de progreso, en donde la religión era un anacronismo y no tenía sentido en la política. El consejo Jedi de magufos habia infectado la cúpula del poder, convirtiéndose en una especie de conferencia episcopal a la que el poder político consultaba sin cesar. La democracia era una pantomima.

    El emperador era claramente una persona progresista. Era alguien ajeno a esa religión pero tuvo antes que aprender las artes de todos esos magufos para poder deshacerse de ellos.

  22. Se nos olvida el factor “fondo de armario de Amigdala”, más profundo que el que nos conecta con Narnia, como desencadenante de una crisis logística a escala galáctica que ni Yoda supo preveer

  23. Pingback: Lecturas de Domingo | Maven Trap

  24. Qué buen artículo, enhorabuena al autor.

  25. Sí, lo sé; sé que esta galaxia muy, muy lejana, no es el sitio para tal comentario, pero es que él nunca publica los míos.

    ¿Nunca os habéis preguntado cual es el misterioso azar que hace que los artículos de Félix de Azúa salgan siempre en la sección “Destacados”?

  26. En 2001 Javier Cuevas dio en Zaragoza una conferencia en esta línea: http://www.gigamesh.com/criticascine/elpuntodevisgtadelimperio.html

  27. De verdad que no entiendo el interés por analizar la política o economía de La Guerra de las Galaxias o El Señor de los Anillos. Con lo que me cuesta entender la realidad como para ponerme con estas fantasías barrocas.

    • Esto tiene una muy fácil solución: no leas estos artículos y déjanos a los demás en paz con nuestras historias.

  28. EL MEJOR artículo publicado hasta ahora en Jot Down. Nadie (o al menos nadie de la generación que nos criamos con Star Wars) podrá decir ya que las Ciencias Políticas no sirven para nada y son aburridas.

    Alguien ha comentado antes que no se puede comparar al Consejo Jedi con el Consejo de la Revolución iraní porque la Fuerza existe y no es una ocurrencia mística. Están equivocados. Cierto que la Fuerza existe (como las armas nucleares en nuestro universo) pero su valoración moral no tiene más fundamento que cualquiera de nuestras religiones. La diferencia entre el bien y el “lado oscuro” radica en la obediencia a las órdenes de la jerarquía Jedi y sus normas morales por arbitrarias que sean (como la abstinencia sexual).

  29. la frialdad tecnológica y darwinista con la que el imperio acomete la explotación y el exterminio de los planetas más débiles es la tarjeta de visita del imperio para imponer su nuevo órden de progreso tecnológico.

    La fascinación y sumisión que sienten los generales del imperio ante el poder de la Estrella de la muerte no es distinta de la que hoy sienten los vasallos del imperio doblegados ante el poder de la NSA.

    En la película, lo único capaz de conservar la humanidad es la preservación de un culto a lo irracional. En en la historia real esto ya fue claramente presentido desde principios de siglo ante la apoteosis del sionismo económico y de la era industrial, con el formidable salto de potencial para la destrucción del ser humano y para acometer su deshumanización.
    Y en ese punto estamos.

  30. Creo que la trilogía original era mucho más entretenida.
    “Te gusto porque soy un sinverguenza” le decía Solo a la princesa Leia y no el tembleque inexperto de Vader (¿tendría un contrabandista que enseñarle artes amatorias a todo un jedi de midiclorianos 1000 y futuro caudillo del imperio? ¡Vamos anda!).

    Recuerdo que los jedis son vistos como chamanes desaparecidos hace mucho tiempo, tema de supersticiosos etc. Han Solo los niega, y hace tan solo 30 o 40 años antes eran los generales del ejército de la república, guerreros invencibles, con poderes etc. SI yo hubiese sido el guionista los hubiese dejado como orden secreta o algo similar, pero no con la importancia que tienen en los tres primeros episodios.

    Otros guionistas (kasdan), menos CGI y mucho más encanto.

  31. El artículo es sencillamente delicioso y brutalérrimo. Como fan de Star Wars y su universo expandido solo puedo aplaudir a Pablo después de leer esto. Para mi los jedi siempre fueron los malos de la “peli”, desde su planeta sectareo de Tython y a lo largo de miles de año siempre han intentado sacarse de encima a quien no siguiera sus enseñanzas a raja tabla. Evidentemente la orden y la républica tenían fecha de caducidad con o sin sith.

  32. Estas son el típo de tonterías inteligentes, o inteligentes tonterías, no se, con las que uno no sabe si disfrutar a tope o avergonzarse un poco de ser tan friki. Al menos, esta claro que sea lo que sea, lo haremos acompañados porque somos ya unos cuantos :-P

    Me recuerda a otro artículo … a ver el enlace …

    http://www.tor.com/blogs/2012/10/most-citizens-of-the-star-wars-galaxy-are-probably-totally-illiterate

    Donde se argumenta que, por lo que se puede ver en las películas, la galaxia de Star Wars es mayoritariamente analfabeta. Porque si se fijan ustedes, es que no se le ve a nadie ni pillar un libro, no se ven anuncios, no se ven periódicos ni periodistas ni telediarios ni nada de nada. Por mucho que algunas ciudades parezcan muy pobladas y modernas no se ve por ningun lado ninguna infraestructura de medios de comunicación masivos que informen o entretengan. Eso explicaria muchas de las cosas que le resultan chocantes al autor de este texto. No hay mucha democracia porque la masa vive aislada de las decisiones y no hay ni la mas remota intención de que les tenga que interesar para nada lo que se decide o, al revés, que a sus senadores les tenga que interesar lo que piensen. En cada “planeta” viven cual aldea medieval, pendientes de lo que pasa en su entorno y nada mas, mientras que las preocupaciones sobre el estado de la República son sólo para aquel selecto grupo de intelectuales y poderosos que estan en la cumbre.

    Otra cosa claro es que nos suene plausible o posible :-P

  33. Fucking genius!

    Y, por favor, esta es una deliciosa tésis de ciencia política ficción, así qué no le busquemos los tres pies. A los comentaristas tipo Antonio Rentero -sin acritud, Antonio ;)-, no caigamos en lo mismo que pretendemos criticar, que esto es ficción: ciencia-política-ficción, pero ficción al fin y al cabo, y además de la buena. Así que, ¡a disfrutar!

    Y a los que han entrado al trapo con teorías alternativas o complementarias o contrarias, o con puntualizaciones como las que equiparan a los Jedi con los Guardianes de la Revolución de Irán o con los samuráis, o a los que niegan esa equiparaciones: chapeau! fucking genius también!

    Vamos, que me lo he pasado pirata, con el artículo y con los comentarios.

    Por favor, sigan con ello, y gracias.

  34. Resulta curioso observar los paralelismos existentes entre las tesis defendidas en este artículo para explicar el colapso de la República y el advenimiento del Imperio, y las que propugnan los historiadores revisionista, con Pío Moa como paradigma, para el caso de la II República. Tanto el señor Simón como Moa afirman que las Repúblicas no eran democráticas, tendían al caos y contenían en su estructura institucional y en su devenir práctico los gérmenes que ineludiblemente conducirían a su autodestrucción. En este sentido minusvaloran las maniobras en contra de ellas de los golpistas, creen que su intervención apenas se limita a dar el último empujón a árboles corrompidos que ya estaban a punto de derrumbarse por su propia inercia suicida. Casi, o sin casi, exculpan a los derrocadores, de hecho Moa sostiene que la guerra civil española comezó en el 34 con la rebelión de Asturias, reduciendo así el Alzamiento del 18 de julio del 36 a una mera anécdota en un proceso que venía de atrás.

    En el bando contrario tendríamos a su vez dos corrientes de opinión. La de los que opinan que las repúblicas –galáctica y II república- era un compendio paradisíaco de todas las virtudes democráticas y cívicas habidas y por haber. Y otros que, aceptando en parte las críticas de los revisionistas, reconocen errores en las repúblicas, pero en ningún caso justifican las maniobras golpistas en su contra, por cuanto supondrían el advenimiento de un mal mucho mayor que el que se intentaba evitar.

    En este sentido resulta comprensible la duda que corroe a Annakin cuando Mace Windu viene a matar a Palpatine, como señala otro comentarista, es una opción entre dos golpismos de diferente signo: el golpe autoritario de quien se siente con fuerza para devolver el orden a la galaxia y acabar con la anarquía y con las guerras clon, y la fidelidad a una orden mística pero cuya legitimidad para intervenir en asuntos políticos no acaba de estar clara. Pienso que una duda similar a la de Annakin la pudieron tener muchos mandos militares en España la noche del 17 al 18 de julio del 36, o la del 23f del 81.

    Cuando Annakin opta por Palpatine, y cae en el lado oscuro, la matanza en la sede de la orden Jedi podría guardar cierto paralelismo con el asalto al Cuartel de la Montaña.

    • Creo que caes en el error de igualar república con democracia, y en colgarle el adjetivo de revisionista al autor. Una república, aunque en España se asocie a la democracia, no se tiene que asociar automáticamente a esta. Una república puede ser oligárquica, como los Países Bajos en el siglo XVII o tener un sistema de sufragio restringido. En Star Wars la república parece más una república oligárquica, ya que ningún planeta funciona como una democracia universal, con los ejemplos de Naboo, Ryloth, Alderaan, Mandalore… por no hablar de las organizaciones como la Unión Tecnológica.
      Aunque, y en total consonancia con el último comentario, G. Lucas no puso ningún interés en crear un sistema político minimamente funcional. Quizá habría que ver a los jedis como unos deus ex machina que salvan a la República y por eso dura tanto.

  35. Si es por paralelismos, un amigo mio lo clavó mencionando que la galaxia muy lejana tenia que ser España, dado que tienes a la Guardia Civil / Jedi yendo en pareja a perseguir separatistas :-P

  36. Este tipo de artículos explican, mejor que 100 tratados, el por qué en la Wikipedia una pagina sobre cualquier txorrada de Star Wars (o de la serie Big Bang) ocupa más espacio que la biografía de Albert Einstein.

    • Albert Einstein fue un físico muy importante que elaboró teorías fundamentales para la ciencia moderna, pero su vida no fue muy apasionante. Como mucho la fuga de los nazis y el clímax del premio nobel, pero el argumento se acaba enseguida. Por eso no hay biopic en condiciones.
      No puede compararse con todo un universo paralelo lleno de aventuras apasionantes.

  37. Pingback: Mundo friqui 45 | The Freak Times

  38. Que la república tenía carencias es más que cierto, pero no hay sistema perfecto y además, solo imaginad el kaos que supone el planeta Tierra, como para hacerse una idea de que es integrar bajo una única estructura de gobierno a toda una galaxia, miles y miles de sistemas, cada uno de su padre y su madre, es decir, imposible de manejar, tan solo pueden aspirar a poner nombres y apellidos a cada planeta de la galaxia, y saber sus coordenadas cuando quieres viajar allí.

    Y aún así duró miles de años, y cuando cayó, por cuanto tiempo lo hizo, un corto espacio hasta que otro Jedi alcanzó suficiente poder para derrotar a un par de Sith pasados de vueltas, apenas 3 o 4 décadas hasta que Luke Skywalker liberó a la galaxia de la tiranía del emperador. No sabemos qué pasa tras la batalla de Endor, pero previsiblemente vuelve la república galáctica, y otros miles de años de tener las cosas cogidas con pinzas.

    El punto donde más me gustaría hablar es acerca de la democracia tutelada, siendo un análisis crítico bastante aproximado al papel de los Jedi, no es del todo justo para ellos. Hay que tener en cuenta que esta orden establecía sus propia cadena de valores y funcionaba al margen del sistema, pero es que realmente no había otra opción, estamos hablando de un vasto sistema que no puede ser controlado, y por tanto, la única forma de evitar las desviaciones es actuando por su cuenta al margen de la escasa ley que regía en la galaxia, lo que en realidad les convierte en jueces y ejecutores, pero desafío a alguien a que diga una sola acción Jedi que no fuera justa, es decir, estamos hablando de unos tipos que siempre hacen lo mejor por la galaxia, ni siquiera aspiran a controlarla, ellos mismos son solo un sistema de control, el mejor y único sistema de control que se puede tener y que debería tener toda la democracia, un sistema que después de miles de años de ejercer su justicia, nunca llegó a convertirse en tiranía. Cuando Windu decide ir a por Palpatine lo hace sabiendo que malo es interferir, pero peor es dejar a un sith al mando de la república, es decir, es el tipo de decisión que se necesita tomar de vez en cuando para salvar al sistema de si mismo, ya que no puedes hacerlo desde dentro, tienes que hacerlo al margen y rezar para que el que toma este tipo de decisiones lo haga por el bien común, no para cambiar a un dictador por otro, que la historia de la humanidad en este planeta tierra Que alguien diga por un momento que no deseara tener un tipo de estos haciendo lo correcto en este planeta en cada momento. De hecho, el único temor que siente la orden Jedi es desviarse al lado oscuro, ya que eso llevaría a tomar decisiones contrarías a la justicia que defienden, de ahí que la orden actuara desechando a jóvenes padawan que no están a la altura del poder que tienen que controlar, un poder que puede desestabilizar a gente no capacitada. Irónicamente la orden cae precisamente por ir en contra de sus principios, Anakin nunca debió ser entrenado, Joda ahí flojeo bastante ya que vio el peligro y dijo algo así como “pero que koño, vamos a dar una oportunidad a este chico”.

    Un punto oscuro de la 3º parte, previo a la caída de la orden, es saber por qué el lado oscuro todo lo nubla, estábamos hablando del poder de un solo sith que no se explica convenientemente, y que reduce la capacidad de los jedi de controlar sus propio entorno, esto solo se puede aceptar como parte de la trama, pero personalmente da que pensar que el lado oscuro es ciertamente más poderoso, solo que acaba por destruir a quien lo llega a dominar, no puede durar.

  39. Os recomiendo encarecidamente la entrada que ha indicado Maik Civeira. Es un must que dicen los gringos. Muy brillante

    http://egosumqui.blogspot.mx/2013/05/ideologia-y-politica-en-star-wars-la.html

  40. Desde el momento en que existe de forma feaciente un poder más allá de lo físico –la fuerza–, el poder político resulta totalmente secundario. El muñeco verde que se supone lidera a los Jedi, que no se entera de nada y se las cuelan dobladas, es obviamente un personaje que se cree muy listo pero que es en realidad un pringao y un “loser” con L mayúscula.

  41. Felicidades al autor por currarselo

  42. Pingback: La República Galáctica debía caer | la entropía y yo no nos llevamos bien

  43. Simplemente matizar que la Federación de Comercio no tenía sitio en el Senado (ni el Clan Bancario, ni ninguna corporación). En el Senado Galáctico solo estaban representados los sistemas estelares que formaban la República. En el caso de la Federación en concreto, lo que ocurría es que se acababa identificando a la delegación del sistema Neimoidia (que dominaba la Federación) con la representación de la misma, ya que al fin y al cabo defendían los mismos intereses.

  44. Pingback: [28-02-14] ¿Crecimiento? | Caótica Economía

  45. Si hay una cosa que está clara es que George Lucas, además de un pésimo guionista, es vago de cojones.

    Un ejemplo trivial, ¿Por qué la federación de comercio invade Naboo? En la película lo despachan diciendo que hay un problema de impuestos, sin dar mas detalles.

    No nos engañemos, Lucas se limitó a coger un puñado de ideas dispersas (“El malo se infiltra y se convierte en canciller”,”La república caerá a causa de una guerra”, …), las metió en el turmix y el pastiche que salió es lo que nos vendió. En ningún momento se molestó en diseñar una sociedad mínimamente coherente, ni siquiera se paró a pensar si lo que estaba pariendo era absurdo.

  46. Pingback: Propaganda política en el universo Star Wars: carteles del imperio y la alianza rebelde - Cooking Ideas

  47. Pingback: Cine y política: una indagación numérica

  48. Pingback: Las epopeyas de ficción como metáforas políticas | El Atril

  49. Pingback: ¿Es inevitable el Imperio Galáctico?

  50. Pingback: ¿Es inevitable el Imperio Galáctico? | Asociación A.M.G. Alcobendas

  51. Los Jedi y Sith son taaaan Sartán y Patryn y se comportan como tales: los Jedi, orgullosos arrogantes, creen tener derecho a todo. Los Patryn, muy poderosos, malvados y egoístas. Es genial el paralelismo.

  52. Pingback: Elegía a las dos muertes de Darth Vader - Jot Down Cultural Magazine

  53. Me sangran las manos de aplaudir.

  54. Pingback: Anónimo

  55. El dia que Elementos de Ciencia Politica sea materia en los secundarios este texto deberia ser de lectura obligatoria.

    No mejor no, no necesitamos mas politologos.

    Genial.

  56. Pingback: Star Wars Episodio VII – La Fuerza se va a Disneylandia – Curiosity killed the cat

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