Jot Down Cultural Magazine – Shame: el sexo como cárcel

Shame: el sexo como cárcel

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Una escena de Shame. Imagen: Alta Classics.

Hace dos o tres años, tuve la impresión de que ya estaba todo hecho, que ya no quedaba nada por hacer. (…) Después de Pierrot, ya no tengo esta impresión. Sí. Hay que filmarlo todo, hablar de todo. Todo está por hacer.

La cita es de 1965, y la pronunció Jean-Luc Godard hablando de su reciente película: Pierrot le fou. Sin embargo, casi medio siglo más tarde, esta frase sigue sonando rabiosamente actual, pues tanto cineastas como cinéfilos siguen topándose con las mismas preguntas: ¿realmente, queda algo por hacer en cine? ¿Puede aún crearse algo genuinamente nuevo con una cámara? ¿Veremos este año en una sala de cine algo rompedor y relevante? Si buscamos respuestas en el cine actual, hay algunas películas y cineastas que se erigen como rotundas respuestas afirmativas, como felices recordatorios de que aún hay mucho por hacer en cine. Afortunadamente, la lista es larga y variada, pero un cineasta que destaca es el británico Steve McQueen. Y destaca por varias razones, pero sobre todo por su dominio absoluto de elementos cinematográficos (como el encuadre, el color, el montaje), que otros grandísimos cineastas no alcanzaron hasta haber rodado veinte o treinta películas. En tan solo tres películas, Steve McQueen se ha erigido como una de las mejores cosas que le ha pasado al séptimo arte (calificativo que en sus manos cobra un sentido especialmente profundo) en los últimos años, y la esperanza de lo que pueda depararnos su extraordinario talento en el futuro alimenta sobradamente nuestras imaginaciones cinéfilas.

Este dominio se evidencia de forma muy notable en su segunda película, la aclamada Shame (2011). En este análisis se irán desgranando varios elementos cinematográficos para examinar a fondo el uso genial que les da el cineasta en esta película. En concreto, este artículo se centrará en el encuadre, la dirección de actores, los movimientos de cámara, el montaje y el color.

Pero antes, conviene un breve párrafo para aclarar los temas centrales de la película. Shame es, en definitiva, una reflexión sobre el aislamiento y la incomunicación contemporáneas, formulada a través de un retrato terrible de la adicción al sexo. Lo que se nos cuenta es un descenso a los infiernos del sexo, que se presenta de una forma extraña y novedosa: como fuente no de placer y liberación sino de sufrimiento y angustia. El sexo como cárcel. Aparte de la esclavización del protagonista por medio del sexo, también se nos cuenta cómo su mundo se desestabiliza de forma traumática con la llegada de su hermana. Ante este acontecimiento inesperado e incómodo, el protagonista intentará solucionar sus dos problemas (su adicción al sexo y la presencia de su hermana en su vida) tratando de tener una relación estable con una compañera de trabajo, pero fracasará en el intento. Las grandes películas no tienen muchísimas ideas, sino unas pocas exprimidas al máximo y desarrolladas con coherencia a través de toda la obra. Esto es lo que hace Shame, tomar estas dos ideas (el sexo como infierno y la presencia desestabilizadora de la hermana del protagonista) y trabajarlas a fondo en todos y cada uno de los planos.

Encuadre

El primer plano de la película ya es una lección de encuadre. Se nos presenta al protagonista en un plano bastante particular por el hecho de estar en horizontal. La primera vez que vemos a Brandon le vemos en horizontal, estirado y quieto durante varios segundos (incluso parece un congelado), lo cual le caracteriza como un personaje pasivo que no podrá vencer a su destino. Tampoco es casual, evidentemente, que la primera vez que veamos al protagonista sea desnudo en una cama.

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Imagen: Alta Classics.

Poco después, tenemos otra idea genial de encuadre. Brandon ha llamado a una prostituta y esta se está desnudando frente a él, que está estirado en la cama. La idea brillante es que la cabeza de la prostituta queda cortada por el plano, solo le vemos el cuerpo. Se trata de un recurso valiente que nos hace comprender que su cara y su identidad son del todo irrelevantes para el protagonista.

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Imagen: Alta Classics.

Cuando Brandon se masturba en la ducha, resulta interesante que le veamos duplicado en el plano a causa del reflejo. Esto no es casual, sino que Steve McQueen duplica al personaje por una razón, aunque esta no esté del todo clara. Una de las razones que parece coherente es que, cuando se masturba, Brandon es aún más él mismo, es él multiplicado por dos. Acaso masturbarse sea lo más propio de él, ya que es un adicto al sexo.

En relación con la hermana, hay varias ideas interesantes de composición. Cuando desayunan juntos la primera mañana, en el momento en que él le dice que se puede quedar unos días ella le abraza y les vemos en dorsal, en una composición en la cual ella le tapa totalmente, anulándole como personaje. Más adelante, cuando toman algo los dos junto con el jefe de Brandon, es interesante que él siempre quede en medio del jefe y su hermana, porque lógicamente no aprueba o aprobaría una relación entre ellos. En la siguiente escena, cuando Brandon llega a su casa y su hermana está practicando sexo con su jefe, se pone muy nervioso e incómodo y se hunde literalmente en el plano, quedando atrapado en un rincón de la habitación.

Hay un momento en que el jefe le dice a Brandon que han encontrado mucho porno en el historial de su ordenador. En ese momento, el protagonista se siente atrapado y amenazado, y esto se traduce en el encuadre con dos líneas verticales al fondo que le atrapan y le presionan, literalmente. Sin embargo, el jefe no cree que haya sido él. Poco después, le vemos por primera vez hablando con la compañera con la que intentará empezar una relación. En este primer encuentro le vemos roto en el plano por una vertical que, literalmente, le corta la cabeza. Esto indica que nada de la posterior historia con esta chica refleja la verdadera identidad de Brandon y, más aún, por montaje, nos retrotrae al encuentro con la prostituta del principio. De alguna manera, es como si, en su relación con esta colega, Brandon se comportase como la prostituta, pues se mueve totalmente por interés. Siguiendo con la relación entre ellos, hay otra idea interesante de encuadre en la cita que tienen. Cuando la conversación se estanca y la cámara sale fuera del restaurante, les vemos unos segundos a través del cristal (Brandon está de espaldas) y hay en el centro del plano una vertical que los separa, pues es evidente que algo les separa como personajes.

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Imagen: Alta Classics.

Después de tener conflicto con su hermana por su extraña vida sexual, Brandon decide deshacerse de todo el porno que tiene en casa (incluso tira el portátil). A continuación tenemos una brillante idea de encuadre, cuando, una vez ya lo ha tirado todo, se sienta en su cama de espaldas y baja la cabeza: le vemos en dorsal como un cuerpo sin cabeza (la tiene bajada), pues sin su porno es como si no fuera nadie. Brandon no es más que su adicción al sexo.

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Imagen: Alta Classics.

Para acabar, en la penúltima escena tenemos una idea de escala que, aunque menos brillante, sirve muy bien para entender el final de la película. Para cerrar esa escena de tristeza y desconsuelo del protagonista, le vemos en un plano general y en la escala más pequeña de toda la película: nunca le hemos visto tan pequeño, porque nunca ha sido tan frágil ni vulnerable.

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Imagen: Alta Classics.

Dirección de actores y caracterización de los personajes

Empecemos por Brandon. De entrada, sus cinco primeras acciones son: mirar lascivamente a una desconocida en el metro, tener relaciones sexuales con una mujer a la que ni siquiera vemos, llamar a una prostituta y practicar sexo con ella, ignorar las llamadas de su hermana, y masturbarse. En diez minutos ya sabemos todo lo que necesitamos saber sobre este personaje.

Poco después, se nos muestra en un par de detalles su otra característica principal. No solo es un adicto al sexo con una relación extraña con su hermana, sino también un hombre sumamente educado y bastante culto: abre la puerta a una señora mayor, mantiene su casa limpia y ordenada, escucha música clásica en su tocadiscos… Y a continuación se nos presenta el conflicto que se establecerá entre su vida de adicto al sexo y la irrupción de su hermana: él intenta concentrarse en el porno que mira en el ordenador, pero no puede porque su hermana no deja de llamarle (primero al móvil y luego al fijo).

Pasando ya a la caracterización de la hermana (y a lo que aprendemos de Brandon por su relación con ella), empecemos por la primera vez que la vemos. Es a través de un espejo y aparece desnuda, marcando que su aparición alterará la sexualidad de nuestro protagonista. Poco después, él mira porno en su habitación mientras ella habla por teléfono y le dice a alguien, llorando, que le quiere. Se establece un claro contraste entre la forma en que los dos personajes viven la afectividad.

A la mañana siguiente, tenemos varios trazos que caracterizan a los personajes, pero aquí quizá convenga hablar más de dirección de actores. Y conviene hablar de dirección de actores porque esto no tendrá que ver tanto con las cosas concretas que hacen (que sería más de guión) sino con cómo las hacen. De entrada, él está ordenando cuando aparece la hermana, que juega con un pendiente que ha encontrado en la casa y le pregunta de quién es. Luego ella coge el zumo y bebe directamente del tetrabrik. Él le da un vaso. Seguidamente, ella se sienta en la encimera a beber su zumo y, otra vez, él le tiene que decir que se siente en la mesa. En tres pequeños gestos de dirección de actores se caracteriza perfectamente a los personajes: él, ordenado y riguroso; ella, alocada, entrometida y espontánea.

Por último, hay un par de detalles que indican la (tal vez paradójica) inexperiencia de Brandon en el cortejo de mujeres. Primero llega tarde a la cita y ni siquiera se disculpa y luego, al final de la cita, cuando se despiden en la boca del metro, ella se queda un rato delante de él como esperando a que la bese, pero él no lo hace.

Movimientos de cámara

Hay sobre todo un movimiento de cámara que se revela como una idea genial y asombrosa de lenguaje cinematográfico. Tiene lugar en la cita de Brandon con su colega de la oficina, y se trata de un travelling de acercamiento extremadamente lento. La cámara avanza tan despacio, que su movimiento es casi imperceptible. No nos damos cuenta de que la cámara se mueve, pero sin embargo los personajes están cada vez un poco más cerca de nosotros. Paradójicamente, la lentitud del movimiento nos hace tomar conciencia del inmovilismo y el estancamiento de la situación: la cita no avanza y no funciona.

Por otro lado, tenemos otros dos movimientos de cámara interesantes. El primero es el larguísimo y rapidísimo travelling lateral que sigue a Brandon cuando sale a correr para no estar en casa mientras su hermana se acuesta con su jefe. Es un travelling de derecha a izquierda que marca el momento de alejamiento de Brandon de su hermana, cuando decide que debe buscar una manera de que se vaya de su casa. Al final de la película, tenemos un travelling que hace de reverso de este, aunque es mucho más corto. Es un movimiento lateral de izquierda a derecha que sigue a Brandon cuando corre porque sospecha que a su hermana le ha pasado algo. Si aquel era el momento en que se alejaba de su hermana, este es el momento en el cual se acerca a ella y corre para salvarla.

Montaje

El montaje es la piedra angular del cine, y toda gran película debe emplearlo como elemento fundamental para construir sentidos e ideas. Shame no es una excepción: McQueen introduce varias ideas brillantes en este aspecto. Quizá conviene aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de una idea de montaje. El montaje es la esencia del cine porque es la forma en que se construye una película, montando un plano detrás de otro… Pero sobre todo es importante porque, como ya entendieron los pioneros, cuando vemos un plano y luego el siguiente, no vemos solo dos planos, sino tres: el primero, el segundo, y la imagen mental que nos formamos a partir de la relación entre ambos. Es esencial entender que, en una película, el valor de un plano por sí solo es ínfimo: cada plano adquiere valor en comparación con todos los demás planos de la película. De este modo, por ejemplo, un primer plano del protagonista será más impactante montado después de veinte minutos de planos generales y medios, que si se trata del primer plano de la película. Resumiendo: cuando hablamos de ideas de montaje nos referimos a ideas que se construyen a partir de la comparación de dos o más planos (que pueden ir seguidos o separados por un rato en el metraje).

Al principio de la película, se marca la insistencia de la hermana y su carácter de intrusa en la vida de Brandon repitiendo el mismo mensaje de voz dos veces. Además, el audio del mensaje se monta encima de Brandon orinando y, posteriormente, cerrando la puerta del baño: igual que le cierra a su hermana la puerta de su vida.

Poco después, cuando Brandon se masturba en el baño le vemos la cara desenfocada (porque el cristal de la ducha está empañado). Aquí McQueen emplea una idea muy valiente y efectiva, pues mantiene su cara desenfocada durante varios segundos en la siguiente escena, cuando en un primer plano, Brandon está en el metro mirando lascivamente a otra pasajera. Es como si también se estuviera masturbando en ese momento, o como si hubiera estado pensando en esa chica mientras se masturbaba: el desenfoque marca la relación entre los dos momentos.

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Imagen: Alta Classics.

En una reunión, el jefe dice «I find you disgusting» sobre un plano de Brandon y pensamos que se lo dice a él. De hecho, incluso él lo piensa así, porque es precisamente eso lo que siente hacia sí mismo: repulsión. Poco después nos damos cuenta de que lo que dice nada tiene que ver con Brandon.

Una de las ideas más brillantes de montaje empieza cuando Brandon y su hermana esperan al tren. Les vemos en un plano dorsal, ella en el cuadrante izquierdo y él en el derecho. Es uno de los únicos momentos de la película en que se relacionan bien, y él incluso se compromete a ir a escucharla cantar. Ella juega a ponerse cerca de la vía, haciendo ver que se va a suicidar, y él la aparta, como salvándola. Bastante rato después, se repite la misma composición de los dos en dorsal, solo que ahora los cuadrantes están invertidos. Esta vez están sentados en el sofá y él es cruel con ella y la ataca. Se verbaliza por primera vez el conflicto entre los dos: «You trap me», le dice. Cuando, finalmente, ella le dice que no es quién para darle lecciones sobre vida sexual, él se levanta y se va. Y es entonces cuando ella se cambia de cuadrante y se queda sola en el cuadrante izquierdo, el mismo que ocupaba cuando jugaba a suicidarse y a que él la salvaba. Como el cuadrante derecho está ahora vacío (Brandon ya no está ahí para salvarla), la consecuencia lógica es que, en la próxima secuencia, ella intentará suicidarse: genial.

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Imágenes: Alta Classics.

La otra idea brillante de montaje tiene que ver con el otro gran tema de la película: la obsesión de Brandon con el sexo. Mientras camina hacia esa cita que no quiere tener, ve en un edificio aquello que realmente le apetecería hacer: una pareja tiene sexo salvaje contra la ventana. Un rato después, tras tener un gatillazo con su compañera de trabajo, Brandon tiene sexo en esa misma posición con una prostituta. Y aquí McQueen coloca un plano genial y muy valiente, un plano de la ventana vista desde fuera, rompiendo totalmente el punto de vista. Pero el significado de colocar este plano es crucial: nos dice que lo que Brandon quiere no es tener sexo contra la ventana, sino realizar la fantasía que le ha aparecido cuando ha visto a alguien haciendo eso mismo. Es como si lo importante para él no fuera el sexo en sí, sino colmar sus deseos y caprichos.

Otra idea de montaje la encontramos en la escena de sexo más descarnada que se haya rodado jamás: el trío de Brandon con dos prostitutas. Nunca se nos había presentado el sexo como algo tan terrible, como algo que genera angustia, rabia y dolor, pues eso es precisamente lo que muestran las caras de los implicados. Son caras de desesperación y sufrimiento, en las antípodas del placer y la liberación emocional que suelen asociarse al sexo. Y la idea de montaje es colocar esta escena sobrepuesta con el audio de su hermana pidiéndole ayuda, justo antes de intentar suicidarse. Estos son los infiernos respectivos de ambos personajes.

Mención aparte en la sección dedicada al montaje merece el uso de los segmentos, la diferenciación que se hace entre el segmento izquierdo y el derecho. En el ya mencionado primer plano de la película, único momento en el cual Brandon está tranquilo y relajado, lo encontramos estirado con la cabeza en el extremo izquierdo del plano. El izquierdo será el segmento de la estabilidad que Brandon intentará recuperar durante toda la película. En el siguiente plano lo vemos en la vía del metro, y ya está en el extremo derecho del plano, que será el lado de la desestabilización y la tensión. Por eso en el segundo plano ya se le coloca en la derecha, para marcar que todo lo que pase a partir de ahora va a desestabilizar al personaje. Algunas cosas que pasan durante la película en las cuales vemos a Brandon en la derecha del plano: mira cómo una prostituta se desnuda; se masturba; se acerca a una desconocida en el metro; se entera de que van a revisar su ordenador; mira lascivamente a su compañera de trabajo; va en taxi mientras, a su lado, su jefe se besa con su hermana; se siente acorralado cuando han encontrado porno en su ordenador; queda con su compañera de trabajo para ir a cenar; se masturba otra vez y su hermana le pilla; tiene relaciones sexuales con una prostituta en el hotel; su hermana sangra sin parar después de intentar suicidarse; y por último, se hunde a llorar desconsolado al final de la película. Como vemos, todo lo relacionado con los dos elementos que más le perturban (el sexo y su relación con su hermana) tiene lugar con él a la derecha del plano. Pero McQueen aún va más allá. El ya mencionado travelling larguísimo cuando Brandon sale a correr es un movimiento de derecha a izquierda, porque se quiere alejar de su hermana y de su adicción al sexo y de la tensión que le provocan (la tensión del lado derecho) y por eso decide intentar tener una relación con su compañera de trabajo (correr hacia la calma del lado izquierdo). Y es por eso que en ese larguísimo plano de la cita con su compañera de trabajo, la cita que le tiene que proporcionar esa anhelada calma, le encontraremos sentado a la izquierda. Todo esto puede sonar banal o casual, pero con los grandes cineastas (y McQueen, aunque haya rodado poco, ya lo es) las cosas de lenguaje no suelen ser casuales: si ha decidido ser coherente con la utilización de los segmentos izquierdo y derecho durante toda su película es porque sabe que cualquier elemento es válido para contar mejor la historia.

Color

No es ningún secreto que Steve McQueen trabaja el color como un elemento central de su cine, quizá a raíz de sus inicios en el videoarte. Pero su trato del color es a veces algo críptico, y los sentidos son a menudo difíciles de desentrañar. He aquí lo que yo personalmente he entendido de la paleta cromática de Shame:

–El azul es el color de las sábanas de Brandon en el primer plano de la película. Y, curiosamente, no volvemos a ver nada azul (o al menos no de un azul tan intenso) en toda la película. Probablemente porque ese primer plano es el único momento en que Brandon está tranquilo y estable, y no volverá a estarlo en toda la película. Lo único mínimamente azul que vemos es su jersey cuando cena con su compañera de trabajo, porque esa cita representa precisamente su búsqueda de la estabilidad del principio.

–El rosa es el color de todo lo que excita a Brandon: la bufanda de la chica del tren, la lencería de la prostituta, las braguitas de la chica de internet…

–El morado es el color que relaciona a la hermana con la obsesión sexual de Brandon: morada es la chaqueta que lleva cuando se acuesta con su jefe, y morado es el jersey que lleva cuando le pilla masturbándose.

–Si el azul era el color de la estabilidad de Brandon, el rojo (su complementario) será el de los elementos más desestabilizadores para él: los accesorios de la hermana al principio (la bufanda, el sombrero que lleva cuando juega a suicidarse), la luz en el bar homosexual y, por supuesto, la sangre de su hermana.

–El vestido de la hermana cuando canta es de un color parecido (como dorado-plateado) al que lleva la colega de Brandon en la cita. Esto podría indicar que no la ve como una mujer para tener relaciones sexuales, de ahí el posterior fracaso.

–El blanco es el color de la ausencia de sexo: cuando la hermana y el jefe se acuestan en su cama, Brandon cambia las sábanas y pone unas blancas, pues quiere limpiar y eliminar todo resto de sexo de su cama. Y cuando, en el hotel, Brandon sea incapaz de acostarse con su colega, será en una habitación blanca con sábanas blancas. En esa ocasión, además, el ambiente blanco contrasta con el atuendo completamente negro de ella, creando una especie de tensión cromática.

Si este artículo ha cumplido su objetivo, habrá servido para esclarecer por qué Shame es una grandísima película, y por qué Steve McQueen es un brillante y prometedor cineasta que nos ha confirmado (tres veces ya) que el cine es un arte joven y que aún queda mucho por hacer, innovar, descubrir e intentar con una cámara. Esperemos que siga haciendo cine durante muchos años, y que siga abriendo caminos para que los exploren los demás cineastas que crean, como él, que hay un cine más allá de los lugares comunes del Hollywood más comercial.

51 comentarios

  1. Uno de los mejores artículos de Jot Down. Mi más sincera felicitación al autor.

  2. Las comparaciones son odiosas; he entrado aquí por un link del facebook, pensando (sin darle demasiadas vueltas) que era VICE magazine (posiblemente por la weed after coffee). Empiezo a leer y me percato de que hay calidad en la publicación, de hecho: very good quality. Al ir a expresar mi agradable sorpresa en forma de comentario veo que se trata de JOT DOWN, otro rollo claro… Así que nada: Muchas gracias. PD: El Steve McQueen negro es un maestro, sus peliculas son tremendas, no sobra nada, he escuchado algunas críticas y pienso que es como comprar sushi y querer freír los sashimis…

    • Menos humos, que seguro questás en casa con los pies ensima el brasero y leyendo el Pronto. Comprar sushi dice ¡ya serán shoshos también llamados altramuces por los finolis!

  3. No digo que no sea un análisis correcto, pero es de un prolijo que roza el reduccionismo y la interpretación banal. Este texto tendría más sentido si estuviera escrito en Braile.

  4. Fantástico artículo! Mis más sinceras felicitaciones!

  5. El amigo de McQueen sigue desmenuzando las películas de su ídolo en artículos de Jot Down, que los amigos del articulista se dedican a elogiar después en los comentarios (genial, el mejor artículo jamás leído).
    Shame no está mal, por 12 años de esclavitud ya tuvimos diferencias Javier Faus y yo, pero bueno. Leyendo esto creo que podría tener interés para una escuela de cine, pero yo no le doy a este artículo ningún valor crítico.
    Flojo, muy flojo y sin alma. Mal están los tiempos (para mi) si triunfa un cine como 12 años de esclavitud y unas “críticas” como esta.

    • Hola Juan, mi nombre es Miguel, no Javier (para evitar confusiones). Por otro lado, celebro que no le des a este artículo ningún valor crítico, porque no es una crítica de la película, sino un análisis.

      Saludos

  6. Excelente artículo, no he visto la película, la veré y no me han importado en absoluto los spoilers gracias a lo bien narrado que está todo.

  7. La única pega que pongo a esta película de McQueen es su final, demasiado esperanzador para lo que nos había mostrado antes. Aunque bien pensado quizá un final más dramático dejaría K.O. a cualquiera con algo de entrañas.

    • LOL ¿desesperanzador? La escena final del metro es un uróboros terrible. Nada cambia.

      • Para nada!!! vuelve a ver la escena.
        La expresión de Brandon es casi la contraria que al principio

      • Me refiero (spoiler) al intento de suicidio de su hermana. Sobrevive, y me chocó dado el tono de la película. Brandon no sé si tiene futuro, pero es como si ese hecho arrojara algo de esperanza en su vida.

  8. Ciao,
    estupendo e interesantísimo análisis de esta película.
    Cuando la vi por primera vez, atraida por su imponente protagonista, me gustó pero sin llegar al paroxismo.
    Después de este análisis volveré a verla para sacarle todo el jugo…jijiji.
    Fuera de coñas, muy interesante, y habiendo visto también 12 de esclavitud, que me ha encantado, merece darle otra oportunidad para disfrutar mejor su bouquet.

    Gracias, un saludo desde Valencia

  9. Como análisis, muy bueno, un currazo. Mi enhorabuena.
    La película, en cambio, no me parece merecedora de tanto reconocimiento como ha tenido. Aunque, ya se sabe, para gustos…

  10. Puede que el desmembramiento o disección cinematográfica no sea en sí una crítica, a mí no me lo parece. Visioné la película hace poco y como viejo cinéfilo me recordó en su sentido más profundo y último a “Ultimo tango en París” . Ambas abordan el dolor y la soledad sexual del hombre contemporáneo , una de manera más actual y la otra de una forma más poética.

  11. Un análisis a mi gusto esplendido, la especulación tiene un lugar pequeño en cambio la muestra, la estructura, el estilo, deja todo para pensar y revisionar la película una vez mas.

    Me genera la sensación que las criticas frente al articulo es un tema de pura y dura envidia.

  12. La película me parece magnífica y su análisis también. Y aunque sin drama no hay arte, ya estoy un poco cansado de tanto rechazo al sexo, como si su uso y disfrute fuera la hecatombe trágica de occidente. Veo ahí la larga mano del conservadurismo.

  13. Pienso que hay analistas que encuentran detalles en las películas que ni a sus propios autores se les hubieran pasado jamás por la cabeza.

    • Es un tema interesante el de los límites de la interpretación, y sobre interpretar es un peligro que está ahí. Umberto Eco ha escrito bastante sobre este asunto, y sus opiniones me parecen muy pertinentes. Eco habla de la autonomía de la obra y afirma que no es tan importante la intención del autor, sino la intención de la propia obra. En este sentido, creo que no debemos preguntarnos tanto si el cineasta pretendía expresar eso, sino más bien analizar la película independientemente e interpretar lo que la propia obra expresa por sí misma. Sino, todo análisis debería partir de una entrevista al cineasta, y además obligaríamos a los artistas a explicar sus propias obras, lo cual a la mayoría les parecería absurdo, porque la obra debe explicarse por si misma (un buen ejemplo son todas las evasivas que el gran John Ford lanzaba siempre que le entrevistaban).

      Para acabar, me gustaría “defenderme” citando a Jonathan Culler, que sobre este tema decía que “la interpretación solo es interesante cuando es extrema”.

      • Había un escritor que decía que el análisis de sus obras era como el registro de maletas en el aeropuerto: uno no recordaba haber metido ciertas cosas en la maleta pero una vez abierta no podía negar que estaban dentro.

  14. Sin duda la forma de la película es la que le da su brillo especial y la hace valiente porque, por muy interesante que sea el contenido, éste no va a defenderse solo. En el arte, como se ha comentado, la creación probablemente sea más intuitiva que reflexiva, siendo la interpretación argumentada y legible más bien un artefacto (medio de vida e identidad) del crítico. Puestos a desmenuzar la cinta, por si alguien quiere ir más allá del análisis técnico y conocer más acerca de la adicción al sexo:
    http://anabasint.blogspot.com.es/2013/11/prisioneros-del-sexo.html

  15. Vi ‘Shame’ hace un tiempo y es de las pocas pelis que siguen rondando aún en mi cabeza. Son varios los motivos, quizá más emocionales que otra cosa. Aún no teniendo nada que ver con las vicisitudes del prota llegas a empatizar.
    Me pareció genial e inmensa la interpretación de Fassbender. Es muy grande en muchos aspectos…
    Este análisis a mi me gusta, y me sirve porque me encanta el buen cine, pero no conozco mucho el lenguaje cinematográfico. Te explica la obra pero aún así deja la interpretación de lo que has visto a cada individuo.
    Felicidades por el post!

  16. La película me pareció buena, profunda y con mensaje, pero el tema del súper- análisis… No creo que todo lo analizado transmita lo que quieres decir, me refiero, simplemente considero que el cine puede ser menos sofisticado que todo eso. El jersey es azul o es gris, o el movimiento de la cámara en un escena determinada es este o aquel, sin ir más allá. A veces creo que las películas se desmenuzan demasiado, haciéndoles perder, en parte, su esencia como tal.
    No obstante el artículo me ha parecido muy interesante y he descubierto detalles que desconocía por completo. Pero en fin, ¿Qué va a saber un chaval de 19 años? jaja.
    Un saludo!

    • Hola Domenec, la edad es lo de menos en esto, yo tampoco soy mucho mayor… Entiendo tu opinión, pero no la comparto, aunque es una opinión que suele tener la gente cuando se le habla de lenguaje cinematográfico…

      El problema es que a todo el mundo le gusta el cine, pero no a todo el mundo le interesa saber cómo se construyen esas imágenes que les hacen sentir unas emociones determinadas… Al final, si Shame te parece profunda y con mensaje no es solo por los actores, por el argumento…sino también (y quizá sobre todo), por cómo está filmada. Toma el ejemplo del movimiento de cámara lentísimo de la cena: tu puedes no saber qué pretende McQueen, pero la escena se te hace eterna y sientes que esa cita está estancada precisamente gracias a ese movimiento de cámara, aunque no seas consciente de ello (nuestros ojos captan mucho más de lo que somos conscientes).

      Como se habla tan poco de cómo se construyen las películas y de lenguaje cinematográfico (ni siquiera los que, como yo, estamos interesados en el tema encontramos muchos escritos que se precien) mucha gente suele menospreciar este tipo de análisis por considerarlos demasiado “técnicos” (palabra a la que dan un sentido peyorativo). Por mi parte, yo considero que es precisamente el análisis formal lo que nos ayuda a comprender cómo las películas consiguen expresar cosas tan profundas solo con una cámara, y porqué son capaces de producirnos sensaciones tan intensas. Alguna de las cosas que analizo, ciertamente, podría ser casual. Pero estoy seguro de que, tratándose de un gran cineasta como McQueen, la mayoría están 100% pensadas, porque los buenos cineastas usan todos los recursos a su alcance para expresar lo que quieren expresar.

  17. La película es una mier pinchada en un palo.

    El guion pobre pobre, el actor pocas veces se vio alguien tan mediocre y el director malo malo y limitadísimo, solo sabe hacer lo mismo, trate el tema que trate le quedan todas las pelis igual.

    • artanis tú si que vales, el mejor análisis de shame que he leído hasta el momento.

    • Este Juan Abreu es mejor que se dedique a ver episodios de Pocoyó porque no ha entendido absolutamente nada de la película.
      En una película que trata sobre una persona con graves problemas emocionales que se refugia compulsivamente en el sexo ¿cómo se supone que debería grabarse la escena que culmina el momento de mayor desesperación del personaje?
      El único personaje con peso en la trama que se nos presenta como una persona equilibrada en la película (la chica de su oficina con la que tiene una cita el personaje de Fassbender) es una chica recién divorciada, que se ló intenta follar a la primera oportunidad…vamos super catolicón oiga….

  18. Shame es una película pretenciosa y carente de contenido. El director nos quiere demostrar lo bueno que es en cada momento de la película. Y sinceramente,no creo que sea necesario.El trabajo de Fassbender es magnifico,sin duda. Pero las únicas dudas que tuve al ver la película fueron cuando se iba a suicidar la hermana y cuando se iba a volver a encontrar a la chica del metro.Poco,demasiado poco contenido para un envoltorio supuestamente sugerente e interesante.Algunos la comparan con shine por el ritmo narrativo y por la similitud de los personajes.Sinceramente. Drive me parece mucho mas interesante que Shame.La encuentro una película muy personal y mas honrada que Shame. Un saludo a todos

  19. No he visto “12 años de esclavitud” pero sí “Shame” y, como al autor del análisis, me parece una película soberbia.

    Por cierto, creo relevante la distinción que hace el autor del texto, en respuesta a un comentario, entre un análisis y una crítica.

    El análisis suele basarse en algún tipo de marco teórico y metodológico (incluso ideológico) y su objetivo es la disección del texto cinematográfico. La crítica es más libre y subjetiva, a veces un “mensaje en una botella”, en ocasiones una respuesta visceral a la película y, en otras (las mejores, creo), un diálogo dinámico, estético y ético con la obra cinematográfica. Con sus toques, digamos, espadachines y caprichosos. Críticos españoles como J. L. Guarner (ya muerto), M. Marías. Á. Fernández-Santos (ya muerto) o V. Molina Foix han conseguido muchas veces, en mi opinión, que la crítica cinematográfica alcance cotas de excelencia. Ahora hay también blogs excelentes donde se hace un tipo de crítica o comentario que no se encuentran en los periódicos al uso (recomiendo, por ejemplo, “Un blog comme les autres”).

    El peligro del análisis es doble: 1) que la observación pormenorizada de las ramas no permitan ver el bosque; y 2) que la mencionada disección se convierta de hecho en una aburrida e injusta autopsia, como si la obra en cuestión fuese un cadáver (y no lo es).

    El peligro de la crítica también sería doble: 1) que sea apenas una mera sucesión de adjetivos describiendo la sensación del crítico “ante” la película; y 2) que el crítico, frente al peligro 1, rehuya todo contacto físico y hasta moral con la obra, buscando un análisis objetivo que, al no fundamentarse en conceptos sólidos contrastados (propios del análisis), se queda en un “quiero y no puedo”, en una especie de “crítica seria” que no respira por ninguna parte.

    Finalmente, me permito dejaros el enlace de mi breve crítica sobre “Shame”:
    http://www.elcineenquevivimos.es/index.php?movie=2173

    Saludos.

  20. Es muy interesante el análisis de todos los elementos de McQueen. Pero no estoy de acuerdo en el análisis del color, más que nada porque la película es muy azul. No solo la primera imágen, creo que el etalonaje en general se ha basado en el azul, y para muestra, el primer fotograma que pones en el artículo. Igualmente, muy interesante lo que comentas.

    • Puede que tengas razón. El etalonaje de gran parte de la película es azul, pero sigue siendo cierto que no hay elementos de color azul más allá de las sábanas y el jersey. De todos modos, ya digo que el tema del color en McQueen es complicado, y ésta es solo mi propuesta del sentido de cada color, pero bien podría verse de otra manera.

  21. El análisis es interesante, aunque no sé si la posición de Brandon a derecha o izquierda o el tema de los colores (más allá de la estética en fríos de toda la película) es tan relevante. McQueen viene del videoarte y a fe que explota la estética visual al máximo.

    Esta es su mejor película porque también el guión ayuda. 12 años de esclavitud sin embargo, siendo también fantástica visualmente, es bastante inferior porque no hay profundidad en los diálogos ni en los personajes..

    Se me queda corto pues sólo el análisis formal de la película. Hay una escena fundamental que no se puede explicar con la posición a izquierda o derecha de los dos protagonistas: la del sofá delante de los dibujos animados (que por cierto ya tiene tela esa emisión en el contexto de la escena). ¿Qué fue aquello tan terrible que vivieron en la infancia?¿Explicaría la ambigua relación entre ellos y su diferente modo de resolver sus carencias? Este es uno de los grandes enigmas de esta película.

    Junto a esta escena central, perfecta en el fondo y la forma, me quedo con otra en la retina: la primera seducción en el vagón del metro. Ahí se ve lo grandísimo actor que es Fassbender, vestido con bufanda y expresando una fuerza física tremenda en la mirada. La comparación con Brando (el joven, no el viejo) es inevitable, pero creo que aquí acaba la relación con El Último Tango en París. No hay paz emocional ni redención en Shame.

  22. No tanto en el fondo como en la forma, ¿Qué clase de artículo es éste? Parece un comentario de texto de COU !! Miguel Faus, hay que ponerse las pilas y Jot Down, un poco más de criterio a la hora de escoger a los redactores.

  23. Toda la magnética, la tensión, el dolor, el tabú incluso en los momentos más gráficos, y todo lo que puede transmitir este peliculón, le ha faltado después a 12 Años. Excelentemente rodada, eso sí, pero sin alma.

  24. Peliculón!!

    Novela corta por entregas Los Hijos del Porno. Orden de lectura: JOTA 17/03/2014, MARISA, SILVIA, JOTA 19/03/2014, JULIO, JAIME.

    Gracias por leer!!

    http://loshijosdelporno.blogspot.com.es/

  25. Pingback: Anónimo

  26. Yo realmente no paro de ver la película, me encanta.
    Fenomenal actuación de Fassbender pero leyendo este articulo ahora la veo con mas atención y tiene razón, de paso, que no es que el escritor de esto se de cuenta de cosas que seguro McQueen no se dio cuenta, al contrario, Steven es superconocido por eso, por ser detallista .

    Es un genio este director. Con 12 YEARS A SLAVE no la quise ver porque ya con el trailer se te mete la película, el dolor de Solomon, puff y no aguante.
    Quizás mucho sean muy puritanos y no les guste el tema del sexo pero es algo normal, seguramente después de comentar muchos fueron a tener sexo y lo ven como algo tabú y precisamente es lo que hace genial a la peli, que se deja de tabúes y dice las cosas tal cual son. En fin, yo la ame y la interpretación del alemán y la británica.

  27. A mi me pareció primero, la interpretación de Michael Fassbender sencillamente brillante y la cinta está realizada con mucha valentía, profundizando de manera notable en el sexo

  28. Uno de los mejores ensayos que he leído, soy estudiante de cine y recurro a menudo a este exhausto análisis.
    Sólo me queda dar mi mayor enhorabuena, y sigue haciendo cosas así que yo seguiré aprendiendo.

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