Ciencias

Café Google: cafeína, ideas libres y Red para salvar el mundo (I)

Fotografía: Jeff Sheldon (CC)
Fotografía: Jeff Sheldon (CC)

Cuando me enfrento al folio en blanco, o a la pantalla luminosa, con la intención de fraguar un texto particularmente difícil, me instalo en una cafetería. No solo me ayuda a concentrarme el runrún de fondo, también contribuye la aromática taza de café. Me la tomo en dos sorbos, muy caliente. Y en poco tiempo, la cafeína obra su milagro y me funciona como inductora de ideas y estímulo de la creatividad. No soy Honoré de Balzac ni Oscar Wilde, pero no me falta mucho. No estoy sugiriendo que mi prosa pueda compararse a la suya, sino que ellos, como yo, eran grandes consumidores de café.

Hablemos de Balzac, por ejemplo. Se dice que durante la creación de su pantagruélica La comedia humana consumió unas cincuenta mil tazas de café. Si ahora visitáis la Maison Balzac de París, en el 47 de la Rue Raynouard, que habitó Balzac de 1840 a 1847, contemplaréis la cafetera de porcelana blanca de Limoges que se mezcló con el sistema nervioso central del escritor para crear las ochenta y cinco obras de las que consta La comedia humana.

Johann Wolfgang von Goethe, en su Tratado de excitantes modernos, afirmaba que los destinos de los pueblos, y por tanto el de sus ciudadanos, dependía de su nutrición. ¿Sería exagerado aventurar que el café contribuyó en la obra de Balzac, así como en la de Wilde y otros autores? Tal y como señala Steven Johnson en La invención del aire, «se ha demostrado clínicamente que una o dos tazas de café son un estimulante que mejora las funciones cognitivas, en particular aquellas que tienen que ver con la memoria». Y tal y como sugiere un estudio realizado por Holly Taylor y sus colegas de la Universidad de Tufts, tomar una taza de café mejora la capacidad de procesar información de nuestro cerebro. En concreto, en su experimento, se señala que la cafeína tiene la propiedad de mejorar la capacidad del cerebro de identificar errores gramaticales durante la lectura rápida de una página con información en nuestro propio idioma. Las personas que consumen cafeína habitualmente requieren de cuatrocientos miligramos; a los poco cafeteros les basta con doscientos miligramos.

De todos es conocida la predilección de los artistas e intelectuales por las sustancias que les han propiciado alucinaciones y estados alterados de conciencia, alcanzando así finisterres que de otro modo hubiesen quedado lejanos y brumosos. Charles Baudelaire tomó hachís para escribir Paraísos artificiales, Jean Paul Sartre experimentó con mescalina para concebir La náusea y William S. Burroughs escribió Junkie gracias a la heroína. La diferencia es que tales sustancias a menudo han sido marginales y/o ilegales, no así la cafeína, que, además de legal, constituye el psicoestimulante más usado del mundo. Como curiosidad, el 20 de junio de 1511, en La Meca, imanes y juristas discutieron si el Corán, que prohíbe toda forma de intoxicación, también debería extender su velo sobre el café. Establecieron que así era, pero la clausura de cafeterías originó tantos disturbios que las autoridades cancelaron el decreto, y en 1630 ya funcionaban mil cafeterías en El Cairo. Algo semejante ocurrió cuando los mercaderes venecianos empezaron a transportar café a Europa sobre el año 1600, según explica el historiador Gonzalo Ugidos en su libro Chiripas de la historia:

Este artículo de nuestro archivo está completo para lectores registrados. Registrarse es gratis y solo lleva un minuto.

Regístrate gratis

SUSCRIPCIÓN MENSUAL

5mes
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL

35año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 
 

SUSCRIPCIÓN ANUAL + FILMIN

105año
Ayudas a mantener Jot Down independiente
1 AÑO DE FILMIN
Acceso gratuito a libros y revistas en PDF
Descarga los artículos en PDF
Guarda tus artículos favoritos
Navegación rápida y sin publicidad
 

13 comentarios

  1. Muy hipster, sí señor! Por momentos me he sentido memo porque no me gusta el café, por extraño que parezca. Y también escribo.

  2. Gran artículo! Muy interesante e inspirador! In coffee we trust!

  3. Pingback: Café Google: Cafeína, ideas libres y Red para salvar el mundo (I)

  4. Falta mencionar la tertulia del.café pombo!! Genial el artículo :)

  5. Sergio, en tu honor lanzo un peligroso brindis con mi taza de café. ¡Leer este artículo ha sido gustosísimo!

  6. Gonzalo Varela

    Genial artículo Sergio, este trabajo es de un tremendo valor!!

  7. Pingback: Recopilatorio random del día: El remix de la Salchipapa, la magia del café y el kit para adelgazar con Bloodborne - Random Topic

  8. Me ha gustado mucho, muy interesante.

    Al leer sobre las cafeterías en los países nórdicos, ahora que estoy en uno (Alemania) me doy cuenta de que otra cosa que echo de menos de España son las cafeterías. Y ojo, en Alemania se toma café por litros, pero me falta ese componente social del que habla el autor. Aquí hay muchas panaderías que venden café, te lo puedes tomar en el sitio con un bollo o lo que te apetezca pero mucha gente simplemente se lo lleva en un vaso de plástico. Además el expresso sigue siendo una cosa exótica, el café alemán es café de filtro, o café americano como le llaman otros. Si que hay cafeterías como las que conocemos en España (donde te puedes pasar toda la tarde con un par de cafés) pero son pasto de los hipsters y un snob como yo no se deja ver en esas compañías. Para mí la cafetería es juntarme con los amigos a pasar la resaca y recordar la que liamos ayer. O quedar a las 5 a echar un café, regarlo con sol y sombras y cubatas y continuar la fiesta. Y eso no lo encuentro aquí.

  9. antes de terminar de leer este excelente artículo, fui a la cocina y me preparé una buena taza de café. Creo que si el agua es vida, el café le da el sentido de vivirla!

  10. Pingback: | Estimulación y cafeína

  11. Pingback: Café Google: cafeína, ideas libres y Red para salvar el mundo (y II) - Jot Down Cultural Magazine

  12. Muy buen artículo, seguro que te interesa «Social Physics» de Alex Pentland, que ha realizado estudios sobre la transmisión de ideas, desde grupos de personas hasta ciudades enteras, encontrando patrones similares (heterogeneidad vs homogeneidad, endogamia de los expertos, etc).

  13. Pingback: Calidad de agua para consumo humano (04): De la Edad Contemporánea al siglo XXI | mapibudi

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*